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EL
REFRANERO GENERAL ESPAÑOL.
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EL
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PARTE RECOPILADO , Y' PARTE COMPUESTO
POR
JOSÉ MARÍA SBARB1.
MADRID.
IMPRENTA DE A. r,OMEZ FUEN! ENEBRO
• Bordadores, 10.
M.DCGG.LXXV.
Tirada de 400 ejemplares , firmados todos por el
Recopilador, de los cuales se han impreso
300 en papel blanco;
50 — color de tierra; y
50 — salmón.
Madrid y Jimio 15 de 1875.
PROLOGO.
A tres clases de lectores interesa de un modo especial
la obra que reproducimos hoy , y figura por sí sola en
el tercer tomo de nuestro Refranero , á saber : á los mé-
dicos , á los historiadores y á los Refranistas.
Interesa á los médicos, por cuanto se consignan en
ella documentos importantes, avisos preciosos, reglas,
por lo común , acertadísimas , como hijas de la expe-
riencia, que atañen directamente al regimiento de la
salud; y tanto es así , que en su tiempo alcanzó este libro
el lauro de servir de texto en la Academia de Medicina
de Granada. Que si en sus páginas hallase el lector tal
cual patraña , fuerza es no pierda de vista la época en
que se escribió ; y aun asi y todo verá muy luego como
en este concepto se sobrepone notablemente á muchos
otros que florecieran en su tiempo.
Interesa asimismo á los historiadores , á causa de la
multitud de noticias que de este linaje se hallan disemi-
nadas en su contexto , y singularmente por la descrip-
ción que de Extremadura , su patria , introduce el
Autor f pág. 255-40 de esta reproduccionj al comentar
VI
el refrán XL1 , so pretexto de poner de relieve ¡a suprema
salubridad de que , según su testimonio , disfruta sobre
las demás provincias de nuestra península la que mere-
ciera al difunto Conde de C ampo- Alange el calificativo de
tierra clásica de los chorizos , que fecunda el Guadiana.
Y, últimamente , interesa también á los Refranistas,
dado que los principios de todo género que en ella se di-
lucidan, están fundados sobre Proverbios vulgares de
nuestra lengua. Así es que , el libro que nos ocupa en
este momento , tiene un derecho indisputable , en medio
del triple interés que le asiste , á figurar , cuando menos,
en toda biblioteca exclusiva de cualquiera de las tres cla-
ses de lectores que acabamos de designar.
Concretándonos, pues , á la ultima de las enunciadas,
por ser la que especialmente se relaciona con nuestro
primordial objeto , diremos , para abreviar , que , en las
páginas que presentamos hoy al curioso paremiólogo , ha-
llará éste un rico venero de Refranes castellanos ¡^perti-
nentes en su mayor número á aquella facultad á la que,
tal vez con más razón que á ninguna otra de las ejerci-
das por los mortales , conviene ¡a calificación de Ars ton-
ga, vita hrevis, ) no ya con motivo de los 47 que entre la
i." y 2." Parte glosa tan magistralmente en sendas di-
sertaciones su discreto Autor , con objeto de desentrañar
el verdadero valor de las sentencias que expone , sino á
causa de los innumerables que á cada momento siembra
en el discurso de obra tan instructiva cuanto deleitable,
y escrita , además , en frase tan pura y correcta , como
que mereció, desde la fundación de la Real Academia
Española , ser incluida por tan respetable Cuerpo en el
catálogo de los escritores clásicos á quienes consulta con
VII
el objeto de autorizar el uso acertado de las palabras y
locuciones del habla de Castilla (1). Pero esta última
circunstancia nos obliga , aunque bien á pesar nuestro , á
¡pcar cierta cuestión , en gracia de la importancia que en-
vuelve. Vamos allá , siguiera sea atrayéndonos la ani-
madversión de aquellos caracteres nada amigos de oir
la verdad desnuda \ cuando menos , por sobradamente
apegados á que prevalezcan sus doctrinas y sus opi-
niones.
Años há que cierto prurito, capricho , extravagan-
cia , moda , propensión á innovarlo todo , ó llámese como
se quiera , viene haciendo esfuerzos supremos por in-
ventar en nuestra lengua muchos vocablos y giros pro-
pios de la francesa ; y lo peor es que , al fin y al cabo.,
se va saliendo con la suya. Así vemos que pasaje, edre-
dón , suaré , bisutería , ocuparse de , hacer el diablo á
cuatro, andan campando por su respeto, después de haber
arrinconado , cual trastos inútiles , á pasadizo , plumión,
sarao , joyería , ocuparse en, haber una de todos !os
diablos , etc. etc. etc. Esto , hablando bien y despacio,
no es más ni menos que abandonar á la mujer propia
hermosa por la combleza untada de colorete.
Mas si pareciere exagerado á alguno semejante modo
de discurrir, venga en nuestro auxilio el más respetable
testimonio del Padre Isla cuando , en la siguiente compo-
sición , satiriza á las señoras mujeres que , degenerando
del carácter español , afectan ser en lodo y por todo ex-
(1) Por no ir más léios , véase en las páginas 1S4-S5 de esta
nuestra reproducción la serie ó lista de 41 Refranes allí inserta,
alusivos todos á la gente de— bota en los tabernáculos.
VIH
Ironjeras , en fuerza de su. irresistible afición á cuantas
invenciones y embelecos nos vienen de allende los Pirineos,
i' dice:
Yo conocí en Madrid á una condesa
que aprendió á estornudar á la francesa :
y porque otra llamó a un criado chu lo,
dijo que aquel epíteto era nulo,
por no usarse en París aquel vocablo:
que otra vez le llamase pobre diablo ;
y en haciendo un delito cualquier page
le reprendiese su libertinage.
Una mujer de manto
no ha de llamar al Papa el Padre Santo .
porque, cuadre ó no cuadre,
es más francés llamarle Santo Padre.
Para decir que, un libro es muy devoto ,
diga que tiene unción , y tendrá voto
de todas cuantas gastan expresiones
necesitadas de tomar unciones.
Al nuevo Testamento,
(este es aviso del mayor momento)
llamarle así es ya muy vieja usanza:
llámase á la derniére nueva alianza.
Al Concilio de Trento ó de Nicea
désele siempre el nombre de Asamblea,
y si se quejan de esto los malteses,
que vayan con la queja á los franceses.
Logro la dicha , es frase ya perdida :
tengo el honor, es cosa más valida.
Las honras que usted me hace, es desacierto;
las honras se me harán después de muerto.
Llamar á un pisaverde, pisaverde ,
no hay mujer que de tal nombre se acuerde;
petimetre es mejor y más usado ,
ó por lo menos, más afrancesado.
IX
Ya hice mis devociones ,
por ya cumplí con ellas, ¡qué expresiones
tan cultas y elegantes !
y nó , decir como decían antes ,
ya recé, frase baja, voz casera,
sufrible sólo en una cocinera.
Tiene mucho de honrada, no hay dinero
con que pagar este lenguaje; pero
decir á secas que es mujer honrada,
¡ gran frescura , valiente pampringada !
Doña Fulana es muy amiga mia,
esto mi cuarta abuela lo decía ;
pero ella es la mejor de mis amigas:
¡ oh qué expresión ! parte migas
el alma en la dulzura
de esta almibaradísima ternura.
Voy á jugar mañana
es frase chavacana;
á una partida he de asistir de juego
se lia de decir , y luego
se ha de añadir : Ormaza
también á otra partida va de caza.
¡Oh Júpiter ! Para cuándo son tus rayos?
si esto es ser cultos , más vale ser payos.
¿Qué diría hoy aquel sabio jesuíta si , levantándose
de la tumba , tropezara con alguno de los antucas que
usan hogaño nuestras madamas (1)?...
En vista de lo expuesto , no seré ¡jo quien ose resol-
(1) Es tan fútil y ridicula nuestra sociedad actual, y tan mona
en esto de querer imitar lo que para nada ha menester, que ha-
biéndose inventado en Francia pocos años nú , un instrumento
algo mayor que el quitasol y un pocomenor que el paraguas, con
olneto de que sirva en todo caso (en-tout-cas), ha traducido á nues-
tra lengua, nó las jtalaltras componentes dr aquel vocablo nuevo,
sino la pronunciación de las silaba* de que se forma.
X
ver la delicada cuestión de cuál de las clases sociales es la
que apronta mayor contingente de vocablos exóticos á
nuestra lengua, con el objeto de formar ese peregrino
mosaico que tanto reluce en el estilo de la mayor parle
de nuestros escritores; pero esto sé decir: que la facultad
médica, y sus aliadas la cirugía, la farmacia, etc.,
saben realizar este fenómeno á las mil maravillas. Tes-
tigos, si nó , su tratamiento, tratar, compresa, rob,
mamelón , reservorio , palatino , mentón , recidiva , (por
método curativo; curar ó asistir; cabezal; jarabe ; pezón;
depósito ó receptáculo; palatal; barba; recaída ó reinci-
dencia ; ) y otros mil y mil términos de que están plagados
los textos , traducidos ó imitados del francés , casi siempre
con los pies, que nó con la cabeza ni las manos, lo cual tie-
ne que influir forzosamente en el estilo de los estudiantes
desde que pisan los umbrales de las Academias. Por lo
tanto , si Dios no lo remedia, maldito si extrañaré yo lle-
gue el día en que de boca de nuestros almibarados y fla-
mantes doctóralos salgan botones , en lugar de granos , y
sansúas, en vez de sanguijuelas, lo que, para el easo
presente, tanto monta como decir: eehar por la boca
sapos y culebras Pues bien , bajo este aspecto , la lec-
tura de la obra que hoy reproducimos, puede servir de
antídoto al veneno lingüístico que tanto daña al estado
sanitario de nuestra literatura médica actual (1).
Y procurando internarnos ahora un tanto en el
(1) En mi concepto, puede prestar también no pequeño servicio
la obra de Sorapan. considerada bajo el aspecto filológico, á
quien la lea con detención.
Hállase , efectivamente , usado más de una vez en sus páginas
el verbo usurpar, nó en la acepción de apoderarse con violencia,
XI
terreno de la bibliografía , nos cumple manifestar á las
personas curiosas y entendidas que nos favorecen con la
lectura de nuestro Refranero , como vio la luz pública en
Granada la obra de Sorapan el año de 1615, en el
cual consta impresa la segunda parte por Juan Muñoz,
si bien aparece en el frontis de la primera (bastante pri-
única reconocida por el Diccionario académico , sino en la de to-
mar prestadas las palabras de otro autor á quien se cita : signi-
ficación en que lo han empleado de igual manera nuestros clásicos
de la edad de oro , y con cuyo origen latino se conforma de todo
punto. Asimismo se registra el adjetivo aumentativo blateron
(parlanchín extremado ,) de que también, y de su positivo , hace
caso omiso la Academia , como igualmente délos vocablos, locucio-
nes, acepciones , y regímenes siguientes :
Es la hierba buena muy
amiga al hígado (Amiga de ).
Ocasiones enemigas á la
salud (Enemigas de ).
Comiendo templadamente,
y bebiendo de lapropria. (Esto es , bebiendo animado c'e la pro-
pia idea ó intención ; que no es otra
cosa lo que quiere dar á entender la
terminación mente en nuestros ad-
verbios de modo. Al leer por vez
primera este giro de Sorapan, no
pudimos menos de recordar aquél
otro de Orvántes cuando dice en el
Persiles (lib. 1.°, cap. XVIII) : «Pero
más principalmente y propia se
dice , que el poeta nascitur » ).
Envasar. ..'. (Comer con exceso).
Imbecible )
Imbecilo \ (Kalt0 de fortale™ 5 ^jo).
A bocados (Decididamente ; á todo trance).
Sobrepujar (Soportar).
Concoccion (Digestión).
Concoctriz (Digestiva).
Prandio (La comida del mediodía).
XII
morosamente yrabado por cierto al agua fuerte por
F. lleylan, y en el que jiyura como impresor Martin
Fernández ZambranoJ el año de 1616: diner yenda de
fechas que ha inducido á error á más de un biblióyrafo,
haciéndole creer que existían dos ediciones de esta pro-
ducción (1). Mas no es así; y para convencerse de ello,
Neotérico (Autor moderno).
Devanear (Dormir mal y soñar mucho).
Perseguidor (Censor).
Notable (Sustantivo. Nota , ó Advertencia dig-
na de ser notada).
Tener costumbre á (Por tener costumbre de).
Acutisimo (Agudísimo).
Solacio ( Solaz ).
Panarrista (Panarra).
A lumbre de pajas ( Inconsiderada ó irreflexivamente).
Estupefaciente (Estupefactivo).
Tener curiosidad de beber
frió (Tener deseo), etc.
Digno es igualmente de reclamar la atención del lector aficio-
nado á esta clase de investigaciones , el verbo enxaguar , en lugar
de enjuagar , usado por nuestro Autor , en cuya forma se advier-
te desde luego la más naluYal y propia de esta palabra , como com-
puesta que es de la preposición en y del verbo aguar , unidas am-
bas por me'dio de una aspiración (en-j-aguar) , cometiéndose por
ende en la forma enjuagar el metaplasmo llamado metátesis. No
de otra manera se ha derivado en nuestra lengua lóbrego de ló-
gobre ó lúgubre; muladar de muradal etc. Pero el continuar discu-
rriendo ahora acerca de éstos y otros pormenores filológicos nos
apartaría de nuestro objeto principal, si bien no de nuestra afición
dominante , de cuya materia tenemos entre manos algunos traba-
jos que , con el favor de Dios , iremos dando á luz sucesivamente,
por más que tales asuntos no inspiren interés alguno á aquéllos
que cifran todas sus aspiraciones en el cultivo de la politiquería y
de las letras de cambio, polos dos en torno de los cuales gira
la máquina social del siglo del turrón y de las luces de gas.
(i) Todavía anduvo más desacertado Nicolás Antonio al decir
que se había impreso esta obra en 1616 y 1617.
XIII
basta parar míenles en que la fe de erra/as de ambas
parles está dada en 14 de Enero de 1616 , lo que acre-
dita que un libro de cerca de setecientas páginas no pudo
ser impreso en los pccos dias que contaba á la sazón
este último año , junto con las diligencias que había que
practicar por aquellos tiempos entre la impresión de
una obra y su presentación á la pública venta. Conste,
pues , para los efectos ulteriores , que no existía más que
una edición de este libro , hasta que nos ha cabido á nos-
otros la salís facción de imprimirlo por segunda vez.
Lo que sí hemos descubierto en nuestras incansables
investigaciones paremiografías , es: dos distintos com-
pendios manuscritos de esta producción , hechos ambos en
diversa época , el uno de los cuales para en la Biblioteca
de Palacio (2. M. 7) , y el úlro, en la de la Real Aca-
demia Española.
Consta el 1 .° de 557 hojas en 8.° paginadas , y O al
fin de Tabla , sin foliar , encuadernado en pasta , de le-
tra , al parecer, coetánea á la impresión de esta obra,
tj cuya portada dice así:
« Alie María. Compendio de la medicina Española en
Refranes vulgares de nuestra lengua. Compuesta por el
Doctor Sorapan de Rieras, familiar del santo oficio.
Añadidas muchas cosas al proposito. »
Con el título de Refranes de medicina muy prouecho-
sos , para conseruar la salud , y alargar la vida , frac
este compendio al principio una colección de 5 ÍS en cas-
tellano , á los que siguen 54 precedidos del epígrafe :
Versos latinos y Refranes bárbaros de medicina.
XIV
No se expresa el nombre del abreviados.
El 2.° lo forma un volumen en 4.°, encuadernado
á la holandesa , y es un extracto tan sucinto de la obra
que nos ocupa , que , para acreditarlo sobradamente de
tal, no hay sino decir que lo componen 9í hojas escritas
en letra bastante espaciosa , y cuyos márgenes son más
que medianos. Consta por el final , pues no tiene portada,
que lo hizo un tal Josef Joaquín Baso , vecino y residente
en Segovia , á 14 de Agosto de 1807, viéndose por los
preliminares , que dedicó el menos diestro abreviador su
nada difícil y poco meritoria hura á un Sermo. Señor
cuyo nombre no expresa , pero que en vista de desearle
alargue Dios su salud y se la conserve muchos años como
así lo necesita para honra y gloria, lustres de estos Rey-
nos , y bien de la Monarquía , se hace evidente era Fer-
nando Vil el Mecenas.
Estos dos extractos , aunque hechos con distinto cri-
terio , muestran bien á las claras el mérito que asiste á
esta obra , hoy no muy común por cierto , y digna á
todas luces de ser más conocida en nuestro siglo de lo que
seguramente lo es , atento al interés que, según hemos
demostrado arriba , encierra bajo diversos respectos.
Réstanos ya , tan sólo , decir dos palabras acerca de
lo material de nuestra reproducción. Si hubiésemos em-
pleado en este tomo el cuerpo de letra que adoptamos
para los anteriores , hubiera resultado una de dos: ó tener
que haber dividido esta reimpresión en dos volúmenes , ó
publicádola en uno de excesivo grosor comparado con
aquéllos y los que nos prometemos seguir dando á luz;
costando , por lo tanto , en uno ú en otro caso doble des-
embolso su adquisición. Pues bien; dadas tales circuns-
XV
(andas, y supuesto que en el acometimiento de la presen-
te empresa no se (rata de la realización de un objeto de
lucro , sino de satisfacer un noble orgullo literario (si es
que el orgullo puede ser justificado alguna vez,) preferí
desde luego ceder yo de la exigua utilidad que pudiera
caberme y resolviéndome en su consecuencia á disminuir
notablemente el tipo y á estrechar las líneas : con cuyo sa-
crificio he logrado reducir el abultado volumen de que
consta la edición príncipe de la Medicina Española con-
tenida en Proverbios vulgares de nuestra lengua á las
dimensiones uniformes que se ha propuesto observar,
siempre que posible le sea , en El Refranero General
Español ,
¿yode .yfuat/a ._76ai<á(.
MEDICINA ESPAHOLÁ
CONTENIDA
EN PROVERBIOS VMGáRES DE NUESTRA LEMA,
MUY PROVECHOSA
PARA TODO GENERO DE ESTADOS, PARA PHILOSOPHOS,
Y MÉDICOS, PARA THEOLOGOS , Y IURISTAS, PARA
EL BUEN REGIMIENTO DE LA SALUD,
Y MAS LARGA VIDA.
COMPUESTA
POR EL DOCTOR 1VAN SORAPAN DE RIEROS,
MEDICO Y FAMILIAR DEL SANTO OFFICIO
DE LA INQUISICIÓN. DE LLERENA Y GRANADA Y DE
SU REAL CHANC1LLERIA.
CON PREVILEGIO.
POR MARTIN FERNANDEZ ZAMBRANO.
AÑO. 1616.
— 3 —
TASSA.
Yo Pedro Montemayor del Marmol, escriuano de Cá-
mara del Rey nuestro señor , y vno de los que en su
Consejo residen. Doyfé, que auiendose visto, por los
señores del dicho Real Consejo , vn libro , que con su
licencia fue irnpresso, intitulado Medicina Española,
compuesto por el Doctor Sorapan. Tassaron cada plie-
go del dicho libro a quatro marauedis , el qual tiene
setenta y dos pliegos y medio , que al dicho respeto
monta ocho reales y veynte y dos marauedis , y al di-
cho precio mandaron vendiesse el dicho libro . y no
a mas , y que esta tassa se pusiesse al principio del
dicho libro, y para que dello conste di esta fe. En la
villa de Madrid a veynte y quatro dias del mes de
Hebrero, de mil y seyscientos y diez y seys años.
Pedro Montemayor
del Marmol.
Tiene mas onze pliegos y medio de Índices, y
principios, que todos son ochenta y quatro, y mon-
tan a la dicha tassa, nueue reales y treynta mara-
uedis (1).
(1) Sigue la fe de Erratas salvadas en las dos partes de que
consta esta obra, su fecha en Madrid á 14 dias de Enero de 1016,
y firmada por El L. Murcia de la Llana.
(Sota del Recopilador).
— 4 —
APROUACION,
Por mandado de vuestra Alteza é visto vn libro , que
se intitula Medicina Española, contenida en Prouer-
bios vulg'ares de nuestra lengua. Compuesto por el
Doctor Sorapan Medico, el qual aunque mirado, y
visto supercialmente , considerando solo su titulo, y
lenguaje , parecerá vulgar , y ordinario , y de poca
estimado, por ser su assumpto disputa de refranes , y
estar escritito eu lenguaje vulgar, siu duda ninguna
es libro de mucha autoridad , extraordinario, y de es-
timación, y aquien verdaderamente le conuiene muy
bien el dicho de otro refrán antiguo que dize, que
debaxo de mala capa ay buen beuedor porque fuera
dj la mucha erudición que tiene, y demostración, de
que su autor es docto, y leydo en los autores granes,
contiene mucha doctrina , vtil . y necessaria , para la
conseruacion de la salud humana, y assi me parece,
que puede V. A. justissimamente , dar licencia para
que se imprima, y lo firme. En Madrid a 1-4 dias del
mes de Enero, del año de. 1615.
El Doctor Diego J* Herrera.
APROUACION DEL DOCTOR FRANCISCO MAR-
TÍNEZ DE RUEDA, CANÓNIGO DE LA SANTA
IGLESIA DE GRANADA , Y RECTOR DE LA VNI-
UERSIDAD DE LA DICHA CIUDAD.
£j visto con diligencia este libro , que el Doctor luán
Sorapan. Medico del Sancto Oficio de la Inquisición,
— 5 —
a compuesto de Medicina Española , y no hallo en el
cosa contraria a nuestra sagrada Religión y Fe Cató-
lica, ni contra las buenas costumbre.^. Antes contiene
muchas cosas curiosas, y dignas que las gozen todos
los que tratan de letras, y dessean saber el buen re-
gimiento de la salud: y assi juzgo ser muy digmo,
(|iie salga a luz, pira la vtilidad común, y que se
pueda dar licencia para que se imprima. En Granada
a diez de Setiembre , de mil y seyscientos y cator-
ce años.
El Doctor Francisco
Martínez de Rueda.
Don Fray Pedro González de Mendoza , Arzobispo de
Granada del Consejo del Rey nuestro señor. &c. Por
el tenor de las presentes, damos licencia , y facultad,
para que se pueda vender, y imprimir, el libro que
se intitula Medicina Española , compuesto por el Doc-
tor luán Sorapan , Medico, y familiar del Santo Oficio
de la Inquisición de Granada el qual por mandado
nuestro fue visto, y examinado, por el Doctor Fran-
cisco Martínez de Rueda , Canónigo de sagrada Es-
critura, en nuestra santa Iglesia de Granada: y no
halló en el cosa que repugnasse a nuestra santa Fe.
antes se juzgó por vtil, y prouechoso, para los que
dessean saber el buen regimiento de la salud. En tes-
timonio de lo qual mandamos dar, y dimos la presen-
te, sellada con nuestro sello, y refrendada por el Se-
cretario de nuestra dignidad. En Granada a diez de
Setiembre de seyscientos y catorze.
D. Fr. Pedro González de Mendoza
Arzobispo de Granada.
Por mandado de su Señoría el Arzobispo mi señor.
Doctor Alo i > >ez.
— 6 —
EL REY.
Por quanto por parte de vos Doctor luán de Sorapan
Medico , Familiar del santo Oficio de la Inquisición,
nos fue fecha relación, auiades compuesto vn libro,
intitulado Medicina Española , conteuida en prouer-
bios vulgares , en que auia desgastado mucho tiem-
po, y estudio, atento a lo qual, y que era libro vni-
uersal , y muy prouechoso. Nos pedistes , y suplicas-
tes , os mandásemos dar licencia , y priuilegio por diez
años , para lo poder imprimir, ó como la nuestra mer-
ced fuesse : lo qual visto por los de nuestro Consejo , y
como por su mandado se hizieron las diligencias , que
la pregmatica por nos vltimamente fecha, sobre la
impression de los libros dispone , fue acordado . que de-
bíamos mandar dar esta nuestra cédula , para vos en
la dicha razón , y nos tuuimoslo por bien. Por la qual
os damos licencia, y facultad, para que por tiempo,
y espacio de diez años , primeros siguientes , que cor-
ran, y se quenten desde el dia de la fecha desta nues-
tra Cédula en adelante , vos o la persona que vuestro
poder ouiere, y no otra alguna, podays imprimir, y
vender el dicho libro , de que de suso va fecha men-
ción , por su original , que en el nuestro Consejo se vio
que va rubricado , y firmado al fin de luán Aluarez
del Marmol , nuestro escriuano de Cámara , de los que
en el nuestro Consejo residen , y con que antes que se
venda lo traygays ante ellos, con su original, para
que se vea, si la dicha impression esta conforme ael, o
traygais fé en publica forma , como por corrector por
nos nombrado , se vio , y corrigio la dicha impression,
— 7 —
por el dicho original , y mandamos al impressor , que
assi imprimiere el dicho libro , no imprima el princi-
pio , y primer pliego , ni entregue mas de vn solo
libro, con su original al autor, o persona a cuya
costa lo imprimiere , para efecto de la dicha correc-
tion,ytassa, hasta que antes , y primero, el dicho
libro este corregido , y tassado , por los del nuestro
Consejo, y estando hecho, y no de otra manera po-
days imprimir, el dicho principio, y primer pliego,
y seguidamente ponga esta nuestra cédula , y la
aprouacion que del dicho libro se hizo , por nuestro
mandado , y la tassa , y erratas , so pena de caer , é in-
currir en las penas contenidas en las leyes , y preg-
maticas , de nuestros Reynos , que sobre ello disponen,
y mandamos , que durante el tiempo de los dichos diez
años , persona alguna , sin la dicha vuestra licencia, no
pueda imprimir, y vender el dicho libro , so pena que
el que lo imprimiere , y vendiere , aya perdido , y pier-
da, todos, y qualesquier libros, moldes, y aparejos,
que del dicho libro tuuiere , y mas incurra en pena de
cinquenta mil maravedis , la qual dicha pena sea la
tercia parte , par? la nuestra Cámara , y la otra tercia
parte para el juez que lo sentenciare, y la otra tercia
parte para la persona que lo denunciare. Y mandamos
a los del nuestro Consejo Presidentes , y Oydores de
las nuestras Audiencias , Alcaldes , y alguaciles de la
nuestra casa, Corte, y Chancillerias, ya todos los
Corregidores , Assistente , Gouernadores , Alcaldes
mayores, y ordinarios, y otros juezes, y justicias,
qualesquier de todas las ciudades , villas , y lugares
de los nuestros Reynos , y señorios , y a cada vno de-
11 os en su juridicion , que vos guarden, y cumplan esta
nuestra Cédula, y contra ella no vayan , ni passen,
ni consientan yr , ni passar, sopeña de la nuestra
merced , y diez mil maravedís para ia nuestra cáma-
ra. Dada en Madrid, a diez días del mes de Febrero,
de mil y seyscientos y quince años.
YO EL REY.
Por mandado del Rey nuestro señor.
Pedro de Contreras.
AL DOCTOR
D. BALTASAR DE LORENZANA
DEL CONSEJO DEL REY NUESTRO SEÑOR,
Y SU PRESIDENTE DIGNISS1MO
EN LA REAL CHANGILLERIA DE GRANADA.
EL DOCTOR IVAN SORAPAN
MEDICO DE SU SEÑORÍA Y DEL SAMO OFICIO DE LA INQUISICIÓN.
Iiene la Medicina, por digno empleo y fin de sus
trabaxos , la sanidad perfeta del cuerpo humano : en
la qual procura siempre conseruarle , defendiéndole
de suerte que las calidades contrarias de que consta,
g-uarden entresi las treguas que puso naturaleza sin
passar de la raya de su intensión vn punto , de lo que
pide el proprio temperamento. Con este intento, innu-
merables autores Grieg-os , y Latinos liizieron osten-
tación de su ing'enin , acudiendo al socorro deste peli-
gro con muchos tratados, y diferentes discursos. Pero
entre tantos caminos descubrió mi desseo del bien pu-
— 9 —
blico, vna nueua senda minea hasta aora seguida, ni
andada de alguno, mas compendiosa, y fácil, y no
menos cierta , y segura para conseguir nuestro disi-
nio. Esta nos ocultaron nuestros Españoles antigaos
debaxo de apliorismos, y Refranes Médicos, a los
quales concilia veneración, y respeto la antigüedad
inmemorable de tantos siglos , y su breuedad , y
agudeza pide admiración del ingenio, con que nues-
tros mayores (aquien desseo mostrarme agradecido)
cifraron en pocas palabras grandes secretos de natu-
raleza. Aunque quanto las palabras son menos, y sus
misterios mayores, tanto fue mas difícil la declara-
ción , y prueua philosophica de las verdades que ocul-
ta, y la disposición método, y concierto de tantos, y
tan varios Refranes, ó Prouerbios, que muchos dellos
no estauan depositados en la impression de libros,
sino fiados solamente déla tradición, y memoria de
los hombres. Pudiera alentarme para tan ardua im-
pressa el bien vniuersal a que esta pequeña obra se
ordena pero la vtilidad común , por ser de todos , na-
die la mira , ni agradece como cosa propria : por esta
causa quise granjearles a mis trabajos otro fauor
mas cierto, y aceptación mas segura, consagrándo-
los a la salud , y buena complexión de V. S. cuya
perfección en excelente grado , nos manifiesta la
vniformidad , y concierto de sus acciones, que es cier-
to indicio , según Galeno , de la moderación , y tem-
planza en los afectos del alma, y enlos humores del
cuerpo. Xo podra .pues dexar de ser agradable, y
acepto a todos estos Reynos , el estudio , y trabajo
que se emplea, en conseruarles vna salud que tanto
estiman, y de que tanto dependen para la recta ad-
ministración de justicia, parala seguridad de sus vi-
das, honras, y haziendas, las quales dan por sigu-
— lo-
ras , enmedio de sus mayores peligros , quando las
ven en las manos de V. S. como en el pesso ajustado,
y fiel de las verdades. Según esto no mirara tanto por
el bien común , enderezando mi estudio a la vtilidad
de muchos , como dedicándole a la salud de vno , en
quien esta librada la de tantos Eeynos , quantos com-
prehende esta Eeal Audiencia en su distrito. El qual
con ser tan grande, y estendido, parece corto, y es-
trecho , para tener encerrados ensi tangrandes méri-
tos, aumentando con ellos las esperanzas de todos,
y el desseo de ver logTado en competente esphera el
pecho nobilissimo , letras , y prudencia de Y. S. A
cuya protección y amparo, espero deuera este libro
la estimación , siguridad , y crédito que tienen mere-
cidas., sino mis obras, alómenos la voluntad, y des-
seo de ver por larg-os dias, premiados deuidamente,
los merecimientos de V. S. cuya salud aumente Dios
tantos años como sus sieruos desseamos . &>\
PROLOGO.
AL LECTOR.
1 oda el escuela de la racional Medicina . sin discre-
par alguno (prudente Lector) reduce las causas del
difícil parto humano a tres diferencias principales.
Destas es la primera el infante que se a de produzir,
el qual, ó por su flaqueza, ó porque no guarda la fi-
gura , y forma natural , al tiempo que quiere ver esta
luz, pone en contingencia los principios de su vida.
La segunda causa , se sujeta en la preñada que pro-
duze el infante, en la qual suele auer impedimentos,
y tan intensa debilidad, que inepta para la produc-
ción, haze que el dulce hijo se malogre , y mima, ó
con increible borrasca, llegue al tranquilo , y dessea-
do puerto de este mundo. Y finalmente la vltiina , y
tercera causa , esta departe del aduerso, y riguroso
tiempo , que por su excessiua destemplanza , haze di-
ficultoso, y triste, el parto que de suyo fuera suaue,
alegre , y fácil.
Estas tres causas juntas, asaltaron de improuiso,
con tan horrible, y espantoso Ímpetu, la producion,
y nacimiento de mi nueua Española Medicina , que
oprimida , estuuo apique de quedar escurecida en las
tinieblas de mi potencia , sin ver la luz a que aspira-
ua: porque departe del assumpto, y objeto concebido,
— 12 -
parecieron señales de intensa flaqueza, y no solo de
flaqueza , mas juntamente de auer de nacer sin figu-
ra, y forma natural. De flaqueza por tratar de Refra-
nes dichos vulgares, materia que a la primera vista,
no penetrando el centro, parece impossible poder for-
mar dellos , oración que persuada deleyte , ni enseñe
con vehemencia. Y auer de nacer sin figura . porque
también parecía impossible poder instruir arte , y
ciencia, que procediesse por causas , y principios, y
hiziesse habito en los entendimientos , de Refranes
dichos, que según algunos afirman, inuento el vul-
go : los quales parecen cosa baxa , e indigna de hom-
bres sabios.
Pero quien con atención considerare la verdad
desnuda, y sin ambición, conocerá que los Refranes,
no son materia débil, y sin artificio, y forma: antes
que engendran en los entendimientos de los hombres.
con suauidad, y gracia, admirable sabiduría, y
ciencia. Porque Refrán no es otra cosa que vn prin-
cipio, que los Philosophos llaman persenoto. El qual
por su experimentada verdad , tiene adquirida tanta
autoridad , que no tiene necessidad de ponerse en tela
de disputa para ser creido. O diremos que Refrán , es
dicho de algún Sabio que tiene los ojos del conoci-
miento limpios, y resplandecientes: el qual se á de
tener por verdad conocida , según Platón en el phile-
bo, y según Aristóteles en el sexto de las etílicas, y
en otras partes. Adonde dize, que de los dichos de los
Sabios no aliemos de pedir razón. Los quales dichos
llama Gnomas. cuya parte es el Refrán. De adonde
colligiremos que de los Refranes, no solo ay ciencia,
mas cosa mas excelente que ciencia , que llaman los
Philosophos entendimiento, y sabiduría. Y si el per-
tinaz no quisiere creer, que enlos Refranes ay sabi-
— 13 —
duria, por lo menos creerá, que eu los Refranes ay
ciencia aueríguada , en proposiciones , y dichos ver-
daderos , o prouables. Siendo pues esto assi , euidente
cosa es , que los Refranes son muy necessarios, para
aprender grandes partes de buena pliilosophia , me-
taphisiea, y medicina. Y para persuadir a los hom-
bres que abracen la virtud, que huyan el vicio, que
se templen , que no sean auarientos , no mentirosos,
nóvanos, que tengan prudencia, suauidad, discre-
ción, mansedumbre, y gracia, y finalmente, que
conseruen su salud, y vida. Y esto porque en breues
dichos se contiene toda la philosophia que Aristóteles
puso en sus ocho libros de república , y antes que el
Platón ', lo que dixo Xenophonte, y Plutarco en Grie-
go, y lo que escriuieron de Medicina el gran Hipó-
crates , y Galeno. Y lo que mas admira es su eerti-
tidumbre, pues se suele dezir comunmente . que no
ay Refrán que no sea verdadero. Porque lo que dize
todo el vulgo no es de burla (como dize Hesiodo antes
la voz del pueblo , voz de Dios: por ser cosas ya pro-
nadas de muchos años. Desuerte que el vso de los Re-
franes es de grande importancia a la retorica ; porque
si queremos que nuestra oración sea clara, prouable,
breue, y suaue : que deleyte, mueua . y enseñe,
quien dará mas claridad, que lo que esta en palabras
conocidas de grandes , y pequeños? que mas proua-
bles razones aura, que las que todos dizen, y aprue-
uan ? que mas verisímil argumento , que el que por
tan largos años an aprouado tantas naciones? tantos
pueblos? tantas ciudades , y villas ? y de lo que todos
en común , hasta los que en los campos apacientan
ouejas saben , y dan por bueno tan recebido de todos
que se puede llamar axioma ; y que tenga aquella
dignidad en ser creydo, que no lo estrañen quantos
— 14 —
lo oyeren; y esto detal manera, que ay quien afirme,
que los Refranes sig'nifican en cierto modo natural-
mente. Es de grande admiración ver, que se acaben
los superbos edificios, las populosas ciudades, las
barbaras pyramides , y los mas poderosos Reynos , y
que esta pliilosophia vulgar délos Refranes, siempre
conserue su Reyno diuidido en todas las prouincias
del mundo , y que en todas ellas los aleg-en como
a sentencias infalibles , y que hagan tanta fé, que en
el pleyto que los Atenienses trayan con los Meg-aren-
ses , sobre cuya era la isla de Salainina, dieron la
sentencia por los Atenienses, porque se alego en su
fauor vn versiUo de Homero , que tenia lug-ar de Re-
frán , De adonde se podra colegir la prestancia , ex-
celencia , y antigüedad de los Refranes ; como se colli-
g-e también de Platón en el dialogo que llama Prota-
goras , adonde Sócrates trata esta materia muy ala
largra , y tiene por conclusión cierta , que los Refra-
nes son la philosophia mas antig'ua , y excelente de
Creta, y Lacedemonia, adonde era tanta el abundan-
cia dellos, que no auia parte de la vida humana , assi
en los negocios públicos , como priuados , y proprios,
en que el hombre no hallase Refrán , para aproue-
charse quando quisiesse , como también se hallan en
España. Y ase de tener por cierto, que antes que
vuiesse Philosophos en Grecia , tenia ya España fun-
dada la antigüedad de sus Refranes. Con los quales
en vez de leyes , y aphorismos , se regian , y cura-
uan. La breuedad, dulcura , sapiencia, y dotrina,
que en los Adagios se halla (dize Platón en el Phile-
bo) es causa que muchos sabios varones, se ocupen
en Adagios , y Refranes , quando la vista del enten-
dimiento ya esta limpia del orin de la juuentud, y
allegado la prudente vejez. Las diurnas letras no los
— 15 —
menosprecian, mas antes con grande frequencia los
vsan como se ve en Samuel Ezechiel , Hieremias , y
san Pablo, y nuestro Saluador; y Maestro se allano
para declarar su dotriaa en Prouerbios, y Parábolas.
El Sabio Rey Salomón compuso vn libro de Prouer-
bios , donde están las fuentes de muchos Refranes
Castellanos, véalo el curioso en el cap. 10. adonde
esta aquel que dize ; Mucho hablar , mucho herrar. Y
enel cap. 13. Lo mal ganado ello, y su dueño. Y en
el cap. 14. y. 16. y. 17. se hallan otros que son muy
frequentes entre los sabios Españoles , y nacieron del
libro de los Prouerbios de Salomón. En el Ecclesiasti-
co también se hallan muchos de los Refranes Caste-
llanos , y los santos de la Iglesia mil vezes los repiten.
Otros insignes Philosophos enseñando ciencias altas
de la natural philosophia , y de la moral , y de la me-
thaphisica, que por otro nombre ellos llaman sapien-
cia , y theologia, en qualquiera cosa se aprouechan
destos Refranes , como de la mejor demonstracion . y
prouanza que ellos traer suelen. Y si lo que con mu-
chas razones , y palabras ellos an prouado viene a
concordar con algún Adagio, ó Refrán, tienenlo por
demonstracion, que llaman al ojo. Los oradores dan
assimismo tanto crédito a los Prouerbios que les pa-
rece ser bastante prouanza vno dellos, ¡ara- aueri-
guacion de lo que pretenden. Y si a la fuente de la
racional Medicina venimos, pregunto 3*0, que otra
cosa son las sentencias aphoristicas de aquel oráculo
Hipócrates , en sus siete libros de aphorismos , sino
Adagios, Prouerbios, y verdades aueriguadas por el
vulgo, en cosas de Medicina, y por aquel gran va-
ron? y assi diremos que es lo proprio dezir aphorismos
de Hipócrates, que Refranes Griegos de la isla de
Coo. Lo qual solo pudiera bastar para conocimiento
— 16 —
ele la dignidad . y celsitud de los Refranes. El sapien-
tísimo Galeno también vsa muy de ordinario en sus
obras de Adagios , y Refranes, para calificar las pro-
posiciones que enseña , como se ve en el tercero de lo-
cis cap. 4. argumentando contra los Methodicos, y
en otras mil partes. En tiempos antiguos , otros muy
sabios, no solo vsaron de Refranes, enseñando su do-
trina , mas también exprofesso escriuieron dellos.
Destos varones doctos haze memoria Erasmo el qual
también no dio poca autoridad aesta materia . con sus
| Chiliadas. Y el Comendador Hernán Xuñez insigne
Español . después de auer compuesto muchas obras
deymn dotrina. sobre Séneca Plinio , Pomponiome-
la . y «/ros en lo vltimo de su curso , quando ya tenia
conocimiento de sabiduría, dio en escribir Refranes,
de los quales d - . alguuos. comento en Seuilla el
docto Halara , no tocando en Medicina , por no ser su
profession. Y antes que el Comendador Hernán Xu-
ñez, vn Afosen Pedro Valles juntó por el orden del
A.B.C. mas de quatro mil y trezientos Refranes Espa-
ñoles , sin osar comentar alguno. Iñigro López de
Mendoza sabio varón . por mandado del Rey don luán
juntó en Medina del Campo trezientos dellos , con
vnas glosillas a manera de consonancias.
discurso de los Refranes (sabio Lector)
se á hecho para que se entienda . que pues los mas
sabios de los hombres . tanto caudal hizieron de Pro-
uerbios . preciándose , no solo de vsarlos en sus obras,
mas también escriuiendo particulares libros dellos,
que no es materia tan flaca, y débil, que mi Medici-
na Española , pues va fundada en Adagios . aya de
ser menospreciada . y escurecida . desuerte que no
groze de la luz que otras obras de menos prouecho
para los hombres gozan. Con la qual consideración
— 17 —
me anime , y alenté para ponerla a vista de los que
quisieren leerla , y conseruar su salud.
La segunda causa, que mas difícil jhiz o el parto
deste libro, fue la que departe de mi potencia débil se
ofreció. Esta le puso en estremo aprieto . consideran-
do lo mucho que emprendia , pues era necessaria ma-
yor fuerza para caso tan grane . y para abrir nueuo
camino nunca intentado de otro autor alguno, anti-
guo , ni moderno , Griego , Latino , ni Español. Porque
aunque es verdad, que muchos an juntado Refranes,
y dicho algo dellos, ninguno a escrito palabra sobre
los que esta mi nueua Medicina ensi contiene , ni al-
guno otro a recopilado deporsi todos los Refranes Es-
pañoles , que tocan amedicina , ni formado dellos , y
sobre ellos arte , y ciencia de conseruar la humana
salud. Yo pues é sido el primero que para mas suaui-
dad, memoria, y doctrina de las cosas que pertene-
cen a la conseruacion del indiuiduo he caminado por
este nueuo atajo, en el qual aunque corto , y áspero,
descubrirá el Letor todo lo sustancial, que los Ara-
bes , y Griegos maestros de la racional Medicina
dixeron : dexando lo superfluo para quien quisiere
caminar por el largo, y ancho camino , que ellos
inuentaron.
Y porque mi intento a sido librar a los humanos
del Recipe del Medico, de la espátula del boticario,
y de la cinta del barbero; me pareció escriuirlo en}
lengua materna , para mas prouecho de mi nación,
en la qual aunque ay gran numero de Latinos , es
mayor el que ay de Romancistas , y muchos de ellos
de tan sutiles entendimientos , que no es razón carez-
can del bien que los antiquissimos Castellanos , en es-
tos aphorismos Españoles, que comento nos dexaron.
Los quales por ser de nuestros passados no deuen ser
m. 2
— 18 —
menospreciados , antes venerados. Y portraer su ori-
gen dellos , se le da aeste libro nombre de Medicina
Española. Y por si vuiere alguno que tanto aborrez-
ca la genuina, y natural lengua, hallara en la mar-
guen en Latin todo lo sustancial que en la plana se
escriue , y los autores mas graues que lo enseñan,
con los libros , y capítulos ciertos (1).
Diuidese la obra en dos partes. Contiene la prime-
ra, todos los Refranes que pertenecen a la conserua-
cion de la salud del hombre , diuididos en los que tra-
tan de la comida , beuida , exercicio, sueño, Venus,
accidentes del animo , y mudanzas del ayre , y lug-a-
res ; que son las cosas en que consiste la salud vsadas
con moderada cantidad , y calidad , modo , y ocasión.
La segunda trae otros Refranes en que también con-
siste la buena educación de los hijos , y preseruacion
de la peste , y algunas dudas acerca de las preñadas.
Los mas dellos halle entre los que recopilo el Comen-
dador Hernán Nuñez dejándolos siu luz, y desnudos
de comento. E los yo vestido , y adornado, como el
Lector benigno vera. Y si alguno dixere, que es de
pequeña importancia el tal comento , y inuencion su-
perflua: le respondo, que también tendrá por super-
fluo el estudio de las buenas letras , y aun no perde-
rá sueño por saber leer , y creerá que nació para el
contento del vientre , como los brutos animales. Enfín
dexados estos tendidos al pasto corporal , que poco va
en que sean sus manjares carne , y pescado , o paja,
(1) En atención á no militar actualmente las razones que asis-
tieron al Autor para poner las notas marginales de que habla arri-
ba , se ha estimado oportuno omitirlas en la presente reproducción.
(Nota del Recopilador.)
— 19 —
y ceuada , entre tanto que otro se muestra con mas
agradable mercaduría, salgo yo con la mia, animán-
dome al ver la dificultad que esto tiene : y que por
ella deue ser tenida por excelente , y de valor ; pues
dize el Griego , y el Latino , difíciles cosas son las
buenas , y de hermossa impressa ; la mornmracion,
pues , destos maldicientes , es la vltima causa , de las
tres que dixe , la qual esta de parte del tiempo que
hizo riguroso el parto de mi nueua Española Medici-
na. Pero considerando, que no solo los humildes es-
criptores como yo , mas también aquellos que an es-
crito cosas altas, con casto, y leuautado estilo, son
mordidos , é inficionados con el maleuolo aliento de
los inuidiosos, m'e consuelo mucho. Sigan pues estos
su natural costumbre , que yo siguiendo mi inclina-
ción, amo el trabaxo, y ocupo lo que me sobra de
tiempo en estos discursos que aqui ofrezco , huyendo
la ociosidad, y acordándome de aquella celebre sen-
tencia de Menandro, que nos enseña que Dios no
ayuda a los holgazanes y de la de Epicharmo , que
dize, que los buenos siguen los trabaxos, y los teme-
rosos no emprenden cosa buena. Heraclides quoque
lycius vnum librum laboris laudibus dicauit, quo
aiebat nichil in rebus humanis magis frugiferum
geri posse. Quibus eg'o persuasus argumentis, ali-
quem ex dacty lotheca mea carbunculum , in minía-
me salutis gazophylacium conferre volui, quod ho-
minem sic oporteat viviere , vt se aliquando vixisse
doceat posteros. Vale , lector probatissime , & me ama.
— 20 —
IX LATJDEM
DOCTORIS IOANNIS A SORAPAM,
PATRIS FR. GASPARIS Á SAMA MARÍA CARMELITA
DISCALCIATI AD MORROS.
EPIGRA.MMA.
Lathiferi morbi, rabies truculenta dolorum ,
Pestis seua , furor , dirá melancliolia ,
Sincopa, pleuritis , coxendix , pústula , febres ,
Hernia, lumbago, struma, eleplia litiasis ,
Hectica, tonsilla, tussis, cepJialea ,'parotis ,
Incubo, neqñritis , pus , plitisis , /¿ordeolum,
Tympanis, astlima, tumor, vermis, strangurria, varix
Deniqne, Pandorae quas dedit vma, lúes
Ite malis auibus céleres , Pan territat ipse
Terrorum genitor , nec mora terga date
Hic Sorapan, Pancliresta docens , quipJiarmaca libro
Corpore ab humano vos procul esse iubet.
ídem ad lectorem.
Multa tibi Hipócrates cumulat , tibi multa Qalenus
Multa Dioscorides , multa Auicena tibi
Sed noims lúe pceon religáis tibi, candide lector
Quidquid liabent paticis vtiliora dedit.
Ingenium redama , grates age , dicta capesse
Morborum , fugiet , queis numerosa coliors.
ídem ad aüthorem.
Iam tibi dum cunctos arces á corpore morbos
nomen erit potius quam Sorapan, P anaces.
— 21 —
ANCHAREMI FRISCI
IN LAUDEM AUTHORIS.
EPIGRAMA.
Cvm /S'orapaniacas vidit Podalirius artes,
Non , nisi germani credidü esse sui.
Currit in integrwm maturamente Macliaon ,
Ettantum valteit nicere, fratris Optes.
Latines v trique da tur: neteter tamen indueit: ambo
Horrebant tanti nomiuis esse reos.
Fertur liónos demtem Pliebo , quia docta JVepottem
Pectora quce neqteetent, doctior edat Ames
Dumqtee patant id mente parí , non paret Apollo
Tale patit solios Sorapan , inqteit , Optes
Ergo , quam cuperent meritam vel témpora Plimbi
In sorapaniaca siste corona coma.
ElUSDEM EPIGRAMA.
Quilegat, arcana quce legit tS'orapan arte,
Vna dat innúmeras pagina , iuret , opes.
Bis legat , Asclepi , clamet , sit films iste
Tertius,. Mcprimus sit tibi , Phebe , nepos
Ter legat: & credet 6' or apantes Apolo secundtes,
JVec sciat , eximior Ule , vel alter erit.
Plus legat , & peream , si cui iam campar et : vnies
Sor a: Mac7iaoni(B, Pan erit artis apex
Dicet: G oe file , ftege Pergame: ponite laurum;
Indteat Hesperhes Pan , quia Panta docet
Notus eat mundo Pañis cognomine, maior
Pane tamen , nomen plus liabet, est S'oi'apam.
AD EMPTOREM.
Constelo, desprecium prome ; ñeque constelo libro
Veneat, vt viteas, constelo , vita vocor.
22
ALIUD DE EODEM.
Hunc eme , quisquís anuís longeui pkarinacón ceui
Nam niJiil , aut solas 6'orapan, addet Opem.
ídem hurta tur, vt edat librum.
Ede librum , perte riuat. dura viuis, /nonatos,
Posé ciñeres eincri [/inri a maior erit.
ídem aloqüitdr librum.
Iliber a zoilo líber, tantwm modo vitce.
Mitior Ule sica, mitior ergo tuce.
ALIUD AD E.MPTOREM.
Quisquís amat numos, líos prome prodigat ceuum.
In longum reliquos sicfaciet esse suos.
SONETO DE Y>" AMIGO
AL AUTOR.
Bibrando vn rayo desde su alto Polo
Iupiter á Epidauro el pedio parte ,
Porque sin darle de sus curas parte ,
A Hipólito dio vida por si solo.
No assi el gran S'orapan, que es otro Apolo,
A quien Iupiter dio su ciencia, y arte ,
No vn rayo , sino mil de luz reparte ,
Con que no lo abrasso, sino ilustrólo.
Que no es justo que vn rayo el pedio rompa
Sino le inflamen mil en tal hazaña,
Como es liazer del arte nueua prueua.
Ya sus Prouerbios con sonora trompa,
Canta la fama , ya que escriue a España
Vn nueuo Apolo, Medicina nueua.
— 23 —
FRAXCISCO DEL CASTILLO, AL DOCTOR SORAPAN.
Cisne del Dov.ro. paz, gloria, y defensa ,
Cuyo maraca mil 'palmas te apercibe ,
Para este libro , que en el mundo viue,
Con don eterno de opinión inmensa.
Aquien se le liara tal recompensa ,
Que en laminas de bronce adonde escriue
La sabia eternidad su fama arribe
Al alto monte donde no hay ofensa.
Su nombre es ApJiorismos Castellanos,
Medicina Española de consuelo ,
Que sana el cuerpo , que conserua el alma.
Cuya ciencia no alcanzan los humanos.
Digna de vn 6'orapan Doctor del Cielo ,
Aquien el mundo da corona, y palma.
EL L. GÓMEZ RAMIRO,
ABOGADO DE LA REAL CHANC1LLERIA DE GRANADA , Y DEL
SANTO OFICIO DE INQUISICIÓN' DELLA.
AL DOCTOR SORAPAN AUTOR.
Mantel vista Alemán , ó estopa basta,
Mesa en sala Real, ó en choza pobre ,
/Si diferencian en que falte, ó sobre,
Conformo, t en que Pan qualquiera gasta.
Y aunque la torpe gula jamas casta ,
Varios manjares en su oficina obre
Dulce , picante , simple, agro, salobre.
De solo Pan el gusto, no contrasta.
Mas porque solo en el no viue el hombre ,
Brindays con tanta salsa el apetito
Que el régimen de vida que aueys Jieclto
Eterna la promete a vuestro nombre,
Pues como solo Pan aueys escrito
Tan a gusto de todos, y aprouecho.
— 24 —
NUMERO DE LOS AYTORES GRATES
QYE VAN ALEGADOS , Y CITADOS EN ESTE LIBRO , POR EL
ORDEN DEL ALPH ABETO.
A
Aristóteles.
S. Augustinus.
Alcibiades.
Auicena.
Alexander ab Alexandro.
Aulus Gelius.
Amianus Marcelinus.
Auerroes.
Aetius.
Argenterius.
Albertus Magnus.
Andreas Halpagus.
Ambrosius Calepinus.
Alciatus.
Andreas Laguna.
Alcibiades.
Agatius.
Apuleius.
Abulensis.
Ateneus.
Aristogenus.
S. Ambrosius.
Areteus.
Arnaldus de Villanoua.
Apolodorus.
S. Antonius de Florentia.
Aliabas.
Apolonius.
Aristipus.
Amianus.
Augustinus Minphus.
Ausonius.
Alceus.
B
S. Basilius.
Baptista Egnatius.
Bercorius."
S. Bernardus.
Boetius.
Baldus.
Bernardus Alderete.
O
Crantor Solens.
Cicero.
Cornelius Tacitus.
Cardanus.
Oallegium Conimbricense.
Cornelius Celsus.
Celius Apilius.
Conciliator.
S. Chrisostomus.
Ciprus.
Chares Mitilineus.
Celius Aurelianus.
Columela.
Constanlinus Afri.
Cardanus.
Cuiatius.
Comendador Griego.
Cayetanus.
Cleantes.
Crisipus.
Censorinus.
D
Diogenes Laertius.
Dioscorides.
Demosthenes.
Diorus Siculus.
Dauid.
Dion.
Didacus perez de Mesa.
Diocles Cbaristius.
Don Ilefonsus Reae.
Decretales.
Diceareus.
Demostenes.
— 2o —
E
Epipharius Ciprius.
Ecclesiasticus.
Eurípides.
Eusebius.
Erasmus.
Escotus.
Egnatius.
Ebulus.
Erastratus.
Eutieles.
Erophilus.
Epicurus.
Ezechiel.
Euangelia.
Egisipus.
Elianus.
Epicarmus.
Episcopus de Mondoñedo.
F
Fulgentius Medicus.
Fr. Gabriel a Talauera.
Franciscus de Rades.
Fauius.
G
Galenos.
Gregorius Turonensis.
S. Gregorius.
Geneseos.
Gregorius Nicenus.
Gilbertus Anglicus.
Gorreus.
H
Hesiodus.
Hipócrates.
Heraclitus.
S. Hieronimus,
Homerus.
Heraelides.
Ghrisemus.
Horatius.
Hieronimus Montuus.
Hieremias.
Horatius Auhenius.
Hiparcbus.
Herodotus.
íob.
loannes Rauisius.
luuenalis.
Iudiho.
Iustinus.
Isacb medicus.
S. loannes.
Iulius Higinus.
loannes Boterus Benes.
loannes Damascenus.
Ueíonsus Reae.
L
Lutianus.
Laertius.
LuciouicusCelius Rodiginus.
Lisander.
Lactantius Firmianus.
Leuiticus.
Ludouicus Mercatus.
Leuinius Lemius.
Lili us Giraldus.
S. Lucas.
Lalamanticus.
Lemosius.
Libanus Sophista.
L. curgds.
M
Malara.
Martialis.
Macbrobius.
Marsilius Ficinus.
Marcus Varro.
Musa.
S. Matheus.
S. Marcus.
Marcelus.
Mariana.
Moschion.
Manilius.
Marcus Catonis.
Mantuano.
Menander.
N
Nemesios.
Nicolás Leonicenus.
— 26 —
Ouidius.
Orpheus.
Oribasius.
Oseas.
üratius.
P
Paulus Apostolus.
Panetius.
Pausanias.
Paulus lurisconsultus.
Plato.
Prouerbia Salomonis.
Posidonius.
Plutarchus.
Plautus.
Pindarus.
Plinius.
Plinius Iunior.
Pyt hago ras.
Polius Trebelius.
Platina.
Petrus de Apono.
Poní pon i us.
Paulus Agineta,
Pierius Valerianus.
Philostralus.
Pérez i us.
Pausanias.
Philocorus.
Petrarcha.
Periates.
Propertius.
Petrus Gorreus.
Paladius.
Petrus a Medina.
Polibius.
Persius.
Plocus.
Platinas.
Philonius.
Prouerbia Commendaloris.
Posodonius.
Polius Trebelius.
Ptholomeus.
Q
QmntusSerenusSamoniacus
Quiníus Curtius.
Quintilianus.
Rasis.
E
Sócrates.
Sapientia.
Sorsanus.
Sauanarola.
Sanctius Brocensis.
Strabo.
Sciates Historicus.
Séneca.
Simplitius.
Silius Italicus.
Straton.
Salomón.
Seruius.
T
Tituslibius.
Terentius.
Triptholemus.
Tibulus.
Theophrastrus.
S. Tilomas.
Tales Milesius.
Tertulianus.
Tralianus.
Timón Phliasius.
Theocritus.
V
Vega.
Vergilius.
Volateranus.
Vitruuius.
Valesius.
Viualdus.
Votonius.
Vlpianus.
Vegetius.
Xenophon.
Zenon.
Zeleucus.
'¿i
TABLA DE LOS PROUERBIOS,
QUE LA MEDICINA ESPAÑOLA CONMENTA , PARA CONSERUACION
DE LA SALUD HUMANA.
PARTE PRIMERA.
Si quieres viuir sano , hazte viejo temprano. Refrán 1
El mucho comer , trae poco comer 2
De hambre a nadie vimorir , de mucho comer cienmil 3
Comer toda vianda , y tremer toda maleyta 4
Pan de ayer , carne de oy , vino de antaño , traen al hombre
sano 5
Come poco , y cena mas , duerme en alto , y viuiras 6
Quien quisiere viuir sano , coma poco , y cene temprano 7
Quien se echa sin cena, toda la noche deuanea 8
Come poco, y cena mas, y dormirás 9
Después de comer dormir , y de cenar passos mil 10
Mas mató la cena , que sano Auicena 11
Por mucha cena , nunca noche buena 12
No le quiere mal, quien le hurta al viejo lo que a de cenar. . . 13
De las carnes el carnero , de los pescados el mero 14
Carne de pluma quita del rostro el arruga 15
Carne de pluma , siquiera de Grúa 16
De aquella medexe Dios comer, que desa los pollos , y comien-
za a poner 17
Capón de ocho meses , para mesa de Reyes 1S
Tapar la nariz , y comer la perdiz 19
Si quieres comida mala , come la liebre assada 20
Todo pescado es flema , y todo juego postema 21
Carne carne cria , y peces agua fría 22
Buena es la trucha , mejor el salmón , bueno es el sábalo
quando es de sazón 23
Délos colores la grana , délas frutas la manzana 24
De la nuez el higo es buen amigo 25
Comer verdura , y echar malauentura 26
Azeytuna vna es oro , dos plata , y la tercera mata 27
Coles , y nabos para en vno son entrambos ... 28
El queso es sano queda el auaro 29
— 28 —
De los olores el pan , de los sabores la sal 30
El agua sin color, olor , ni sabor , y ala de ver el sol 31
Agua malaheruida , y colada 32
Agua que corre , nunca mal coje 33
Quien es amigo del vino . enemigo es de si mismo 34
Con las peras vino beuas , y sea el vino tanto , qne ande la
pera nadando 35
Quien tuuiere buen vino beualo , no lo de a su vezíno 36
Comida fria , beuida caliente , nunca hizieron buen vientre. . . 37
O con oro , o con plata , o con viznaga , o con nonada 38
Quien se exercita descansa , y el que esta en ocio trabaxa 39
Dieta, y mangueta , y siete nudos ala bragueta 40
El viejo múdale el ayre , y darte a el pellejo 41
Salud , y alegria belleza cria , atauio , y afeyte cuesta caro , y
miente 42
Quien canta sus males espanta 43
TABLA DE LA PARTE SEGUNDA.
Bien cuenta la madre , mejor cuenta el infante 1
Come niño criarte as, come viejo , y viuiras 2
Si quies que tu hijo crezca , lauale los pies , y rápale la cabeza. 3
Huyr de la pestilencia , con tres. 111. es buena ciencia 4
FIN DE LA TABLA DE LOS PROUERUIOS.
PARTE PRIMERA
DE LA MEDICINA ESPAÑOLA.
CONTIENE
LA EXPLICACIÓN DE LOS PROUERUIOS QUE CONUIENEN
A LA CONSERUACION DE LA SALUD.
Si quieres viuir sano ,
hazte viejo temprano.
REFRÁN. I.
;A joya mas preciosa que en este mundo el
hombre puede posseer , es la salud : y assi tu-
uieron por conclusión llana los masdelos sa-
s bios antiguos , que ni el rico, ni el fuerte, ni
C" el docto, ni el bien afortunado , ni el que esta
. en la cumbre de la honra, ni el que tiene fie-
dles amigos , ni aun el que tiene hijos , y mu-
ger a gusto , se puede llamar dichoso , ó felize , sino goza
de la dulzura de la salud. Thales milesio vno de los siete
sabios, que celebro la Grecia , siendo preguntado, qual
hombre enesta vida se podia llamar dichoso , respondió
que el que gozaua de salud corporal. Posidonio Amapeo
soliadezir, que el mayor bien que posseen los hombres,
es el de la salud , y riquezas. Entre los Pithagoricos, era
costumbre muy vsada, quando en las cartas que se escri-
uian tratauan alguna cosa graue , no vsar otro genero de
buena crianza mas que el dessear salud, como oy también
se vsa entre los prudentes Castellanos, cuyas costumbres
no son de menos autoridad, lo quales traen ordinariamen-
te traen en la pluma, y boca, el desseo de la salud de los
— 30 —
que aman. El doctissimo Hipócrates , y Galeno nos ense-
ñan , que todo el deleyte en las cosas humanas , es de nin-
gún momento ni gusto , si falta el bien de la salud. Y assi
Orpheo en vna oración que hizo en alabanza del mismo
Hipócrates, dize, que ni la dulce armonía de la música,
ni la felicidad de las riquezas , ni el contentamiento de los
deleytes , ni los prósperos sucessos de fortuna suben tanto
la balanza de la gloria humana, quanto la abaxa vn solo
día de enfermedad. Y el Ecclesiaslico hablando a este pro-
posito dize, mejor suerte es la del pobre que tiene salud,
que no la del rico que esta falto della. Y vn poco mas aba-
xo dize, no ay patrimonio, ni censo, que se pueda compa-
rar con la salud del cuerpo. Plutarcho en el libro de la
conseruacion de la salud, afirma que tener salud es vn po-
taje suauissimo, y vna salsa del cielo. Y Marcial nos dize
que vna de las cosas que hazen la vida dichosa , es el cuer-
po sano. V Iuuenal , que no auiamos de pedir á Dios , ni ro-
gar otra cosa mas que tener el alma sana, en cuerpo sano,
A esta sentencia de tan ilustres varones corresponde, la
costumbre que tenia el belicoso rey Pirro entre los Epiro-
tas el qual yendo a hazer sacrificio al templo nunca de-
mandaua a los Dioses possession de mayor Reyno, ni vito-
rías de sus enemigos, ni mas honra , ni riquezas, ni otras
cosas semejantes aestas, por las quales los hombres siem-
pre andan atormentados : sino tan solamente que los Dioses
le diessen salud, teniendo este discreto Piey entendido,
que si esta no le faltaua que todas las demás cosas le suce-
derían prósperamente , porque aunque a vanderas desple-
gadas la fortuna fauorezca al hombre, y aunque en la bo-
nanza de las cosas desta vida lleue siempre el viento en
popa, si le falta la salud, todo io demás es de ningún mo-
mento. Por lo qual el diuino Platón, escriue , que en los
combites antiguos era el mas solemne , y celebrado cantar,
que la mejor cosa de las cosas humanas , era tener salud.
Otros Philosophos vuo muy celebrados de Cicerón (como
fueron Panecio, y rosodonio) los quales dixeron que no era
suficiente la virtud para passar la vida dichosamente , sino
se gozaua de perfeta salud. Y Crantorsolense afirmaua,
que la principal parte de la vida humana se auia de dar a
la virtud, y la segunda a la salud. Y no es de admirar,
que todos estos famosos varones ayan encarecido tanto el
dulce bien de la salud, pues el glorioso S. Agustín, como
refiere en el decreto Canónico , dize , que el que pagare las
dezimas , no solo le dará Dios abundancia de los frutos de
la tierra, mas también salud para el cuerpo, y para el
alma. Pero para que me canso exaltando con autoridades
humanas, y diuinas, lo que de suyo es tan conocido bien,
— 31 —
como la salud , sin la qual , ni el animoso soldado podría
combatir ni el labrador cultiuar el campo, ni oyr las cau-
sas el juez, ni defenderlas el abogado , ni el tñeologo (fi-
nalmente) escudriñar las cosas diuinas. Muchos valerosos,
y esforzados Capitanes tienen renombre, y gloria, por sos
señaladas hazañas , los mas de los quales deuen su forta-
leza , y vigor a la Medicina, que les dio salud para alcan-
zarlas. Y assi se tiene por cierto , que Philipo Medico de
Alexandro , no menos venció á Dario en la lid , que el pro-
prio Alexandro, al qual poco antes, de la Vitoria le auia
restituydo la salud, y las fuerzas perdidas de vna muy
graue enfermedad 7 sin la qual salud no venciera el Magno
Alexandro. Demás de lo ya dicho, si el dolor (según Aristi-
po afirma:) es el mayor de todos los males, aquello, sin
duda deue ser tenido , por sumo bien , entre los bienes na-
turales, que es contrario a vn tan gran tirano. Pues esta es
la salud, luego euidentissimamente la salud sera el mayor
bien de los bienes, cuya excelencia, y ventaja, sobre los
demás bienes no se puede encarecer con palabras. Y assi
el que vuiere de tratar de ella, tendrá mucho mas que ha-
zer, en buscar estilo , y modo , que en hallar la materia,
ó copia, para fabricar su oración. Esta pues es de la que
trata el presente Refrán , el qual para adquirir este bien,
que tantos Philosophos dixeron ser el mayor , y mas exce-
lente que el hombre puede posseer en este mundo, nos da
vn antidoto , vn socorro , y remedio el mas fácil, y cierto,
que hasta oy la inuencion humana á hallado, diziendo : si
quieres tener el sumo bien de la salud, que haze los hom-
bres bienauenturados, y dichosos , contentos , graciosos,
y bien afortunados, en conclusión.
Si quieres vitiir sano,
hazte viejo temprano.
En esta vltima parte del Refrán , que dize , Hazte viejo >
temprano , esta disfrazada la quarta especie de methaplio-
ra, que se dize analogía , que es cuando passa el vocablo á | v^¿
significar otra cosa, como quando dezimos á la Poesía,
Pintura, y Pintura 'a la Poesía : assi pues auemos de enten-
der , que viejo en esta sentencia significa lo proprio que
prudente , y que lo proprio es dezir hazte viejo temprano,
que hazte prudente temprano : mas como los Refranes . y \
sentencias tanto sean mas de estima , quanto mas signifi- I
can , y comprehenden en breues palabras , por esta razón
nuestro Reirán , dize viejo , y no prudente, vsando (como
esta dicho) de analogismo.
Podría algún estudioso de la Medicina acordarse contra
esta declaración , de aquel Aphorismo de llypocrates, que
se lee en el segundo libro ; el qual clarissimamente , dize.
— 32 —
que los viejos padezen menos enfermedades que los mozos.
Y assi que nuestro Refrán no se a de entender methaphori-
camente, sino literalmente déla verdadera vejez, en la
qual (según este graue Autor) asaltan menos enfermedades
al cuerpo humano. Este argumento aprieta bien: pero
oyendo la respuesta que da el doctissimo Valles, quedará
el entendimiento quieto. El qual dize , que se á de entender
el Aphorismo de Hypocrates de enfermedades agudas , que
se causan de colera, y sangre , porque las largas enfados-
sas, y prolixas , estas verdaderamente acompañan casi
siempre la vejez, y assi auemos de entender, que la edad
de los viejos es mas enferma que la alegre juuentud , por
lo qual dixo el gran Hypocrates en otro lugar , es muy en-
fermo , quien es muy viejo. Y pues la experiencia lo ense-
ña, no nos cansemos trayendo autoridades para nuestra
defensa, que el vulgo suele (y con verdad) dezir, la pro-
pina vejez es enfermedad. Conociendo esto Galeno , en el
Comentario del Aphorismo alegado defiende a su maestro
Hypocrates, afirmando que los viejos son mas enfermos
que los mozos, pero que por su prudencia , y experiencia,
y por saber huyr de los inconuenientes , passan la vida
mas seguros : de adonde se colije bien claro dezir Galeno
lo proprio que yo afirmo, en la expossicion de la segunda
parte del Refrán, que es , hazte viejo temprano, auerse de
entender, hazte prudente temprano , pues dize que aun-
que la naturaleza de los viejos es mas enferma, que la de
de los mozos por su prudencia , (que es natural a la vejez)
passan la vida mas sanos.
Y porque auemos dicho, que ser prudente es summa
importancia, para posseer. el excelente bien de la salud,
sera razón darlo a entender , prouandolo con razones, y
autoridades , y consecutiuamente , que los viejos son pru-
dentes. Digo pues, que nadie aura que no entienda de
quanto momento, y pesso sea para la conseruacion de la
salud, la virtud de la prudencia, pues anda siempre acom-
pañada del dichoso , y glorioso coro de las demás virtudes,
como enseña Cicerón en el quinto de las Tusculanas. Y san
Agustín dize , que la prudencia es ciencia de las cosas bue-
nas , y de las malas , y de las neutras. El Philosopho tam-
bién lo enseña , y dize que la prudencia, esta en la parte
raciona] del alma, que se dize estimaua, la qual con sola
su fuerza , y virtud, puede aconsejar á si , y a los demás,
todos los males, y los bienes, y preuenir en todas ocasio-
nes con altissimo consejo. Marco Tulio en el .3. de la Reto-
rica, nos auisa, que por la prudencia podemos tener elec-
ción de los bienes , ó de los males. Siendo pues esto assi,
no ay duda sino que la prudencia nos podra apartar de mu-
— 33 —
chas ocasiones, y peligros de enfermedades , en los quales
cada dia vemos que el in prudente necio , como torpe , y
falto se dexa caer, délos quales, el prudente, y auisado
se podra guardar pues le acompaña siempre la inquisi-
ción déla verdad , la meditación del animo , la viueza del
entendimiento, y la elección de lo bueno , con mucho es-
tudio , y ciencia , las quales cosas todas le amonestan , y
aconsejan al prudente, que nunca se confie de su parecer,
si en el no vienen estos requisitos.
Y porque entendamos , como esta tan necessaria virtud
de la prudencia , anda casi siempre acompañada con los
muchos años. Y que dize acutissimamente nuestro Refrán
quando auisa, que nos hagamos viejos temprano , se a de
aduertir , que lo proprio es dezir vejez , que dezir seque-
dad, porque los viejos son secos , como enseña Galeno en
muchos lugares y la experiencia lo muestra : y este pro-
prio autor en el libro que intitulo, Quod animi mores cor-
poris tempraturum sequantur ; afirma , que la prudencia
procede , y se adquiere de la sequedad , como la demencia,
e imprudencia de la humedad , adonde alega aquella cele-
bre sentencia de Heraclito: que los espíritus secos, hazen
el anima sapientissima , y prudente. Y aunque es verdad,
que la sequedad aprouecha alguna cosa á la prudencia,
auemos de entender ser mas cierto, lo que responde Pía- N
ton en el Phedro quando dize. que haze prudentissimo al
hombre la diuiífa Philosophia, la qual según Macrobio,
haze que menospreciemos el mundo, y todas quantas cosas
ay en el : dizen también que ala prudencia perfecciona el
tiempo , y la larga experiencia juntamente con la obserua-
cion de los humanos acaecimientos , como lo escriue Mar-
siiio Ficino : Cicerón (Miel primero de legibus afirma , que
la naturaleza le da cierta fuerza , y virtud. Y el santo íob
en el capitulo duodezimo dize, que en el mucho tiempo
esta la prudencia. San Ilieronymo escrimendo á Nepocia-
no, también dize. Casi todas las virtudes del cuerpo , se
mudan en los viejos , y descreciendo todas las demás, crece
sola la sabiduría. Y vn poco mas abaxo añade. La senetud
con la edad se haze mas docta , con el vso mas trillada , y
con el processo , y discurso del tiempo mas salda. De So-
cratesay vna sentencia referida de Alcibiades en id Sim-
plosio de Platón, que entonces los ojos del entendimiento,
comienzan a ver agudamente . (piando á los ojos del cuerpo
comienza á faltar su virtud. Y en el capitulo quarto de la
Sabiduría esta escripto. Las canas de los hombres son pru-
dencia. Y en el ^eclesiástico. Que hermosa es la sabiduría
en los ancianos, y quan glorioso es su entendimiento. Y
Eurípides dize. El viejo cuydadoso , vale mas (pie muchos
m. 3
ff
S-c-ert
— 34 —
mancebos. Y Plauto. La edad es escondimento para la sa-
biduría. Piaton en el Timeo , enseña , que el anima quan-
do luego al principio se encierra en las ataduras del cuer-
po , se haze como torpe , y amenté: pero después que el
hombre se augmenta , y crece , y las almas con mas lento
mouimiento hazen su camino, entonces es el hombre mas
prudente , y sabio. Su discípulo Aristóteles, dize en vn pro-
blema , que nuestra madre naturaleza, authora de todas
las cosas , nos dio dos instrumentos , la mano para el cuer-
po , y para el alma el entendimiento, y que de la manera
que luego , desde que nacemos , no estamos tan promptos
para vsar del instrumento de las manos , hasta que la na-
turaleza las perfecciona, y fortaleze ; assi ni mas ni me-
nos , el entendimiento, no luego que nacemos , mas antes
en la vejez cobra su vigor , y fortaleza. Y cierto no ay duda
alguna, sino que mientras mas son los años, tanto mas te-
nemos de vso , y experiencia, y tanto mayores fuerzas al-
canzamos en el consejo. Conociendo esto Homero , hablan-
do de cierto cauallero Egypcio dize estas palabras. Era
corbo con la senetud , y con mucha experiencia de cosas
sabio. Con lo dicho , y mucho mas que se pudiera dezir, se
consolaran los señores ancianos, pues esta en ellos mas
perfeta la razón , que en los mozos. Y en quanto a esta
parte , que es la principal, que constituye el hombre , les
hazen mucha ventaja. Y assi Ouidio, en aquellos versos
tan sabios dize. No todas las cosas déla edad de los viejos
son aborrecibles , ni para huyr delias ; porque de los tar-
dos años se adquiere el vso , y la experiencia. Es tan cono-
cida verdad la que voy prouando , que pudiera traer infini-
dad de lugares para prouarla, mas huyendo el enfado,
dexo sentencias de Homero , de Virgilio, de Apuleyo, de
Eurípides , de Afranio , de Marco Tullo , de Plutarcho , de
la Sagrada Escritura , y de muchos santos , que la esclare-
cieran mas.
Pero podrase dudar mucho , acerca deste comento , di-
ziendo , que si la prudencia esta (como esta prouado) en la
vejez, y muchos años , quesera impossible alcanzarla el
jouen, y consistente que no á llegado a la edad referida,
y assi que el Refrán sera ridiculo , y de ningún momento,
pues pone vn caso que naturalmente no puede ser como
es ser mozo, y viejo en prudencia todo en vn tiempo. A
esta objeccion se responde, que ía edades en dos mane-
ras , vna del cuerpo , y otra del alma ; esta del anima no
se numera, y quenta por razón del tiempo, sino por la ca-
lidad de la virtud , de suerte , que aquel se dirá varón per-
feto , y viejo , que carece del error , e imprudencia de la
puericia , y tiene la prudencia del viejo , aunque tenga
— 35 —
tiernos años. Dcsta edad pues se a de entender el Refrán,
quando dize, Hazte viejo temprano , que de ninguna ma-
nera el hombre mozo á de desesperar de poder ser Sabio,
y prudente , confiando principalmente en la diurna bondad,
y magnificencia, que a las serpientes da prudencia , que
se la dará con liberal mano. Pues vemos que muchas vezes
los mas mozos, vencen en consejo , y prudencia a ios vie-
jos. Como leemos en Píndaro, hablando de Demophilo,
adonde dize que aunque era en la edad mancebo , en los
consejos era viejo , como si fuera de cieu años. Y Titolibio
cuenta de Apio Claudio , que siendo mancebo , y de poca
edad dio su parecer, y decreto en v.ri negocio muy difícil,
y fue mejor que todos los domas , y assi fue de todos esco-
gido. Y Corneiio tácito escriue , que Lucio Craso , siendo
de. 19. años , acusó á Cayo Carbón ; y Cessar de veynte y
vno , Adolauela. Y Assinio Polon , de otros tantos a Catón,
y de Augusto Cessar, cuenta Suetonio Tranquilo que sien-
do de doze años, publicamente en vn graue auditorio ala-
bó a Iulia difunta ; confirmase esta verdad , con lo que las
diuinas letra- nos muestran, en el libro de la Sabiduría
capitulo quarto , numero nono , diziendo , los sentidos de
los hombres son canos, y la edad no se quenta por el nu-
mero de los años. De suerte que el hombre mozo . no se
deue tener por despedido de la compañía dichosa , ni de la
riquissima , y celestial casa de la prudencia : antes procu-
re traer siempre en la memoria este Refrán , consideran-
do, como se prouo de grauissimos, y diuersos autores,
que la salud , es el principal, y sumo bien que el hombre
eneste mundo puede posseer , y que ninguno se puede lla-
mar dichoso , y felice, aunque goze todos los demás bienes,
sino goza de la dulzura de la salud. Y que con esta salud
nos esta combidando el Refrán , diziendo. Si quieres viuir
sano , hazte viejo temprano : la qual vejez se á de enten-
der de la vejez, ó edad del animo , que es la prudencia,
por estar esta in estimable virtud, por la mayor parte, en
los de madura edad , y mas expertos varones . como se
prouó con razones, y autoridades diuinas, y humanas.
Pero no por esso so a de tener el sabio mozo por despedido
de la prudencia , y maduro seso para poderse hazer viejo
temprano , ahuyentando de si las ocasiones enemigas a la
salud , exercitandose moderadamente , desuerte que este
ágil para qualquier mouiniiento corporal, comiendo tem-
pladamente, y beuiendo déla propria; durmiendo siete
oras de noche , y ninguna de dia , aborreciendo el carnal
vicio , como muy viejo , sino quiere pelarse . y tener en su
rostro mil manchas , nacidos , talparias, llagas, y notur-
nos dolores, y consumir sus bienes en zarza", palo santo,
— 36 —
china , y azogue , y la vida en la cama por muchos años , y
dexar a su compañera en breue tiempo viuda, y toda su
descendencia , con perpetua herencia de lamparones, y
otros mil géneros de males , que preuenir , y considerar
esto el mozo , es hazerse viejo temprano.
El mucho comer ,
trae poco comer.
EEFEAX. II.
Dos sentidos suelen darlos curiosos, á este Refrán , y el
vno,y otro a mi parecer son muy firmes , y valederos.
Dizen pues , que se á de entender, de aquellos viciosos glo-
tones, que con canina hambre fundados , solo en el gusto
de su paladar , enuassan a rienda suelta en sus estómagos,
tan pródigamente manjares, que en breue tiempo consu-
men lashaziendas y llegan a tal punto, y miseria , que
queriendo comer , ño tienen que : como le sucedió a aquel
inconsiderado mozo Prodigo , que en Parábola mysteriosa
nos pone ante los ojos , toaos los anos , el santo Euangelio.
p-~£-« Ueste jpues , y de otros tales , que por su desatinado comer,
vienen a suma pobreza . y hambre : se verifica la presente
sentencia , afirmando que el mucho comer , trae poco co-
mer. Mas desando este pensamiento , en cuya aprouacion
pudiera traer infinitas historias , y exemplos: siguire el
segundo sentido , que viene muy a proposito para el fin
que pretendo , que es la conservación de la salud , y vida.
Y assi digo , que el concepto ueste Refrán , es este,
quien mucho come enferma. , y viue tan poco tiempo, que
se podra dezirdel, con verdad, que come poco, siendo
causa el auer comido mucho, de su enfermedad , y muerte.
Auiendo pues, de seguir este pensamiento se aduierta.
para prouecho- dé la salud, que no ay cosa que mas la
ofenda , que la superfina comida, y assi es cierto que los
cuerpos de los glotones nunca reciben aumento , porque
lo que comen no lo cuezen , antes se conuierte todo en pon-
zoña, quedándose hecho vna balsa de flegmas en el estoma-
go, aunque coman faysanes, y capones de ocho meses, y
si lo cozierari bien , dando al estomago carga que pueda
llenar , sin duda alguna se aumentaran sus cuerpos , y se
conuertiera la comida en finissima sangre , coaio nos ense-
ña Galeno , diziendo, que no ay cosa de mas importancia
— 37 —
para la salud , que cozer bien los manjares en el estomago,
ni mas perniciosa, que lo contrario. Conociendo esto el
proprio Galeno , en el libro de Sanguinis missione , dize,
que los destemplados glotones, minease remedian con las
sangrías, ni purgas , porque siempre están llenos de hu-
mores crudos , los quales dibilitan la firmeza del cuerpo , y
las potencias , y virtudes del alma : pues auemos visto que
muchos hombres , casi entre las mismas comidas rebuel-
tos , se an quedado ahogados , como lo dize Auicena , y el
gran Hypocrates en aquel apborismo del segundo libro.
Cornelio Celso doctissimo varón afirma, que nunca jamas
la mueba comida fue prouechosa : del proprio Hypocrates
se cuenta, que siendo muy templado en su comida, y be-
llida , á vno de sus discípulos le pareció , que era demasia-
da su dieta y por tanto fe dixo , que comiesse mas canti-
dad , para que el cuerpo se tortaleciesse : el qual con pala-
bras blandas le respondió. Hijo mió . yo como para viuir.
y no vino para comer. lulio Cessar creen algunos; que se
libro de la gota coral . que en Cordoua le asaltó la primera
vez , con solo el remedio de poco comer, y mucho traba-
xar. Masinissa Rey de la Numidia, conociendo el notable
daño que causa el comer mucho, solía siempre (para co-
mer menos) recibir el manjar en pie, y en publico, y sin
regalo : contentauasse con pan común , y con la comida
que los demás soldados, por lo qual fue tan entero en la
vejez , que a los. 87. años de su edad engendro vn hijo, y
seys años después venció a los Cartaginenses , mostrándose
brioso soldado. Por beneficio de la templada comida tenia
Marco Valerio Comino (siendo de cien años) entero juyzio
en el animo , y fuerzas firmes en el cuerpo. Estos insignes
varones, creo, auian tomado la dotrina del rhilosopho,
el qual dize , que por experiencia se conoce , que los que
refrenan sus apetitos, y se van a la maYio en la comida,
tienen mas fortaleza en el cuerpo , mas sutil entendimien-
to, y mas destreza para qualquíer exercicio, y finalmente.!
viuen mas larga vida, y mas libre de enfermedades. Cono-
ciendo esto los antiguos instituyeron, y promulgaron leyes ¡
contratos miseros glotones, como fueron en Rema , las le-
yes Sumptuarias , que ponían modo, y medida en las co-
midas, délas quales trata Alexander ab Alexandro en el
lib. 3. Los [acenses, quando celebrauan bodas , no podían
llamar aellas mas numero de. 40. varones y otras tantas
hembras, ni podía durar la solemnidad del combite mas
de dos días, como lo cuenta Heraclites en la política destos.
La ley Orchia entre los Romanos, señalaua los combidados
que cada vno podía tener. Vuo otras muchas leyes seme-
jantes a estas, de las quales haze mención Aulo Gclio , y
— 38 —
todas ellas no bastaron, ni bastaran a reprimir la violen-
cia deste abominable vieio de la gula , que es incentiuo de
desonestidad , y apáralo certissimo, y causa de comer
poco, (como dize el Refrán J afligiendo los hombres con
mil géneros de enfermedades. Y assi a este proposito , dize
el gran Basilio. Yo é visto en esta vida muchos hombres
con grandes enfermedades, boluer asu antigua salud , pero
nunca é visto alguno de los que se dan a comer mucho,
que jamas tenga firmeza en el cuerpo, mas antes corrom-
pidos de los deleites se embueluen en mil males. Pudiera
traer aquí , para prueua del presente refrán insaciables
glotones , que merecen nombre de monstruos de naturale-
za , y oprobio de hombres , los quales por el mucho comer,
vinieron a poco comer , como fueron Philogeno , Apicio,
Melando, Diogenes, Cínico, Calimedonte, Aristipo, y otros
infinitos, que fueron sentinas de enfermedades. Estos pues
con mucha razón tienen , y pagan su pena en aquello que
pecaron , porque siempre están regoldando , y con bascas
en el estomago , hasta que vienen a bornitar la comida , y
cena , como escriue Luciano. A estos tales es fuerza según
buena Medicina , auerse de enflaquezer las virtudes natu-
rales , y perder del todo, o deprauarse la apetencia de los
manjares : y assimismo es cierto , que su mucho comer,
los trae a poco comer , como nos enseña la sentencia que
vamos declarando. Iuuenal en la sátira primera dize , que
estos por la mayor parle mueren sin hazer testamento, de
muerte repentina. Prueue esta verdad la desesperación de
aquel Emperador Sétimo Seuero , que padeciendo vehe-
mentissimos dolores de gota, y no teniendo ya paciencia
para sufrirlos ni otro veneno mas a punto con" que darse la
muerte , comió tanta carne malcozida, que con ella en el
estomago , fue transportado a la otra vida. Ensebio escri-
ue , que Bomiciano Aphro , entre la engañosa dulzura de
los manjares, sentado a la mesa cenando , fue tan sin me-
dida lo que comió , que deste mucho comer , vino a tan
poco comer , que aquella fue la vltima cena , porque quedo
improuissamente a la vista de todos ahogado. Quien hizo
que Iouiniano Emperador se quedase en lo mejor de su
vida sin mas comer, sino la abundancia de comida con
que relleno su estomago, como testifica Bautista Egnacio?
Quien detuuo el curso de sus años a Childerieo Saxon , y
hizo que mas no comiesse, sino auerse embutido como di-
zen) hasta las orejas con superfluos alimentos? lo qual
afirma Gregorio Turonense. Siendo pues esto assi indubi-
table verdad, que inconsiderado glotón aura , que no este
temblando de miedo, aguardando por instantes la muerte,
ó grane enfermedad, sino se enmienda; principalmente.
— 39 —
si lee la verdad del viejo Hypocrates quando dize , que lle-
narse mucho, ó euaquarse de vna vez , es peligroso , y que
todo lo demasiado , es enemigo de la naturaleza.
Razón sera responder aqui á vna tacita pregunta , que
mepareze están haziendo , los que dessean acertar, que es
esta. Si el mucho comer , como se á prouado , trae poco
comer, porque haze , ó que mueran los hombres, o que
enfermen grauemente: que cantidad sera razón que cada
vno de a su estomago , para que por mucha no le ofenda,
y por poca no le debilite.
A esta pregunta responde Hypocrates , diziendo : si
quereys que el comer no enferme, no os aueys de satisfa-
zer del todo , y aueys de trabaxar sin pereza. Y en otra
parte di\o, que se a de dar al estomago aquella canti-
dad , que no le moleste , ni agraue. En el libro de veteri
medicina , este graue Autor dudando la cantidad, que el
hombre sano a de comer, para no enfermar , afirma que
no ay medida cierta, ni pesso , ni otro modo con que poder-
lo conjecturar, mas que cada vno conózcalo que su esto-
mago puede sufrir sin pessadumbre. Auicena da cierta
regla para que el hombre conozca , la cantidad que puede
comer sin miedo. Y assi dize , que antes que del todo se sa-
tisfaga el gusto , se á de leuantar el prudente de la mesa
con algunas reliquias de hambre, porque lo demás antes
es deleyte . y vicio, que necesidad de comer.
De lo dicho resulta clara la verdad deste proueruio , que
trata de la cantidad de la comida, pues con authoridades,
y razones , se á prouado , que el mucho comer causa enfer-
medades y muerte, y que assi la vna como la otra causa,
impiden que el hombre coma mucho, y en este pensa-
miento es muy verdadero, dezir El mucho comer, trae
poco comer.
De hambre a nadie vi morir ,
de mucho comer cien mil.
REFRAX. III.
JTarece que esta sentencia fue hecha solo para proua-
cion de la que próximamente queda explicada , que tra-
taua de la cantidad-de la comida , y del peligro en que vi-
uen los insaciables glotones. V assi me pareció juntarlas ;
porque la vltima parte desta que dize, de mucho comer
— 40 —
cien mil: esta muy clara, por los exemplos , é historias,
que en el comento antes deste se truxeron, no ay que en-
fadar con mas declaración. Pero en quanto a la primera
parte que afirma , de hambre a nadie vi morir, es bien sa-
quemos en limpio , si es verdadera , esta proposición , y si
mueren de hambre los hombres , ó no como afirma el Re-
frán : el qual en esta primera parte parece ser falso.
Y que lo sea prueuase assi, tanto viue el hombre quan-
to duran en el los humores , partes solidas , y espíritus de
que se compone pues no comiendo an de dissipararse , y
fenecer estas partes , porque ellas se conseruan con la co-
mida , luego no comiendo los hombres vendrán a morir.
Prueuase también , porque todo lo que es vicio corrom-
pe , y destruye, pues el padecer extrema hambre , es vicio
contrario a la glotonería ;. luego como el comer extrema-
mente mucho mata , el padecer extrema hambre también
priua de la vida.
Pudieranse traer mil razones para prouar esta verdad
contra el Refrán, las quales son tan conocidas, que nin-
guno por rustico saluaje que sea , dexa de tener en sus
cascos, por conclusión aueriguada , que muchos an muer-
to de hambre , y esto aunque no avan leydo el Cómico que
dize , que ninguna cosa sea extremo : ni a Hypocrates que
afirma , que todo lo mucho es enemigo de la naturaleza,
porque la experiencia , que es madre de la ciencia , y la
que apura , y haze que resplandezcan las verdades , se lo
tiene assi enseñado. Y si no lo quisieren creer lean , y re-
bueluan libros , que. en ellos hallaran mil testimonios que
lo afirman. Quinto Curcio dize que Sisigambis madre de
Dario Rey délos Persas , se abstuuo tan extremamente de
los manjares , que pereció de hambre. Y Ghrisermo acerca
de Plutarcho refiere , quePausanias fue con crueldad pri-
uado de la vida , por su padre Agesilao con hambre, por-
que infamemente se auia dexado lleuar de la codicia del
dinero sobornándole Xerxe. Euristhenes pereció rabiando
de hambre, con gran gusto de su propria madre , que lo
consintió , porque el hijo auia peleado floxa, y tímidamen-
te en la guerra , como lo testifica Ouidio en el ibim. Y en
este proprio lugar dize del gran Alexandro, que consumió
con hambre hasta la muerte , á Chirilo Poeta , porque in-
sulsa, y fribolamente , auia compuesto en verso sus haza-
ñas. Ricardo hijo segundo de Eduardo, fue priuado de la
vida por los Anglos con sola hambre , pareciendoles ser
inútil para el Reyno. Esta misera muerte padeció también,
aquel dicípulo de Zenon , Oleantes , que por sanar de cierta
enfermedad que le afligía negó a su cuerpo el sustento de-
uido, comoescriue Laercio. Aristo Poeta, y Pomponio Ati-
— 41 —
co de que suerte fueron priuados desta luz. Que genero de
muerte fue dado á Gabin o presbytero sieruo de Dios por
Diocleciano ; ni que marty rio padecieron aquellos dichosos
santos Felice , Solino , Fortunato , y Orador, por el nombre
de Christo, como también le padeció Mamita martyr, sino
insufrible hambre ? Pudieranse traer infinidad de testimo-
nios a este proposito , pero porque es verdad a todos mas
clara que el sol de medio dia , que la hambre consume , y
mata : y porque la experiencia lo muestra, no cansemos al
Lector, el qual sacara destas premissas por consequencia
verdadera , ser la primera parte del Refrán falsa, quando
dize , de hambre a nadie vi morir.
Pero porque se sepa, que el prouerbio, ó Refrán pre-
sente es sentencia muy fina, y verdadera, y porque es ra-
zón responder a las objecciones presentes , se á de aduer-
tir , que la hambre es en dos maneras, vna ay , que es
hambre natural, y otra hambre que es enfermedad , esta
que es enfermedad , ó accidente , tiene tres diferencias,
vna se dize , hambre canina , porque en este mal siem-
pre dessea el enfermo estar comiendo, y bomitando como-
perro.
La segunda diferencia llaman los Griegos Bvlimvs que
es en Castellano lo proprio, que gran hambre, mas en esta
diferencia de hambre, no bomitan los enfermos , pero des-
mayanse mucho , como dize Galeno, y en esto diferencia
esta hambre de la canina , y en que la hambre canina es
vniuersal, á estas dos especies de hambres , y estotra que
dezimos Rulimos , es mas particular como enseña Galeno
en el comentario del vigessimo primo apho. del segun-
do libro.
La tercera especie de hambre , que no es natural se
dize en Griego Malakias , y en Latín pica , llamada assi,
según algunos dizen , por la aue , que en Castellano dezi-
mos Vrraca. En este genero de hambre, no solo se apetece
mucha comida , pero apetécese mala, y contraria; suele
aflixir alas preñadas esta afección, y ay algunas , que si
no cumplen luego su antojo , lanzan de si la criatura. Yo é
visto alguna que dio en comer naranjas agrias , y dexando-
se llenar de su gusto despacho en vn dia dozientas : otras
é visto comer tanto queso que parece cosa increyble. Estos
tres accidentes , son enfermedades de la boca del estoma-
go. Los dos primeros , que son la hambre canina , y la in-
saciable apetencia, se curan con vn facilissimo remedio,
que es beuiendo vna gran vez de vino generoso puro,
como lo enseña Ilypocrates, en el Aphorismo citado. Y
Galeno en el Comentario. Entendido esto se entienda tan
bien , que el Refrán no habla destas tres diferencias de
— 42 —
hombres , quando dize, de hambre á nadie vi morir, por-
que podria descuydarse el enfermo , que padece la que se
dize canina (como enseña vn graue autor) y degenerar en
modorra , y fenecer con la muerte.
La otra diferencia de hambre que dixe no ser enferme-
dad , antes ser natural , no es otra cosa que sentir la falta
de alimento, de que tiene el cuerpo necessidad , el qual
sentido esta en la parte superior del estomago. Esto noté1
enseña Galeno en infinitas partes, el qual dize, que para
excitarse esta hambre a de preceder en todo el cuerpo in-
nanicion, ó euacuacion de todas las partes, luego se a de
seguir apetencia destas partes que piden al estomago. Y lo
tercero se sigue el apetencia, y succession del proprio es-
tomago. Y lo" quarto el sentido deste chupar del estomago,
el qual sentido desta atracción , propiciamente se dize en-
tre los Médicos , hambre natural, porque es obra de natu-
raleza. Siguesse después de esta hambre natural , la que
también los Médicos llaman animal, que es la apetencia
del proprio ventrículo : pero por mas claridad la llaman
natural.
Esto entendido se aduierta , que esta hambre natural,
que es sentido de falta de alimento se puede diuidir en dos
diferencias. La vna dellas es aquella hambre extrema, en
la qual se dissipan , y consumen de tal suerte los espíritus,
y humores , que necessariamente á de morir el hombre,
por no tener alimento que lo restaure , como le sucedió a
todos aquellos, de que arriba auemos tratado, los quales
murieron atormentados con melancólica hambre.
La otra diferencia de hambre natural , es aquella en
que se siente falta de alimento : pero no llega al extremo
que la otra que mata : esta es la hambre , que ordinaria-
mente dezimos gana de comer , y la sentimos los dias de
ayuno , y todas las vezes que llega la ora del comer , ó ce-
nar, quando ya esta cozida , y destribuyda la comida, que
se auia dado al estomago antes. Esta es la que nos auisa
para que comamos, porque ya comienza a faltar el ali-
mento, y de aquesta se conoze la ora en que auemos de
dar al cuerpo el sustento sin que nos ofenda, y esta es en
conclusión de la que dize el Refrán , de hambre a nadie
vi morir.
De lo dicho se conoce muy distinta la respuesta al ar-
gumento arriba puesto contra el Refrán , el qual prouaua
ser falso , y assi se a de destinguyr en esta parte, que de
la hambre", que es enfermedad , ó de aquella en que total-
mente viene a faltar el nutrimento al cuerpo, y consecuti-
uamente el espíritu , que desta no habla nuestra senten-
cia, y que tiene mucha razón la objeccion en contra pues-
— 43 —
ta, pues la experiencia nos muestra quantos an muerto
destas hambres , y que nosotros pereceríamos en muy po-
cos dias , sino comiessemos. Pero que de la hambre común,
que nos causan los dias de ayuno , y el tener dieta con con-
sideración , y el dexar de cenar algunas noches , y aun el
dexar de comer algunos dias; desta hambre dize el Refrán
a nadie vi morir. Desta pues no solo no mueren los que la
padecen , mas antes se preseruan y sanan (los que vsan
della con prudencia) de mil géneros de enfermedades,
como sano Iulio Cessar del mal caduco. Y como se preser-
uaua Yespasiano Cessar de achaques muí prolixos, el qual
dexaua de comer cada mes vn dia por la salud , que deuio
de ser consejo de algún doctissimo Medico; y esta es tam-
bién la hambre que nuestra Madre la Yglesia (como tan
piadosa de sus hijos) quiere que padezcamos la Quaresma,
y los demás dias de ayuno, para que no solo las almas se
preseruen , y sanen mas también los cuerpos : y esta es de
la que la presente sentencia habla , quando dize , de ham-
bre a nadie vi morir , de mucho comer cien mil.
Y pues nuestra sentencia trata de hambre no sera fuera
de proposito dezir , que tanto tiempo podra vn cuerpo hu-
mano viuir sin comer. Ludouico Celio Rodiginio, afirma de
vn autor graue, que cierto hombre viuio dos años , sin co-
mer, ni beber. Este proprio autor dize , que Alberto Magno
en el lib. 7. de animalibus , enseña que vio cierta muger,
quesepassaua veynte dias sin comer , algunas vezes.y
otras Ireynta, y que también vio vn hombre melancólico,
el qual estimo siete semanas sin gustar alguna comida , y
viuio desta suerte, beuiendo algunos tragos de agua. Gra-
uis-imos autores afirman que antiguamente vuo en España
cierta donzella , la qual siendo en' la edad de veyte y dos
años , jamas auia comido bocado alguno , y que hasta esta
edad se sustento sin beuer agua. Plinio se modera mas di-
ziendo , que muchos se an visto viuir onze dias sin comer,
y que ninguno se muere antes del septeno , aunque no
coma , la qual sentencia de Plinio sera la respuesta de la
duda puesta.
Para sufrir la hambre, i sustentar las fuerzas sin co-
mer , es remedio muy experimentado , gustar vna poca de
manteca, ó tomar tantico de zumo de orozuz , que con esto
se detendrá vn hombre en la necesidad algunos dias mas.
Y conuiene mucho tener en la memoria los dos' remedios
aqui escritos , para viuir, y para contrariar el mayor ene-
migo que el hombre tiene , que es la hambre. Consideran-
do esto Egisipc dixo, que la hambre excluye del hombre,
y vence todas las demás pasiones, principalmente desar-
rayga la vergüenza , imprime en los corazones inhumanas
— 44 —
crueldades . como la que este proprio autor quenta. Y Celio
Rodiginio lib. 13. cap. 2 i. que sucedió quando la cayda , y
destruycion de los judíos: porque como afligiessen mil gé-
neros de calamidades la pobre gente ; vna infelice muger
tenia a sus pechos a su querido hijo, la qual ya consumi-
da . y languiada de padecer hambres , viéndose próxima a
la muerte . venciendo , y mudando el natural amor que á
su hijo tenia, en crueldad rabiossa. mouida de los llantos
del hijuelo , con los ojos hechos fuentes se boluio á el , di-
ziendo ; que haré de ti amado hijo mió ? ves aquí que nos
cercan mil géneros de calamidades , que son hambre, in-
cendios , ruynas , y latrocinios . a qual destos enemigos te
entregare? ó entrañas suauissimas mias , ó suauissimos
miembros de mi hijo, bolued. bolued a vuestra madre an-
tes que acabeys de consumiros con hambre' lo que cilla
recibistes: bueluete querido mió a entrar en el bientre de
adonde recibiste los espíritus . y ser que tienes , y sea mi
cuerpo tu sepultura. Auiendo dicho esto con lastimosos
suspiros, arrebato vn alfanje, con el qual hizo su propio
hijo muy menudas piezas, y coziendole , se lo comió , y
aplaco la rabiosa hambre que la afligía.
Comer toda vianda
y tremer toda maleyta.
REFRAX. Iin.
iLsta sentencia es Portuguesa , significa (tremer lo pro-
prio que en lengua Castellana temer, maleyta , j en Lis-
boa se dize qualquier genero de enfermedad, de suerte que
en Castellano diremos, comer toda vianda y temer toda
enfermedad.
Es muy necesario, para quien procura salud, traer la
dicha sentencia siempre en la memoria, por quanto trata
de la calidad del alimento, que es vna de las quatro condi-
ciones , de que a de constar qualquier comida, para que
se conuierta en loable sangre , y de salud. V al contrarío,
quien sin distinción , y sin aduertir si es buena la calidad
délo que come , se lo diere al estomago, este siempre te-
miendo la enfermedad , porque sin duda ninguna , aunque
se tarde lo ha de pagar.
Algunos curiosos dizen que se a de entender este refrán,
de aquellos que comen diuersos manjares , en vna comida.
— 45 —
aunque estos sean de bonissima calidad , porque la diuersi-
dad de alimentos en el estomago , haze que no se cuezan
bien , ni conuiertan en loable, sangre , aunque ellos sean
de buena calidad. Y para este intento , alegan con Hypo-
crates , en el libro de flatibus , que dize las palabras de la
margen ; mas á esto íespondemos , que comer cosas varias
de buena, y semejante calidad , de que ordinariamente nos
sustentamos , como es carne de gallina , de carnero . pan,
algunas yernas , y frutas , y vino, que esta diuersidad no
liara daño, pero que sera muy dañosa la variedad de co-
midas contrarias , como son las muy calidas, muy frias,
muy grnessas , y muy delicadas , si no se comen por el or-;
deiVconueniente , anteponiendo lo fácil a lo difícil de cozer,
y assi digo , que se a de entender el presente Refrán de
aquellos, que comen alimentos de mala calidad, los quales
viuen sujetos á varias enfermedades. Conociendo esto Ga-
leno , escriuio el libro de alimentos , que hazen buen , y
mal liumor en el cuerpo del liombre , en el principio del
qual quenta, que todos aquellos que vn año estéril comie-
ron, alimentos de mala calidad, por la falta que auia;
después en el estio lo pagaron, padeziendo varias , y di-
uersas enfermedades , como fueron erisipelas , flegmones,
lepra , carbuncos, llagas, calenturas , pútridas , cámaras,
y pujos. Y de si proprio escriue Galeno, que los años de
mocedad , que no se abstuuo de los manjares de mala ca-
lidad ; padeció graues enfermedades; pero después que co-
noció este inconueniente, y de adonde le venia el mal, que
era de comer sin distinción buenas , y malas comidas , en-
mendando el hierro viuio con mucha salud de alli adelante.
Los Astrólogos, y Médicos que escriuen pronósticos, y
señales de futuras pestilencias, y graues enfermedades,
dizen sera el mas cierto indicio, auer precedido hambre.
y carestías porque en tales tiempos, come el vulgo toda
vianda, y assi se á de temer toda maleyta.
Pan de ayer , carne de oy ,
y vino de antaño
traen al hombre sano.
REFRÁN. V.
Ya. principal sustento del hombre, y el que es del todo
necessario, para conseruar la desseada vida, es pan, y
carne : y de los sustentos importantes y necessarios , para
— 46 —
passarla mejor, es el vino masvtil; porque las frutas,
yeruas, semillas , y especias , mas siruen al hombre para
delectación condimento , ó medicamento, que para sus-
tento. Y assi la presente sentencia , con breuissimas pala-
bras , nos propone el tiempo en que estas tres cosas tan
essenciales al sustento , tengan perfeta sazón , en que el
hombre pueda vsar dellas con mas comodidad de salud, y
para viuir sano , fresco , y bien mantenido.
Y porque es el pan lo primero que trae nuestra senten-
cia, se trata primero del. Dize Plinio en el lib. 7. cap. 56.
que en el principio del mundo los hombres se sustentaban
con bellotas, hasta que vna honrada muger llamada Ce-
res cultiuo el campo , y cogió trigo , y las demás simientes:
la qual también en Ática, Italia, y Sicilia, lo molió, y
hizo panes , por la qual nueua , y prouechosa inueneion,
fue reuerenciada de toda la antigüedad por diosa. Ay mu-
chas diferencias de pan , según la simiente de que se haze:
pero por ser el de trigo, el que se vsa en nuestra España
se trata aquí solo del. An pues de escoger las personas de
flaco estomago, y que viuen con achaques , y son personas
regaladas , trigo de poco sustento , y que tenga el grano
menos denso. Y para que cada persona en su tierra pueda
aueriguar , qual es el trigo que le conuiene (digo de perso-
nas regaladas) entienda que es, el que fuere mas fácil de
partir "con los dientes , y partido se mostrare por de dentro
mas blanco que rubio , que este es de menos , y mas fácil
sustento. También se conocerá , en que pessandolo con
otro trigo , pessa menos , y en que echando diuersos tri-
gos en agua, el que mas presto , y en mayor tamaño cre-
ciere , este sera de menos, y mas fácil mantenimiento,
assi lo enseña Galeno. Pero quien fuere de robusto es-
tomago , quien quisiere hazer mucho pan , y de fuerte
sustancia , a de escoger el trigo , pessado , lleno el gra-
no , solido , y difícil de partir con los dientes. Ilazense
también diferentes panes , conforme lo que se echa de
mas, o menos saluados en ellos. Y assi digo que quien
quisiere hazer pan de fácil mantenimiento, y que no acre-
ciente sangre , ni excrementos crassos, y viscosos, y sea
grato al gusto, que lo á de hazer, juntando tanto del
moyuelo , ó sainado menudo, como de lo mas sutil de la
harina . que llaman flor ; y podra cada vno mezclar destas
dos partes de la harina , en la proporción que mas agrada-
ble le fuere.
Pero demás de lo dicho se aduierta , que no basta saber
que partes de la harina á de lleuar el saludable pan , si en
lo que queda hasta vsar del, no se guarda lo que tan con-
sideradamente aduirtio Galeno , que la massa lleue su de-
— 47 —
uida cantidad de sal , y de leuadura . y vaya bien amassa-
do con agua quanta pudiere sufrir la harina , que antes in-
cline a massa blanda , que no á dura , de manera que des-
pués de cozido el pan, sea con ojos, y no de miga tupida;
y dexandolo bien leudar , se cozera en horno que no tenga
tanto calor que se tuesten las cortezas, y quédela miga
por cozer , ni por falta de calor se quede hecho massa.
üixe , que el pan auia de ser amassado con agua , porque
el que se haze con leche es muy dañoso , y con vino no es
bueno, ni sobado con aceyte , porque al tiempo de cozerse
en el estomago , se quema el aceyte , y se conuierte en
naturaleza de piedra azufre , corno dixo Auerroez.
De todas las condiciones hasta aquí escritas a de cons-
tar el buen pan : pero todas ellas serán de ningún mo-
mento, si le falta la que nos enseña esta sentencia dizien-
do. Pan de ayer. Es possible, que el maldiciente ignorante,
menospreciador de la verdad sentenciosa, que en si con-
tienen estos Proberuios, Aphorismos, ó Refranes Castella-
nos , no queda confundido , viendo que con solo dezir , pan
de ayer, sumó el Castellano, la que con difussas palabras
enseñaron Galeno, Auicena, Aberroez , y todos los demás
Philosophos antiguos , y modernos? Pues no haga burla,
que el pan a de ser para que sustente saludablemente el
cuerpo, de ayer , como dize el Tiefran , y si no me da a mi
crédito lea el Principe délos Árabes. Auicena en el lib. 2.
tratado. 2. cap. 571. en el principio, adonde expressamen-
te mande que no se roma calido , porque la naturaleza no
puede sufrir el calor del horno. Y el doctissimo Español Vega
en el lib. 2. c. i. dize que el pan después que sale del horno
no se a de comer calido, sino que an de passar , 12. oras re-
postándose. Y porque los pertinazes suelen repugnarlas
autoridades, les quiero conuencer con la razón que es esta;
el pan que se come reciente, y que se tiene el calor del
horno, causa muy gran sed , y gran hinchazón de estoma-
go , y con dificultad passa del vientre , como enseña Tlypo-
crates , y Vega en el lugar citado, dize , que el pan caliente
es muy nociuo , porque abunda de ventosidad húmida , y
que se cueze mal en el estomago , y que se pega a el como
engrudo. También dize en el proprio capitulo, que el pan
duro se cueze, y dixiere con gran dificultad , y que detie-
ne la ciiacuacion de la cámara, y cria gusanos, y lombri-
zes. Pues siendo verdadero este antecedente, como la ex-
periencia , y autoridades dichas nos lo muestran , quien
aura que no saque la consequencia , que es , que el pan no
a de ser duro, ni reciente ; pues id pan cocido de ayer no
es caliente, ni reciente , ni tampoco duro; luego el pan co-
zido de ayer sera el mejor de todos , y mas saludable , y sin
— 48 —
los inconuenientes dichos, y por el consiguiente verdadero
el Refrán , quando dize que el pan de ayer trae al hom-
bre sano.
Es el pan con las calidades dichas, comido en modera-
da cantidad , el que mas sustenta al hombre , y le da mas
loable mantenimiento, cuyas virtudes , si se vuieran de es-
eriuir , se ocupara vn gran volumen, pues no solo sirue
de alimento, mas también de medicamento , y assi mes-
ciado con melicrato (que es azeyte y miel) y otros zumos
conuenienles , es bonissimo medicamento , aplicándolo a
apostemas calidas.
Con el olor del pan viuio Democrito quatro dias, y los
passo con sus amigos , siendo ya en lo vltimo de su vida,
del qual artificio vsó para conseruar el espíritu , y si qui-
siera detenerse mas , pudiera con el olor del pan : pero
auiendo acabado sus negocios, se despidió de los circuns-
tantes , y apartándole el pan espiro luego. Y assi es opi-
nión muy recebida , que el olor del pan caliente sustenta.
Quien quisiere saber problemas sutiles del pan lea a Aristó-
teles . en la partícula. 21. de sus problemas.
La segunda parte desta sentencia . dize, carne de oy,
para cuya inteligencia, conuiene tomar la corriente, muy
de atrás, y aduertir, que no desde el principio del mundo,
comen los hombres carne: porque antes del dilubio vni-
uersal ninguno la comió ; mas después de passado el dilu-
bio. auiendo Dios dado la bendición á Noe , y á sus hijos.
Les dio licencia para comer carne , y pescado, (como se lee
en el Génesis capitulo nono , al principio) diziendo. Todo lo
que se mueue , y viue podreys comer. Los humanistas , y
principalmente Dicearcus, como refiere Rodiginio. afirman
que en aquellos antiquissimos tiempos de Saturno , los
hombres no auian gustado carne , y que se sustentauan,
con sola la fruta que" naturaleza produzia. Lo proprio di-
zen del tiempo en que el Rey Pigmaleon gouerno el Orien-
te. Los preceptos , y leyes del Philosopho Triptholemo,
fueron tres, que se venerase Dios, que se honrassen los
Padres , y que no se comiesse Carne. Deste proprio parezer
fue el gran Pithagoras Samio . en vno de sus Dogmas, di-
ziendo, que los hombres no comiessen carne , la razón que
para esto daua , era , que naturaleza abundantemente sus-
te.ntaua, el genero humano con sabrosas frutas, dulce
leche , y miel , y diuersas yeruas, y que assi seria delito
muy graue encerrar vnas entrañas en otras , engordar, y
fortalezer vn animal con carne , y sangre de otro: pues de
los proprios animales irracionales podríamos ser enseña-
dos, de los quales, los que son dóciles, y no crueles . se
contentan con el pasto , y frutos que la tierra produze,
— 49 —
como son el cauaüo , cabra , y oueja. Pero los crueles Ti-
gres de Armenia, los iracundos Leones , los Usso- . y Lo-
bos rapazes: estos tales animales gustan , y se sustentan
con sangre , y carne de otros, á los guales Vlezia Pithagó:
ras no deue imitar el hombre . y assi no coma carne. Qui-
cio en el libro dezimo quinto de sus Hetamorphoseos , re-
fiere todo lo dicho de Pithagoras en estos versos.
Parcite mortales, dapibus temerare nefandis
corpora . sunt f ruges sunt deducencia ramos .
Pondere ¡toma suo , tumidteque innitibus rucp
suntherbce dulces sunt qucb mitescere flamma
Molirique queant , m c vobis lacleus humor
o ipitur . uec mella thimi redolenti a flore;
Prodiga diuitias alim en taque mitin tellus
suggerit atque epulas sine cede . >Sv sanguine prwbel
Carne f er ce sedan t ieiunia uec tunen otnnes :
quippe wquus tapecudes, armentaque ; gramine viuunt.
¥A dulce Philosopho Platón . dize que entre los antiguos
era tenido por impio . el que comía carne . y que se sus-
tentauan los hombr 'S con solos frutos de la tierra, y con
miel . .i.- suerte que rio comi in lo 4a.1 se mouia . y \ ivia . y
passaban su vida con solas legumbres, y frutos.
Ii ¡spués destos tiempos dorados . que basta aqui e pro-
puesto, poco a poco fueron los hombres gustando do la
carne : pero no se desenfrenauan tanto, que la comiessen
a rienda suelta, ante- eran muy obseruantes en c »merla,
sola v na vez al dia.porla mañana: después a la noche
pareciendoles , que ya aquel dia auian dado suficienl
tentó al cuerpo . se contentauan con vn pedazo de pan.
Esto escriu ■ Auicena en el Canon primero . y lo refiere Bo-
diginio en el lib. 28. capit. -2 do su< lecciones antiguas.
Itespues de los siglos dichosos se come tan ordinariamente
carne , que no ay prouincia en el mundo . adonde no aya
publica carneceria : y es tenido este sustento por princi-
pal. V ay escritos libros del modo de guisarla para que sea
mas delectable al misto.
Supuesto pues que se comen las carnes, y que ya los
hombres no podríamos viuir sin ellas: conuendra parala
conseruacion de la salud, saber que condiciones a de te-
ner la carne, y dar regla vniuersal , para que cada vno sepa
qual cria menos excrementos , y superfluydades en el
cuerpo, poique esta sera la mas sana. Galeno dixo que á
de posseer dos condiciones la buena carne; que sea tierna,
y no pegajossa ; quando tuuiere estas dos condiciones se-
guramente la puede comer qualquier persona vrbana.j
ni. I
— oU —
regalada, y quando le faltaren entrambas de ninguna ma-
nera . y si tuuiere sola la vna, a falta de mejor se podra
moderar la cantidad.
Tomanse demás de la regla vniuersa! dada, las diferen-
cias «le la buena , ó mala carne , del genero , y de la edad,
y del sexo , y de la preparación. Del genero, porque mejo-
res son las carnes del carnero que de cabra . y de gallina,
que de anser. Y assi alabó Aetio las gallinas, dándolas pri-
mero lugar de bondad , y Aberroez dixo . la mejor carne
de las a iie-; . es la de la gallina nueua , sana , y gorda . la
qual tiene admirable propriedad , en templar la comple-
xión. Carda no puso por la mejor de todas las aues el ga-
llipauo de indias . y cierto que siendo pollos, ó pollas , que
tiene razón , perdiz , faysan, y tórtolas tiernas, son bue-
nas carnes . cabrito , gazapo, y ternera se puede comer , y
algo de pemil de Ilute , ü Alacena.
^En ouanto a las edades se tenga por precepto, que la
carne de animales de seca complexión, es buena quando
son pequeños los tales animales , lo qual se veri tica en los
cabritos , y terneras; pero la di1 animales húmidos es me-
jor carne . quando a acabado de crecer , y se há consumido
la humedad excrementicia , y mucosa. Lo qual se ve claro
en Los carneros cuya carne es mas sana, que la del borre-
go. Galeno en el libro tercero de alimentorum facultatibus;
no hizo tanta distinción en esto , como Auicena : antes
vnuiersalmente. dixo , que toda carne de quadrupedes . y
aues es mejor quando crecen, que después de auer creci-
do . y que ía de los animales muy pequeños es muy excre-
menticia. y mala. Tero en este caso auemos de seguir el
pto de Auicena.
También se aduierta lo que este proprio autor Moro
dize en el lugar citado, que toda carne de animales rapa-
ces, es mala: como la del lobo, osso , león, &c. adonde
también este Mahometano escriue, que dizen los Christia-
nos , que la mejor carne de monte ; es la del jabalí , lo qual
afirmo Galeno en muchos lugares . adonde también nos en-
seña . que la carne de los quadrupedes, sustenta mas, que
la de las aues. y que entre todas las carnes la que da mas
nutrimento al hombre . es . la del puerco ; Tero que la car-
ne de las aues se cueze mas fácilmente en el estomago.
Y porque el curioso no se contenta con saber , que ani-
mal es de mejor carne, mas también procura saber que
parte del tal animal es de mas loable mantenimiento, digo
que la carne de las piernas no es tan fácil de cozer , como
la de las eeruizes , y agujas . y como aquella que esta cerca
del corazón del animal por ser mas calida , y de mejor nu-
trimento. También es mas loada la carne de la parte dere-
— 51 —
cha, y de la parte delantera, de adonde coligiremos, el
yerro que hazen los que siempre 'ei itendiendo ser mejor)
quieren el quarto posterior , y no el delantero : los extre-
mos , como pies, manos , y cola, hazen sangre gruessa, y
viscosa. Los sessos como quiera que sean guisados son no-
ciuos al estomago , crian flegmas, y gruessa sangre , y se
cuezen con dificultad. Las medulas, ó tuétanos de los hues-
sos , son menos malos ; anse de comer al principio con sal,
ó azúcar. Las lenguas son de fácil mantenimiento, y no
malo. Las vbres, ó tetas de las cabras , ouejas , ó vacas,
son excrementosas , pero si tienen alguna leche, son mas
fáciles, y dulces. Los testículos , ó turmas de qualquier
animal , son de mal mantenimiento, aunque solos los mag-
nates , y justicias las alcanzan a comer, porque entienden
que son buenas. Mas Galeno dize , que los testículos de los
gallos son prestantissimos y buenos, y los demás, no. El
higado , los ríñones , corazón , y bazo crian gruessa , y bas-
ta sangre, como la experiencia, y Galeno , en los lugares
citados lo muestran. La sangre de qualquier animal, aun-
que sea de puerco , y guissada con artificio , y hecha mor-
cillas , es enferma . y difícil de cozer en el estomago.
Pero une importa todo lo dicho , para la explicación
desta parte del Refrán , que dize , Carne de oy. Mucho digo
que importa , para que se conozca ser falsa la opinión de
los antiguos que notaron los Españoles de barbaros , pues
lo que no aduirtio Galeno , Auicena , ni otro algún Philoso-
pho , aduirtio , y considero el Castellano , viendo que a es-
tos insignes varones, se les auia passado por alto, vna
tan importante condición , que a de tener la buena . y loa-
ble carne , diziendo. Pan de ayer, carne de oy.
Y lo que mas admira es , ver , la breuedad sentenciosa,
con que nos propone vna verdad tan necessaria á la salud,
y de tanta importancia , como todas las condiciones juntas,
que auemos dicho , que a. de tener la buena carne. La qual
verdad, y razen se prueua assí.
La carne que no fuere fresca, a de ser salada , y si no
fuere salada, ó estará podrida , ó comenzada a podrecer:
pues la salada por su gran sequedad, engendra, poca,
gruessa , y mala sangre, y haze que los nombres antes de
tiempo se enuejezcan , y sequen; la que no estuuiere sala-
da, que llama el vulgo manida esta podrida , 6 casi podri-
da , la qual acabándose en el cuerpo de corromper , neces-
sariamente á de causar calenturas pútridas . y otras enfer-
medades: luego bien se sigue, que la carne para que do
tenga el inconueniente de la salada , ni de la manida , á de
ser fresca , que es lo proprio que dize la sentencia.
Contra esta razón dada , podra argüir el Dialéctico . di-
— 52 —
ziendo. Para que la carne sea buena á de ser tierna , y no
pegajosa , según enseñamos arriba , y Galeno lo afirma
assi , en el lugar citado pues la carne manida , es mas tier-
na que la fresca luego mejor sera la manida, y por el con-
siguiente falso el Refrán. A esta objeccion respondemos
concediendo la mayor, y menor , y negando la consequen-
cia, porque la sentencia se a de entender de aquellas car-
nes , que de suyo sin ser manidas están tiernas , como es el
pollo, polla, perdigoncillo , cabrito , y otras semejantes,
las quales an de ser frescas , y no manidas , que estas,
como dize el presente aphorismo , traen al hombre sano,
y no las que por su dureza , tienen necessidad de estar ya
hediondas, para poderse comer.
Algún Docto á anido , (Vega, De arte med. cap. 8.) que
a querido se entendiesse esta parte, que dize , carne de oy,
solo del tiempo del estio, en el qual tiempo las carnes , no
se pueden detener por el gran calor, antes luego se cor-
rompen , y assi an de ser necesariamente del proprio dia.
para que estén saludables. Este proprio autor, que es de
los mas graues Españoles que an escrito Medicina, dize
que la carne a de ser en el inuierno de tres dias , en el
otoño , y primauera , de dos, y en el estio de vno. Pero si
bien se aduierte conoceremos que no todas las carnes son
de vna calidad, porque la perdiz se puede detener mas
dias , que el gazapo , ó pollo.
La curiosidad humana , siguiendo este Refrán verdade-
ro, á inuentado algunos remedios , para que la carne se
pueda detener fresca sin corrupción , por muchos dias; de
los quales remedios me pareció bueno , el que trae el gran
cocinero Celio Apicio , que dize , que la carne fresca sin sal
se cubra con miel, á modo devntura, y desta suerte se
pondrá en cántaro, ó en olla de barro , y colgándolo . vsa-
ran de la carne a su tiempo . que siempre se conseruara
en la calidad que quiere el refrán que tenga , quando dize
carne de oy.
Aristóteles nos da otro remedio , para lo proprio , el
qual dize , que encerrando la carne ó qualquiera fruta en
vn pellejo que este muy bien hinchado, se conseruara
mucho tiempo fresca , y estara siempre como carne de oy.
Acerca de la vltima que dize. Vino de antaño , se consi-
dere que las diferencias del vino . se toman de sus | roprie-
dades , de las quales procedemos para hallar las facultades
del vino , estas diferencias son , el olor , el sabor , la sus-
tancia , y el color , y la potencia : la fortaleza, y potencia
se muda, conforme a la edad, porque mientras mas anti-
guo es el vino mas fuerte , y robusto es , según enseña Ga-
leno en infinitos lugares , mas no se a de entender que to-
— 53 —
dos los vinos tienen vna edad , y tiempo para enuejecer,
porque los que son de su natural imbecibles , y flacos , en
muy pocos meses se añejan, y no pueden durar mas que
dos o tres años , los que son robustos , y potentes , estos ta-
les conseruan sujuuentud mas tiempo, y tardan muchos
afius (>n dezirse añejos ; pero los vnos ; y los otros en lle-
gando a su perfección . exiliándoseles la virtud , y espíritu
se hazen caducos, y flacos , y de poca fuerza.
También se aduierta que según lo dicho, el vino antes
de cumplir vn año , quando se dizé nueuo, causa muchos
inconuenientei a los hombres, porque con o esta crudo , c
imperfeto es difícil de cozer en el estomago . y assi se con-
uierte en flegmas, y otros excrementos. El que es muy an-
tiguo por su fortaleza . y gran calor causa a los hombres
regalados, mil pessadumbres , porque les inflamma , y
con facilidad se sube á la cabeza , á donde excita dolores,
vaguedos, torpeza en las acciones animales, y jaquecas.
Huyendo pues este artificiossu Refrán los males que el vino
nueuo causa , y los que el añejo también suele causar,
busco vn medio entre estos dos extremos conuenientissimo
a la salud , y assi dixo , vino de antaño, porque antaño en
Lengua Castellana , significa tiempo de vn año passado , en
el qual tiempo el vino ni es nueuo , ni mui añejo , antes
de mediana edad, en la qual es saludable comunmente a
qualquier edad, y temperamento, mas que otro alguno.
V assi concluye la sentencia ser excelentissimo paralacon-
seruacion del linage humano, como también lo es el pan,
y la carne , comida con las condiciones arriba dichas.
Come poco , y cena mas
duerme en alto, y viuiras.
EEFEAN. VI.
Ijiían' dissension ay entre los curiosos de Refranes acerca
de la inteligencia desta sentencia, de los quales , Jos que
se precian de muy abstinentes , los de imbeciío calor natu-
ral, y los que no aduierten , que son mayores los males,
que se siguen al excesso en comer poco , que al que se
haze en comer algo de mas: tugo pues , que estos defien-
den con friuolas razones , y a bocados (como dizen) que el
concepto desle oráculo Castellano , á de ser , que se cene
mas poco, de suerte que haga este sentido , come poco , y
— 54 —
cena mas poco, que desta suerte (dizen) se viuira largo
tiempo. Yo estuue algunos años en este error , hasta que la
buena Philosophia , y racional Medicina me dieron luz , y
conocimiento verdadero , de lo que se deuia guardar en
este caso. Y assi mude de parecer , el qual es , que esta
sentencia se á de entender literalmente , sin violentarla,
ni sacarla de quicio , ni añadir palabra alguna, antes te-
nerla por muy profunda, y cierta , para la conseruacion
de la salud : cuyo sentido es : que la comida de medio dia
a de ser muy moderada, y de poca cantidad, y que la
principal comida para nuestro sustento, y 4a de mas can-
tidad , debe ser la que llamamos cena , que se celebra por
la tarde , después de auer dado cada qual fin a sus traba-
xos, y ocupaciones , de aquel dia; que con esto , y dormir
enapossento alto, conseruaria el hombre su salud , y vi-
uira largo tiempo.
Que la cena conuenga ser mayor que la comida de me-
dio dia, prueuase euidentemente con esta razón. En aque-
lla ocasión, y tiempo conuiene comer mas, que el esto-
mago cueze mejor la comida pues de noche durmiendo se
cueze mejor la comida en el estomago , luego la cena, que
es la comida de la noche, deue ser de mayor cantidad,
que la comida del medio dia. Que durmiendo se cueze me-
jor el manjar, es cosa muy cierta porque el calor natural,
se recoje con el sueño en las partes internas , y assi sobre-
puja la naturaleza mas cantidad.
Por esta razón tan eficaz nos aconseja Galeno , que la
comida del medio dia sea menos porque se pueda cozer
con mas breuedad , y desciendan los excrementos, y el
vientre puro, y vacio reciba el mantenimiento que se le
diere. Comprueua Galeno su sentencia, por las razones
que auemos dicho del sueño , y de la quietud, y la distan-
cia grande que ay desde la cena a la comida, que cierto es
que aura lugar para cozer mas cantidades en diez y seys
oras que ay desde la cena a la comida , que. en ocho, que
ay desde la comida a la cena. Confírmalo también Galeno
con la experiencia de aquellos Athletas que auia en Roma,
los quales tenían por cierto ser este el mejor vso en las co-
midas , corrobora su parecer también en el libro segundo
de las causas de los Simptomas. Y en el tercero de las cau-
sas de los pulsos , da la razón , diziendo, que la facultad
con coctrix se recoxe con el sueño a las partes interiores.
Y Hypocrates dize , manifiesta cosa es , que el , que vela
esta mas frió en las partes interiores , y mas caliente en
las de afuera : y en el mismo libro dize , que en el sueño,
huye la sangre a las partes interiores: de las quales auto-
ridades de tan insignes varones, se sigue bien que con el
— 55 —
.sueño mejor se cozera el mantenimiento , pues la cocción
se haze con calor , y la sangre de su naturaleza es calien-
te. En el proprio libro que aora citamos , y en la propria
parte dize el mismo llypocrates ; el trabaxo aprouecha á
los miembros . y a la carne , y el mantenimiento , y el sue-
ño alas entrañas: pue¿ si la cocción del mantenimiento se
haze en las entrañas : luego el sueño sera de gran proue-
cho , para cozer el mantenimiento , y por el consiguiente
verdadero el sentido del Refrán , que deue ser la cena ma-
yor que la comida de medio dia. Prueuase demás de lo di-
cho también , porque cumplida la cocción del manteni-
miento en el vientre , y hígado , conuiene que el que quie-
re gozar de essa salud, haga exercieio, pues auiendo to-
mado mucha comida á medio dia , no ay distancia de tiem-
po entre la comida , y cena, para la cocción , y destribu-
cion , ni menos para el exercicio. De adonde se sigue con
euidencia , que no conuiene comer mucho, y cenar menos
(como los de contrario parecer dizen) mas antes comer
{)Oco , y cenar mas cantidad , pues el espacio que ay desde
a cena hasta la comida del dia siguiente , es conuiniente
para cozer mas copia de manjares, que la distancia que
ay desde la comida del medio dia á la ora de la cena. Co-
nociendo pues los antiguos la verdad desta sentencia . des-
seossos de la dulce salud, vsaron siempre esplendidas ce-
nas , y muy cortos prandios y tanto que ay muchos neote-
ricos , que dudan si los antiguos comían algo a la ora de
medio dia. Ludouico Celio Rodiginio. dize, que comían al-
guna cantidad, y dize también, que esta palabra , pran-
d¡um , que significa la comida de medio dia, fue assi im-
puesta de la calidad del tiempo, y que se usó a comer algo
en aquella ora para que los hombres pudiessen sufrir la
hambre hasta la ora de la cena , que era la comida de im-
portancia. En el proprio capitulo afirma de sentencia de
Polio Trcbelio , que se dixo Prandio , porque los soldados
en la guerra lo vsaron , apercibiéndose de comida en el es-
tomago, para poder sufrir el trabajo militar. De suerte que
los antiguos vsaron el prandio , p''ro fue muy lene , como
se collige de las palabras que trae el proprio Rodiginio en
el lugar citado , que las usurpo de Plinio Celio , las quales
son estas. Después de la comida de medio dia, que era leue,
y fácil á imitación de la de los antiguos , en la fuerza del
estio se recostauan al sol. Deste parecer fue Platina, el
qual en el libro primero de la conseruacion de la salud,
enseña auerse de celebrar la cena en mayor cantidad, que
el Prandio , y después de auer descansado los hombres del
trabajo de aquel dia , porque el Prandio solos los hombres
de guerra le suelen hazer copioso. Y no ay duda alguna.
— 56 —
sino que e! vso de comer poco, y cenar mas cantidad es
importantissimo a la salud humana , y para viuir largo, y
dichoso tiempo como vkiio Anthioco Medico, de quien
quenta Galeno , que coniia por la mañana vn bocada de
pan con miel , atriaca cocida , después de auer hecho al-
gún exercicio, y el prandio era muy lene , comiendo algu-
na cosa al principio que ablandase el vientre, con lo qual,
y algún pezeciüo de agua clara, por ser de poco sustento,
passaua visitando sus enfermos, hasta que a la noche
auiendose quietado, y descansado del trabajo del dia cena-
ua a la noche plenamente , aumentos de buen zumo, como
farro, y \ n aue cozida. Con este regimiento , pues dize Ga-
leno (que era comiendo poco, y cenando mas, y mejor)
viuio Antiocho Medico muchos años , conseruando sus
miembros , y entendimiento sin lession alguna, hasta que
murió de viejo.
Auiendo yo leydo en Galeno esta Historiado Antiocho,
e aconsejado a personas granes , principalmente , que tra-
tan de estudios cuydados , y papeles, en cuyos cuerpos
ordinariamente suele auer vna fuente de tiegmas , causa-
doras de infinitos achaques irremediables. Digo pues, que
é aconsejado á muchos sujetos de esta suerte , que comies-
sen al medio dia alguna cosa fácil , como conseruas dulces,
ó dos yemas blandas con miel , y que a la noche , dos oras
antes de acostarse comiessen vna polla, ó otra cosa de
buena calidad en la cantidad necessaria a su estomago,
con el qual orden , an sanado de flaquezas, y ventossida-
des , de vaguedos de cabeza, de dolores , corrimientos, y
catarros , y otras enfermedades semejantes, que no obede-
zen jaranos, ni purgas , y restituydose en sus fuerzas an-
tiguas, corroborándoseles el entendimiento, y memoria
los quales viéndose sanos me an dado las gracias , y publi-
cando ser verdad la sentencia de come poco , y cena mas.
Ni son de algún momento las razones que algunos dan,
para que la comida del medio dia sea mayor que la cena,
diziendo que el calor del sol , ayuda á cozer mejor la comi-
da del medio dia; pues antes el calor del sol distrae el ca-
lor del estomago; tan lejos esta de que le ayude.
Ni vale tampoco dezir, que los que se an exercitado,
tienen necessidad de mantenimiento , pues se á de enten-
der, que esto á de ser después de auer cessado el exercicio,
y no mientras se exercitan , y assi esta comida en mayor
cantidad , con mas conueniencia se dará a la noche , que á
medio dia.
Ni obsta Aristóteles en la partícula tercia desús proble-
mas , á donde xlize que los 3Iedicos mandan comer mucho,
y cenar poco ; porque se á de entender de los que quieren
— 57 —
ser mas potentes para el acto veriftreo , a los quales con-
uiene cenar poco, y auer comido bien , porque á la noche
este hecho el cozirñiento , y aya ¡ñas abundancia del cali-
do , y húmido necessario , y es muy diferente intento este,
del que nuestra sentencia pretende, que es la salud, la
qual gozara eí prudente si come poco , y cena mas canti-
dad , como euidentemente queda prouado que conuiene.
Pero ase de aduertir , que quien quisiere guardar el
consejo salutífero deste Refrán , si tiene costumbre de co-
mer mas a medio dia ; no de repente á de dexar la costum-
bre antigua, que esta ya hecha natural antes deue poco a
poco, ir acortando las comillas, y aumentando las cenas,
hasta que se ponga ya firme, sin que naturaleza lo sien-
ta, en el orden que nuestro Refrán a dado, pues hazer
mudanza repentina es peligrosso, según enseña el gran
Hypocrates.
Auiendo ya explicado la primera parte desta sentencia,
para inteligencia de la segunda (qué dize duerme en alto.
y viuiras) se á de aduertir, que el sueño es vna de lasseys
cosas que los médicos llaman no naturales, de las quales
si el hombre vsa con moderación vine sano, y si las vsa
sin las condiciones ne< essarias, se conuierten en '-ansa de
infinitas enfermedades, y en mortífero veneno: pues romo
el sueño sea vna destas cosas ásele de dar para que cause
salud cierta cantidad , calidad, modo, y ocasión que con
la medida destas quatro cosas, es el sueño descanso de los
trabajos, da vigor, y fortaleza a los miembros cansados,
ayuda a 1;. digestión, y <■ con el los excrementos,
y es tan necessario une sin el, no se puede viuir , la falla
del qual , como escriue Aberroez abreuia la vida. Y assi
Hypocrates en el segundo de los Pronósticos , dize que es
señal de estar el enfermo, en mucho peligro si no duerme.
La ocasión mas saludable para el sueño es la de la no-
che , porque el hombre a de ejercitar sus acciones, y ve-
lar quando el sol alumbra nuestro Emispherio, y assi que-
daran las tinieblas de la noche para dormir en ellas. De-
mas de lo qual es cierto, (pie en la noche se recoje id calor
á las partes internas por su frialdad , y sera mas natural el
sueño , pues el calor suele assistir en lomas interior. Por
la mañana aunque es dia, es también el sueño natural.
por ser las mañanas trias, assi lo afirma HypOCrates. Aun-
que siempre se deue entender , que el tiempo más apare-
jado para <d sueño, es después de auer cenado, porque
dormir con el estomago tallo de alimento , el cuerpo se di-
bilila , y enflaqueze , como escriue Aristóteles a Alejandro,
y por el contrario , admitir id sueño auiendo precedido ali-
mento . ha/e id cuerpo robusto , y mas firme en todas sus
— 58 —
fuerzas. De adonde coligiremos con euidencia , ser certissi-
ma la opinión , de que aya de ser Ja cena mas copiosa que
el prandio , pues se a de seguir el sueño a la cena. V tam-
bién de lo dicho entenderemos el sutil artificio deste Re-
frán, pues después de auer traydo el modo de comer, y
cenar, trae el de dormir, diziendo duerme en alto , para
que entendamos también , que después de la cena se á de
dormir.
Es de notar mucho en esta materia, para la conserua-
cion de la salud, que nadie deue dormir mucho, ni velar,
porque el sueño excessiuo , apaga . y consume el calor na-
tural . y debilita el cuerpo, como afirma Rasis , y el velar
demasiado desécala carne, y los huessos, y deshaze el ca-
lor natural, y enciende el accidental. Otros muchos ineon-
uenientes trae consigo el largo sueño, y la mucha vigilia,
como enseña Auicenaenel lib. desonno, ¿c vigilia, vio
afirman muy graues autores , los quales dizen , que no solo
con el mucho sueño , las corporales fuerzas desflaquezen,
mas también las del alma y el color del rostro se haze Hui-
do , ó aplomado, como enseña Aristóteles en la. 2 par-
tícula problema. 30. De la demasiada vigilia se siguen
graues males. V assi Ilvpocrates en el. -4 de las Epidemias
la llama tragona . y consumidora de la humanidad, y que
adelgaza las carnes . entristeze el alma, deslústrala her-
mosura . haze los ojos concauu- . daña la digestión, quita
el entendimiento . enfria el cuerpo, y requema los humo-
res , y engendra enfermedades agudas, y calenturas dia-
rias. Estos inconuenientes, y otros muchos dize Auieena.
que trae el velar con exceso , y Auerroez en el. 7, del colli-
get capitulo sexto.
Y assi con cuydado , se guardara el curioso de lo que
causa vigilia, como estar mucho tiempo al sol, y beuer
mucho vino añejo.
Pero ase de aduertir , que los fríos, y secos , tienen ne-
eessúladde mas sueño, como muestra Auerroez en el lib.
sexto del colliget , cap. dezimo, y a los viejos conuiene
también dormir mas, como enseña Auieena , y la razón
lo dize.
Los que duermen a la Luna, nos dize el mismo autor,
que se ponen en peligro de mil enfermedades , y los que
duermen luego que acaban de comer , porque se hinche la
cabeza de gruessos vapores, y se ofende la vista.
En quanto al modo de dormir, ó acostarse, es tenido por
muy sano, que luego al principio del sueño, sea sobre el
lado derecho , y passado algún espacio de tiempo, boluerse
sobre el yzquierdo. Este parecer prueua Aristóteles en vn
problema , mas los que fueren de flaco estomago se acosta-
— 59 —
ran la boca hazia abajo y si est unieren de alguno de los dos
sea muy encogidas las piernas.
Pero todo lo hasta aqui escrito , aunque es de sentencia
de ios mas insignes varones que a tenido el mundo . sera
de muy poca importancia, para el que dessea viuir, si no
guarda lo que este Refrán nos ordena , que es dormir en
alto. Y porque soy amigo de que se entienda quanta ver-
dad sea esta, lo prueuo con razón , y autoridades. La ra-
zón es. Dormir en lugares baxos , causa humidades en los
cuerpos humanos, y las humedades causan putrefacción,
la qual putrefacción es causa de las mas enfermedades,
que assaltan el linage humano ; luego para euitar estos
males , y viuir largo tiempo, no se á de dormir en baxo.
Que dormir en baxo causa humidades, es muy manifiesto
aun á los idiotas : que las humedades causen putrefac-
ción, enséñalo Aristóteles en elquarto de los metheoros,
ven otras muchas partes, principalmente en el problema
dezimo, de la partícula catorze. Galeno en el onzeno del
methodo trayendo la causa de las calenturas pútridas, nos
dize, que solo se corrompen aquellos cuerpos que habitan
en partes calidas , y húmidas : de la qual razón queda muy
manifiesto, quan dañoso sea dormir en aposentos baxos
húmidos, y de quanto prouecho lo que nos amonesta el
prouerbio, diziendo. Duerme en alto y viuiras, porque el
que duerme en alto esta en parte seca , y sin humidades , y
a><i los Castellanos conoziendo de quanta importancia sea
esto . para la vida , no se contentaron con este Refrán , que
nos lo enseña , antes tienen otros dos que nos dizen lo pro-
prio, estos son.
En inuierno, y en verano,
el buen dormir en sobrado ,
Y otro.
La teja . cabe la oreja.
Que es dezir , que mejor están junto al tejado que en
aposentos bajos. Auicena tratando de los lugares mas con-
uenientes á la salud dize: los que habitan Lugares altos son
sanos, fuertes , sufridores de trabajos, y viuen mucho.
Por este parecer creo , que los moros quando poblaron en
España, edificaron siempre, y hizieron sus moradas en
montes , y partes altas . y secas, como se ve muy claro en
los Castillos , y poblaciones que dellos nos quedaron;
Bien claro esta el Refrán con lo dicho , assi en quanto á
la primera , como a la segunda parte . y assi no me alargo
mas , aunque se pudiera hazer vn libro, con solo el co-
mento del.
— 60 —
Quisn quisiere viuir sano
coma poco, y cene temprano.
REFRÁN. VIL
Eorqce este prouerbio parece que contiene lo proprio,
que el que próximamente se á declarado , me á parecido
juntarlos , y porque nos exorta, á que comamos poco á
medio dia , de adonde se conócela verdad que arriba pro-
uamos. ba cena no dize que sea pequeña , mas exorta a que
sea temprana ; que deuia dé áuér leydo en graues autores,
el primero que dixo la sentencia presente , quan necessa-
ria sea esta condición en la cena : particularmente Auice-
ua , en el cap. de sueño, y vigilia, dize el mejor sueño
es el que se duerme después de auer descendido lo que se
comió , de la parte superior del estomago , y si se. tardaré
en bajar , conuendra andar algunos passos. Y mas abaxo
en el proprio cap. viendo de quanta importancia es él no
dormir en acabando la cena . buélue á repetir, el sueño
que se duerme estando el estomago repleto , antes que la
repleccion baxe , es nocibo porque no es profundo , antes
con bueltas de vn lado a otro , y la concoccion se baze de-
prauadamente , y se corrompe el alimento , de donde se si-
guen graues males. Pues siendo esto assi , como el principe
cíe los Árabes Auieena nos enseña . y es verdad según dize
Galeno en muebas partes , que el corromperse la comida
en el estomago , causa enfermedades infinitas , y esto se
sigue al acostarse en acabando de cenar. Quien estara tan
ciego que no conozca la verdad deste prouerbio , que nos
amonesta que cenemos temprano, si queremos viuir sanos;
porque cenando temprano abra tiempo suficiente . y dis-
tancia desde la cena a la ora de acostar, para que lo que
se vuiere cenado descienda de la superior parte del esto-
mago, ala profunda, donde se baze principalmente el
coccimiento , y assi no se siguian , los inconuenientes que
Auieena dize. y Galeno, y fos que la experiencia á ense-
ñado , aun a los que no frequentaron las escuelas , ni leye-
ron en Auieena , y Galeno, ni en Paulo , ni en Aecio ; que
deuieron de ser de algún prudente viejo Castellano, ó vie-
ja, que considerando las ventosidades, indigestiones , opi-
laciones de hígado, y bazo, que los que se acuestan en
acallando de cenar, padezen dixeron : come poco, y cena
temprano: que es lo Proprio que Hernán Nuñez el Comen-
— 61 —
dador dize, en otro Refrán muy antiguo, el qual traygo
para confirmación deste , que es.
Cena y vete a echar,
por mal cabo le vide andar.
Marsilio Fiscino , en el libro de vita sana, escriue el
tiempo que á de passar entre la cena, y el acostarse para
dormir, y dize que sea vna ora; mi parecer es que sean
dos, y que en estas el que procura salud ande algunos pas-
sos, porque la cena como dize Auicena , baje a lo profundo
del estomago , y se haga bien el cozimiento.
Quien se echa sin cena
toda la noche deuanea.
REFRÁN. VIII.
Jj>ir. verbo, deuanear, significa en Castilla . lo proprio
que dormir mal, y soñar mucho , y paree • venir de cosa
vacia , ó vana , porque teniendo el estomago, y la cabeza
vacíos . y sin virtud se duerme mal . y se suelen soñar mil
disparates. Supuesto lo qual sera el legitimo sentido del
presente prouerbio , quien se acuesta sin cenar , toda la no-
che daerme mal, y sueña. Otros dizen, que debanear sig-
nifica parecer que todo se mueue a la redonda, como a los
que tienen vaguedos: tomando la similitud de las debana-
deras, en que las mugeres esparzen sus madejas para de-
uanarlas , las quales siempre dan bueltas, y que assi elj
sentido interno , quando no ay sustento en el estomago. K
para que el calor natural se ocupe en el , se ocupa en re-w
presentar juntamente con el anima al sentido común, ó i
phantasia diuersos simulacros, de cosas que el dia passa- ,
do., ó toda la vida sucedieron, por cuya causa se duerme
mal , y se sueña mucho. Esto se funda en la doctrina de
Aristóteles , y de Pedro de Apon o en el comento, quando
dan la razón, porque auiendo comido ¡10 se sueña. Sea
como fuere, que el sentido des le Refrán es el que tengo
dicho, que quien no cena , duerme mal , y sueña.
V porque no se passe sentencia tan digna de memoria,
sin radical declaración, se aduierta de passo, y como cosa
ya muy assentada , y aueriguada, que el sueño, y vigilia
se bazen en aquella parte, que se dize sentido común , el
qual no esta como Aristóteles, y Auerroez pretenden pro-
uocar , en el corazón, sino, como manifiestamente enseña
Galeno, en la paite anterior de la cabeza, y mayormente
— 62 —
en sus ventrículos. Por lo qual es necessario , dezir , en opi-
nión de Galeno, que el mismo lugar es el de los sueños na-
turales , aunque el persiguidor de Galeno Argeuterio refu-
ta esta opinión, en el libro de somno, <k vigilia, capitulo
dezimotercio.
También se aduierta , por fundamento de la razón del
Refrán , y para prouecbo de los que padecen por falta de
sueño, que el sueño se causa según Aristóteles , de los va-
pores que se leuantan, con la fuerza del calor, en la coc-
ción del mantenimiento , los quales vapores suben al cere-
bro , y con su frialdad se conuierten en humor, y de alli
por antiparistasis , ahuyentan el calor al corazón, y de
aqui resulta el sueño. Pero auemos de entender que el sue-
ño natural , y dulce no se suele causar de sola esta causa
dicba, porque la concertada música, y las canciones nu-
merosas concilian , y traen sueño sin que se suban vapores
a la cabeza. Plutharco dize, que la grande alegría causa
sueño. Porque Lucio Silla, auiendo recibido gran gusto,
por ver quitadas las sediciones , y guerras continuas, que
en Italia auia, dio en vn profundissimo sueño. La noche,
obscuridad, y tinieblas, mueuen sueño, dando algunos
vapores al celebro.
Las blandas fregaciones del cuerpo, y los lauatorios de
piernas engendran sueño, el mismo efeto hazen la conti-
nua lección, y meditación. Causa también sueño la naue-
gacíon , y agitación , como se ve en los niños que están en
cuna, lo proprio haze el susurro , y estripito de las cor-
rientes aguas: la larga vigilia, y aun nuestra voluntad
suele ofrecernos el sueño, el proprio efeto hazen las cosas
frías , como es la corteza de la mandragora comida: vntu-
ras hechas en las partes externas, y el inuierno, frió,
como dize Hypocrates : auer padecido crueles dolores , y
cansancios , todo esto trae profundo sueño. V esto en nin-
guna manera se puede dezir, que se haze por la comida, y
sus vapores: de lo qual se colige con euidencia, no ser vna
sola la causa mediata del sueño, antes muchas como esta
dicho. Pero la común, ¿inmediata causa, á de ser vna,
pues la naturaleza del sueño es vna, que consiste en estar
ligados los sentidos. Y, assi se á de dezir , que la causa in-
mediata , y común del sueño, es el apartamiento, ó ausen-
cia del calido innato influente , que desampara los senti-
dos , y retrocede al corazón , y este proprio calor, boluien-
dose a desatar los sentidos es causa de la vigilia. Y nadie
se admire que el calido innato haga estos efetos, pues es
causa también de otras muchas passiones df 1 animo, y del
cuerpo, del temor, de la vergüenza, de la ira, de la ale-
gría , y de la tristeza.
— 63 —
De los notables puestos, se colige bien clara la razón
del Refrán , en quanto a aquella parte que dize : que quien
se acuesta sin cena, toda la noche deuanea , que es dormir
nial, y con pessadumbre , porque si el sueño se causa,
como prouamos de los vapores, que suben de la comida,
que se cueze en el estomago a la cabeza, claro esta , que si
se acuesta sin cena, quien tiene el estomago desocupado,
que no tendrá vapores que causen sueño. Y assi deuancará
durmiendo mal toda la noche. Y si alguno replicare , di-
ziendo , que los vapores, no son la causa inmediata del
sueño, sino la ausencia que haze el calido innato délos
sentidos : respondo , que qnando el estomago tiene cena
que cozer, atrae assi el calor natural , que es instrumento,
y causa de la cocción , y assi auiendo de acudir al estoma-
go desampara los sentidos, dándoles lugar para que des-
cansen: y entonces se duerme con quietud sin deuanear,
no auiendo causa praeter naluram , que los inquiete. Mas
no auiendo cenado, el calor natural esta en el celebro, 6
alómenos baxa poco á las partes interiores, y no haziendo
ausencia de los sentidos, no se ligan de todo punto, y assi
duerme mal deuaneando. Dixe arriba , qué deuanear sig-
nifica , no dormir bien , antes con pessadumbre , y soñan-
do : porque razón duerme mal quien se acuesta sin cena,
ya esta declarado.
Aora conuiene aduertir para la explicación de lo restan-
te que es porque ensueñan los que no cenan) que ay vna
media disposición (no estando los hombres enfermos) por
la qual no hazemos las acciones de ios sentidos como si es-
tuuiessemos velando, ni tampoco estamos totalmente ocio-
sos , como si enteramente durmiéramos. Y á esto llamamos
comunmente sueño , ó ensueño , y en esta media disposi-
ción , no están de todo punto libres los sentidos, como
qnando velamos , ni de todo punto ligados, como en el ;4
profundo sueño , mas antes entonces los sentidos exterio-
res descansan , y los interiores conponen las imagines , c
ideas de todas las cosas. Y todo esto haze la facultad ima-
ginatiua. Para mejor entender , como esto se haze: es de
saber que algunas vezes, quando el animal duerme , no
totalmente se obstruya . y hinche el celebro de vapores,
anles la facultad animal'cn las partes interiores , en algu-
na manera queda Ubre, y entonces no enteramente vela,
y a<si se causan los ensueños; donde muchos durmiendo
hablan , otros andan (como Galeno cuenta de si proprio) y
y esto pertenece, á la facultad animal motiua, la qual no,
de todo punto esta ociosa. Verdad es que los ensueños prin-
cipalmente pertenecen á la facultad imaginatiua: Pero
otras vezes obran las demás , como la cogilatiua : esto se ve
— 64 —
quando juzgamos que soñamos, y componemos silogismos
en el sueño. Las imagines destos ensueños se guardan en
la memoria , pues vemos que auiendo despertado conta-
mos el ensueño. Viniendo pues al proposito , digo , que
quien no cena deuanea como dize el Refrán] ensoñando.
porqué faltan vapores para que el sumió sea profundo, y
todo lo que falta de la intensión del sueño, por no estar
las facultades internas ligadas, tolo esso se ocupan en
componer las imagines de los ensueños, porque como di-
urnos arriba, entonces se sueña cuando ay vna media dis-
posición entre dormir, y velar . y esta es la causa por que
los niños de mui poca edad no ensueñan , porque tienen
profundísimo sueño , causado de la multitud de vapores
que ay en su celebro, los quales vapores faltan a los que
no cenan.
Aristóteles en la partícula trigessima , da la razón, por-
que los que an comido, no sueñan . y aunque parece diuer-
sa de la que he dicho, haze muy poca diferencia. Dize pues,
que después que auemos comido . se mueue el anima vehe-
mentissimamente junta con el calido influente , hazia las
partes inferiores . é internas a cozer la comida , y assi con
esta distracción . y ocupación . que en otra parte tiene no
represéntalos simulacros á la fantasía, mas faltando ali-
mento en el estomago bu duese el cali lo innato con el ani-
ma a los sessos, y allí representa al sentido común, y fan-
tasía . las imagine- a lo. y en esto consiste la ra-
zón to' ti de nuestro a; horismo Castellano . que dize . quien
se echa sin cena . toda la ñoclo1 deuanea. porque se ensue-
ña mucho no cenan lo . por la razón dicha.
No ignoro la i que se puede poner: diziendo
que el aran Hypocrates . cura los que ensueñan . quitándo-
les la comida', y baziendoles vomitar . según lo qual pare-
ce ser falsa la sentencia Castellana que explícame-. Pué-
dese corroborar también la presente objeccion con la expe-
riencia . la qual nos enseña . que ay muchas personas . que
si no cenan duermen suauissima , y quietamente aquella
noche . y si cenan por el contrario tienen mil inquietudes,
y sueños' con pessadilla. Respóndese á esto, que ay dos dife-
rencias de ensueños . según Hypocrates en el libro de som-
nijsvnos que vienen de innanicion, y otros de repleccion,
a los quales llama turbaciones del anima . y enfermedades.
Los que vienen por estar las vena-, higado , estomago, y
cabeza repletos, que son los que proceden de repleccion
estos tales que por su multitud agrauan el calido innato.
y perturban (como dize Hypocrates] el anima, haziendo
que el hombre sueñe mil disparate-, y pessadillas: estos se
curan con dieta, y vómitos /y los sujetos que cenan quau-
— 65 —
do tienen esta repleccion sueñan, y duermen mal; pero
quien no tiene repleccion , antes viue con innanicion, y
falta de humor , si no cena toda la noche deuanea. Por lo
qual conuendra comer, y cenar: como aconseja Hipócra-
tes en el proprio libro , quando dize que el alimento se á de
aumentar, y como nos lo enseña también nuestro Refrán.
Y pues a sido forzoso , para la explicación del proberuio
tratar de los ensueños, no sera fuera de proposito, para
mas disüncta declaración traer su difinicion , y caucas. Es
pues el ensueño, según Aristóteles en el libro de somno &
vigilia , vna repres. 'litación de imagines mientras dormi-
mos. Pedro de Apono , dize, que es vna passion causada
en la fantasía de algún mouimiento ; ó que es vna fantas-
ma hecha por el mouimiento de las imagines, que se le
representan al que duerme.
A y vna question muy reñida entre los Neotericos Philo-
sophos, que es, si auemos de dar fe á los ensueños, y lo
que causa esta duda es , vn lugar del Philosopho , que se
lee en el libro de adiuinacion por los ensueños , adonde
dize . que la pronosticación , que se toma del ensueño no
se á de menospreciar del lodo , ni tampoco se le á de dar
entera fe.
El Magno Hypocrates en el principio de su libro de in-
somnijs . dize . que el que conociere bien , y supiere lo que
se puede pronosticar de los ensueños . que tendrá adquiri-
da gran parte de sabiduría . y assi da remedio en el proprio
libro , para los que ensueñan. Galeno fue gran obseruante
de ensueños, y quenta en el nono del methodo cap. i. que
el estudio Medicina, porque su padre soñó, que la estudias-
se. V en el. ií. del methodo, dize , que curando vn mozo,
que tenia la lengua hinchada , soñó que el zumo de lechu-
ga le sanaría, y poniéndolo otro dia en execucion . fue sano
el doliente sin otro remedio alguno. En el libro de humo-
ribus afirma el proprio Galeno , que por la experiencia sa-
bia ya, ser conueniente obseruar los ensueños , y seguir-
los , y que sano a muchos curándolos , por hazer lo que los
ensueños le aconsejauan , como sano a un enfermo , al
qual hizo sangrar de vna vena, que esta entre el dedo Ín-
dice. , y el de enmedio . por auerle el ensueño induzido a
ello. lamblico autor grauissimo, en vn libro que hizo de
miste rijs , afirma que el arte de la Medicina . halla muchos
remedios curatiuos. mostrándolos los ensueños. Y que en
«d teíúplo de Asculapio eran recebi los los sueños . para cu-
rar las enfermedades. Los lugares, y historias r< feridas . j
otras muchas . que se pudieran traer, an hecho dudará
algunos, si se aya de dar crédito a lo que de noche soña-
mos, y an creydo que si.
ni. 5
— 66 —
P°ro los que siguen la contraria opinión , no haziendo
caso de lo que se ensueña fundan su parecer en granes au-
toridades, y razones , y assi traen aquel lugar de Aristóte-
les , en el lib. que escriuio de adiuinacion por sueños , adon-
de el Philosotb dize , que todo lo que soñamos es acaso.
Por lo qual no se a de dar crédito , ni auemos de adiuin ar-
cosa alguna por el sueño. Pues los animales brutos tam-
bién sueñan. Platón en el lib. 2. de república, se rie del
sueño que finge Homero en el libro. 2. de las iliadas . el
qual ensueño dio Iupiter a Agamenón. Plutarco en el libro
de la conseruacion de la salud . dize , que es vana la adeui-
nacion por ensueños. Y tibulo libro. 3. en la Elegía. \. afir-
ma qne todos los ensueños son vanos , y falaces, por estas
palabras.
Somnia falaci ludunt temeraria vocta ,
k panillas mentes falsa titnere iubent.
Con las autoridades dichas, juntan la que se lee en el
libro quinto , Erclesiasta? . que dize : adonde ay muchos
ensueños . alli ay muchas vanidades, y juntan también lo
que Macrobrio dize, en el libro primero capitulo tercio del
sueño de Scipion , adonde afirma, que este nombre ensue-
ño se dize a^si , porque se haze en el sueño que dormimos,
y porque entonces parece que.suceden todas aquellas cosas
que soñamos: pero que después desto de ningún prouecho,
ni vtilidad es para pronosticar. Virgilio en el libro sexto
de los eneydos dize , ser los sueños falsos en este verso.
Sed falsa ad Cwlum mittuntin somnia manes.
De las autoridades de tan insignes varones . y de lis ra-
zones quedan , en los lugares citados, se á de tener por
cierto ser ridicula la opinión de los qne dan crédito á en-
sueños , porque todos ellos son deliramentos. Y si alguna
vez sucede . lo que se sueña durmiendo auemos de enten-
der que el tal suceso fue acaso , y no por auerse soñado; de
adonde se sigue con euidencia . que los pronósticos he-
chos por ensueños sean falsos, y que no se les á de dar fe
alguna.
Pero porque esto quede mas claro . y no se haga ofensa
á tan granes Philosophos, como Bypocrates, y Galeno,
quando eseriuen de ensueños ; dexando á parte las diferen-
cias , que trae Cicerón que son cinco , y dexando también
las seys especies de ensueños , que S. Gregorio escriue , to-
ma las de seys causas, como refiere el colegio de los Co-
aimbricenses de la Compañía delesus, en el comentario
— 67 —
que haze sobre el libro de Aristóteles de insomnijs. cap. 3.
Digo pues , que dexadas estas diferencias aparte , conuiene
notar para la defensa de Hypocrates, y Galeno, en los lu-
gares citados , que los ensueños, son en quatro maneras.
Vnos diuinos , otros demonicos , otros naturales , y otros
animales , como refiere el dicbo collegio en el cap. 4. del
comento que esta dicho. Los ensueños diuinos, dize que
son los que Dios inmediatamente inspira, 6 por medio de
algún Ángel , como fue. el ensueño de Iacob , que se lee en
el testamento viejo cap. 2i.de Génesis, y el de Iosepho
cap. 37. del proprio libro, y el de Pharaon. cap. 41. y
como el ensueño que se lee en el testamento nueuo por
S. Matheo. ¡2.
Los ensueños demonicos , son los que los demonios in-
duzen , ó traen , los quales ensueños pueden traer , y cau-
sar , porque tienen naturaleza semejante á la de los Ange-
les , aunque estos tales no tendrán semejante el fin. Quien
quisiere saber destos ensueños , digo , algunas historias
dellos, lea á Tulio , á Herodoto , Valerio Máximo, y Ale-
xander ab Alexandro , que estos autores tratan largo" desta
materia.
Que fe se aya de dar , y que se aya de tener cerca de los
ensueños diuinos, y demonicos, y que fin tengan. Los
Theologos , y «antos Doctores de la Iglega lo determinan,
y assi voy á mi proposito.
Los ensueños animales , son los que nos representan
mientras dormimos, las imagines y simulachros de aque-
llas cosas en que auemos estado ocupados en algún ti ñi-
po , como nos sucede muchas vezes.
Los ensueños naturales , como escriuen los coimbricen-
ses, son los que dimanan de la disposición del cuerpo , del
temperamento, y de la abundancia , óqualidadde algún
humor , como son aquellos de que trata Hypocrates, y Ga-
leno en los libros de insomnijs, y en el libro de plemtudi-
né, y de morbis vulgaribus.
Puesto este fundamento, sera la conclusión de la duda
propuesta, que á los ensueños naturales puede el Medico
dar crédito, los quales ser u irán de indicios, y señales,
para conocer la abundancia , y defecto de humor , ó algu-
na mala qualidad. y conocida, poner en execucion , la
presentación ó curación del mal inminente , ó presente,
como enseña llipoc. y Galeno en los lugares citados : esta
conclusión es de S. fhom. y de Arist. y di' Agustino Nin-
pho , y de los Coimbrieenses , y también se prueua con las
experiencias dichas , y con esta razón , no ay razón apa-
rente, que prueue que por principios de otros sueños se
eleuen vapores, «pie declaren las indispusiciones del cuer-
— 68 —
po. Luego conjecturalmente diremos que se excitan de los
humores redundantes , como sucede en la pessadilla, cuya
cura ponen to ios los praticos.
Con esta conclusión , queda entendido como a los en-
sueños naturales puede dar el Medico crédito, y también
con ella, quedan libres de calumnia Hipócrates, y Galeno,
quando dizen en los lugares citados, que ver en íos ensue-
ños colores de carmesí , ó sangre , significa abundancia de
sangre; pero si se soñaren pendencias, truenos , fuegos,
rayos, relámpagos , y colores citrinos . denotara exceso de
colera. Quando soñaremos cosas horribles , espantosas , y
iristes , melancolía ; mas si acaso se vieren entre sueños,
cosas de agua , y llouer . y neuar , y granizos , diremos,
que ay superflua flegma. Verdad es, que no se á de fiar el
Medico, para el conocimiento de los males , de solos los en-
sueños , si no se juntan con ellos las demás señales, que
trae la Medicina, de que están llenos los libros. V el mas
seguro parecer será no hazer caso dellos , aunque sean na-
turales . porque tienen mil falacias . o uno dize Tibulo en
los versos que arriba pussimos.
La causa enciente del ensueño . es la imagen , ó imagi-
: nes de las cosas que andan vagando por el celebro, sacan-
| dolos la imaginación de la memoria, adonde están deposi-
tadas como enseña Aristóteles.
La causa material, son vapores que suben al celebro
juntos con algunos espíritus animales , los quales si fueren
turbios , como en aquellos que cenan , y beuen espléndida-
mente , no abra ensueños , si no muy obscuros , por la obs-
curidad de los vapores. Tero quando el vapor, y espíritus
fueren puros, y sinceros, la imaginación sera pura, y
aura ensueños mas puros, y distintos, de suerte que se
\ puedan encomendar á la memoria, para que después de
despiertos se acuerden dellos: y esta es la razón, porque
Jos que no cenan dize el Refrán , toda la noche deuanean,
que es , ensueñan distintamente , porque ay pocos vapo-
res , y puros, y por esla razón también nos acordamos
mejor de los ensueños de la mañana , quando ya esta cozi-
da la comida , y mas puros los vapores. De adonde vinieron
los antiguos a creer , que los ensueños de la madrugada
eran mas verdaderos : por lo qual dixo Horatio: Ser. 1.
Atque ego cura grescas facerán natus marc citra
versículos . vetuit me tali voce Quirinus,
post merfiam noctem, vissus, cum somnia vera.
La causa final de los ensueños diuinos, es el vaticinio,
como fue en el sueño de loseoh, v de otros santos varones.
— 69 —
Pero el fin de los ensueños naturales , es que no despierten
tan presto los hombres que duermen , ni los demás ani-
males , porque los animales brutos, como la cabra, y el
buey , la oueja, el perro , y el león también ensueñan, lo
qual se ve claro en los perros , que estando durmiendo la-
dran . como enseña Aristóteles , y la experiencia lo mués-
ira. Algunos dudan si los niños pequeños ensueñan, por-
que hallan vn lugar de Flmio , y otro de Aristóteles encon-
trados; pero la mas cierta opinión es que no ensueñan,
porque no se les pueden representar las imagines de las co-
sas . por la qual razón también se an conocido hombres , y
mugeres, que jamas ensoñaron , como dize Aristóteles en
los lugares citados, y Pomponio, y Plinio afirman , que los
Athalantes no ensueñan , como los demás mortales.
De lo dicho hasta aqui se conoce clarissimo el sentido
que se a de dar á este proucrbio . quien se acuesta sin
cena &c) el qual es , que no cenando se duerme mal, en
soñando disparates : para cuya inteligencia fue necessario
dezir , como el sueño que dormimos se haze en la parte
anterior de la cabeza, principalmente en sus ventrículos,
adonde se refieren las causas inmediatas del dormir, e la
común, é inmediata. De todo lo qual sacamos en limpio la
razón porque se duerme mal no cenando ; y de ay para
mayor explicación se dixo, como el soñar se haze en vna
media disposición entre dormir, y velar. Dimos también
i; razón, porque quien no cena, toda la noche deuanea
adonde se propusi ¡n i 'as causas de los ensueños, y algu-
nos problemas; y se ventilo laquestion, si se aya de dar
crédito á los ensueños.
Come poco, y cena mas
y dormirás.
REFRAX. IX.
Oí bien se advierte , conoceremos , que esta sentenci
contiene lo proprio , que la que se acaba de explicar . y lo
que otras que nos exortan, a que la comida de medio dia
¡ea en menor cantidad que la cena; y assi sera breue su
comento. Solo importa aduertir , acerca desta , que quando
vna cosa es muy verdadera, y oecessaria á la salud . no se
contento la antigüedad Castellana con aconsejarla vna ve/.
sino muchas, a imitación de Hypocrates en sus a[diorismos,
— 70 —
que haze lo proprio. Y assi aunque el Castellano dixo en
otro prouerbio.
Come poco , y cena mas.
duerme en alto, y viuiras.
En este también buelue a dezir , que sea el prandio me-
nor que la cena. Lo qual importara para dormir con mas
quietud Porque se duerma mejor cenando, ya se dixo en
el comento antes deste , adonde lo podra ver quien quisiere.
Después de comer dormir,
y de cenar passos mil.
REFRÁN. X.
Lomo se vsa en nvestros tiempos (aunque deprauadamen-
te , según en otro comentario se prono) el hazer la comida
principal á medio dia, que es lo que los Latinos llaman
prandio ; a se alzado esta comida con el nombre de comer
de suerte, que aunque comamos a la noche, ó á la maña-
na , no lo llama el vulgo comer, mas que solo a lo que se
come á medio dia. Y assi podremos dezir, que por antono-
masia, ó excelencia, quando oyéremos dezir, comer , en-
tenderemos sola la comida que se celebra á la ora de me-
dio dia. Vsando pues de la licencia dicha , la presente sen-
tencia, dixo, después de comer dormir. Adonde auemos
de entender por comer , la comida del medio dia , y no
otra. Prueuase esto de que parece auer sido sacado este Re-
frán, de aquel proueruio Latino que dize. Post pratidium
dormiré, post cenam mi lie passus abire. El qual prandio
(como ya esta dicho en otra parte) es la comida de medio
dia, luego en la presente sentencia también significara lo
proprio.
Y porque no es razón cansarnos en cosas manifiestas,
mas antes tratar de las que importan : digo que se ofrece
gran dificultad, acerca déla primara parte adonde dize;
después de comer dormir, si sea verdadera , ó no ; porque
los mas graues autores de la Medicina son de parecer, que
no se á de dormir después de comer. Auicena dize , que
causa grauissimos males el sueño de medio dia, como son
todos los que se siguen de la flegma, los catarros destila-
ciones , corrómpese el color del rostro, y de todo el cuer-
po, hincha el bazo , relaxa los neruios, induziendo vna
graue pereza, postra el apetito de comer, engendra apos-
temas y muchas vezes calenturas. El buen viejo Hypocra-
— 71 —
les nos dize , que conuiene velar de dia , y dormir de noche.
Marsilio Fiscino en sulib. de vida sana enseña , y manda,
que no se duerma después de la comida del medio dia , sin
que nos fuerce alguna gran necessidad; y la experiencia
que es a quien se á de dar mas ere lito , nos muestra con
euidencia , quan pessado se leuanta el cuerpo , y quan agra-
uada la cabeza , y hinchados los ojos después del sueño
meridiano. Siendo esto assi de sentencia de tan insignes
varones: forzosamente diremos , y mas confirmándolo la
experiencia, que no se á de dormir después de comer , y
por consiguiente , que el Refrán es falso quando dize , des-
pués de comer dormir.
Para responder a la objeccion puesta , y sacar a luz la
sentencia que defendemos , se aduierta , que ay algunas
personas , que tienen hecha costumbre de tantos años á
dormir después de comer, que esta mudada esta costum-
bre en naturaleza, de suerte que el dia que no reposan (se-
gún ellos dizen) la comida , toda la tarde andan rostrituer-
tos, desgraciados , pessados y sin poder cozer lo que comie-
ron, y esto todo porque mudaron de costumbre. También
se aduierta . que de los hombres vnos son secos, enjutos,
coléricos , ó melancólicos , y sin flegma de que se puedan
temer, y muy fuertes de cabeza, otros por el contrario de-
masiado gruessos , flegmaticos con cabeza flaca , y sujetos
a mil genero de catarros , y corrimientos de cabeza.
Entendido este notable se responde con facilidad al ar-
gumento en contra puesto: diziendo, que la sentencia de
Hypocrates , la de Marsilio Fiscino, y la de Auicena, y la
de todos los demás, que también enseñan , que no se á de
dormir después de comer, es verdadera, en aquellos que
son flegmaticos , gruessos de flaca cabeza, y sujetos á cor-
rimientos , en los quales yo también confiesso , lo que estos
graues hombres dizen , y que es su total destruyeion el sue-
ño meridiano, con lo qual se aumenta su gordura, se ha-
zen vn poco de flegmas, y se les rellena la cabeza de vapo-
res, causa de todos sus catarros , jaquecas , y gotas. Tam-
bién se a de responder ser verdadero el parecer de los au-
tores dichos, y lo que se dixo de la experiencia, en aque-
llos que no tienen costumbre de dormir de dia, los quales
se leuantan después del sueño torpes, perezosos, agraua-
dos , y con lasitud. Pero los que son fuertes de cabeza , sin
flegmas, enjutos, coléricos, y sin peligro de catarro, y
corrimientos, en estos tales, después de comer dormir. De
la propria suerte , los que tienen costumbre de lardos años
adormir después de comer, no se les ú de mudar total-
mente la naturaleza , que ya por el vso tienen adquirida,
antes se les a de ordenar siempre, que después de comer
— 72 —
dormir, y no solo estando con perfeta salud, como lo en-
seña Hypoerates, en infinitos lugares , mas también en
tiempo de enfermedad, porque como agudamente enseña
Galeno, todo loque esta hecho vso , y costumbre en vn
cuerpo , es bueno, y saludable, y por el contrario lo que
no esta en costumbre es malo , y assi diremos con Galeno,
que el sueño después de comer es bueno , y el velar malo,
por no estar en costumbre. De suerte, que teniendo cos-
tumbre de vna cosa, aunque no sea buena de sayo, se á
de guardar, porque esta ya hecha natural con el vso, y lo
que es natural , siempre se á de obseruar: esto nos enseña
Galeno en el octauo del methodo, y Hipócrates en el se-
gundo de ratione vistus acutorum, particularmente ha-
blando , de aquellos que no suelen comer a medio dia , y
comen , dize , que an de dormir después de la comida,
como duermen de noche después de la cena Y Paulo Aci-
neta doctissimo Griego dize , que la mas oportuna ocasión
para el sueño , es después de comer. Vega por expressas
palabras comentando á Hipócrates nos dize, que los que
tienen costumbre de descansar , y dormir á medio dia,
que no solo estando con salud, mas aun en las enfermeda-
des no an de mudar la tal costumbre , de todo lo qual que-
da muy llana la razón deste Refrán , que es , que en los
que tienen costumbre antigua de dormir después de co-
mer , no se les á de alterar, antes en estos tales es saluda-
ble remedio , después de comer dormir.
Aduierta (el que ama la salud) acerca de lo dicho, que
si suele dormir después de comer, y siente que le haze
daño el sueño á esta ora, por ser de los que arriba dixi-
mos, que no conuiene que duerman. Digo pues, que si
vuiere de mudar costumbre . dexando el sueño que no a de
hazer esta mudanza de repente , antes ira poco á poco cer-
cenando el sueño , hasta que en quinze dias acabe de mu-
dar la costumbre. Y si fuere de los que no suelen dormir
de dia , y quiere hazer contraria costumbre, también se á
de ir poco á poco enseñando. Pero el que gustare de repo-
sar la comida, y no ossa por los corrimientos, podra tomar
vn medio, estando vna ora sentado , los pies altos , y la ca-
beza también alta, y sin dormir, ni hablar, ni leer , ni
estudiar.
La segunda parte desta sentencia, dize, y de cenar pas-
sos mil. Que es lo proprio que en otra parte prouamos di-
ziendo , que no nos acostemos con la cena en la boca , por-
que como ya demostré con razones , y autoridades , es
muy dañoso á la salud.
Lo que se ofrece de duda cerca desta parte supuesto que
no es bueno acostarnos, en espacio de mas de vn ora des-
— 73 —
pues de cena , es: si este tiempo que dista , entre la cena,
y el sueño , si sera conueuieute ocuparlo passeando, como
dize la sentencia, ó enquietud. A esta duda se responde que
lo que conuiene. es , que la cena aya descendido , de la su-
perior parte del estomago, á la inferior, primero que va-
mos a la cama, y para esto conuendra passearnos muy de
espacio, sin vehemente mouimiento , porque no se pertur-
be la concoccion , lo qual es dotrina de Auicena, que pa-
rece la tomo desta sentencia. Y assi por expressas palabras
dize ; si lo que se comió tarda en descender de lo alto a lo
bajo del estomago, es bueno andar vn poco.
Mas mato la cena,
que sano Auicena.
REFRÁN. XI.
La pertinacia, qve algunos tenidos por curiosos, é inteli-
gentes de Refranes , y que tratan de la conseruacion del in-
diuiduo , tienen, contra la opinión que en otra parte sea
defendido, acerca de que eonuiene "ara la seguridad de la
salud, comer muy poco á medio d;a . y cenar mas canti-
dad. Digo pues, qué la pertinacia destos se funda toda en
ésta sentencia que voy explicando; porque luego dan con
este testo Castellano, dizicndo que la cena á de ser muy
poca, porque mas mato la cena, que sano Auicena: y si
estuuiessen bien en el punto de la dificultad conocerían,
<pie esta sentencia, no contradize á las que arriba se an
declarado. Y perqué esto conste manifiestamente , les res-
pondo con distinción diziendo , que á muchos destruye, y
mata la cena, como afirma nuestra sentencia, quando la
tal cena es celebrada , hallando el estomago repleto . y sin
auer cocido, ni distribuydo , la mucha cantidad y diuersi-
dad de manjares, que a la ora del medio día se comió, y
quando tan Idee, se cena , y beue tan á rienda suelta , que
aunque este desocupado el estomago a la ora de lacena,
no puede el calor natural vencer la desproporcionada car-
ga que se le entrega; antes rendido sufocado, y oprimido
el calido innato, se echa COI) lo que le an dado, de adonde
lien appoplexias, y epilepsias , perlesías, y otros mil
géneros de males, y repentinas muertes, que es loque
nos dize este Refrán. Pero (piando el prandio vuiere sido
muy lene , y la cena fuere ordenada en reda cantidad , ca-
— 74 —
lidad; y modo: en tal caso no haze mal, antes es salutífero
remedio para la conseruacion de la salud , que sea en ma-
yor cantidad que la comida, como arriba queda prouado.
Supuesto lo qual diremos , que el proueruio pressente se k
de entender, que mata la cena , quando se haze sin orden,
en superflua cantidad, como también nos destruye la co-
mida de qualquiera ora , si no es con moderación. Y tam-
bién se a de entender que haze mal la cena , quando lo que
se comió á medio dia no fue en tal cantidad , que ya estu-
uiesse cozido y destribuydo. Y assi , mas mato la cena que
sano Auicena. Pero faltando estas condiciones, no solo
no mata mas antes es necessaria.
Y porque no quede sin entera explicación el texto pro-
puesto , se aduierta la exageración , y encarecimiento que
vsó, para darnos á entender , quanto importa la modera-
ción en la cena , pues dize , que mató mas la cena, que
sanó el mas Docto, y perfeto Medico , que hasta estos tiem-
pos se á conocido. Que si bien se considera , fue honrar
mucho á este varón , y no vituperarle , el dezir que mató
mas la cena , que el sano , porque este fue encarecimiento.
Y nadie se admire , que antepongamos á Auicena á los
demás de su arte , que es mucha razón , por auer escrito la
Medicina mas consumadamente que otro. Mucho se debe
por cierto al vectustissimo Hypocrates : pero los libros que
escriuio fueron mancos, confusos, y sin guardar orden en
ellos , y tan subcintos , que es impossible entendellos sin
comento : de adonde vino á dezir doctissimamente Galeno,
que Hypocrates dexo la simiente de la Medicina, para que
sus sucesores la cultiuassen.
Galeno por el contrario escriuio , tan largo , y con tanta
copia de palabras , y detuuose tan proüxamente en re-
prehender á otros, que apenas se pueden leer sus obras en
toda la vida . por lo qual es assimilada su Medicina al trigo,
que esta en las espigas con la paja y poluo, sin puridad , y
limpieza, que para que sea de prouecho á de costar mucho
trabajo.
Oribasio escriuio tres libros de Remedica, pero muy
faltos de la entereza que requiere el arte.
Paulo Agineta , quiso cortar los piopollos ó pámpanos
de Galeno , abreuiando sus obras y dio en otro extremo,
de suerte , que se dexo mil cosas necessarias por escriuir.
Aecio escriuio vn poco mas largo, pero también se olvi-
do de muchas cosas importantes.
De los Araues , Serapion , calló lo mas de la Medicina.
Rassis hizo el continente tan indigesto , y confusso,
que mas sirue de confundir los entendimientos , que de
enseñar el arte.
— 75 —
Después desto sucedió Haliabas, llamado la simia de
Galeno, porque le imito haziendo compendio de sus obras:
y aunque es verdad, que este insigne varón, llego mas
cerca de lo que se pretende . con todo esso disgrego tanto
algunos de sus tratados, y detuuose en declarar los térmi-
nos Arábigos, tan sin medida, que son sus trabajos de
poco prouecho.
El noble Alfarabio, vsó de tanta breuedad , y obscuri-
dad , que leerle es perder el tiempo.
Entre los Latinos floreció en tiempo del Emperador Ti-
berio Cessar Cornelio Celso: pero como en aquel tiempo en
Roma no se vsaua la racional Medicina , mas que la Empi-
rica , sacó á luz su libro , sin dar razón de cosa alguna de
quanto escriuio. Y assi es tenido por mas excelente en la
pureza de la lengua Latina, que en Medicina.
Quien pues es aquel Autor, que escriuio no sola la si-
miente , como Hypocrates , ni difussamente como Galeno,
y Rassis , que dexaron la simiente con su paja, y poluo, y
quien es el que no escriuio la Medicina , por el contrario,
tan subcinta, breue, corta, manca, y empírica , y sin or-
den , como üribasio, Paulo Aecio , "Serapion . Haliabas,
Alfarabio , y Cornelio Celso : este fue el Doctissimo Auice-
na , de quien dize por encaricimiento el present • Refrán.
Mas mato la cena , que sano Auicena. Este varón insigne,
escriuio claro , no breue , ni largo , ni sin orden en la Me-
dicina. Fue gran Dialéctico , Phisico, y Metapbisico : por1
lo qual Alberto , con razón llamado Magno, y el Angélico
Doctor Sancto Thomas , dicho expossitor lucido , y el acu-
tissimo Escoto : digo pues , que estos tres preclaros varo-
nes, á cada passo en sus obras, defienden la opinión de
Auicena , y contiessan auer sido de grandissimo ingenio.
Es llamado Auicena comunmente , el Principe, porque
según opinión de algunos, fue señor, y Rey de Cordoua:
délo qual yo no é hallado autor autentico que lo diga,
mas de que esta recibido en el vulgo assi, sin fundamento
alguno. Andrés Alpago , en la declaración de los nombres
Arábigos , dize , que Auicena es llamado Principe , no solo
porque fue excelente en todas ciencias , sino porque fue el
primero, y mas amado, y Secretario del Rey de Persia,
adonde también afirma que fue de Persia y no Español.
Sorsano Araue discipulo del Principe Auicena escriuio su
vida , la qual anda con sus obras , y este Autor dize , que
Auicena fue de Persia , hijo de Hali. Lo qual consta ser assi
delproprio Auicena en el libro primero, y en otros lugares.
Nació en la ciudad de Duchara , 6 en vna villa alli cer-
ca. Su madre se dixo Citara: viuio en la ley de Mahoma.
porque sus padres también fueron Mahometanos , mas con
6 —
todo esso fue de tan agudo ingenio tan aficionado á las le-
tras , y virtudes , que de edad de diez años assombró , y
pasmó el inundo : en la qual edad supo Música , Aritmethi-
ca , y Architetura, fue su Maestro Nathatkro , del qual
aprendió Dialéctica, Philosophia , y Mathematicas . acutis-
simamente; fue muy inclinado á leer libros de Medicina, y
assi no dexo autor que no reboluiesse: pero después de
auerla estudiado algún tiempo , sien lo le diez y seys años
boluio a repassar la Dialéctica, y ciencia natural con tan-
ta pertinacia, que afirma este autor discípulo suyo , que
en año y medio no durmió de noche sueño con quietud,
aunque trabajaua todo el dia en ios estudios. Traia siem-
pre consigo , cartapacio , y tinta , para cscriuir lo nueuo,
y bueno , que cada dia descubría en las ciencias , y para
cscriuir los conceptos, que se le ofrecían en cada cosa. Fue
muy piadoso, prudente , alegre . y temeroso de Dios, como
concia de sus obras . las quales comienzan siempre dando
gracias á Dios. V si alguna vez se sentia fatigado de los es-
tudios, y de enseñar . á sus dicipulos, se yua por la maña-
na al templo y descansaua , haziendo oración á Dios todo el
dia, y por medicamento vsaua beuer vn poco de vino para
restaurar las fuerzas.
Cuenta Sorsano, que Auicena tuno tan vehemente amor
á las ciencias . que ninguna dexo que no estudiasse consu-
madamente . y quedándose á la Metaphisica, sintió tanta
dificultad en la intelligencia della , que levo los libros qua-
renta vezes , y los tenia en la memoria . y no los entendía.
Y as<i como desesperado dio con ellos en la pared, y toe
dexo por cosa que no podia ser entendida. Pero quiso su
ventura, que passando por la plaza compro vn libro viejo,
que vendía el pregonero casideualde, por tres dineros-
era este libro Alpharabio , intitulado, declaración déla
ciencia diuina. Leyendo pues este libro, comenzó á enten-
der lo que ya sabia de memoria , de lo qual recinto tan in-
tenso gusto, y delectación, que se fue al templo a dai
gracias á Dios por auerle 'lado en las manos aquel libro,
sin el lo pensar . y otro dia repartió á pobres gran parte
de sus bienes , por el bien recibido de Dios. Aprouechose
tanto Auicena en breoissimo tiempo , que en todo el Rey no
adquirió fama y authoridad . porque á los diez y ocho años
de su edad ya estaua en gran perfección apoderado de las
ciencias. Por lo qual , como en aquel tiempo estuuiesse
afligido de vna grane enfermedad , y desafuciado de los
Médicos, el Principe de aquella Prouincia, hijo del Rey de
Bucara, fue llamado, y curando al Principe lo sano .
la qual vitoria , fue muy amado . y estimado de allí ade-
lante del Rey , en cuya casa viuio tres años , y cumpliendo
el veynte y vno de su edad, con admirable doctrina , y ar-
tificio , compuso á ruego de vn cauallero, el libro común
para todas ciencias, y a pedimento de otro amigo , veynte
libros de demonstracion , y otro de gracia y satisfacion.
En este tiempo murió Hali su padre, y el Rey por tener
gran satisfacion de Auicena , le ocupo en negocios: y assi
salió por el Reyno , y anduuo muchas tierras , mas con to-
das sus ocupaciones, escriuio el libro de principio, y buel-
ta, y otro-de la Mágica vniuersal, que llaman oculta Phi-
losophia : y los libros de .Medicina tan celebrados por el
mundo , y los de vero, y falso, con otros muchos libros.
En esta sazón curo en la ciudad de Elera, el Rey della de
vna graue melancolía. Después de lo qual compuso el
lib. dicho Almahad , que quiere dezir del lugar que ten-
drán las animas, después que se aparten del cuerpo. Veni-
do a la prouinciade Abdan, curo de vn dolor cólico al Rey
della : en agradecimiento de lo qual el Rey le dio muchas
riquezas . y le hizo su consiliario en primero grado, Y allí
escriuio las exposiciones de Aristóteles , y los libros natu-
rales , que oy son bien manifiestos , y comenzó el libro de
la conseruacion de la salud. Después se ocupo en enseñar
ciencias. Y para descansar , siempre cenauan con el algu-
nos dicipulos , y le entretenían con música (según esmeré
Sorsano.) Partióse el prestantissimo Auicena de aquella
tierra con vn hermano suyo, y algunos dicipulos que le
siguian. y dos esclauos, vestidos con sacerdotal vestidura
a vsanza de los Persas, y llegó á la ciudad de Aspehan,
adonde les salieron a recebir todos los varones graues que
auia , y el Rey le honro mucho , y hizo que se juntassen to-
dos los Doctores de su Reino, señakuios en sabiduría, á
disputar con Auicena , estando delante del proprio Rey . a
los quales respondía con gran distinción , y agudeza. En
esta ciudad de Aspehan se detuuo algunos tiempos . adonde
acabo los libros de la conseruacion de la salud . y les junto
otro de los herrores que se co.ueten en el regimiento de la
salud , y su cura : perficiono la dialéctica , y los libros de
vero , & falso , y hizo las obseruaciones de los libros de
Euclidt's , y Mathematicas y del Alchimia , añadiendo á es-
tos proprio-; Libros muchas questiones, y capítulos neces-
Sarios. Compuso el libro de plantas , y animales adonde
también se dio mucho al estudio de la Magia, y Astrono-
mía, con su dicipulo Sorsano , y hizieron con sus proprias
manos Los instrumentos necessanos , para el conocimiento
de las estrellas, (ion el trabajo , y continuación de los estu-
dios (estando sus cosas en este estado] comenzó el sabio
Auicena á sentirse muy enfermo de la cabeza, y temiendo
alguna postema hizo traer mucha nieue . la qual se aplico
á toda la frente, y sienes , y assi fue sano. Era Auicena ro
) busto de complexsion , y dado á madona Venus, por lo
qual sintiéndose flaco , jamas quiso tomar purga. Y assi
estando con el Rey de aquella tierra en el exercito (que
traia guerras) padeció vn dolor vehementissimo de cólica,
y conociendo por la potestad del contrario, que auia de ser
forzoso huyr , ó retirarse el campo , recibió ocho ayudas
fuertes en breue tiempo, de adonde se le hizieron llagas en
las tripas , en la curación de las quales sus esolauos pre-
tendieron ocultamente matarle , mas no pudieron. Asaltóle
también allí el mal de gota coral , para remedio del qual
vsaba el Mitridato , y assi viendo sus esclauos oportuna
ocasión , le mezclaron gran cantidad de Opio en la confec-
ción del Mitridato , con que le llegaron a punto de muerte
(tenían odio estos sieruos á su señor , porque les reprehen-
día , y amenazaua.) Pareciendole no ser buen temple el de
aquella tierra para su salud , se partió en una litera á
. otra, dicha Aspean , en la qual conualecio. Pero como no
f se abstuuiesse del carnal vicio, vino á perder el calor na-
tural , y las fuerzas , y á recaer en la enfermedad passada
de tal suerte , que con euideucia conoció ser su mal sin re-
medio, y estar cercano ala muerte ; y assi hizo testamen-
to, en el qual encomendó su anima á Dios con gran fertior,
y mandó distribuyr todos sus bienes entre pobres, y dio
libertad á los esclauos, que presenten se hallaron. Murió
vn Viernes por la tarde en el mes del Rhamadan de los Mo-
ros, el año de quatrocientos y veynte , y ocho de la fuga
de Mahoma , siendo de edad de cinquenta y ocho años , íue
sepultado su cuerpo en la ciudad de Chemedan á donde
hasta el día de oy parece su sepulchro. Todo lo dicho escri-
ue Sorsano discípulo de Auicena , testificando que se hallo
presente.
De adonde coligiremos, que el sapientissimo Auicena
fue nacido en Persia , y viuio siempre en ella, y que jamas
vio á Cordoua , á donde dízen algunos que fue Principe , y
señor della : floreció acerca de los años del señor de mil y
diez y siete, en tiempo de Graciano, y del Comentador
Auerro z , y de Abenzohar.
Este insigne Moro Medico de Persia , hijo de los padres
referidos que escriuio tan varios libros, y tan doctos, que
es constitución , que se lean en la Cátedra de Prima de Sa-
lamanca fuente de ciencias. Este de quien se á dicho que
fue tan querido de muchos Reyes por su prudencia , y salñ-
duria , y llamado de todos Principe . por auer sido Príncipe
de Médicos, y Medico de Principes. Este pues es de quien
dize la sentencia que explicamos , que no sanó tantos
(aunque sano , y curo muchos Reyes) como mata la cena
— 79 —
superflua hecha , sin ser cozida , ni diferida la comida del
medio dia. Y assi se á de entender el Refrán , de mas mato
la cena , que sano Auicena.
Por mucha cena
nunca noche buena
REFRÁN. XII.
JliL Cómico dixo ninguna cosa sea mucha: y la fuente de
Medicina Hypocrates , todo lo mucho es enemigo de nues-
tra naturaleza. Y entre Médicos es doctrina llana y sin
controuersia que qualquier remedio, y comida, no pueden
ser buenos si son de cantidad desproporcionada , y sin me-
dida, que corresponda con la necessidad que lo pide. Y
esto aunque las cosas que se comen sean de buena quali-
dad , y bien aderecezadas . y se coman á buen tiempo,
porque el yerro que se comete en la cantidad , es peor que
el que se haze en la calidad : de suerte , que si vno auiendo
de cenar polla , cenase algún pescado , ó otra cosa que no
fuesse de tan buena calidad como la polla, digo que no ha-
ría tan gran yerro para su salud . si comiesse en modera-
da cantidad , como haria el que cenase polla en mas canti-
dad de la que puede lleuar el estomago , porque la canti-
dad superflua como ya esta dicho en otra parte, no puede
ser cozida del calor natural, y no se coziendo bien , an de
resultar crudezas , ventosidades , inquietud , mal humor,
peligro de perlesía, apoplexia , hinchazón de vientre, y
dormir sin sosiego. Y assi por mucha cena, nunca noche
buena. Pero si la cena se celebra en justa cantidad , y sin
yerro alguno , auiendo comido á medio dia poco , esta tal
cena conseruara el húmido radical , perficionara la salud,
y alargara el curso de la vida.
No le quiere mal
quien hurta al viejo
lo que a de cenar.
REFRÁN. XIII.
Lon razones, y avtoridades suficientes , se prono en el co-
mentario de la sentencia sexta, que la principal comida
— 80 —
del dia solía ser la cena , y que quien quisiere conseruar la
salud, deue en este tiempo vsarlo assi , y entender que la
mas couueniente comida a de ser la de la tarde : pues como
la cena sea la comida de mas importancia , esta sentencia,
quiere que entendamos por la cena, la comida de todo el
dia , y assi dize, que no dessea que se muera el viejo , ni
le quiere mal quien le cercena , y quita parte de lo que so-
lia comer en tiempo de la juuentud; dando á entender que
conuiene que el viejo , coma poco para gozar de salud.
La razón deste aphorismo Castellano^ que vamos decla-
rando, se funda en otro de Hypocrates , que nos enseña,
que los viejos con gran facilidad sufren la hambre, y ayu-
no , al contrario de los niños , que con dificultad pueden.
Galeno , y los demás expositores de Hypocrates dizen,
que los viejos an de comer poco, porque su calor es flaco,
y débil, y assi se resuelue poco la sustancia en los viejos,
y á poca resolución , couuiene poca comida. Tienen tam-
bién el sentido de la boca del estomago, adonde se haze la
hambre muy obscuro , y boto , por lo qual no la sienten,
y assi no se les siguiran los inconuenientes que de la ham-
bre se suelen causar. Demás destas razones se da otra . que
es que á los viejos , aunque sufran bambre no se les infla-
ma la sangre, como á los mozos, porque su calor, como
esta dicho es débil , y ¡a resistencia en los viejos (que es la
frialdad) fuerte. De lo qual entenderemos, que no le quie-
re mal , quien !e hurta al viejo, parte de la comida, que
solia comer en tiempo de juuentud . que quitándosela , vi-
uira mas tiempo , y con mas salud.
Esto proprio nos enseña Bypocr-ates , en el aphorismo
décimo juarto del primero libro . adonde amena'za a los
viejos, que no comieren poco, diziendo , que con mucha
comida su flaco calor se ahoga, y oprime, de adonde sera
lurzoso seguirse muchas enfermedades.
Has porque la verdad resplandezca con mas luz, y por-
que los señores viejos no yerren en su regimiento , se ad-
uierta que la vejez tiene dos partes , primera , y segunda,
la primera es desde cinquenta años hasta sesenta poco
mas , ó menos , de la qual edad dizen los Astrólogos , que
es señor Iupiter Planeta calido , y húmido , y que con su
calor , y humedad tiempla la frialdad , y sequedad , desta
parte primera de la vejez . y a^si lo passan bien los que
corren de cinquenta á sesenta años. Destos viejos dize Hy-
pocrates , que padecen pocas enfermedades , y essas pe-
queñas Y destos auemos de entender el aphorismo de Hy-
pocrates , que arriba dixe , que trata de que los viejos su-
fren con facilidad el ayuno. Y por esta razón la santa ma-
dre Iglesia les obliga al avuno. hasta los sessenta años.
— 81 —
que es esta primera parte de la vejez : y destos viejos es
también, de quien dize el Refrán , no le quiere mal.
La segunda parte de la vejez se cuenta desde los ses-
senta años, poco mas , ó poco menos por todo el tiempo
restante de la vida , aunque dure muchos años. Llamase
decrepita esta vltima edad , en la qual an de tener muy di-
ferente modo de comer , (los viejos que quisieren viuir)
desde que tuuieron los sessenta años , porque no pueden
sufrir el ayuno , antes como niños tienen necessidad de co-
mer muchas vezes , y cada vez poco. La razón desto es,
porque su fuerza , y calor natural , es lan débil, y esta tan
en lo vllimo, que con muy poca falta, y yerro que se haga
se acabara de apagar. Gaíeno en el libro quinto de la con-
seruacion de la salud dixo , que los viejos desta edad se an
de regir, como conualecientes , que salen de algún graue
mal , comiendo poco , y á menudo , como hazia Antiocho
Medico , de quien trata en el libro citado. Considerando
pues nuestra madre la santa Yglesia esta razón , releuó del
ayuno á los que passan ya de los sessenta , que son lo* de-
crépitos , de los quales se puede entender también el Re-
frán presente en quanto á la cantidad , que se les á de dar
de vna vez á comer, porque á de ser pequeña. Y as<i dire-
mos . que la verdad desta sentencia comprehende la vna,
y la otra parte de la vejez.
De las cr.rnes el Carnero ,
de los pescados el Mero.
REFRÁN XIIII.
Li. Pbilosopho en el libro primero de historia animalium,
pone artificiosamente todas las diferencias de animales,
que Dios con su omnipotencia crio, las quales reduzidas á
breuesuma, dize. que son dos: la vna diferencia es de
aquellos animales , que viucn en el agua, como todo ge-
nero de peces , y la otra de aquellos que passan su vida en
la tierra , como ei cauallo , buey, y otros muchos , adonde
también comprehendio las aues. iíaze después de-tos dos
miembros, otras subdiuissiones , que podra ver el curioso
en el l'ugar citado, el qual dize que ay animales, cuya
vida, goza de la tierra , y agua , que son el cocodrilo, rana,
ni. G
— 82 —
galápago , y otros desta casta. Masía curiosidad humana
el dia de oy , en breue compendio, acomodando todos los
animales del vniüersoá su sustento, haze también dos di-
ferencias dellos, llamando carne a los que viuen en la
tierra , y ayre , y pescado á los que viuen en el agua. Nin-
guna destas diferencias comían los hombres antes del di-
luido vniuersal ; pero después dio licencia Dios á Noe , y á
sus descendientes , para que los pudiessen comer : desde
este tiempo pues comen los hombres carne , y pescado y
desseossos de gozar vida larga, y de la dulce salud, lo qual
se adquiere con buenos alimentos an venido a sacar en
limpio, que de las carnes el carnero, de los pescados el
mero , es el mas salutífero, y sabroso mantenimiento, y
assi el Castellano formo el Refrán , y sentencia que vamos
declarando, que traydo siempre en la memcria importara
mas que el vso de algunos medicamentos muy celebrados.
La verdad , y razón por que la carne del carnero sea
mejor para el hombre , que la de todos los demás animales
se conoce de su calidad , modo de sustancia , y efectos. De
su calidad porque el temperamento del carnero es mas se-
mejante al del hombre que otro alguno , como euidente-
mente se ve , en que se conuierte con mas facilidad en
substancia , que la carne de los demás animales , y es cier-
to que entonces se haze mas fácilmente la trasmutación»
quando ay mas semejanza , en lo que á de comutar , y en
lo que se á de comutar. También se conoce esto , en que
sustenta la carne del carnero copiosamente , y haze muy
pequeña cantidad de excrementos , y no sustentara tanto,
si no tuuiera gran semejanza con la carne humana. Demás
de lo dicho se aclarara esta verdad , con la bondad de san-
gre , que la carne del carnero cria en el hombre , y con la
facilidad , que se cueze en el estomago, y assi vemos que
jamas ninguno se quexo desta carne , comida en moderada
cantidad. Y si alguno dixere que la carne del puerco es mas
semejante a la del hombre que la del carnero , y lo prouare
con la autoridad de Galeno en los libros de alimentis. Res-
ponderase á esto, que Galeno , no conoció los carneros de
España , que si los conociera , no fuera de la opinión que
fue , y esto se ve muy claro, porque hablando de las ca-
bras , y cabrones en el lib. 3. cap. 2. de facultad de alimen-
tos, dixo que el carnero sigue la carne de los cabrones en
su malicia. Lo qual es muy diferente en nuestra España»
adonde se á de anteponer la carne del carnero, á todas las
demás de animales de quatro pies , como dize la sentencia
presente, aunque se quente entre ellas la carne del puerco
tan encarecida de Galeno.
Aqni se aduierta , que el carnero , ó es capado ó entero»
— 83 —
si es capado en qualquier tiempo del año tiene sazón , si
no es capado , ose mezcla con las ouejas para la genera-
ción , ó no. Si se mezcla con las ouejas es de mal alimento
su carne , y guele a carne de cabrón , como dize Vega
lib. 2. de arte médendi : pero si no se junta con las ouejas
da á nuestro cuerpo mejor sustancia aunque no tal como
la da el capado. Aquesto entendido se entiende con gran
facilidad la sentencia, la qual supone que el carnero á de
ser capado, ó ya que no sea capado á de ser de aquellos
que no son padres , ni se comunican con las ouejas , qualcs
son los que comen en toda Kspaña , desde Pascua Florida
hasta san luán : de suerte , que quando dixeremos de las
carnes el carnero , no aliemos de entender de los carneros,
que son padres , que en algunas partes llaman moruecos,
sino de aquellos que son capados , y merinos , los quales
tienen carne muy templada entre calor , y frialdad , y algo
húmeda como afirma Platina.
También se aduierla, que esta sentencia Castellana,
sera verdadera en nuestra España , y en Francia, y en al-
gunas partes de Italia porque en las demás regiones , no
es tal la carne del carnero, listo se colije bien de lo que
dixo Galeno de los carneros de Grecia, cuya carne puso
entre la de los cabrones , y toros , y se colije también dé la
carne de los carneros del Piru , y de todas las Indias , que
es durissima , tanto que casi no se vsa dclla para comida.
Pe suerte que los carneros Españoles capados , son de los
que habla la sentencia, y si fueren merinos, serán de me-
jor carne los bastos , ó burdos.
Con lo dicho queda la primera parte desta sentencia,
que habla de la earne del carnero bien distinta, velara.
Pero porque c! estudioso halle sin cansarse juntas las pro-
priedades deste tan insigne animal , sin reboluer machina
de libros, pondré algunas dellas, que quererlas todas copi-
lar seria proceder tan profunda , y largamente quanto son
sus excelencias profundas , é ¡numerables.
Es pues el carnero animal tan conocido por su prestan-
cia , en todas las parles , que contiene el vniuerso ; que se
tendría por superfluo escriuir su figura , y traer su difini-
cion. El nombre que en Latín tiene , muestra bien su ex-
celencia, y sublimidad , pues según Ambrosio Calepino se
dize Anes , porque antiguamente , era el animal que mas
frequentcmente en sacrificios, y holocaustos andana por
los altares , que son aras de adonde se le pego el nombre
de Aries. Coligese esta denominación bien de Virgilio en la
tercera égloga , y de muchos lugares en las sagradas le-
tras Pero no me desagrada lo que Pereorio graue autor
dize en su dieionario , adonde afirma ser tantas las virtu-
— 84 —
des del carnero , que fue llamado en Latín Aries , que en
Griego es lo proprio que virtud. Mas si este animal, para
mas salud, y prouecho del linage humano fuere capado,
muda el nombre entre los latinos, y de Ariete, se trans-
muda en veruex., que es lo proprio que dezir carnero ca-
pado. Llamanle veruex, porque dizen algunos que tiene
vn gusano en la cabeza . que es vermes.
Conoceremos también el valor , y estimación del carne-
ro, en que no solo le ay (como tan neeessario] en todas las
prouincias de la tierra, mas también en lo profundo de la
mar y en lo mas resplandeciente , y estrellado del octauo
Cielo. Y assi es cierto que este nombre carnero , es análo-
go, que significa vn signo del Cielo . y vn pece de la mar,
y con ramoso significado el carnero déla tierra.
Que significa vn pece es cierto , y Plinio en su libro. 9.
de la historia natural, lo afirma . diziendo que el carnero
pece, anda a modo de ladrón por la mar acechando , es
conocido á la sombra de las ñaue-;, esperando que algún
nauegante salte en la mar a nadar . y sacando fuera del
agua la cabeza mira las barcas, y súpitamente se buelue
á esconder. Dizese este pece carnero, no porque en sus cos-
tumbres se asimile al inocente carnero de que principal-
mente tratamos, sino porque como dize Plinio, tiene la
cabeza, y cuernos a modo, y con alguna semejanza del
terrestre. Que aya carnero encaramado en el mas alto cie-
lo, ninguno ay que lo ignore , pues assiste en el firmamen-
to , cuya ymagen consta de treze estrellas , la qual fingie-
ron los poetasen el cielo, en memoria de Naco . que vi-
niendo con su exereito á conquistar en África , llegó a un
Lugar desierto adonde perecieran de sed todos , si no fueran
socorridos por el Carnero, que les mostró donde auia gran
cantidad de agua. Por cuyo beneficio hizieron alli vn tem-
plo dedicado á Iupiter llamón , y figuráronlo, en forma de
carnero. Y por esta memoria fingieron la figura del carne-
ro en el cielo estrellado significando por este enigma , que
quando el sol viene en su signo !a tierra produze , los vege-
tales , y plantas se recrean. Influye este signo calor , y se-
quedad templada, es principio , y causa de generación , y
assi por el se conseruan las especies , no solo de animales,
mas también de arboles, yernas . y plantas. Por esta ra-
zón los Astrónomos comienzan á contar los signos desde
este , como el mas principal , y porque entrando el sol en
el , que entra á veynte y vno de Marzo . son los días yguales
con las oocb ís, el tiempo mas agradable de todo el año:
pero la razón porque este signo es el primero, y mas prin-
cipal délos doze. es porque según opinión de los ma* doc-
tos, Dios crio el sol , y el mundo, reynando el signo de
— 85 —
Aries en la mitad del cielo, ti Poeta Manilio en el primero
de su Astronomía lo afirma en estos uersos.
Vt sitidem mundi primum . qnod continet arccm ,
A ¡trato Princeps artes inuellere fulgens.
Tiene dominio en el hombre sobre la cabeza , es de na-
turaleza de fuego , es signo diurno, niobil, y masculino,
pasa de Marte, exaltación del sol, y cay da de Saturno.
Pero <'l que cayere enfermo estando la Luna en este signo,
se vera en gran detrimento.
El varón que naciere debaxo el subimiento de tan prin-
cipal signo , sera ingenioso, prudente, de noble animo , y
algo hablador, y si fuere hembra sera iracunda , muy viua
en sus acciones , de buen parecer . y desembucha y si se
casa enuiudara.
Vuo antiguamente vn instrumento bélico llamado Car-
nero , con el qual desbaratauan , destruyan . y arruynauan
el ma^ fuerte muro , y torre. Dixose Carnero , como dize
•io , porque era vn pico de viga durissimo , cubierto
de acero, con el qual topeteauan (á modo del carnero,
quando enuiste su contrario , y aportiilauan los valuarles.
Pero no del carnero pece ni del signo , que assiste en la
esphera octaua , ni de la antigua maquina , con que las
torres, y barbacanas se humillauan dicha Carnero por
analogía , es de quien mi oración trata . sino del verdade-
ro carnero , cuya caí ne sustenta la gente vi baña , y hidal-
ga de nuestra España, y de quien dize esta sentencia. 1)
las carnes el carnero.
Este p íes es "1 animal de mas proüecho , y mas neces-
sario para el anima , y cuerpo humano, de quantos Dios
con su omnipotencia crio y el de mas priuilegios , exemp-
tiones . y libertades de quantos ay sobre la tierra.
One sea el mas prouechoso . y necessario para el hom-
bre , de todos Los del mundo, bien manifiestamente se ve:
pues no solo nos i a con su carne de comer, tan salutífera-
mente , como esta dicho, mas con lo que dé su cuerpo pro-
cede de vestir , calzar , fomenta las tierras, conserua su
especie, y es medicina para el hombre en muchas aflicio-
nes. Que nos viste el ca ñero con su lana . es muy notorio,
y si no digan de qin se haze el contray , veyntidoseno,
rajas . y finas bayetas de Segouia , que abrigan los Corte-
sanos, sino de lana del carnero; de que los bastos paños,
frisas . y sayales , que adornan el aldea ; de que se visten,
y engalanan las salas , sino de paños de Flandes . texidos
del despojo deste animal. Pues si esto es assi tan cierto,
muy claro esta que el carnero nos viste.
— 86 —
Que nos calza también es muy manifiesto, pues de su
pellejo curtido se hazen zapatos , y botillas , que diferen-
cian poco de las de cordón ir. , y por si faltassen los paños
de Flandes , y las sedas de que vsamos en los apossentos
para abrigo, se hazen guadamecíes de la piel del carnero,
que no son de menos prouecho , y honra.
No solo con lo dicho nos aproueeba el carnero . mas
también con su estiércol , fomentando , calentando , y fer-
tilizando la? tierras , para que produzgan abundancia de
pan. de suerte que nos. den pan que comer , y la mejor
carne de todas.
l'ero vno de los mayores bienes que el carnero haze, es
el conseruar su especie, como tan necessaria, y assi deue
el pastor tener cuydado como dize Plinio , si quiere que le
nazcan las ouejas . y carneros prietos, de mirar el color de
las venas de debajo la lengua . porque si las t uniere blan-
cas , los hijos que engendrare serán de lana blanca . y si
las tuuiere negras , de lana negra . y si varia- . saldrán
manchados. También varia el color de las ouejas la mu-
danza de las aguas.
Mas ante todas cosas se deue escoger para padre dize
Plinio en el lugar citado, y Platina aquel carnero . que
fuere fuerte , y viejo: porque es de admiración, la par-
ticular condición del carnero . quan encontrada esta con la
de otros animales . el qual aborrece las ouejas mozas , y
de tierna edad . y se pierde por las viejas persiguiéndolas,
y las oueja- también aman al carnero de mas edad. Esto
proprio enseña el Philosopho en el lib. o. de animalium
historia . diziendo que el carnero primero se mezcla con
las ouejas viejas., y d !S] ues con las nueuas. Y pues conuie-
ne tanto para el sustento, y abrigo del hombre , la con-
seruacion desta especie . se aduierta, que -i quisieren que
nazcan todas hembras ligaran . y ataran el testículo dere-
cho del carnero , al tiempo que conciben las ouejas. Y si
quisieren que nazcan carneros; ligaran el yzquierdo. Esta
es dotrina de Plinio, y Platina, en los lugares citados,
adonde también afirman, que quandoso¡ la viento frió del
norte conciben machos y quando viento caliente del medio-
día hembras. Esta preñada la oueja ciento . y cinquenta
dias, según los autores dichos . yviue el carnero con po-
tencia para engendrar, y la oueja para parir nueue años,
y si fueren bien tratados, diez de cuyo ayuntamiento (como
esta dicho resultan infinitos prouechos, que son el borre-
go, lana , leche , queso , requesones mantequillas, suero,
y el carnero capado , de quien se dize . de las carnes el
carnero.
Y pues nos importa tanto el capar el carnero, para
perficion&r su carne : se aduierta también que no se á de
capar antes de tener cinco meses cumplidos.
Ay algunos carneros tan ferozes , después que llegan a
la edad perfeta, qnanto son de mansos, y simples, al
tiempo que se dizen corderos. Quien quisiere quitarles la
férozidad, puede con facilidad , con solo horadar con vna
barrena los cuernos , junto á la oreja.
No tiene el carnero en su cuerpo cosa alguna que no sea
de gran seruicio al hombre , como se ve muy claro , pues
sus duros , y retuertos quernos , quebrantados, y sembra-
dos debaxo de la tierra , hazen que en aquella parte , naz-
can gran cantidad de espárragos en breue tiempo. Esto
que parece increíble afirma Plinio , y Üioscorides de sen-
tencia de otros. No solo pues los quernos son causa de los
espárragos , que para mil Medicinas siruen , mas también
vemos , que son materia de que se hazen tinteros, cabos
de cuchillos , y nauajas.
Conocesse ía nobleza, y prestancia del carnero, no solo
de lo que esta dicho , pero también de la antipatía natural,
que con el lobo tiene ; porque si el lobo es de tan abomina-
bles costumbres, y de tan poco prouecho al linage huma-
no, como todo el mundo sabe, quien dudará, de que el
carnero tendrá tanto de bueno, como el insaciable , y per-
nicioso lobo de malo : que tengan contrariedad oculta estos
dos animales muy mani tiestamente lo muestra la expe-
riencia, y los naturales lo escruten, con tanto encareci-
miento, que dizen . que si vna guitarra se encuerda con
cuerdas de carnero , entre las quales estuuiere alguna de
lobo , aunque mas sean tocadas las cuerdas no darán de
si sonido alguno, porque la enemistad dura después de la
muerte. El Doctissimo Aleiato en el vltimo emblema, lo
muestra bien claro diziendo.
Culera mutescent , coriumque silebit omitan
si eonfecta lupi timpana , pclh' sonent.
De lo dicho entenderemos la bondad , é inocencia del
carnero , y que sus membranas, y tripas son instrumen-
to (bechas cuerdas para que el animo triste se alegre,
y los espíritus se restauren con la dulce música que nos
dan, no entreuiniendo reliquia alguna de su enemigo el
lobo.
Es vnico solacio , y refrigerio en muchas aflicciones del
hombre, qualquiera [unte del carnero, y assi en caydas, ó
golpes con contusión , y cardenales , es el mas famoso re-
medio emboluer de repente al paciente , en vna piel de
carnero caliente, y arroparle para que se resuelua, y
disipe el humor de la parte enferma. Este remedio es de
Aristóteles , en la section nouena de los problemas.
El dolor de la gota es terrible , inhumano é insufrible,
pues halla rase remedio vsando del estiércol del carnero
reciente y blando aplicado en forma de emplasto: el pul-
món del proprio animal , haze buen efeto en el mismo do-
lor, y si hizieren emplasto del sebo, y hiell del carnero
mezclado vno con otro , y puesto sobre la parte del dolor,
descansara, y dormirá el enfermo. Estos remedios trae
Plinio en el libro treynta de su historia, y son tan efica-
ces , que yo conocí vn Doctur , el qual adquirió gran nom-
bre, y fama, por solo el buen efeto que hizieron en vna
graue persona. Sana assimismo el pulmón del carnero
las llagas de los pies , como testifica el proprio autor en el
lugar citado. Los testículos del carnero secos, y hechos
poínos, tomando media dragma con agua , es vnico reme-
dio de la ¡iota coral , según Plinio en el proprio libro.
Es tanta la ferozidad del carnero , que della an tomado
exemplo muchos insignes varones, para defender su pa-
tria , y honra . y assi los antiguos, quando por justa cansa
auian de comenzar guerra, contra alguna Prouincia.ó
ciudad, vsauan embiar vn carnero a la tal ciudad, en se-
ñal de que estallan ofendidos , y auian tic darles cruda
guerra.
No solo nos aprouecha este animal para el cuerpo, como
esta licho , pero para el alma nos puede ser de gran im-
portancia. Y as<i con híerogliíico sentido en las diurnas le-
tras según muestra Pierio Valeriano significa el carnero
la Cruz en que padeció, por la restauración del genero hu-
mano nuestro Redentor Iesu Christo, y según Bercorio, en
su diccionario , el carnero que Abraham sacrifico, fue sig-
nificación de nuestro Señor Iesu Christo . justo . y pri
nador.- Por el qual carnero , como se lee en el Génesis
cap. 22. se libio Isaac , que significa el hombre , como li-
bró nuestro Redentor, carnero manso , en el madero de la
Cruz , todos los hombres significados por Isaac.
Significa también el carnero los Martyres santos , jus-
tos , porque assi como el carnero parece , que sin pena al-
guna se ofrece a la muerte , y su cuerpo es rubricado con
sangre . y diuidido en pedazos, a<sí los Martyres, y justos
en defensa de la ley de Christo, y por amor suyo con gran
gusto , son ensangrentados . y teñidos con fresca sangre
de sus venas, y sufren ser hechos mil trozos, y pedazos.
Es (según dize Bercorio^ el carnero exemplo, y signifi-
cación del buen Obispo, y Prelado , porque assi como este
animal es guarnecido , y armado de duros cuernos . con los
quales impetuossamente hiere, y esta vestido de lana.
— 89 —
con que cubre los hombres , assi el buen Prelado deue te-
ner cuernos de rigor, con que castigar al malo , y blanda
lana de dulces palabras , con que consolar al desconsola-
do , y encubrir los delitos, y premiar al bueno.
Considerando pues los Reyes de nuestra España el va-
lor , y estimación deste animal , y la necessidad que del
tiene vniuersalmente todo el Reyno, y que sin su auxilio
no comeremos . ni vestiremos , ni calzaremos bien , ni aun
en nuestras aflicciones de enfermedades bailaremos sola-
cio. Y que nos es exemplo para las cosas del alma, hizie-
ron muchas leyesen fauor del carnero, dándole priuile-
gio- , y exempciones , mas que de hidalgo.
Y assi solo el carnero, con su hembra la oueja , puede
baxar libremente de las montañas frías , al calor de Extre-
madura, a la entrada del inuierno , á donde gozan de
abundante pasto , templado Cielo , y suelo , hasta que el
calor del Estio comienza, que entonces gozando de su exe-
cutoria , se bueluen á las montañas , á pacer frescas yer-
na-;, y beuer frias aguas.
Tiene necessidad este animal de tanto regalo , por la
delicadeza de su complexión, y principalmente de la cabe-
za , de la qual es muy flaco el carnero, como enseñan los
que escriuen de re rustica, y assi venios que en padeziendo
tantico calor, meten las cabezas vnos debax.0 de otros.
Son temerosissimos de truenos, y relámpagos , es el re-
medio en auiendo tempestad , porque no se pierdan los
vnos de los otros juntarlos.
Por estas razones pues baxan , y suben los carneros
como "iilas, buscando tierra templada , y tienen cam-
pos señalados, que llaman cañadas, por donde passan,
sin que nadie los pueda ofender, y sí en su viaje, ó en otra
parte, alguna persona les biziere mal, no ay grande en
España, que tenga tantos Alcaldes, y Alguaciles en su de-
fensa, como tiene el carnero , porque ay Alcaldes de mesta
que llaman cañaderos , los quales assuelan la tierra adon-
de a-sientan , y cinco leguas á la redonda , sin que nadie lo
pueda remediar , hazieni o informaciones con los testigos
que se les antojan , y dando sentencias sin apelación.
Y todo esto conuiene , y es necessario, para guarda, y
custodia de vna persona tan noces-aria como el carnero.
Son tantas las razones [ué se ofrecen en su alabanza, que
temo enfadar al Lector, y assi lasdexo: solo aduierto que
es la carne, que menos enfada el gusto de todas quautas
vsa el hombre , de adonde manó aquel Refrán. Carnero de
Enero á Cuero. Dando á entender , que aunque se coma
todo el año , no empalaga ni causa fastidio.
Es de mucho prouecho , y sustento, y assi interpretan
— 90 —
algunos curiosos: que este nombre carnero, se dixo de
carne , y de ero , que es lo proprio que conuertirse en car-
ne, y aun de ser carne del que le come, mas que si co-
miesse otra carne alguna, aunque sea de aue. De la qual
consideración, se hizo otro Refrán que dize. Aue por aue
el carnero si bolase. Pero si el carnero es capado , tiene
(como ya esta dicho arriba; mas suaue , y tierna carne , y
pocas vezes esta flaco , y assi es suposición de muchos
doctores , que en siendo castrado el carnero , no ay que
buscalle otra condición , y tanto que ya es máxima y pro-
ucrbio. A carnero castrado, no le tientes el rabo. Porque
se entiende que esta gordo , y tierno , y que es de quien se
dixo. De las carnes el carnero.
La segunda parte del Relian , dize . de los pescados el
mero , enseñándonos que a^si como entre las carnes la del
carnero, es mas prestante, a^si entre los pescados el mero
es el mejor. Es el mero vn pescado de seys pies en largo,
como dize Vega en el lib. 2 del arte curatiua (y yo ios é vis-
to en la pescadería de Granada esta vestido de escamas
pequeñas, y vn pellejo gruesso casi negro , y debajo mu-
cho vnto, como de tocino. Tiene la carne albissima , tier-
na, y muy agradable al gusto , da mucho sustento al cuer-
po humano, bueno, y constante , vale caro, y en resolu-
ción es tan estimado , que de los pescados el mero.
Carne de pluma
Quita del rostro el arruga.
BEFRAX. XV.
Í\im;vn avtor antiguo ni moderno, á escrito pratica , ó
methodo de Medicina , que no selle su obra con vn muy
largo capitulo, tocante á la hermosura del rostro, y de los
simples , y compuestos , que para este efeto la curiosidad
humana á inuentado; para lo qual , ni se de xa la leche
virginal , ni el azeyte de tártaro , ni la zaragatona, ni el
agua ardiente, ni (para deshazer las arrugas del rostro)
el agua destilada de pies de ternera, ni las claras de bue-
no , el albayalde, solimán , azogue , passas , almendras,
sainados , flores de hauas , rayzes de lyrio , agua de melón,
y calabaza , miel adobada, é vnguento citrino , con otros
mil géneros d<> caldos, rellenos . y sebillos de que se puede
muy bien formar vna no pequeña botica , con sus diferen-
— 91 —
cías distinta-. V si se entendiessen las cuytadas á todos es-
tos medicamentos , en que gastan sus haziendas , y mu-
chas horas del ilki , darían de mano como á impertinentes,
y superitaos . y de ningún prouecho, y se acogerían á solo
vno , que es certissimo , de gusto , bueno para la salud,
para conseruar la fresca juuentud , hazer rostro lisso , y
resplandeciente , que es carne de pluma , quita del rostro
la arruga.
Preguntóme vna señora muy graue, que passaua ya de
los q uaren ta, en Granada , que que haria para traer el
rostro claro , y respondí.
Tome vuesa merced vna gallina blanca, y ceuela con
arroz , y trigo , dándole poca agua : después se abra por las
espaldas, y se rellene de almendras dulces, y piñones mon-
dados , y azúcar cande , y puesto todo esto en alquitara,
rociado con vino blanco fuerte , se á de embarrar por de
dentro, y fuera con aluayalde , y liarina de centeno el al-
quitara , y el agua que de allí destilare se ponga al sereno
nueue días , con alcanfor, y á de estar al sol , que lauando
el rostro con esta agua , sin duda ninguna se liara lisso, y
resplandiciente. Boíuio á replicar la señora , diziendo. Si
yo me comiesse essa gallina cenada, y otras , no esclare-
cieran bien la cara? Yo dixe que -i . y que era de su opi-
nión , y parecer: y en este sentido se á de entender el pre-
sente Refrán que voy declarando, que es comiendo bue-
na-;, y gordas aues: que es carne de pluma , que quita del
rostro el arruga , y trae salud , y hermosura a la persona.
Y no se a de entender de agua destilada de la gallina blanca
que dixe , aunque es vn gran remedio para el rostro. Que
la carne de pluma sea buena para quitar del rostro el ar-
ruga , prueuasse euiden teniente con esta razón. Todo ali-
mento que es apto para la buena nutrición del cuerpo, le
engorda , y resplandece. La carne de las aúes es mas apto
sustento, que otro alguno para nutrir, y sustentar el cuer-
po humano, luego la carne de las aues le engordara, y sus-
tentara mejor que otra alguna , y por el consiguiente la
carne de pluma , quitara del rostro el arruga.
La mayor proposición es muy cierta, y la menor se
prueua con facilidad , de lodos quantos autores escriuen
di' alimentos . y principalmente de Galeno, que en el lib. de
los alimento- de bueno . y de mal zumo , dize que las aues
son de las cosas que daña nuestro cuerpo mejor, y mas
fácil Sustento. Ven el libro tercero de la facultad de los
alimentos, afirma lo proprio , la razón desto es, porque la
carne de las aues con Facilidad se cueze en nuestro esto-
mago , y con facilidad es vencida de nuestro calor natural,
y porque también es carne templada, y tiene las dos con-
— 92 —
iliciones que dize Galeno , que á de tenerla buena carne,
que son ser tierna, y no pegajosa. Por estas razones pues,
la carne de aue, que llama el Refrán de pluma , da salud,
y engorda , y quita del rostro el arruga.
Platina en el libro quinto al principio del primero capi-
tulo , dize , que las aues son comida de reyes, Principes,
y grandes señores, de gente vrbana, y cortesana , y las ce-
bollas , y ajos de gente rustica. Pero aqui quiero se atiuier-
ta , que no se á de entender esta sentencia vniuersalmente
de toda carne de pluma , porque de las aues , vnas son de
buena calidad , templadas, y fáciles de cozer , y otras por
el contrario de mala calidad, y dura carne. Ase pues de
entender, de las de buena calidad suaue , y tierna carne,
como es la gallina , capón , y pollo , de la perdiz, faysan,
francolín, pauones de España , y panos de las indias: de
las tortolillas ceuadas , y codornizes nueuas, y tordos lla-
mados zorzales, si están gordos de quien díxo Marcial.
ínter aues turdus siquis me
índice eertet.
Y avnque es verdad que esta< aues quitan del rostro el
arruga, claro esta que an de ser bien sazonadas , manidas,
y que no an de ser viejas, porque sin estas condiciones no
harán el efeto que se pretende.
Las demás aues fuera de las dichas , no quitan del ros-
tro el arruga , porque bis palomas de qualquier genero que
sean, engendran sangre vaporosa, gruessa, melancólica,
v se euezen con dificultad, y suelen excitar dolores de ca-
beza, y calentura^ pútridas , principalmente la carne del
cuello , y cabeza. Los pichones y palominos también son de
mala calidad , por la mucha humedad que tienen.
Los tordos negros , y mirlas son ae carne .nula , y dan
mal mantenimiento al cuerpo. Los verderones , calandrias,
pardales , y otros pajarillos verdes , que en el canto pare-
cen cigarras , la carne de todos estos es dura de cozer, y
engendra mala sangre , como la de los gorriones . y de las
demás aues, que crian en las torres, que Galeno llama
turriculas, que también es durissima . calida , y maligna
para el sustento. La carne de golondrinas, y la de. las go-
llorías, es muy insuaue al gusto , y ciia mala sangre, pero
las gollorías quemadas , y hechas poínos , y dados a heb?.v
con vino son de gran prouecho, para los que padecen de
piedra. Y las oropéndolas, y quclillos son de tan mala car-
ne, que no se sufre comer. Los veucejos, y auiones si son
nueuos, se pueden comer mejor, aunque dan mal susten-
to. Y por abreuiar , digo que todas estas auecillas peque-
— 93 —
ñas son de mala carne , solo aquellas , que por el tiempo
de estío se cazan en honcijeras, y están muy gordas, que
las venden en cañas, y se dizen penatas , se pueden comer,
porque crian buena sangre , son fáciles de cozer, y gratas
al gusto , mas guarden de comer los huessos, porqué po-
dría suceder mal. De lasauesde gran cuerpo, la grulla es
de carne dura , y fibrossa, por lo qual conuendra que es-
ten manidas antes que las coman. Como quiera que sea,
dan al cuerpo alimento gruesso y difícil de cozer. El auis-
tarda, que otros dizen abutarda . es casi de la propria ca-
lidad que la grulla , mas la carne de las ánsares, aunque
es excrementosa, y de difícil cocción, da menos malo el
sustento al cuerpo.
En suma, según doctrina de Galeno . Auicena y de to-
dos los doctores que escriuieron de alimentos, la carne de
pluma que se sustenta , y viue en lagunas . ríos, y ribera
del mar . como son las añades siluestres, lauancos, galla-
retas, cigüeñas , cborlitos, alcarauanes , y aues frías . to-
das tienen la carne dura . fibrosa , y engendran en el
cuerpo humores fríos, y gruessos, y excrementosos , por
lo qual el Philosopho en el lib. 3 de hist. animalium cap. 1.
dixo que las aues de lagunas, son de su natural mas frías,
y bumidas que las terrenas.
Toda aue de rapiña, como el milano . cernícalo, fal-
con , azor, y águila, son de tan dura , y desabrida carne,
que no valen para vso de ser comidas. Assí mismo las aues
que aprenden a hablar como el papagayo, hurraca, y otras
tales, tienen malissima carne , y sin prouecho : pero la
peor, y mas dura es la del cuerbo , y grajo. También se á
de huir de la carne de aues nocturnas como lechuza, mo-
chuelo, y morcielago.
Todo lo dicho es de los autores mas granes de la Medici-
na , de lo qual se coligira , que el Refrán que vamos decla-
rando no se á de entender de todo genero de aues, mas que
de solas aquellas de que arriba se dixo , ser su carne tier-
na, y no pegajosa , de pocos excrementos , y fácil de cozer
en el estomago. La carne de las quales por la buena nutri-
ción que haze . quita del rostro el arruga engordando a
quien la come, pero la carne de las demás, no solo no
hará el prouecho dicho , mas antes causara mil géneros de
enfermedades en quien vsare a comerlas con frequencia.
94
Carne de pluma ,
siquiera de grúa.
REFRÁN. XVI.
JJe la seiitentia explicada, antes desta , se verifica la ver-
dad que esta tenga, y como se á de entender , que si bien
se considera . solo contiene vna alabanza . ó encarecimiem
to de la bondad de la carne de pluma . pues con ser la car-
ne de grulla de las peores de todas las aues , dize que es
buena, respeto de la carne que no es de pluma.
De aquella me dexe Dios comer ,
que dexa los polios
y comienza a poner.
REFBAX. XVII.
Lomo mi intento sea , escriuir con distinción , lo que con-
uiene á la salud del hombre , desde que nace : y esta salud
consista en la moderación del comer , beuer . dormir , ve-
nus, y exercieio. Y basta aquí se ayan declarado algunos
Refranes conuenientes ala cantidad, y modo de comida,
y aora se vayan explicando los que conuienen ala calidad
de las carnes, no me á parecido fuera de proposito, antes
muy conueniente , explicar este que delante tenemos , el
qual á sido tenido por epicúreo . é ínuentado de alguno que
solo desseaua e! gusto, y delicadez de las comidas, no
atendiendo al fin principal, que es la salud. Pero mi pare-
cer es diuerso , porque entiendo , que aigun desseosso de
salud . considerando que la mejor carne que Dios a dado á
los hombres, para conseruarse n su entera salud es la
gallina, por viuir con mas felicidad , dixo. De aquella me
il^xt1 Dios comer , que dexa los pollos, y empieza aponer.
Aduiertase aqui . que á esta sentencia se le pueden dar
dos sentidos. El primero, y que casi lodos siguen , es, que
se á de entender de la gallina, que á estado sobre los hue-
uos. y criado los pollos , hasta que ya los dexa, y cumien-
— 9o —
za á poner hueuos , porque entonces como dize Marco Va-
ron de re rustica , por auer sido atada con los pollos, y re-
galada con ellos , sale de Ja propria suerte , que si la vuie-
ran puesto á cenar , y assi en essa ocasión tiene bonissima
sazón , para ser comida. Y aunque es verdad , que es bue-
na declaración la dicha , no por esso se á de cerrar la puer-
ta á otras. Puédese entender también de la polla ponedera,
que dexa sus hermanos los pollos . y quiere comenzar á po-
ner , y en este sentido se a de entender para la conserua-
cion de la salud, y aun para el gusto: porque aunque es
verdad , que en todas edades la gallina (como no sea en la
vejez) estando gorda es la mejor de las carnes, con todo
esso es mucho de mejor calidad , y sazón , quando comien-
za á ponerlos primeros buenos, y no á acabado de crecer.
Esta es razón que corre , no solo en las gallinas: pero en
las demás aues , como enseña Galeno en el libro tercero de
la facultad de los alimentos, adonde dize , que en lodo ge-
nero de aues , es mejor la carne de las que se van aumen-
tando . que la de las que van declinando. Platina en su li-
bro quinto , de la ciencia de cozina , es del proprio pare-
cer , adonde afirma que las pollas que comienzan a poner
son de mejor gusto , y mas conuenientes para la salud,
que en otra edad. Auicena por expressas palabras, tratan-
do de las gallinas en el libro segundo , dize. De las gallinas
aquella es la mejor , que aun no á comenzado a poner hue-
uos . y tiene tanta virtud, que haze los hombres mas pó-
tenles para la generación. Paulo enseña que siempre de las
aues escojámoslas uueuas. Pues siendo assi que la polla
(piando comienza á poner hueuos , y se ausenta de los le-
mas pollos . tiene mas templada, tierna , sabrosa, y salu-
dable carne, según muestra la razón , experiencia , y los
autores de la Medicina ; quien aura que dude , que el que
dessea salud , y gusto, no dessee mas la polla tierna para
su comida , que la gallina dura , que á criado pollos, y que
este desseosso es el que dize.
He aquella me dexe Dios comer
que dexa los Pollos ,
y comienza a poner.
y no de aquella gallina.
Entienda cada vnocomo quisiere . que la verdad , y lo
cierto es, que la gallina es el aue de mas prestancia para
el hombre , de quantas la sabia naturaleza nos dio ; porque
no solo nos aprouecha con su carne . pero con el abundan-
cia de gueuos , que todo el mundo sabe , [mes no llegamos
á populosa ciudad . villa , a dea , cortijo , bodegón , ni i en-
ta , adonde aunque falten las den as comidas , no se hallen
prestos los hueuos , que para nuestro sustento la gallina á
— 96 —
puesto , los quales son de mucho, y muy loable sustento,
y acomodados para el rico , y el pobre, para el sano, y en-
fermo. Es de muy gran importancia , también la gailina.
por los pollos , y pollas que nos da , vnico solacio , y refri-
gerio de los enfermos , y sanos , y assi se tiene ya por cosa
muy assentada , que quando el Medico , ó otra persona
dize , que coma el enfermo de vn aue, se á de entender de
vna gallina tierna, como es la polla, y no de perdiz ni
pauo. De lo qual se conoce manifiestamente la bondad, y
excelencia desta aue. Dize Platina doctissimo varón , que
todas las alauanzas douidas a las aues , merece la gallina
sola de por si , porque ningún prouecho se halla en las de-
mas, que no este en la gallina , ni otro algún guissado se
puede hazer de las demás aues , que no se pueda bazer de
la carne de la gallina , la qual carne (dize) conforta el es-
tomago , ablanda el pecho , haze dulze voz , y engorda el
cuerpo. El Doctissimo Vega afirma . que no ay carne algu-
na que se pueda comparar con la de la gallina; y assi
como el mundo tenga ya conocida esta verdad . vemos que
no ay mesa de Principe, enfermo, o sano, que no se
autorize con gallina , sin la qual ni ay buenas Pascuas,
ni alegres carnestolendas , ni fiestas , ni bodas que sean
de gusto.
Ay según escriue >larco Varron . tres géneros de galli-
nas , vnas que el llama de la villa , que son las que vsamos
á comer comunmente: otras campestres y rustricas: por-
que su viuienda es como de otras aues en el campo (estas
no las ay en España , pero en Italia , y Germania , y Fran-
cia ay muchas y otras que Varron llama Africanas, que
son las que dezimos Indianas. Aristóteles no hazien lo caso
de las demás gallinas, diuide las comunes en tres diferen-
cias , que son Adrianas , que otros llaman Pumiliones , y
nosotros las dezimos Enanas. Y en las vulgares , que son
medianas , y en generosas , que son muy grandes de cuer-
po. De todas estas, las que mas hueuos ponen (dize Aristó-
teles] son las Enanas, y las que menos las generosas , y las
que auemos de escoger para nuestra comida , son las vul-
gares , que ay en España , que guardan medio entre vnas,
y otras; principalmente si eslan cebadas, que la gordura
es de gran importancia , para que tengan sazón. Que ayan
de ser las gallinas cebadas: no es inuencion de nuestros
tiempos, que los de la Ínsula de Délo (según enseña Plinio)
fueron los primeros, que dieron en essa curiosidad , y fue
tanto el vso entre los Romanos antiguos de comer aues ce-
badas , que porque no comiessen sus bienes (en tiempo de
Cayo Fanio Cónsul) se promulgó ley que ningus Romano
se siruiesse a la messa mas de con vna gallina , que no
— 97 —
fuesse cebada. El tiempo mas oportuno , para cebar las ga-
llinas (dize Platina en el lugar citado' es el Imbierno : por-
que entonces no se dessustancian tanto poniendo hueuos,
como en el tiempo del calor.
Comienzan las pollas a poner hueuos en el Verano , y
mas que las gallinas viejas . pero menores , según Aristó-
teles. Y es tanta su fertilidad, que ay algunas gallinas,
que ponen los hueuos con dos yemas, y muchas dellas
mueren en el parto, como enseña el propio autor. Pero lo
común es , que las gallinas ponen todo el año , dexando
solos dos messes de Imbierno, y si les falta el gallo tam-
bién ponen hueuos; pero no valen para la generación , ni
son de tanta sustancia a quien los come. El tiempo mas
acomodado para echar gallinas es el de calor , y assi quien
tuuiere cuydado verá, que en el tiempo de Estio están 18.
días sóbrelos hueuos, y si es Imbierno 2o. y si acaso es
tan desgraciada la gallina, que truena en aquel tiempo,
los buenos perecen" Quien quisiere que le nazcan machos,
eche ios hueuos luengos, y agudos (y estos son mas sabro-
sos para comer , y si los hueuos fueren redondos , nacerán
hembras , según doctrina de Columela , y Plinio , mas Aris-
toteles parece de contraria opinión. Sin echarse la gallina
sobre buenos ay manera de sacar pollos , quien quisiere,
ver como , lea los comentarios de Constantino. Después que
la gallÍDa se mezcla con el gallo , se tarda 16. dias el hue-
uo en perficionarse del todo : esta doctrina es de Aristóte-
les como también lo es , que por el intenso amor que tiene
a sus hueuos , se está sin comer tanto , que viene parecer
loca de hambre.
Dizen los naturales, que es la gallina el animal mas
piadoso para sus hijos de lodos , y assi los abriga, y fo-
menta debajo de sus alas , y aunque perezca hambre,
guarda la comida , y llama los pollos. Si vee el milano se
opone contra el , defendiendo sus hijos . y si padecen al-
gún trabajo enferma de dolor: por lo qual dize Bercorio,
que significa el buen Prelado.
Dizen también, los que escriuen desta aue que se cono-
cen los hueuos estériles , y que no valen para que nazcan
pollos dellos , en que si los echan en agua , no se van al
profundo : pero los que descienden abajo , estos tales son
buenos. Ássí pues los hombres que andan leuantados , y
en lo alio por su soberuia , no son buenos para produzir
buenas obras, sino aquellos que por su humildad se van a
lo mas baxo.
Y pues el hueuo es hijo de la gallina de que ¡raíamos,
y es tanto el vso que se tiene en comerle , es bien que se-
pamos lo que dize Galeno, y Dioscorides del, los hueuos
ni. 7
— 98 —
(dizen) que están de tal suerte quajados, que no es possible
sorberlos , aunque se puede mojar en ellos el pan . son
mas sustanciales que los que están medio crudos : los qua-
les por su crudeza rebuelben el estomago , y no se digieren
bien , y dan poco sustento, mas los duros dan mucbo man-
tenimiento , aunque restriñen el vientre.
Guisanse los hueuos de diuersas maneras , de las quales
es la mejor la de los passados por agua , hasta que sin en-
durecerse , se quajen. Los que queremos assar , o cozer
con su cascara , enteros, conuiene primero con la punta
de vn cuchillo romperlos . para que el maligno vapor ten-
ga por do respirar . porque assi no serán tan dañosos. Los
fritos con mantera, ó azeyte , se dixieren con gran dificul-
tad , dan pessadumbre al estomago , y corrompense en el
vientre con facilidad. Lo principal del hueuo, y lo que
mantiene , y da fuerza es la yema, porque la clara da de
si muy poca sustancia, y es difícil de digerir.
>"o solo es la gallina de gran comodidad al genero hu-
mano , siendo comida quando dexa los pollos , y comienza
a poner como dize el presente Refrán , y dándonos sus fres-
cos hueuos por común , y admirable sustento como esta
dicho, mas también en nuestras enfermedades, y passio-
nes nos acude , y fauorece, con eficaces, y saludables re-
medios. Porque como dize Pioscorides en el libro segundo,
las gallinas abiertas, y aplicadas calientes son vtiles a las
mordeduras de las serpientes , pero conuiene muy a me-
nudo quitar vnas. y poner otras. Pase á beuer su celebro
con vino, contra las mismas mordeduras, el qnal también
restaña la sangre , que curie del celebro. El estiércol de la
gallina (dize Plinio es admirable remedio páralos que ven
poco, por causa do las cataratas, y de nuues en los ojos.
Es muy alabada la hiél para las pústulas de los ojos. La
clara del hueuo , es eficaz remedio para soldar las heridas
frescas , y restrañar los fluxos de sangre, por ser toda en
si glutinosa. Los Hueuo- cozidos en vinagre , hasta qne es-
ten muy duros, restañan milagrosamente la disenteria.
El azeyte que se exprime de las yemas de hueuo assadas,
y endurecidas , es vtil á las asperezas del cuero , á los em-
peynes , á las grietas de los labios , y de qualquier otra
parte . á los dolores de los ojos y ¿ las quemadoras de fue-
go. En las heridas penetrantes . y contussiones de la cabe-
za . y de los panicillos del celebro haze admirablemente
separar las partes dañadas de las sanas , y enteras. Expri-
messe assi mismo de los hueuos duros, y de vn poco de
cardenillo, azúcar piedra . y alumbre todo mezclado, vn
azeyte admirable para clarificar la vista. Los buenos me-
tidos con su cascara duros en vinagre fuerte blanco, vie-
— 99 —
nen á adelgazarse, y á ablandarse de tal manera, que pas-
san fácilmente por vn anillo.
Conseruanse los buenos de las gallinas frescos por mu-
cho tiempo, teniéndolos en agua fria, y fresca , mudando
el agua muchas vezes.
De lo dicho se conoce euidentemente, ser la gallina de
mas prouecho para los hombres , que otra alguna aue,
principalmente siendo polla, y que es de quien dize el
desseosso de la salud.
De aquella me dexc Dios comer,
que dexa los pollos,
y comienza a poner.
Cuya carne es tierna, sana, y de gusto . y medicinal
en muchas enfermedades, y sus hueuos también común
refrigerio , no solo para sustentarnos, y reparar nuestras
flaquezas, mas para profligar mil géneros de enfermedades.
Capón de ocho meses
para messa de Reyes.
REFRÁN. XVIII.
His el gallo vn animal , ambicioso, feroz soboruio.yen
tanto grado animoso, que con el águila rostro, a rostro se
atreue muchas vezes a pelear. Demás desto es muy amigo
de poner paz, sin querer jamas que le pongan en ella, y
quando ve ultima vez otros dos contrastando se mete en
medio , y nopudiendo reconciliarlos, fauorece siempre la
parte mas flaca. Llama con grand ¡s bozes los perezosos,
excitándolo0 asus oficios. Es relox de noche que distingue
las oras con su canto , anuncia el aurora . y con gran cuy-
dado guarda las gallinas sus hembras. Armado con espo-
lón como , y pico agudo, corre, y celia de su pertenencia
el \e/¡no gallo. El que sale vencedor de algún desafio cania
Luego la victoria ; pero el vencido se esconde, y calla. Es
el animal que con mas frequencia mira al Cielo, y pronos-
tica con su canto la serenidad, ó pluuia futura. Es luxurio-
so en estremo, y de nías importancia para conseruar su
especie, que para ser comida de los humanos • por ser de
carne dura. Pero los hombres considerando que la carne
de Pin gallinas Como esla arriba prouado se llena la gala
entr* las demás , buscaron traza como conuerlir el gallo
en naturaleza de gallina, y hallaron ser buena, sacarle
— 100 —
los testículos , capándole; con la qual inuencion , no sol(
yguala pn bondad de carne á las gallinas , pero las excede
y se auentaja de manera , que siendo nueuo de ocho me
ses , es comida de Reyes, Principes, y grandes señores
que es lo que nos propone el presente Refrán . exagerand(
la bondad de la carne del capón , que por ningún estik
pudo mejor.
Es cosa de admiración ver la mudanza , que causa ei
vd animal , priuarle de los testículos pues el gallo no solc
se conuierte en suaue, y tierna carne , luego que padecí
aquella afrenta, pero al momento se desarrayga del, la
ambición , ferocidad , soberuia , y valentía que antes pos-
seia; dexa de ser relox, no cela las gallinas, y en resolu-
ción se conuierte en perezosa humilde, y couarde gallina.
Solo.procura comer, y engordar, no atendiendo á otro fin,
y assi vemos que qualquiera animal castrado crece , y en-
gorda mas . que el que no lo es , la razón desto da Aristo-
telí s . y es muy llana , porque los espíritus , y sustancia,
que se auia de conuerlir en esperma . hallando las vías
cerradas , y faltas las partes que simen para este oficio,
conuiertese en carne , y gordura. Demás de la razón dicha
es también , por la templanza de calor , que en si tiene el
capón, porque con perderlos testículos , pierde mucho del
calor . que consumía la vntura , y carne siendo gallo.
Cansase el Pbilosopho buscando la razón por que se
haze tan gran mudanza en los animales , que se castran de
qualquier genero que vean : en los quales todas las accio-
nes se enflaquezen. Y dizeser porque faltando los testícu-
los, pierde el corazón mucha de su fuerza , pierde el cora-
zón su vigor, porque los testículos con su pesso tiran de
los vassos seminarios de las venas , y las venas del cora-
zón . por la qual tensión ^dize'* tiene mas vigor el corazón:
pues fallando los testículos falta este tirar del corazón,
con la qual falta se pierde el calor , y se enflaquezen todas
las potencias del animal.
Esta razón de Aristóteles es de ningún momento, por-
que como nunca hizo anotomias no ay que admirarnos si
erro , y assi Galeno en el lib. 1. de semine , refuta la opi-
nión de Aristóteles, y prueua con euidencia , no ser la ver-
dadera; antes dize que los testículos , de su naturaleza,
son vna parte del cuerpo muy vtil , y necessaría , y que
dan ellos de por si gran calor al cuerpo , y que son princi-
pio de fortaleza , lo qual euidentemente se colije , de que
faltando ellos, falta la fortaleza , y todas las potencias se
enflaquezen , los pelos se caen , las venas se estrechan, y
de todo punto se pierde la facultad , que conserua la espe-
cie. De adonde vino Galeno (considerando esto) ¿afirmar
— 101 —
que los testículos, en alguna manera son mas nobles , y
necessarios , que el proprlo corazón, porque si el corazón
da fuerza , y calor a todo el cuerpo, los testículos , no solo
dan calor, brio , animo, y fortaleza, mas son causa de
que la especie sea perpetua hasta la fin del mundo. Y si el
corazón es principio de la vida, absolutamente, no solo
son principio de vida, mas de viuir nías bien , pues quanto
es cosa mas prestante viuir bien dize Galeno; que solo vi-
uir , tanto son los testículos parte mas noble, y prestante
que el corazón. Y nadie se admire (dize este grane Doctor)
si como biene la facultad de sentir, y mouer , por los ner-
uios del celebro, y la de pulsar por las arterias , y se es-
parcen por todo el cuerpo , que de la propria suerte se in-
funda fortaleza, y vigor viril, desde los testículos , por
todo el cuerpo en los hombres, y feminil en las mugeres.
y assi en los demás animales. Ésta pues que trae Galeno
es la verdadera razón , porque ay tan gran mudanza en los
animales que se capan, que cierto es pues falta la fuerza,
y calor , faltando los testículos , que ellos eran causa de ca-
lor , y fuerza , y faltando que a de auer gran mudanza en
la complexión.
Viniendo pues al proposito , como los gallos de su natu-
raleza sean falaces , calidos, animosos, y fuertes, y por
esta razón de calida, y dura carne , sacándoles, y destitu-
yéndoles de los testículos, que eran causa del calor exces-
siuo. que antes posseian , vienen á quedar de blanda, y
tierna carne, digna como dize nuestro Refrán) de mesa
de Reyes, por la templanza que adquieren.
Y pues son de tanta importancia, 'se aduierta , que se
an de capar siendo pollos , (como dize Platina) quando co-
mienzan á picar las gallinas. Ay dos modos de capar po-
llos, el vno es el común , sacando los testículos : el otro
trae Aristóteles en el lib. onze de la historia de los anima-
les , adonde dize, que peguen dos, o tres vezes vn hier-
ro bien caliente, en lo vltimo del lomo , que con esto se
consume la potencia de los testículos, y quedan hechos
capones.
Cebanse los capones en el Reyno de Granada con pani-
zo , con el qu al grano engordan marauillosamente, y se
enternecen mejor que con trigo. Tienenlos todo el tiempo
que están a engordar en vna esportilla ligados, de suerte
que solo pueden comer, y vaciar los excrementos. Estos
[ni ¡s u>si cebados , si son míenos, están tan tiernos , que
se pueden comer sin dimites. Y los que llama el Refrán de
ocho mes^es : los qnales por ser tan sanos , y de buena ca-
lidad, son dignos de messa de lleves.
— 102
Tapar la nariz,
y comer la pordiz.
REFRÁN. XIX.
Lomo la perdiz sea comida de nobles, según dize Sabana
rola, y con nuestros ojos cada díalo veamos, no será razoi
ocultar sus propriedades , y mas dando la ocasión el Re
fran , que delante tenemos, vsado con tanta continuación
Es la perdiz el animal mas libidonoso de quantos se co
nocen , y tanto que quando es tiempo de concebir, ciego
del ferbor que padecen , fácilmente engañados por vn re
clamo, son cazados los machos; y si sus hembras las per
dizes no esconden los Inicuos, tontos se los quiebran, sil
aduertir lo que hazen.
Dize Plinio , en el libro dezimo de la natural historia
que la perdiz hembra se haze preñada con solo el ayre qu<
le toca del macho , y algunas vezes , con solo oyr su voz
Pero Aristóteles , libro tercero de la generación de los ani
males, capitulo primero, no dize que con la voz se hazei
preñadas las perdizes, sino que con el olor del macho, ;
esto es mas conforme a razón.
Platina es del parecer de Aristóteles. Pelean animosa
mente los machos , por el amor de las hembras, las qua
les con gran cuydado esconden, y encubren los hueuos
para que no sean de otro animal ofendidos. Purganse la
perdizes, quando sienten el vientre ocupado, comiendo
vna hoja de laurel , como testifica Plinio. No se halla jama
vnto , ni enjundia en estas aues. Afirma id proprio autor
que en laPaphlagonia se hallan perdizes con dos corazones
cosa para mi increyble. La vida de la perdiz dura diez ;
scys años, según opinión de Aristóteles, y de los que escri
uen de animales.
La hiél de la perdiz, con otra tanta de buena miel mez
ciada, es de gran eficacia para los que tienen paño, o nu
ues frescas en los ojos. Coziendo los hueuos de la perdi
en miel, y aplicados en forma de emplasto a los ojos , s
curan las llagas que en ellos vuiere. Hecha panetela coi
caldo de perdiz , es vnico remedio de las cámaras. Las cas
caras del hueuo de la perdiz , hechas polbos , y mezclada
con cadmía , y cera , en forma devnguento, hazen qu
las tetas de las mugeres , estén sin arrugas, y sin caerse
— 103 —
Comido el hueuo de la perdiz haze las mugeres fecundas,
y abundantes de leche. Todo lo dicho es doctrina de Plinio
en diuersos lugares.
Platina dize , que demás de las virtudes dichas, confor-
ta la perdiz , siendo comida la virtud animal , que está en
el celebro, y que prouoea intentissimamente á Madoua
Venus.
Supuesto lo dicho , y viniendo a la declaración de la
sentencia presente , digo con el doctissimo Vega: Que la
perdiz de su naturaleza es de carne seca , pero templada
entre calor , y frialdad, deste parecer es Sabanarola, Pau-
lo , Platina, Auicena, y el Gran maestro Galeno ; por la
qual sequedad los .perdigones nuauos, que son menos se-
cos , dan loable mantenimiento al cuerpo: pero quando
ya son de edad mayor, manifiestamente secan, por lo qual
detienen el vientre , no son difíciles de cozer en el estoma-
go , y dan constante , y loable sustento , crian buena , y
mucha sangre. De suerte que compiten con la carne de ga-
llina , y aun a auido quien diga , que son las perdizes de
mejor carne , principalmente hablando de las pechugas:
porque las piernas , y las demás partes, son muy inferio-
res en bondad a las pechugas. Pues como manifiestamente
tengan las perdizes iá sequedad , que todos los autores mé-
dicos dizen , son algo duras : porque la dureza es hija de la
sequedad , como enseña Galeno. Siendo pues duras, áseles
de buscar remedio , que enmiende aquella falta , el qual
remedio es que estén muy manidas . y es necessario que
estén tanto si son viejas , para que se enternezcan , que an
ya de comenzar a oler mal. Esto pues es lo que nos enseña
el Refrán , áiziendo, que la perdiz para que sea tierna a de
oler, de suerLe que sea necessario tapar la nariz quando
se come
Aduiertase aqui que si es perdigón de suyo tierno, y
nueuo , no á de ser tan manido como dize el Refrán , y si-
fuere perdiz vieja conuiene que este bien manida, pero no
tanto que el olor cause enfado. Porque lo que dize este Re-
frán de tapar la nariz , es modo , y exageración que da a
entender , que la carne de la perdiz es la que conuiene que
sea mas manida, y la que mas se puede conseruar por su se-
quedad. Y assi dize Vega en el libro segundo de su arte , ca-
pitulo dezimo , que las carnes dignas de ser alabadas , son
las de las perdizes manidas , y en el capitulo octauo, que
es la que mas se puede detener sin oler mal : esto es por la
sequedad queauemos dicho, la qual es contra corrupción.
Pero las perlizes que son cazadas con azor , no sufren tan-
to tiempo sin corromperse , la causa desto se dará a su
tiempo.
— 104 —
Algunos considerando la sequedad de las carnes de las
perdizes las comen cozidas , pero engañanse mucho, por-
que las pechugas cozidas son mas secas , que las assadas,
y assi es su natural preparación que se assen, y no se cue-
zan. Aduirtiendo también que conuiene , para que tengan
mejor punto , y estén mas tiernas , que an de yr a la mesa
poco mas que a medio assar , y bien manidas como enseña
el Refrán , y el doctissimo Vega en su arte medicinal.
Si quieres comida mala,
come la liebre assada'.
REFRÁN. XX.
Dos sentidos se dan a este Refrán, de los quales , el vno,
y el otro son verdaderos, y muy conformes a razón, el
vno es en quanto al gusto , y facilidad de la comida , por-
que la carne de la liebre , es seca , y dura en estremo , tan-
to , que encareciendo Galeno quan dura seca , y desabrida
sea la carne de la zorra , y la del perro , las compara con
la de la liebre. Auicena dize , que es carne la de la liebre
seca, y por la propria razón dura , del proprio parecer es
Platina, y Sabanarola.
Pues siendo assi tan cierto que la carne deste animal es
seca , y dura , y que comida assada es mas dura de comer
que cozida, juntándose la dureza uatural, con la que se
adquiere del fuego , vendrá a ser tan dura, que con dificul-
tad se pueda comer; que es lo que nos dize el presente Re-
frán. Y assi vemos que no ay persona de tan rezias quixa-
das, y dientes , que la osse comer assada, sino cozida. Celio
Apicio en su libro de cozina , trae nueue modos diferentes
de guisar la carne de la liebre . pero ninguno de todos nos
enseña a que comamos la liebre assada , de adonde se
puede inferir, quanfa verdad tenga la presente sentencia
en este sentido, que se á declarado.
El segundo sentido , y que viene mas a proposito para el
fin que pretendemos , que es cousernar la sakid , es, que
se a de entender esta sentencia, de la mala calidad natu-
ral de la carne de la liebre , de la qual calidad consta , ora
sea assada , ora cozida : pero si fuere assada , sera mas di-
fícil su carne , y de peor digestión por las razones dichas
arriba : que la carne de la liebre sea vna de las mas malig-
nas carnes que los hombres comen , no ay autor que lo
— 105 —
niegue. Gal. en el lugar arriba alegado asimilo la carne del
perro a la de la liebre , que bastaua este encarecimiento,
para que nadie la comiera , perú en el libro tercero de la
facultad de los alimentos se detiene mas , y afirma que es
de la calidad de la carne del buey , y menos mala. Sabana-
rola nos enseña, que es carne seca en estremo , y melan-
cólica. Ueste parecer es casi toda la escuela medica, sin
discrepar alguno , ora sea antiguo ora moderno , y assi La-
guna iilustrando el capitulo diez y ocho del segundo libro
de Dioscorides , dize. La carne de la liebre es enxuta , difí-
cil de digerir , y cria melancolía. Vega en su libro. 2. del
arte medicinal , nos enseña, que cria la carne de la liebre
sangre seca, poca, y melancólica , y que se cueze con difi-
cultad , y causa gran tristeza. Acrecienta esta mala calidad
de la liebre , lo mucho que corre quando es cazada. (Dize
Vega,) y que para enmendar algún tanto la malicia desle
animal, se a de comer cozido, con tozino , y cominos,
pero con todo esso sera de pessimo alimento, y de muy
peor si se comiere assada , como dize el Refrán.
Aquí se aduierta con cuydado si se aya de entender todo
lo dicho de la liebre , también del conejo , porque parece
ser toda vna especie, y muchos de los autores deba\o de
este nombre liebre, entienden no solo la verdadera liebre,
mas también el conejo. Kodigino en el libro treynta y vno
de sus lecciones antiguas, defiende á Plinio de ciertos mal-
dicientes, porque le imputaron , que debaxo deste nombre
liebre , auia entendido el conejo , de adonde parece que
auemos de entender que no son de vna especie. Lo que yo
entiendo acerca desta duda, es, que la liebre , y el conejo
son de vna especie , mas que diferencian en algo. Esto se
colije bien de lo que dize Platina en el libro quinto , adon-
de pone dos géneros de liebres , vnas que llaman grandes,
que viuen sobre la tierra al sereno, y otras que viuen de-
baxo de la tierra llamados conejos. Xenophon , como re-
fiere Rodigino , dize también , que de las liebres ay dos di-
ferencias , vnas grandes subnigras , y otras pequeñas que
llaman conejos. Varron haze tres diferencias de liebres,
vnas Itálicas, otras Francesas, y otras Españolas , que son
conejos. También nos da a entender que sean de vna casta
lo que dizen los autores, y nosotros vemos ; que es que no
ay otros animales que tengan en las plantas de los pies, y
manos pelos , y en los labios de la boca , si no es id conejo,
y liebre , y que assi como el vno es animal mas temeroso,
y veloz también lo es el otro. De todo lo qual se colije, que
el conejo y liebre son de vna especie . V que tienen gran
familiaridad de substancia , pero que diferencian algo , assi
en el modo de viuir , como en la calillad de su carne. Por-
— 106 —
que aunque el conejo es seco , no lo es tanto como la lie-
bre, ni da tan mal sustento al cuerpo ; pero siempre á de
ser contado entre los alimentos de mala calidad melenco-
lica. Verdad es que los conejos de nuestra España . se crian
tan viciosos, y gordos en muchas partes, que por el ocio
se humedecen , y templan algo, de suerte que no sonde
tan pernicioso zumo. Los nueuos que llaman gazapos , por
la humedad son menos malos . mas dan poco sustento , y
euezesse con facilidad en el estomago. Los domésticos son
menos secos que los 'campestres, pero ingratos al gusto, y
de muchos escrementos. Gómenselos conejos comunmente
assados con el salmorejo, hecho de agua , vinagre , azeyte
sal, y pimienta . y assi no les conuendra el Refrán, que
vamos comentando, como a su parienta la liebre. Todo lo
dicho acerca del conejo , es dotrina de Vega en el lib. 2. del
arte medicinal, y de Platina en el lib. o.
Ay pareceres de personas doctas, que las liebres, o por
lo menos los conejos . se crian en algunas partes como los
ratones . con solo la influencia del Cielo sin causa par-
ticular de macho . y hembra , atribuyendo toda la causa
eficiente, á la equiuoca , que son los antros, y la material
á la fertilidad de algunas regiones. Archelao refiere y es
vulgar opinión que los machos también se empreñan como
si fueran Hermafroditas. El vno , y el otro error nacen de
la fecundidad de las hembras , porque preñadas se empre-
ñan de nueuo, y paridas, querían preñadas de suerte que
cada mes paren. Viendo pues multiplicar las liebres , y co-
nejos á tanta furia , y hallarse tan gran muchedumbre des-
tos animales . aunque tantos cada dia se matan , y comen,
y pareciendoles que no bastauan solas las hembras , a pro-
duzir vna tan gran muchedumbre, viniéronlas simples
gentes a leuantar aquel falso testimonio a los machos.
Cuenta Plínio , que fue tanta la multitud de conejos, que
en las islas de Mallorca , y Menorca vuo en tiempo de Au-
gusto Cessar . que les talauan las miesses sin poderlo re-
mediar , de suerte que fue necessario pedir a los Romanos
socorro para destruyr el gran numero de conejos que auia.
Mezclanse los conejos, y liebres al tiempo del engendrar
cola con cola a causa que los machos tienen la verga buel-
ta házia tras, y de que aquí nació también el error de en-
tender que los machos se empreñan.
Es la liebre . y conejo el animal mas temeroso, ligero é
ingenioso de quaotos se hallan, (según nos muestra el Phi-
,io y assi vemos que quando no basta su velozidad,
con industria natural . haziendo mil tretas con bueltas, y
rebueltas ingeniosamente . se escapa infinitas vezes del
diente de los galgos; porque assi como a los animales fero-
— 107 —
zes , esforzados y belicosos, proueyo la natura de armas
con que se defendiessen , como son cuernos, dient 5, y
fuertes vñas : ni mas ni menos a los medrosos , y pusiláni-
mes , socorrió con la ligereza de pies , para que mediante
ella se escapassen de los peligros , é ioconuenientes. La
causa por que la liebre sea animal tan t« oneroso , atribuye
el Philosopho al gran corazón que tiene, respeto de su
cuerpo , porque assi como en aposento grande el fuego ca-
lienta menos, que en el pequeño, assi en los animales de
gran corazón (como es la liebre) el calor natural menos
vnido , es de menos fuerza , y por el consiguiente el animal
mas pusilánime.
Es adornada la liebre , y conejo con orejas muy gran-
des , porque assi como al perro , y a otros animales , sirue
la larga cola para enderezar la carrera, y reboluer con
mas presteza a vna , y otra parte , assi en las liebres sir-
uen las orejas de remos con que se ayudan para bazer mas
veloz , tardo, derecho, ó tuerto su mouimiento, de adonde
vinieron los Griegos a llamar a la liebre lagos , que signifi-
ca lo proprio que animal de grandes orejas.
Acostumbran las liebres (según dizen los cazadores, y
los que escriuen de animales) á dormir los ojos abiertos, y
velar con ellos cerrados , de adonde se tomó el prouerbio,
ó Refrán vulgar , que dize , (el sueño de la liebre : por los
que fingen , ó dissimulan alguna cosa. Es la liebre de muy
corta vista, y tanto que sucede mucha- vezes dar con la
cabeza en vna piedra yendo huyendo , con perdida de la
vida. La razón dá Rodiginio, diziendo que los ojos grandes,
y las pestañas cortas , hazen que la vista se derrame , y
pierda. Quando los antiguos salían de sus casas, á algún
viage.de importancia tenian ya por cosa muy assentada,
auerles de suceder aduersamente su pretensión, si en el
camino descubrían liebre ó conejo. Vsauan los cazadores
(como afirma Rodiginio) assoltar los gazapos, ó liebres que
cazauan , para tener gratas las diosas de sus tiempos, lo
qual todo era vana, y ciega superstición. Los de Bretaña
tuuieron por cosa ilícita comer carne de liebre. A los co-
bardes y tímidos soldados, que en la guerra huyeron , usa-
uan los antiguos a llamar liebres aliñadas y en nuestros
tiempos a qualquier couarde dezimos liebre , A y vna es-
trella tija en <d Cíelo dicha liebre, y si alguno naciere de-
baxo la influencia deste astro , afirman los Astrólogos que
sera tan leue y ligero . que imitara a las unes (cosa increí-
ble . En la mar se halla vn pece algo rojo, y sin espinas,
ni huesso , el qual en la cabeza, y color se paree mucho a
la liebre terreste. Este animal es tenido por venenoso, por-
que no solamente comido , y bellido ofende , pero también
— 108 —
si una muger preñada viere a la hembra , se le rebuelue
luego grauemente el estomago, y con muchas vascas , mal
pare. l»a de si vn olor muy hediondo , y todos los hombres
que della por desastre comieron , basta la muerte hieden
siempre a pescado. El Emperador Tito fue muerto , auien-
dole dado Üomiciano esta liebre marina, por comida. Todo
lo dicho es doctrina de Celio Rodiginio, y Aristóteles.
Is'o sera razón pues se an manifestado las malicias de la
liebre , que passen en silencio sus virtudes. Los Griegos tu-
uieron a la liebre en gran veneración, por ser de impor-
tancia , según ellos entendían , para las cosas del amor,
de adonde vinieron a tener por cierto , que los que vsaban
a comer carne de liebres , se hazian mas hermosos, y ama-
bleá por lo qual dixo Marcial.
Quem lepnrem mittis. semper mihi gellia mandas
Septem formosus, Maree diebus eris.
Si verum dicis si , verum gellia mandas
edisti nunquam , Gallia tu , lepuvem.
Alexandro Sebero, era seruido ordinariamente a la
mesa con algunos gazapillos . y liebres pequeñas, de adon-
de vino el vulgo a tomar ocasión . y «afirmar que el coti-
diano vso , que tenia de comer tal manjar, le auia infnndi-
do gracia , y hermosura , en todo su cuerpo , y rostro. Esto
mostró vn Poeta de aquel tiempo en estos Versillos que
trae Rodiginio.
Pulchntm quod vides esse , noslrúm Regem ,
Quem Syrum sua detulit propago,
Venatus. facit, & lepus comestus ,
ex quo , continuum capit leparan.
En muchas enfermedades , que assaltan el cuerpo hu-
mano , suele ser la liebre de gran eficacia. Y assi Dioscori-
des afirma , que sus sessos assados , y comidos , son muy
vtiles contra los temblores de miembros , causados de en-
fermedad. Si con ellos se friegan las enzias de los niños, ó
si se los dan a comer , les haze mas presto salir los dientes.
Toda la cabeza quemada , y aplicada con vnto de üsso , o
con vinagre haze renacer los cabellos caydos. FA quajo de
la liebre dado a beber restraña el fluxo del vientre, y el
menstro superfiuo , y es vtil contra la gota coral. Dase a
beber con vinagre, contra los venenos mortíferos , y prin-
cipalmente contra la leche quajada en el cuerpo , y contra
las mordeduras de biboras. La sangre de la liebre se aplica
caliente, extirpa las quemaduras del sol, los aluarazos , y
— 109 —
las pecas del rostro. La ceniza de la liebre quemada en el
horno con su pellejo dentro de vna olla bien atapada , si se
bebe con vino deshaze la piedra de la bexiga , y de los ríño-
nes. La hiél de la liebre mezclada con azúcar, e instilada
en los ojos clarifica notablemente la vista : el estiércol de
la liebre metido en la natura de la muger , restraña el
fluxo del menstruo , y enxuga la madre. Es admirable re-
medio , la carne de la liebre comida para enflaquecer los
que son demasiado gordos , restraña , y detiene las cama-
ras de sangre , mueue la orina, y aprouecha a los que pa-
decen eslrangurria.
Los pelos de la liebre son blandos suaues y delicados en
estremo, por lo qual vsan algunos a limpiar los ojos qne
padecen corrimientos , con la cola de una liebre. Helio Ca-
balo dormía siempre en colchones llenos de pelos de lie-
bre , porque no hallo otra cosa mas grata , ni para sus de-
licias mas blanda , y de gusto.
De todo lo dicho resulta elarissima la inteligencia deste
Refrán , en dos sentidos , de los quales el vltimo en que se
demuestra , quan perniciosa sea la comida de la carne de
la liebre , haze mas a nuestro proposito, que es conseruar
la salud, adonde se prouó, que no se a de comer liebre, y
qua ido se aya de comer , sea por medicamento , porque
para muchas enfermedades tiene gracia , principalmente
siendo cozida , y el conejo assado.
Aconseja Celio Apicio gran cozinero, que siempre se
coma la liebre cozida con buena cantidad de especias , que
repriman su malicia. Del proprio parecer es Sabanarola , y
los demás Médicos , y esto concuerda bien con lo que nos
amonesta la presente sentencia.
Todo pescado es flema,
y todo juego postema.
REFRÁN. XXI.
í\o ay artista tan ignorante , que no entienda ser el hom-
bre compuesto de cuerpo, y alma. Y que el cuerpo cons-
tando de quatro elementos particulares (que son los quatro
humores) es assaltado infinitas vezes , según la sobra, ó
falta desta materia, con mil géneros de enfermedades. Y
el alma de la propria suerte, con muchos accidentes, de
que los Médicos tratan, como de enfermedades peligrosas,
— 110 —
y que coa mas vehemencia destruyen . y aniquilan el hom-
bre que las del cuerpo. Estas son yra, tristeza , gran con-
tento , y otras tales: Entendido pues esto, es fácil de en-
tender el admirable artificio , de que vsa esta sentencia,
puniéndonos ante los ojos dos cosas , de las quales la pri-
mera es principio , y causa de la mayor parte de las enfer-
medades , que afligen los cuerpos humanos, que es el pes-
cado. Y la segunda de muchos accidentes contrarios a la
otra parte de que consta el hombre, que es el anima , los
quales llaman los Médicos, animi pathemata , que se si-
guen a qualquior genero de juego. De suerte que abraza el
Refrán con solas des palabras , lo que es enemigo al cuer-
po, y lo que es enemigo al alma, diziendo. Todo pescado es
flema, y todo juego postema. Pescado en quanto al cuerpo,
y juego en quanto al alma , y cuerpo. Por lo qual se diui-
dira este comento en den partes, de las quales la primera
declarara la razón , por que el pescado es flema , y par-
ticulizará algunos pescados. La segunda propondrá como
el juego es apostema del cuerpo, honra , y alma.
Viniendo a la parte primera, se aduierta . que de los
die.s del año contando Quaresma , Vigilias, Quatro témpo-
ras , Viernes . y Sábados , casi la mitad del tiempo se come
pescado. Y as-d conuendra, pues es tanto el vso de los pe-
ces , que conozca! is su calidad, y la diferencia que hazen
vnos a otros, para que cada persona haga elección de lo
que mas conuenga a su salud , y conozca la verdad deste
refrán.
Y para esto entienda . que de los quatro humores, que
se haLan en nuestro cuerpo, vn.i dellos se dize flema, cuya
naturaleza es fría, y húmida como el agua. Criase princi-
palmente en el estomago . y aumentas,' en el inuiern
gun doctrina de Hypocrates] y con los manjares que son
frios . y húmidos . difíciles de cozer, y pegajosos. Parte
des'a fiema se queda en el estomago , y parte dolía nassa
al hígado, y venas, para sustentar los miembros frios , y
para que en tiempo -i la i perfecionandola el calor
natural se conuierta en sangre. A y dos diferencias de fle-
ma . vna que es natural, y otra que no es natural. La na-
tural es blanca, y sin sabor. La que no es natural,
azeda , o salada , ó vitrea : esta vltima es la mas fría, se-
gún enseña Galeno. Hazesse pues la flema natural , y la
que no es natural de alimento; frios, y húmedos como está
dicho , porque estos tales alim íntos tienen mas similitud
con la flema . y las cosas que symbolizan en sus calidades,
fácilmente se conuierten vnas en otras, según dotrina del
Phi! isopho. El pescado, pues es le naturaleza fría, y hú-
meda , como la flema: luego euideute cosa es , que el pes-
— 111 —
cado se podra llamar potencialmente flema, por el aptitud
que tiene a conuertirse en ella. Y en este sentido es verdad
dezir , que todo pescado es flema.
Que todo genero de pescado, sea de naturaleza mas
fria, y húmeda, que los animales de la tierra, y ayre , se
conoce muy claro , en que el sustento de los peces , por
traer sus principios y aumento del agua , uecessai lamente
a de ser frió , y húmido . y conuertir , en su frialdad . y hu-
midad los proprios peces. Prueuase también porque no fue-
ra possible , viuir los peces, si no fueran de naturaleza
fria , y húmida, como es el agua , y si no lo fueran , forzo-
samente se auian de mudar. De todo lo qual se colige bien
ser el pescado frió . y húmedo. Demás de las razones di-
chas, no ay autor Griego , Latino, ni Árabe , que assi no lo
confiesse. Paulo Agineta lo supone como principio indubi-
table de todo e[ mundo conocido. Platina lo confirma, y
Auicena es del proprio parecer. Pe lo dicho resulta bien
clara la razón, porque todo pescado sea flema. Que es en
suma , porque la flema es fria , y húmeda, y el pescado lo
es también , y las cosas que symbolizan en calidades fácil-
mente se conuierten, vnas en otras como ya lo prouamos
con el Philosopho.
Pero ase de aduertir , supuesto el principio vniuersal,
de que todo pescado es flema: que no todos los pescados
son flema igualmente, antes según las diferencias que ay
en ellos vnos son mas nociuos, y mas aptos para conuer-
tirse en flemas que otros. Quien quisiere viuir con recato,
en su salud , y saber qual pescado es mas 6 menos dañoso;
deueaduerlir que los pezes, vnos habitan en la mar, otros
en rio-;, y otros gozan de rio, y de mar. Otros viuen en la-
gunas, y estanques de agua clara , o turbia , y cenagosa.
De, todos estos pescados, ios mas sanos , y de menos flema,
son aquellos que viuen en lo profundo del mar, y están
mas exercitados, y expuestos a vientos del Norte. Los que
frequentan las orillas del mar cerca de la tierra , tienen
menos bondad. Y los que se apacientan en las bocas de los
rios , que entran en el mar . posseen el tercero lugar , y
casi desta calidad . son los de los rios, que se entran en id
mar. De los peces de rios . aquellos son mas sanos , cuya
vida, y nacimiento , es en raudales abundantes de agua,
(pie corren impetuosamente , por partes de guijas . y pe-
>, sin cieno , ni turbulencia . y ene el viento del Nor-
te los sopla. Estos tales por el exercicio, y pureza de
son de sustancia delicada . fácil de cozcr, y sin excremen-
tos. Mas los que son naturales de rios pequeños, ó de rios
turbios . y ciiu cieno . y de aquellos rios que reciben las in-
mundicias , y superfluydades de alguna ciudad , estos tales
— 112 —
se an de reprouar , como dañosos , hediondos , y de flema
tico, y nociuo mantenimiento. Pero los que tienen elvlti
rno lugar , y deuen ser aborrecidos de qualquier prudente
son aquellos, que se crian en lagunas , y estanques d<
agua , que no corre ni es pura.
Otras reglas nos dan los autores , para el conocimienti
del buen pescado , las quales se toman de la edad , y de la:
escamas : pero estas son de poco fruto. Lo que conuiene sa
ber , es, que aquellos son mejores pescados, ó peces , qui
guardan el medio entre grande , y pequeña magnitud, qu<
son de carne blanca , tierna, y no pegajosa , de buen olor
escamosos , con algún vnto , los ejercitados , los criado:
en la mar, ó en aguas christalinas corrientes . por peñas
sin cieno ni inmundicias, y por partes descubiertas al Ñor
te. Estos tales pescados , se pueden comer con menos mié
do de la flema.
Auiendo entendido el que quiere viuir conforme a ra
zon , y dessea salud las reglas dichas con que hará elec
cion del buen pescado, deue también saber el modo d<
prepararlo , y guissarlo , con el qual se puede corregir mu
cho , la frialdad , y humedad de los peces.
Giiissasse el pescado , y peces , ó siendo assado , ó frito
ocozido, ó ahogado en cazuela , ó hecho empanadas. D(
todas esta^ preparaciones, la mas sana es la que se haz»
coziendolo en agua , porque alli se consume la parte grues
sa. El segundo lugar tiene lo assado. El lercero lo hecho er
cazuela. Y lo peor de todo es lo frito. Pero de qualquiei
modo que el pescado se aderece, siempre se a de guissar
y comer con cosas que mitiguen su frialdad , y lo reduzgai
a sustancia, tenue , y sin flema. Vale para esto todo gene
ro de cosas aromáticas, pimienta, clauos, peregil, ajo
cebolla , orégano , laurel, vino , ó vinagre, agrio de limón
naranja, y otras tales, Aqui importa mucho que aduierta
quien se quisiere guardar de granes enfermedades, que df
qualquier modo que sea guissado el pescado , siempre se <
de comer caliente , porque lo frió (dize Auicena) notable
mente ofende el estomago , y se cueze con dificultad.
También importa mucho tenerle alguna distancia d<
tiempo descubierto . sin plato enzima, porque seexale, 3
consuma por vapor la malignidad que tiene. Que de des
cuydarse en esto, se an visto graues males , y muerte!
repentinas.
Contra la sentencia que explicamos , podría arguyr al
gun Sophista , diziendo , que el pescado es menos apt(
para conuertirse en flemas, que la carne , por ser mas faci
de cozer en el estomago, y de conuertirse en chilo ; y poi
la propria razón en sangre . y no en flema. Que sea fácil di
— 113 —
cozer muéstralo la experiencia , pues si se pone a cozer car-
ne , y pescado a un tiempo , con mas presteza es cozido el
pescado que la carne.
A esta objeccion se responde , concediendo que es fácil
de cozerse , y conuertirse en chilo el pescado : pero que el
tal chilo es flemático , mas que el que se haze de carne , y
assi aunque se cueza en el estomago , hígado , y venas,
siempre guarda su disposición natural, fria, y húmeda,
en que symboliza con la flema , y en la qual con facilidad
se conuierte. Para cuya enmienda se mezclan las cosas
aromáticas , que arriba diximos.
Nótese acerca de-;te lugar , que la comida del buen pes-
cado en algunas naturalezas de personas , es tan sana
como la de la mejor carne , aunque sea de aue , principal-
mente en hombres de calido , y seco estomago , y que no
apetecen carne. Estos pescados son los que llama Galeno
saxátiles, criados entre peñascos, de los quales dize Hypo-
crates. que son muy leues, y fáciles. Y Galeno en el libro
de alimentos , de bueno , y mal zumo , afirma que son de
bonissima substancia , y tanto que los puso iguales con las
aues. Del proprio parecer es Auicena en vno de sus cánti-
cos. Estos de tan loable sustancia son trucha , lenguado,
azedias , besugos, y otros semejantes; de los quales se
dirá particularmente algo.
El mero es de carne grata , tierna , blanda , de mucho,
bueno , y constante alimento.
Las doradas pequeñas , crian buena , y templada san-
gre, las grandes son difíciles de cozer. Dixo dellas Marcial.
Non omnis laudes pretiutnque aurata meretur,
sed cui solus erit roncha lucrina cibns.
Comense las doradas cozidas en agua, y vino, con zumo
de naranja , y pimiento.
El albur no es de sustancia loable , pero de mediocre,
engendra humores frios, y aquosos. Cómese cozido con
zumo de naranja , y gengibre.
El sábalo es gratissimo al gusto , y de tierna carne,
pero conuiertesse en malignas, y pegajosas flemas, que
con facilidad suben a la cabeza . y la ofenden , es pescado
de la mar; pero pescase en Guadal qu i uir.
El salmón es vno de los mejores pescados, que se co-
men , y menos flemoso porque se cueze con facilidad , y
consta de tierna carne.
La mielga , da buen mantenimiento , pero hincha algo
el estomago; cómese con agrio , y pimienta.
El besugo se cuenta entre los buenos pescados, aun
ni. 8
— 114 —
que también hincha algo , cómese coziclo con pimienta,
y agrio.
Los scaros , tordos , y gobios , son de buena sustancia.
El robalo . el pece pajaro , la suela , y el pólipo , crian
buena sangre , y son tiernos , pero el lenguado , y azedias
son mas loadas, y las ostias son regaladas, y sana comida.
Los peces marinos que se an propuesto hasta aqui , se pue-
den dar a conualecientes , enfadados de carne , y los pue-
den comer, qualquier persona sin miedo. Ezeeptuando el
sábalo, el tollo, las sardinas saladas , el cecial , la coruina,
la vja , la xibia, el congrio, el aguja paladar, el anguilla,
la lamprea , el camarón , cangrejo , langosta, el bacalao,
capaton , cerdas , la torpedo , la raya, o Yixa. , la ballena,
y delfín , y atún. Todos estos son de gruessa sustancia,
y mas para gente exercitada del campo , que para los
vrbanos.
De los peces de agua dulce , el mas excelente es la tru-
cha, y de tan buena calidad que ninguno de la mar se le
auentaja. principalmente si son délas pintadas, que se
pescan en Ebro Arlanzon , y Cuerpo de hombre.
Las pardillas, y Bermejuelas de rio claro, y sin cieno
son buenas. Los Barbos medianos de cuerpo, son menos
malos, que los muy grandes , ó pequeños. Los camarones
son malo^. Las ranas, y galápagos, conuienen páralos
éticos.
Son tantas las diferencias de pescado, assi de la mar,
como de rios , que es impossible en tan breue suma tratar
de todos. Quien desseare mas noticia , lea á Rondoleto so-
bre esta materia. Que para que se entienda que el pescado
es frió . y húmedo , y por el consiguiente, que todo pesca-
do es flema , baste lo dicho.
Qvien quisiere considerar con atención , las palabras
deste Refrán , con euidencia conocerá ser su sentido pro-
fundo, y que contiene en lo interno mucho mas, que le
que manifiesta lo de afuera : y particularmente en esta se-
gunda parte , que dize : y todo juego postema. Cuyo senti-
do , y significación es esta. Todo^ pescado es enemigo al
cuerpo humano , por lo qual comido , se conuierte en vn
tan maligno, y pernicioso humor , como es la flema; p^ro
aunque el pescado ofende con tanta eficacia el cuerpo,
mucho mas sin comparación ofende, y daña, qualquiei
genero de juego, pues no solo haze su tiro en el cuerpo,
corrompiéndole , y apostemándole , mas también en ha-
zienda, honra , y alma , inficionándola con mil géneros de
pecados, que esto auemos de entender que dize aquella
palabra postema.
Y porque se entienda quan solida verdad sea la que va-
— 115 —
caos tratando , se aduierta , que vulgarmente , todo enojo.
tristeza, pessadumbre , rancor , enuidia, y otros moui-
mientos del animo, que el hombre toma, por qualquier
causa , se suelen llamar largamente postema. Y assi dizen
quando vno esta enojado , y con yra , esta hecho postema:
pero este sentido es analógico. Porque verdaderamente, y
en sentido proprio postema , (que es pa'abra Griega' signi-
fica la hinchazón , hecha de humores que se juntan en al-
guna parte de nuestro cuerpo , adonde se suelen corrom-
per , y conuertir en podre. Auicena , dixo, que es vna en-
fermedad compuesta dé tres géneros de enfermedades,
ajuntadas en vna grandeza , que son , destemplanza, mala
composición y solución de continuo. Supuesto pues, que
esta palabra , postema, significa qualquier alteración , y
ofensa del anima (como esta dicho) y corrupción del cuer-
po, que son enfermedades. Digo que no solo en este Refrán
aliemos de entender, que significa enfermedad del cuerpo,
y del anima , mas también de la hazienda , y bienes como
se vera, en el discurso deste comentario.
Lo primero pues que haze el juego, al que quiere des-
truyr, es , adormecerle la razón , y priuarle del sentido,
para que no conozca su mal. Porque assi como las brujas
vntadas con soñolientos vnguentos , engañadas por el de-
monio , se priuan de sus acciones con profundissimo sue-
ño ; asM el misero jugador, es enhechizado con algunos
alegrones de ganancias, que le da el juego. ] ara que des-
pués se le restituya todo con perdidas infinitas, délas qua-
les un es la menor el tiempo que en esto se consume. Por-
que si el diuino Bernardo dize . que todas las oras que se-
duermen , se an de descontar de la vida, que mayor sueñe
que (d del juego adonde los sentidos están tan ligados, que
de si proprio el jugador no se acuerda, ni aduiertelo que
á hecho hasta que ve la bolsa sin sustancia. Duermen pues
los jugadores de suerte, que viéndose sin dineros, aunque
coman no gustan la dulzura de los manjares, transporta-
dos imaginando en el dinero y hazienda que an.perdido , y
dando trazas como se desquitaran , y si an ganado como
podran ganar quanto dinero nos embia Potosí. Y tan em-
belesados están en esto , que preguntándoles muchas vezes
que an comido no saben dezirlo. Pierden el tiempo tam-
bién consumiendo días y noches, barajando . y esperando
vna suerte. De aqui nacen gran suma de inconuenientes,
porque nó solo dexan los que siguen este vicio de ocuparse
en lo necessario a su casa, y acordarse de hijos , y muger,
mas también con la priuacion de sentidos que tienen se ol-
uidan de su salud , de suerte , que por el poco e\ercicio que
hazen , y lo mucho que están sentados , no cuezen , ni des-
— 116 —
tribuyen la comida , y detienen la vrina, y los demás ex-
crementos tanto tiempo, que é visto algunos morir reben-
tando. De aqui pues nacen las crudezas , ventosidades,
piedra , gota , cólica, mal de ijada , xaqueca, estrangur-
ria , y otras mil enfermedades, y vltimamente se sigue la
muerte , y resulta la verdad deste Refrán. Y todo juego
postema.
>"o solo el pertinaz jugador, esta durmiendo , y ciego,
para las cosas de su salud , pero para las de su honra. Por-
que los que an ganado, muestran alocadamente , y con ex-
traordinarias señales , el reguzijo que lleuan consigo. Y los
que an perdido vna ridicula tristeza, con el color mudado,
los ojos baxos , el rostro turbado , dando profundos suspi-
ros , muestra , y señal de su poca prudencia . y flaqueza de
animo; por lo qual . y por los estraordinarios mouimien-
tos que con sus cuerpos hazen.dan quereyr, y burlara
los circunstantes. Redunda también en innominia, y des-
onra suya lo que acostumbran estos insensatos jugadores,
los quaies con inconsiderado e.nimo , andan de vnos a otros
pidiendo dineros prestados . 6 empeñando basta el manto
de su muger , y la camisa de su< cuerpos. Y como no todas
vezes pueden cumplir la palabra, por la falta de dineros,
es neeessario perder la estimación, y autoridad de sus per-
sonas , y ser tenidos por hombres de poco crédito. Y no es
este el mayor mal que se sigue a este detestable vicio.
Que este tan priuado de 1"- -cutidos , vn jugador casa-
do , que no conozca que da ocasión , para que su muger
vina con libertad, y haga desatinos con mengua de su ho-
nor 7 lo qual por ventura no baria la desuenturada , si no
tuuicsse siempre la ocasión en las manos, porque como
sabe que su marido a de jugar noches, y dias , y que no a
de aduertir en lo que haze , y que todo su cuydado es en el
juego . loma licencia , y libertad , por el tiempo que le so-
bra , para sus passatiempos , y deshonestidades. Aduierte
esto ciego , y pasmado jugador . y aduierte también otros
mil geneiWde deshonras , que se siguen del juego , y yo
te pudiera dezir , de adonde con euidencia conocerás , que
todo juego postema.
Es también el juego polilla, lima sorda , fuego consu-
midor , y postema de los patrimonios, y haziendas. Por-
que ay tantos tahúres a cada passo , y tanta destreza , y
sutileza en saber hurtar , que si vno no es muy recatado,
y de la propria arte , con facilidad le robaran , y chuparan
la hazienda , sin sentirlo. Porque por la mayor parte hazen
mas daño los ladrones encubiertos , que los públicos. Y
porque mi intento es remediar los inconuenientes , que
trae el juego , digo , que lo mejor de los dados es no juga-
— 117 —
líos. Pero ya que alguno quiera holgarse alguna vez (como
dizen.) Para que se guarde, y aduierta con quien juega:
sepa que el tahúr tiene vna manera de hurtar sutil , inge-
niosa , delicada, encubierta, engañosa, y traydora : la
qual esta ya entre los que vsan el oficio , reducida a modo
de ciencia , y arte. Lo primero que procuran estos tales,
es representar figuras de hombres de bien , y leales, y assi
andan bien aderezados, con vestido limpio . al vso, y ne-
gro; de suerte que los que no los conocen los juzgan, por
personas que no harán vileza. Buscan . pues , estos con ar-
tificio estraño , y fingiéndose ignorantes, formas, y mo-
dos, para entrar en casas de juego : adonde con sutilissi-
mos ardides , exercitan su diabólica destreza , la qual yo
aquí escriuiera en modo de arte , como me la enseño vn
ingenioso soldado, si no temiera algunos inconuenientes.
Solo digo (pues esto no puede causar daño) que en sus tér-
minos llaman estos a los encubridores , que consigo traen,
palas , y dobles ; y a los que van hechos de concierto para
auisar , con ciertas señas la treta del contrario, llaman:
los ciertos. V a los que juegan sin engaño, llaman guillotes,
o visónos. Pero a los que son diestros en este diabólico
modo de hurtar , dizen ellos que saben jugar. Las tretas,
y embustes que vsan son infinitos. Pero las mas ordinarias
son las que ellos llaman , sainar la carta , ó yr a salua
tierra, y la christalina, la flor, ó violetas que son de mu-
chos modos, la empanadilla, ó albardilla : otra ay , que
por los grandes robos que con ella hazen , dizen la boca del
lobo , y otra la de las cabrillas. Estas pues son las que mas
comunes traen en el juego de Primera, y Quinólas. Fin-
giéndose a vezes mancos para dissimular mejor la sutileza
con la mano manca , en la qual suelen esconder cartas,
para formar flux , ó primera.
En el juego del parar , que dizen pressa , y pinta . an
inuentado estos ladrones, mil modos de robar, componien-
do al tiempo del barajar , con increíble destreza encuen-
tros , y trascartones , vsan también de lo que ellos llaman
el guión , y de la maestra . y diuirtiendo a los circunstan-
tes , con palabras para que les miren al rostro , y no a las
manos , en vn instante se aprouechan de la ocasión , y ha-
zen la famosa suerte , ó embuste, que dizen la ballestilla.
ola délas ocho, ó la otra que por su orden llaman la
compuesta ó el reten , ó el partir , ó el redoblón , que to-
do-; estos son términos proprios , con que significan las di-
ferencias , que vsan de robar en su infernal arte , y con los
quales se entienden , y nombran cada genero de embuste.
También en los dados hazen mil falacias estos jugado-
res de manos, con las brocas, y con lo< cargados , y mal
— 118 —
pintados. De suerte que anichilan. y aposteman la hazienda
de los miseros jugadores , en quien se verifica este Refrán.
Todos los trabajos, calamidades, y postemas , que se si-
guen a la salud , honra , y hazienda como esta dicho , aun-
que muy grandes, son de poca consideración, respeto del
mal que se sigue al alma , del juego. Quien quisiere ver
esto bien ; lea los Doctores Canonistas , y Theologos , que
tratan largo dftsta materia, que son saneto Thomas , Anto-
nino Arzobispo de Florencia , y Cayetano , que estos sin
otros muchos , le dirán la verdad. Lo que yo é podido sa-
car , y tengo en la memoria , de lo que he leydo es , que
todos los que ganan en los juegos, con naypes , o dados
falsos , o con otro qualquier genero de traycion , y embus-
te, de los que c dicho, están obligados a restituyrlo , so-
pena de yrse al infierno. Porque el pecado, según doctri-
na de san Agustín , no se perdona, sin restituyr lo mal
adquirida.
Quesera pues de las almas apostemadas, de aquellos
que buscan supersticiones, y hechizerias, para ganar con
ellas, dizi'ndo, que tienen virtud sin tener alguna y assi
vemos, que traen consigo estos tales nominas, y nombres
no conocidos , o por mejor dezir de demonios. (Uros traen
sogas de ahorcado. Otros las redezillas , o camisas en que
nacen vestidos los niños. Y otros la yerba mandragora , y
otras mil suciedades, y abominaciones ridiculas: los qua-
les creo yo , que tienen en tan poco su anima , que la de-
xaran apostemar , a trueque de ganar quatro reales.
De lo dicho conocerá bien claro quien lo considerare
con atención , como el Refrán que voi declarando, quando
dize: Que todo juego postema, predica verdades apuradas.
Y que no solo apostema el juego el cuerpo, y alma , la
honra , y hazienda, mas también . que acarrea males , que
destruyen cuerpo , y alma juntamente : y assi veemos, que
causa grandes dessabrimientos , afrentas, menguas, des-
sassosiegos, turbación , yra , melancolía, embidia , temo-
res , y pendencias : quita el crédito , la hazienda , la fee , y
los amigos ; y esto con trazas ylieilas. falsedades, y míganos.
Bien seque no se ha de tirar tanto la cuerda, que se
quiebre , y que es necessario tengan los hombres algunas
horas dessocupadas , para entretenerse , y ejercitarse,
desnudándose de cuydados, y que esto conuiene a la salud.
Pero ni el Refrán prohibe lo-; honestos entretenimientos, y
exercicios, ni la medicina , antes los tiene por necessarios
para la salud. Y assi Galeno, considerando esta verdad, es-
criuio vn libro de juego de pelota pequeña, con que los
hombres se entretuuiessen: y en estos tiempos también para
este fin , se vsan los volos , o virios . y las barras , o argo-
— 119 —
la , y el juego de los trucos. Estos tales juegos, tomados
por recreación , y auenturando tan pocos dineros , que
quando se pierdan, no causen pessadumbre , ni dexe el
hombre primero de auer cumplido con lo necessario a su
casa. Con esla moderación digo , que no solo no son malos
los juegos , pero que conuienen para la salud del cuerpo,
y entretenimiento del animo. Marsilio Fiscino, en su libro
de vida larga , aconseja que para viuir mas largo tiempo,
vsemos algunos juegos de entretenimiento , que nos ejer-
citen , y alegren , y algunos de aquellos que jugauamos
siendo niños. Deste ardid leemos en Jas historias antiguas,
que vsaron muchos insignes , y preclaros varones , "para
poder sufrir los trabajos de la vida. De Hercules hijo de lu-
piler , y Almene , se dize , que para diuertirse de los in-
mensos trabajos, y ocupaciones del animo , muchas vezes
jugaua con los niños muy pequeños. Sócrates aquel tan in-
signe phylosopho , jugaua algunos ratos (según refiere Al-
ciabides) con el niñoLampocle. Agcsilao , se diuertia con
vn niño hijo suyo, jugando , y corriendo con vn cauallo de
caña , como suelen los niños. Haze a este proposito el ver-
so de Horacio , que dize.
Luciere par impar , esquitare in arundine longa.
Tarentino Architas , se exercitaua de la propria suerte,
según escriue Volaterano. Como también Cosme de Mediéis,
principe de la patria , que siendo ya en la senectud , y cer-
cándole cuydados de importancia , era su refugio jugar
con las nuezes, y otros tales juegos, en compañía de sus
nietos. IS'o se entretenían estos insignes varones, en los
juegos referidos , sin gran consideración , y fundamento:
pues muchos dellos aurian Leydo en el phylosopho libro de-
zimo de los ethicos, capitulo sexto, que vsar destosíales
juegos con moderación, es vna de las cosas que hazen la
vida felice y dichosa. Dize el proprio Aristóteles , en el pri-
mero de los retóricos , que el deleyte , que consigo traen
los juegos , se causa de que todos representan vna batalla,
y corno la victoria, en qualquiera guerra, sea de gran
gusto , assi en los juegos el ganar también le trae : porque
significa victoria.
Estos juegos pues, vsados con moderación , no se com-
prehenden debajo el sentido del Refrán : porque no son
postema; ni aun el juego de los naypes, y dados lo seria,
si no se hiziessen en ellos , los excessos que cada dia ve-
mos : como también se hazen en la comida del pescado , de
adonde nació el Refrán :
Que todo pescado es flema,
y todo juego postema.
— 120 —
Carne , carne cria ,
y peces agua fria.
REFRÁN. XXII.
De lo dicho en el conmento antes deste , resulla muy
claro, el sentido del presente Refrán. El qual es que quien
comiere , y se alimentare , con buenas carnes , quales son
las que arriba diximos, ser de buena calidad , criara car-
nes , y frescura, y quien vsare a comer pescado sera vn
pozo de flemas. Porque agua fria, aqui significa flemas,
humor frió, y húmedo , como es el agua.
La razón verdadera deste Refrán se funda (como ya
dixe en otra parte) en la doctrina del Philosopho que ense-
ña , que las cosas que symbolizan en sus qualidades , con
facilidad se conuierten , y mudan vnas en otras, pues
como los peces sean de calidad de agua con facilidad se
conuierten en flemas, que es agua fria. La propria razón
corre en la carne, la qual como tenga gran familiaridad
de sustancia con nuestra propria carne, con presteza se
muda en buena sangre , y de sangre en carne. Esta doctri-
na es de Galeno en el libro segundo de la facultad de los
alimentos. Y en el tercero libro de las proprias facultades
lo buelue a repetir , diciendo que las carnes de animales
de buena qualidad , crian en nuestros cuerpos loable san-
gre, de adonde se haze la carne. El Obispo Tostado Abulen-
se sobre el capitulo nono del Génesis en la question segun-
da afirma , que si los hombres no comiessemos carne , v¡-
uiriamos menos tiempo , porque las carnes de los anima-
les son muy conuenientes a la complexión humana. Y por
tanto crian carne, como dize la sentencia. Y el pescado
por tener tanta semejanza con el agua , cria flemas , que
es agua fria.
Buena es la trucha ,
mejor el salmón ,
bueno es el sábalo
quando es de sazón.
REFBA.X. XXIII.
La diferencia en bondad, que estos tres pescados hazen
entre si : ya queda escrita, sobre el Reirán que dize , todo
— 121 —
pescado es flema. Solo se aduierta. Que el salmón es de los
mejores, ó el mejor pescado de los do la mar. La trucha,
el mas sano de los que viuen en los corrientes rios. El sá-
balo es criado en mar , y en el rio de Guadalquiuir, adon-
de sube de la mar, en ciertos tiempos del año: es gratissi-
mo al gusto , tanto que ninguno otro se percibe tan suaue.
Pero la experiencia a enseñado a los hombres que debaxo
de la suauidad, encubre alguna malicia, y assi no da a los
cuerpos tan siguro,ybuen alimento como la trucha, y
salmón , contenidos en esta sentencia , antes se conuierte
en breue espacio en flemático humor, materia común,
para corrimientos de cabeza , y junturas.
De los colores la grana,
de las frutas la manzana.
REFRÁN. XXIIII.
(jaleno , en el libro segundo, de las causas de los acci-
dentes , con la fineza de philosophia que suele , nos ense-
ña : que en todos los cinco sentidos externos , puede auer
dolor , y delectación : en cada vno diferentemente. V assi
en el capitulo G. del libro citado , artificiosamente propone
las causas del dolor, y delectación en coman, y particular-
mente en cada sentido de por si. Dize pues que según sen-
tencia de Platón en el Timeo , la causa común del dolor es
vn transito , ó mouimiento repentino , que se haze del es-
tado natural , al que es contra natura. Y por el contrario,
la causa común de delectación , es el transito que ay del
estado praeler naturam , al estado natural. Pero según do-
trina de Hypocratcs , la causa común del dolores, qual-
quiera cosa que altera , y corrompe nuestra naturaleza, y
de delectación la contraria. Viniendo a lo particular, el
sentido del tacto duele con su sensible vehemente , como
es calor excessiuo, ó frialdad, o qualquier cosa áspera,
cortante , y estendiente , a todo lo qual se sigue solución
de continuo. Delevtase el tacto con todas las cosas contra-
rias a lo dicho. El gusto duele con lo amargo , acerbo , y
acre, y con todo lo demás que le corrompe , y delevtase
con las cosas dulces. El olfato siente dolor con los vapores
hediondos .y se deleyta con los de suaue olor. El auditu,
se deleyta con sonoras, y concertadas vozes, y duele con
ásperas , y súbitas , quales son . las de cañones fuertes. El
— 122 —
sentido de la vista se ofende con los extremos resplando-
res , y colores , y se deleyta con los que guardan vn medio.
Entendido pues estose entiende fácilmente el presente Re-
frán, cuyo sentido literal es. De las frutas la manzana , es
la que mas deleyta el gusto , con su suaue licor, y zumo.
De los colores el de la grana es el que mas agrada , y de-
leyta el sentido de la vista. De suerte , que esta sentencia
nos enseña, dos causas de delectación : la vna para la vis-
ta , y la otra para el gusto.
Aduiertase aqui por mayor declaración de la primera
parte, que los quatro sentidos , que son tacto, gusto , ol-
fato, y vido se deleytan y padecen dolor con dos contra-
rios , de los quales el vno causa dolor , y el otro delecta-
ción. Mas el sentido de la vista no guarda esta regla, por-
que como dize Galeno, con lo muy resplandeciente, y
blanco padece dolor , y con su contrariólo negro, y con
las tinieblas , con que se auia de deleytar , también pade-
ce dolor. Y assi vemos que mirando a la luz del sol nos
ofende la vista , y estando mucho tiempo en tinieblas tam-
bién sentimos daño.
Deleytasse pues la vista , con colores , que guardan me-
dio entre lo muy blanco, resplandeciente, y entre lo obs-
curo ; quales son el color verde, azul, encarnado, y el
carmesí ; de todos los quales que deleytan . el que guarda
mas proporción , y es mas conueniente a nuestro natural,
es el purpureo , carmesi de color de sangre , que se haze de
grana , y el que dize la sentencia, de los colores la grana.
Fue tan estimado este color entre los antiguos, que so-
los los muy altos Emperadores podían vestir ropa de gra-
na , por la qual se diferenciauan de la gente común , y ple-
beya. Pero ya en nuestros tiempos pocas mugeres se ha-
llan, por particulares que sean, que no se alegren, y ador-
nen con manteo , y ropas deste precioso color.
Dizese grana en lengua Castellana , porque se haze de
cierto fruto de coscoja , a manera de granillos. Estos gra-
nos en Latín se llaman, cocus infectorius , y en Arábigo
Karmen. El color que de ellos resulta se dize en Latin co-
ceas , otros le llaman purpureo , porque se haze también
de la sangre de vn pescado , llamado purpura. Otros le
llaman color carmesi : de la palabra Arábiga, Karmen.
Cogesse la preciossa, y excelentissima grana en muchas
partesde nuestra España: en la mancha de Aragón, y por
todo el Obispado de Badajoz , se haze gran caudal della,
aunque la que se coge "ii Secimbra tierra de Portugal , es
tenida por la mas fina. De las Indias se trae otra suerte de
grana , que no es tal como la de España, y se llama alia
cochinilla. Uualquiera destas granas tiene virtud de restri-
— 123 —
ñir. Por lo qual sime para detener qualquier fluxo de san-
gre. Dase a beber en vn hueuo media dragma del poluo,
con otra media de encienso a las que incurre peligro de
mal parir : porque confirma, y establece la criatura en el
vientre.
Aplicado por de fuera, el poluo de grana sobre la tetilla
yzquierda , con agua de azabar , ó beuido con vino , con-
forta el corazón, y la virtud vital. Y es vnico remedio
contra la pestilencia , y cor.tra las aflicciones , y tristezas
del corazón.
También se aduierla con Aristóteles en el libro de sen-
su , tk sensibile , que todos los colores , ó son blanco , ó ne-
gro , ó compuestos de blanco , y negro. V si acaso están en
el ayre ó agua los colores , se llaman tinieblas los que cor-
responden con el color negro , y los que corresponden con
el color blanco , se llaman resplandor , ó luz. De los quales
dos extremos de luz, y tinieblas vemos en el ayre com-
puesta^ muchas diferencias de colores. De suerte, que los
colores que componen lodos los demás , son solos dos , con-
uiene a saber , blanco , y resplandeciente , que todo es
vno, (como ya diximos , ) y negro , y tinieblas, que tam-
bién es vn proprio color. Hazense muchas diferencias de
colores, según la mezcla de blanco , y negro , de resplan-
deciente, y tenebroso , que se junta ; porque según se mez-
cla mas de lo vno ó de lo otro , assi resulla este , ó aquel
color. Uestos colores que se componen de blanco , y negro,
vnos ay mas agradables a la vista que otros : porque assi
como de las bozes que guardan entre si concento , y cierto
numero , y consonancias , resulta suaue , y agradable mu-
sica a las orejas; assi dize Aristóteles" para que de la mez-
cla destos dos colores blanco , y negro : resulte deleclable
color a la vista , han de guardar en su mezcla, concento,
proporción , y numero conueniente de dos a quatro , o de
tres a quatro, o otras proporciones. De estos pues , que
guardan numero concento , y proporción ; el que mas
exactamente la guarda , es el color purpureo , que nos-
otros dezimos de grana, y el Refrán presente. El qual co-
lor por expressas palabras . dize Aristóteles: Que es el ma^
delectable , en el de sensu , & sensibile. De suerte , que el
propio phylosopho confiessa, como nuestra sentencia, que
de los colores la grana. Quien quisiere muy a la larga ver
la verdad que aqui se á propuesto , lea al principe de los
phylosophos, en el libro que auemos alegado , y en el de
colores, que alli conocerá, que sea color, y como qual-
quier color compuesto , consta de tres cosas.
Conuiene también notar para la verdad deste Refrán
quando dize de los colores la grana. Que este color es mas
— 124 —
amigo a nuestro temperamento , que otro alguno , por la
similitud, no solo manifiesta , que tiene en el color con la
sangre , sino por alguna simpatía , que también con ella
tiene. Lo qual conoceremos de que los autores que escri-
uen practicas de medicina , curando las enfermedades que
vienen de sangre , en las quales quieren que este humor
salga fuera ; ordenan que el palíente , este embuelto en pa-
ños de grana, porque llame la sangre fuera : aunque otros
dizen , que es mejor poner este color adonde le vea el en-
fermo , para que assi haga su efecto. Sea por lo que fuere,
que la experiencia nos tiene enseñada su excelente virtud,
assi para alegrar el animo, como para confortar el cora-
zón , y retener el espíritu : lo qual haze con tanta eficacia,
que de los colores la grana.
Díze la segunda parte : De las frutas la manzana. Y
aunque es verdad , que Dioscorides , y todos los Griegos
comprehendieron debajo deste nombre Milon. Y los Lati-
nos Malum , muchas , y muy varias frutas , como son las
que en Castilla llamamos manzanas, y los membrillos,
duraznos, y albarcoques, y todo genero de lymones, y ci-
dras: aquí solo auemos de entender las que en España lla-
mamos manzanas, de las quales ai muchas diferencias,
que todas por la mayor parte son estípticas , frias , y ter-
restres. Empero particularmente las agrias dan de si vn
subtil , y frió mantenimiento. Las dulces son demasiada-
mente húmidas , pero entre calor , y frió templadas. Las
dessabridas excessiuamente son frias , y húmidas, y ofen-
den el estomago. Las acerbas restiñen el vientre. De todas
las especies , que ai de manzanas , es la mas excelente
aquella, que llamamos camuessas en España: porque de-
mas de ser aromática, es mas grata , y sabrosa al gusto,
que otra alguna fruta ; y de quien se ha de entender lo que
dize esta sentencia : De las frutas la manzana. Que esto se
aya de entender assi , se conoce claro: porque si conside-
ramos la camuessa , en quanto al gusto , ninguna fruta ai,
que la exceda : y si en quanto a su virtud , y bondad tam-
poco : porque esta fruta aprouecha mucho a los tristes
melancólicos ; para el qual efecto , se haze dellas conserua
con azúcar , y vn xarabe muy celebrado de su zumo. Co-
mense las camuessas con anis , en lo vltimo de la mesa,
para resolber ventosidades. Ai en el Reyno de Granada vna
especie de peros , que llaman de Miguel , los quales son tan
agradables , y suaucs al gusto , que si no quisiessemos en-
tender el Refrán de las camuessas , se podria entender dc-
llos : porque con su dulzura, y suauidad , exceden todo
genero de frutas, Pero lo mas cierto es auerse de entender
de las camuessas , por las razones dichas. Y si alguno di-
— 125 —
xere , que Galeno no fue deste parecer , digo que Galeno
no conoció camuessas : porque no lasay mas que en hispa-
na, y en algunas partes de Flandes , mas no son tales como
las Españolas ; según enseña Andrés Laguna , comentando
á Dioscorides, a quien se ha de dar gran crédito.
Y pues mi intento es , escriuir en estos discursos , la
conseruaeion de la salud humana : de la qual consiste mu-
cha parte, en el conocimiento de las qualidades de las fru-
tas , y agora nos á venido a proposito la aueriguaeion de
esta verdad , que dize : De las frutas la manzana , no sera
fuera del intento que seguimos , examinar la facultad, vir-
tud, y qualidad de las frutas que mas ordinariamente , se
comen en España; de adonde resultará mas limpia la ver-
dad de la sentencia que explicamos.
Hablando pues vniuersalmente dellas, á de entender el
desseoso de salud , que todo genero de fruta , dá al cuerpo,
poco , y mal alimento , y que con gran facilidad se corrom-
pe , llenando el vientre , y las demás partes de superfluos
excrementos. Esto nos enseña Galeno en el libro de ali-
mentos de buena, o mala sustancia: adonde dize, que
siendo jouen , todos los años por el Estio , le apretaua vna
grane enfermedad , causada de la fruta que comia ; mas
después que conoció su yerro, no vsaua otra , mas que al-
gunos higos , y vuas , con mucha moderación , y assi viuio
de alli adelante con perfecta salud. Lo propio nos enseña
en el de atenuante victus ratione capitulo '10. y en otras
mil partes. Lo qual es tanta verdad , que no ai autor anti-
guo , ni moderno, que no la confiesse. Aduiertase de passo,
que la gente inerte, robusta, y que se exercita, puede
con mas libertad vsar de la fruta que las personas de le-
tras , y papeles , y que hazen poco exercicio corporal: por-
que los tales es muy ordinario ser flacos de estomago , y
tener abundancia de excrementos.
Y porque procedamos con mas distinción, se considere,
que Galeno , y toda la caterba medica diuiden la fruta en
dos partes , de las quales la vna llaman fruta fugaz , vora-
ria , que significa lo propio que fruta de los caniculares ; y
dizese fugaz, porque no se puede conseruar sin mudanza
de qualidad. Esto nos enseña Galeno en el segundo de las
facultades de los alimentos. Son estas frutas las que se
crian de yerbas como melón , calabaza , cohombro, y otros
tales. La otra diferencia de frutas , es la que se coge de ar-
boles , como higos, vuas , manzanas , y las demás. Destos
dos géneros de frutas , aunque todas son malas, como está
dicho las peores , y mas perniciosas , son las fugazes que
se crian en yerbas ; estas dize Vega , que no conuiene que
coma hombre de buen entendimiento , si no tuere , para
— 126 —
mitigar algún gran fungo , encendido en el cuerpo , por
auer padecido calores , o exercitadose demasiado.
Qualquier genero de melón, o sea de los de Imbierno,
o de los que se comen en el Estio , todos son de fria sus-
tancia, y de humedad superfina , fáciles de corromper en
el vientre , prouocan vomito, y ofenden el estomago. Sue-
len causar la enfermedad que los médicos llaman , cholera
morbus: pero su simiente mueue la orina, y deshaze las
piedras de los ríñones. El propio efecto haze el melón co-
mido , mas no con tanta eticacia. Cómese el melón al prin-
cipio de la comida : porque es fácil de corromper , y no al
fin como algunos lo vsan. Galeno dize , que se dé melón a
comer en la declinación de las calenturas ardientes, para
templar el fuego.
El pepino possee la propia virtud que el melón , aunque
enfria mas: hase de comer antes que este maduro hecho
ensalada con yerbas.
La berengena llamada de los Latinos melongena. Dá
sustancia al cuerpo, gruessa, y melancólica, y es difícil
de digerir , cuezese con carne , y cómese picada con toci-
no , y zumo de naranja, o limón, üesta suerte aderezada
es agradable al gusto , y prouoca la gana de comer. De la
qual qualidad , nació aquel prouerbio Castellano, que dize.
A tocino , y berengenas ,
Quien tendrá las manos quedas.
Los cohombros , constan casi de las propias qualidades,
que el pepino , y melón.
La calabaza es libre de todo genero de sabor : pero aco-
modase , y conformase con el gusto de qualquiera cosa con
que fuere guisada : y lo propio haze en el estomago, en el
qual si halla viciosos y corruptos humores , con facilidad
se corrompe, y conuierte en ellos. Digiérese con dificultad,
prouoca vómitos , mitiga la sed , y alarga el vientre , tiem-
pla el ardor del hígado', y refrena el ferbor juuenil. Es vtil
mantenimiento a los de complexión calida, y seca: por-
que ella es fria, y húmida , en segundo grado.
Después que Galeno trae las frutas de yerbas que alie-
mos escrito , nos muestra la qualidad de la fruta de los ar-
bores. Entre las quales dize, que las menos malas son los
higos, y vuas: porque con facilidad passan del vientre,
sin detenerse , y sustentan el cuerpo . y le engordan mas
que otras frutas. Según opinión de Paulo Agineta , es me-
jor fruta el higo , que la vua : porque los fiigos ablandan el
vientre, y prouocan la orina, limpiando los ríñones. El
proprio efecto hazen los higos passos : pero quien vsare a
comerlos, criará muchos piojos. Las passas son mas ca-
lientes que las vuas , y sustentan mas , y son agradables
— 127 —
al estomago ; pero no ablandan tanto el vientre como
las vnas.
Las moras de moral, vmedeeen con eficacia, y enfrian,
si se comen frías: tomanse al principio de la mesa lana-
das, y clesta suerte ablandan el vientre; pero dan muy poco
sustento al cuerpo.
De las cerezas, nos propone Galeno tres diferencias: to-
das ellas son enemigas al estomago, en el qual suelen en-
gendrar lombrizes, y humores pútridos; según la opinión
de Platina alargan el viantre, como las moras.
Las guindas bien maduras; según la opinión del Doctor
Vega, son la mejor fruta que los hombres comen , y tanto,
que dize auerse de anteponer a los higos, y vuas. >'o cono-
ció Galeno guindas. Pero Platina, y muchos dizen (y la ex-
periencia lo muestra) que cortan, y adelgazan la flema,
que reprimen el ferbor de la colera, mitihan la sed, y pro-
uocan el apetito de comer. Posseen virtud fria manifiesta.
Comeóse al principio de la mesa. Cuezense fácilmente, y
baxan con presteza del vientre. Puedense conceder a los
que padecen calentura. Las garrofales son agradables, y
mejores que todas.
Las moras de zarza detienen el vientre, y no se cor-
rompen con facilidad.
Los priscos, los duraznos, albarquoques, aiberchigos,
y melocotones, todos son de vna casta, y posseen vna fa-
cultad, que es de enfriar, y humedecer ; corrompense en
el estomago con facilidad, del qual passan velozmente:
por lo qual dize Galeno , que se ha de comer esta fruta
siempre al principio. Pero el Doctor Vega, por quanto los
melocotones tienen alguna astricción, quiere que se co-
man al fin de la mesa. Toda esta fruta se conuierte en pes-
simo humor.
í»e las peras dize Galeno, lo propio que de las manza-
nas. Son difíciles de cozer, y ventosas, de adonde dizen al-
gunos curiosos , qno le vino el nombre de Pera. Las mejores
son las aromáticas, y pequeñas; comense al fin de la mesa.
De las granadas nunca vsamos, como de alimento, sino
como de medicamento. Las dulces son ventosas, pero algo
vtiles al estomago. Las agrias limpian demás. Las agri-
dulces mitigan sed, siendo sus granos lanados en agua
fria: pero también son ventosas, aunque con facilidad, se
resuelbe esta ventosidad.
Los membrillos dan poco sustento . y terrestre; pero
detienen valientemente el finxo del vientre, y los vómitos.
Hazense muchas diferencias de conseruas de su carne, sua-
ues al gusto, y conuenientes al vso de medicina. Puedense
detener estas conseruas siete años; según dize Galeno.
— 128 —
Délas ciruelas, ai muchas diferencias. Pero reduzien-
dolas a dos, se aduierta, que las que fueren dulces, ablan-
dan el vientre, y las que constan de sabor azedo. le com-
primen, y aprietan. Todas ellas dan muy débil manteni-
miento al cuerpo: pero son conuenientes a los que quie-
ren humedecer, y refrigerar las entrañas. Galeno alaba
mucho las damascenas, y las Españolas. El Doctor Vega
afirma que es mas conu emente fruta la ciruela, que el
higo y vuas: porque se cuezen con facilidad, y passan del
estomago sin agrauarle, en breue espacio y no causan do-
lores de cabeza.
Los nísperos. yseruáS, tienen vna propia virtud as-
tringente, y assi pocas vezes vsamos desta fruta por ali-
mento.
Los dátiles se cuezen en el estomago con dificultad, y
hazen ventosidades.
Las nuezes frescas verdes, y las que están ya perfecta-
mente maduras, y las ranciosas antiguas, todas poseen
virtud de calentar, con alguna acrimonia; por lo qual
vsandolas mucho suelen causar en la boca llagas.
Son menos calientes las auellanas, que las nuezes , y
dan mantenimiento gruesso. y terrestre; pero corrígese
este daño comiéndolas assadas en la ceniza. Con esta pre-
paración confortan el estomago, y prohiben, que suban
vapores a la cabeza, y son suaues. Gómense al fin de la
mesa.
Las almendras pOsseen facultad , de adelgazar , y lim-
piar: por lo qual son conuenientes a los que padecen de
humores gruessos en el pecho, y pulmón , contóse , porque
ayudan marauillo^amente a lanzarlos.
Las azeytunas negras, y maduras, que se comen con
sal , crian humor melancólico, causan tristeza , y dolor de
corazón. Pero las blancas verdes , que se cogen antes de
madurar, adobadas con salmuera, laurel, eneldo, tomi-
llo , y algunos pedazos de limón : estas tienen virtud as-
tringente , con la qual confortan el estomago , y despier-
tan la gana de comer ; pero también crian melancolía.
Tienen los piñones virtud de desopilar el higado . son
vtiles a la generación del sperma. Y Marsilio Físcino , los
ensalza mucho , para alargar la vida : porque dize , que
conseruan el húmido natiuo.
Las azufayfas , fruta de niños , y de desenfrenadas mu-
geres; según dize Galeno, son templadas entre calor, y
frío, de gruessa sustancia, y que con dificultad passan del
vientre: pero su cocimiento es de gran vtilidad , para los
que padecen corrimiento calido, al pulmón, y pecho.
Criase en el Andaluzia gran cantidad de alcaparras:
— 129 —
conseruanse con sal, o en vinagre mny fuerte. Lauadas , y
dadas vn herbor , y comiéndolas con vinagre, azeyte.y
azúcar, son alimento , y medicamento para barrer la flema
del estomago, desbazer las opilaciones de bigado, y bazo,
y restituyr el apetito perdido.
Las cidras, conocidas en toda España, constant de si-
miente , de parte azeda , y de la corteza. La simiente pos-
see virtud de digerir , y dessecar , en segundo grado. La
parte azeda enfria , y desseca en tercer grado. La corteza
le pareció a Galeno, que es seca en segundo grado, y tem-
plada, entre calor , y frió ; mas según la común opinión,
es caliente.
Las naranjas dulces, se comen por deleyte; pero dan
muy poco sustento , y flemático. Las agrias siruen de con-
dimento ; tomanse con azúcar, para refrenar el calor de la
colera , y mitigar la sed.
Las limas , y limones poncidres , y de qualquiera casta
que sea , son semejantes en sus qualidades a las naranjas,
y cidras dulces , y asrias.
Galeno vniuersalmente dixo , que todas las frutas dan
pessimo alimento al cuerpo, mas deste precepto común,
saco las castañas : las quales siendo bien cocidas en el es-
tomago , crian buena sangre , y mucba , pero algo grues-
sa. Tienen virtud astringente, y si entran en estomago
flaco , se conuierten en viento. Son mas astringentes las
reboldanas, que las insertas. Gómense cozidas , o assadas,
por ser fruta siluestre.
Las bellotas, manjar de puercos , en todo son inferiores
a las castañas : porque aprietan en estremo : dan muy
gruesso, y mas sustento al cuerpo. Pierden algo de su as-
tricción assadas, y mal cozidas. Cansanse algunos autores,
dando la razón , por que el agua es mas delectable , y gus-
tosa con las bellotas , que con otra comida. Vega dize, que
las bellotas por ser algo austeras, arrugan la lengua, y
que con lo austero, y seco , se causa esta arrugación , so-
breuiniendo pues la beuida del agua, humedece lo seco, y
desarruga la lengua , bol uiendoía poco a poco a su natu-
ral. Pues como la causa del deleyte consista en boluer a su
natural poco a poco lo que está fuera del ; según sentencia
de Platón , por esta razón dize, parece el agua tan dulce,
con la comida de las bellotas.
Délas qualidades propuestas en cada fruta; se colige,
si las conferimos con las de la camuessa , que ninguna ai
que la llegue en bondad: porque es graciosa, y suaue al
gusto, y que con facilidad se cueze en el estomago , y passa
del , da suaue olor, tiene, y consta de mediocre sustancia.
y es medicamento para lostristes melancólicos. Estos atri-
ni, 9
— 130 —
butos , y excelentes propiedades , no se hallan todas jun-
tas, mas que en sola la camuesa: de quien se verifica la
proposición : De las frutas la manzana.
De la nuez el higo ,
es buen amigo.
REFRÁN. XXV.
De los higos passados , se ha de entender esta sentencia:
los quales mezclados con nuezes, componen vna triaca ad-
mirable , que suple por la famosa de Andromaco , y por el
celebrado Antidoto, llamado Mitridato. Y aun podríamos
afirmar, que excede a estos insignes medicamentos. Por-
que la triaca , y mitridato, aunque son de eficaz fuerza
contra veneno, no son dotados del sabor, y dulzura, que
la triaca compuesta de higos , y nuezes possee. El qual sa-
bor resulta juntamente con la virtud grande , que Dios le
concedió contra tosigo , y peste , de la mezcla hecha de dos
frutas tan conformes como el higo passado , y la nuez : los
quales son tan amigos , como el Refrán significa.
El docto Vega, tratando desta amistad , y conformidad,
que entre higos, y nuezes ay. Dize , que las nuezes constan
de cierta astricción: la qual se enmienda con la suauidad,
y blandura de los higos , de adonde viene a ser tan agrada-
ble la mezcla destos dos amigos. Pero de la virtud que pos-
see esta composición contra veneno , no ai quien de razón
manifiesta ; y assi auemos de confessar , que es de aquellos
medicamentos , que tienen virtud oculta ignota a los hom-
bres : la qual los philosophos llaman antipatía. Dizese des-
ta mezcla de nuezes , y higos, que siendo vencido el gran
Mitridato Rey de Ponto, por Pompeyo, halló el vencedor
escrito en el santuario, que quien vsasse a comer, por las
mañanas, la triaca de nuezes, y higos, no seria ofendido
de algún veneno. Dioscorides en el sexto libro de su mate-
ria medica, capitulo 1. honró tanto este medicamento, que
tratando de como los hombres, no serán ofendidos, aun-
que tomen veneno , le puso el primero de todos , diziendo:
Conuiene a saber, que los que se recelan de ser ayudados
con algún bocadillo venenoso , tomen alguna cosa preser-
uatiua , que debilite la fuerza de los venenos, y los haga
impotentes : para el qual efecto (dize) simen los higos se-
cos comidos con nuezes. Y porque no carezca de autoridad
— 131 —
de insignes varones esta verdad , digo , que Galeno , en
el 2. lib. de la facultad de los aumentos afirma, que la
nuez mezclada con higo passado , es muy agradable al es-
tomago ; y que según sentencia de muchos, si mezclan
con las nuezes, y higos ruda , no será el hombre ofendido
de veneno: esto es lo que dizen Dioscorides , y Galeno.
Quinto Sereno , medico Samoniaco , antiguo , escrinio
en sonoro verso, medicina; y entre los remedios mas cele-
brados , y eficazes , que propuso, para que el hombre no
fuesse ofendido de veneno , trae la composición de higos,
y nuezes , en estos versos.
Bisdenum ruttce folium , salís kbreue gran uní.
luglandesque duas, totidem cuín corpore ftcas ,
Hkc oriente die ¡muco conspersa Lieo
Sumebat . metuens. dcderatq; pocula mater.
Según lo que en estos versos nos enseña Quinto Sereno,
la triaca de higos, y nuezes , se haze deste modo. Tomen
dos higos passados , y dos nuezes limpias, veinte hojas de
ruda, y vn grano de sal: lo qual todo bien majado , y
mezclado , siendo rociado con vino , se hará vna conserua
muy graciosa. Esta se ha de comer siendo el estomago
ayuno, beuiendo vn trago do generoso vino. Yo certifico
que é vsado muchas uczes deste medicamento , en tiempo
de peste, comiéndole , por estar ya enfadado de otros ; y
que no solo le he hallado suaue al gusto , y amigo al esto-
mago : pero también de mucho prouccho, para mi defen-
sa. Siendo pues esto assi ; según afirman antiquissimos , y
doctos escriptores ; y sabiendo también , que la nuez sola,
comida sin mezcla de higo , no tiene esta potestad , y que
la conjunción que el higo haze con ella, ayudada déla
ruda , vino , y sal , causa vn tan prouechoso compuesto,
cierto es , que todo el mundo afirmará , que de la nuez el
higo es buen amigo.
Ya he dicho , que mi intento es tratar en estos comen-
tarios , de como personará el hombre su salud , y viuirá
vida larga. Y porque será breue la de aquel que se dexare
asaltar con algún veneno, y ser mi intento el dicho. Y
porque también la nuez, y higo, me an forzado, que ex-
plicando su virtud, diga con Dioscorides, que la tienen
contra veneno. Porque no falte el tratado en cosa tan im-
portante , y porque no se ofresccrá mejor ocasión, será
razón aduertir , que ardid tendrá cada vno, para preser-
uarse, de vn tan capital enemigo , como es qualquier ge-
nero de ponzoña.
Es infinito É numero de aquellos que an sido muertos
— 132 —
con tosieo , por no auer vinido recatados, y circunspectos:
los quales los escriptores nos ponen ante los ojos, para que
tomemos exemplo en cabeza agena.
Claudio Cessar Emperador Romano, fue miserablemen-
te muerto con veneno, por Agripina su muger.
El proprio genero de muerte , abreuió los dias de Lota-
rio Rey de Francia , administrando el veneno su adultera
muger.
Constantino Emperador hijo de Heraclio , fue priuado
desta luz con veneno . dado ocultamente, por Martina su
madrastia.
El Emperador Enrico de Lucelburg , por orden de Ro-
berto, Rey de Sicilia, fue súbitamente muerto con cierto
genero de ponzoña, que se le dio, embueltaen el Sacra-
mento de la Eucharistia preciosa; como escriue Egnacio.
Víctor III, Pontífice Romano según escriue VolateranoJ
murió arrebatadamente , con sospecha de que Enrico le
vuiesse dado ponzoña en el Cáliz , celebrando Missa.
Eduardo Rey de Inglaterra, mal logrado ; según publica
voz y tama , fue atosigado en el vino.
Alexandro Magno en la flor de su juuentud,yen la
cumbre de su nombre, y gloria, fue atossigado con el
agua stigia , embiada en vña de muía . por Antipatro su-
oessor suyo; no sin Aristotélica infamia. Aunque algunos
atribuyen la tal maldad no al pbilosopho, sino a Philipo
medico del mi^mo Alexandro.
Cosino Cauallero Romano, gran priuado del cruel Ne-
rón , fue muerto padeciendo vna pequeña enfermedad,
con beuida de ehantandas . por vn medico Egypcio.
Conrado Emperador, hijo de Federico, pereció en po-
der de vn medico que le atossigó , en vez de curarle, sien-
do sobornado, ccn gran cantidad de dineros, que le ofre-
ció Mamt'redo , sucessor que quisiera ser en el Imperio.
Vn infame medico ludio , llamado Sedecbia, cortó el
hilo de la vida del Emperador Carlos Calbo de Francia,
con venenosa beuida.
Es tanto el numero de Principes , y grandes señores,
que an sido priuados de la vida, con la traycion del vene-
no , que seria proceder en infinito , quererlos numerar. Y
assi callo la muerte de Mahometes, del Emperador Zimis-
ce , de Diocleciano , de Ludouico Ralbo, del gran Sócrates,
de Bilioto astrólogo, de Luculo , de Aníbal, de Arato , de
Theremanes , de Ladislao Rey de la Pulla , de Séneca (que
según Suetonio , murió con veneno de Anaxagoras. Y de
otro* muchos , que padecieron misera muerte atossigados.
Viniendo pues a lo que importa, digo, que para no caer
en la miseria, en que los referidos cayeron'. Deuen los se-
— 133 —
ñores de salba , tener gran cuydado, en que la salba de la
comida , y beuida, se haga , no solo por ceremonia, tocan-
do los labios al manjar , y beuida . sino, qtie quien la haze
coma , y beua ; de tal suerte, que si truxesse algún daño,
se conozca alli luego.
Viuan con gran recato los que tienen hijos, que dessean
heredar, y verse en possession de los bienes, Assimismo
loscuytados, cuyas mugeres les tienen frió, o ningún
amor. Los que son mayorazgos , y ven sus hermanos con
necessidad. Y finalmente todos aquellos que se simen de
criados infames . y esclauos bestiales , y todos aquellos que
.tienen enemigos ocultos.
Es bien que los señores coman con tenedor, o cuchara.
Estos instrumentos serán bechos de tres partes de oro, y
vna de plata: la qual mistión llamaron los antiguos , ele-
trum , sean lisos , limpios , y muy bien bruñidos. Con el
tenedor se comen las cosas solidas , y con la cuchara las
liquidas: porque metiéndolos en las cosas que se comen,
si tienen veneno, luego el oro adquiere vn color estraordi-
nario de leonado, azul , o negro, o empañándose , o per-
diendo el lustre , que antes tenia. La qual mudanza de co-
lor, sera causa, que se mire el manjar , y se haga expe-
riencia en algún bruto , que lo coma, como es dando a va
gallo , o perro dello. Del propio metal se hará taza , o vaso
ancho bien bruñido, para beuer: porque si la beuida lle-
uare alguna ponzc ña , luego la mezcla de oro , y plata,
manifestaran la traycion . perdiendo su natural color , y
tomando alguno de los dichos. Este secreto inuentó Gero-
nymo Montuo , para Enrico Rey de Francia: del qual si el
malogrado Alexandro vsara . quando los tres hermanos,
Casandro , Philipo, y íola . le atossigaron la beuida, no
muriera rabiando en lajuuentud, y felicidad , mas alta
que los hombres an visto.
El primer bocado , que de qualquier manjar se tomare,
se á de gustar muy de espacio , mancándolo bien antes de
passarlo , y aduertir si pica , o quema la boca , y lengua , o
dá algún mal gusto, abominación , o descontento: porque
en tal caso, será bien echarlo fuera de la boca , y lauarse
enxaguandose con vino, o agua, y dexando el tal manjar
comer de los demás.
Es bien que los que traen alguna sospecha , coman assa-
do , o cocido , y no guisados con caldillos , y potages: por-
que en estos con mas facilidad se encubre el enemiga ; y si
los comieren , no Ueueii olores de ámbar , almizcle, o es-
pecias aromáticas , ni mucho agrio, o dulce, que estos
olores, y intensos sabores, ocultan mucho el veneno. Y
aduiertan, que no se precipiten en la comida, y beuida.
— 134 ~
con la hambre , y sed , antes (como está dicho) tomen gus-
to de todo ; que muchos ai , que an beuido lexia , tinta,
agua de cal , y solimán , sin aduerür lo que hazen , hasta
que está el contrario en el cuerpo.
Aduiertase también el color de los manjares : porque si
sino guardan el que suelen , es demonstracion de algún
daño. Las vasijas en que se comiere , y beuiere , sean lim-
pias , nueuas . y resplandecientes : y ya que no puedan ser
de la mezcla de oro y plata, alómenos sean de plata lim-
pia , y bruñida : porque si veneno ai en la comida , y beui-
da con facilidad la plata se empaña, y torna leonada, o
negra , cuya mudanza , á ya dado a muchos la vida.
Tengase cuydado en que las vasijas adonde está el agua,
o vino, estén siempre muy bien tapadas, porque no entre,
o cayga alguna cosa ponzoñosa , como son arañas , sala-
manquesas, y otras tales sauandijas. Es también prohibi-
do , beuer con instrumentos de boca estrecha, en los quales
no se ve lo que viene , como es calabaza , botija, y barril:
y assi sera copa ancha , y clara.
Tenga siempre quien pudiere vn pedazo de verdadero
vnicornio , pendiente, de vna cadenica de oro en la beui-
da : porque esto no solo quita la sospecha del veneno , mas
también dá a la beuida marauillosa virtud cordial. Guár-
dense de calentarse a lumbre de leña venenosa, y de en-
traren el aposento carbón , que se comienza a encender,
que muchos an muerto dello.
Tengan las vestiduras , y cosas de lienzo personas de
confianza: porque en ellas se puede disimular el veneno.
Y para todo lo dicho, importa la vida , seruirse de criados
fieles , de buena casta , leales , y de confianza, a quien el
Señor haga tales mercedes , que no solo , no le procuren
quitar la vida , mas arriesguen la suya cada vez que se
ofrezca , en defensa de su señor.
Sobre todo procurarán los señores , que el medico que
tiene cargo de su salud, sea letrado, experto, prudente,
piadoso, humilde vergonzoso, de limpia y noble casta,
que con estas condiciones , no hará la traycion , que aquel
medico (descendiente de ludios , llamado Sedechia) hizo,
priuando de la vida, por dineros, al Emperador Carlos
Calbo de Francia. En nuestros tiempos , fue presso en Por-
tugal , por el Santo Oficio de la Inquisición, vn medico
Portugués judayzante , que en Castilla auia exercitado su
arte. Siendo atormentado , declaro , que auia muerto en
Ciudadrodrigo (solo por su gusto) siete frayles Franciscos,
estando enfermos, y curándolos el. Este traydor pronosti-
cando la muerte mucho antes, para el dia que auia desu-
ceder : adquirió gran fama de sabio. Acerca deste particu-
— 135 —
lar se pudieran escriuir ¡numerables exemplos , que por
ser tan notorios se dexan.
Demás de las preuenciones , y auissos que se han dado,
quiero que se tenga gran deuocion con la triaca de nuezes,
y higos, que me mouio a dezir todo esto : porque ella assi-
gura la vida haze alegre el triste , y melancólico corazón:
es agradable al gusto , y estomago , tanto que quien la vsa-
re , con euidencia conocerá sus admirables efectos , y vir-
tudes, causadas de la amistad estrecha, que la nuez , y el
higo tienen.
Azeytuna, vna es oro,
dos, plata,
y la tercera mata.
REFRÁN XXVI.
1 an común se trae este Refrán en las bocas de los hom-
bres , como las propias azeytunas de que trata. Dizese de la
quantidad dellas : el qual nos da a entender, que comidas
con moderación son vtiles , que esso significa : Vna es oro.
Y comidas con menos moderación , no serán tan buenas;
pero vsandolas con excesso, no solo no son vtiles y proue-
chosas, pero melancólicas , y perniciosas , para el linage
humano. Lo qual dá a entender la sentencia, diziendo : La
tercera mata.
Y porque con mas distinción puedan sus aficionados
vsar de las azeytunas. Digo . que Galeno trae solas dos di-
ferencias dellas. La vna es de las negras tan maduras , que
se caen de los arboles : las quales los Griegos llaman , dryo-
pas , y los Castellanos de serilla. Estas tales , ni se an de
comer una , ni dos, ni tres, como dize la sentencia : por-
que demás , de que no dan sustento al cuerpo , todas ellas,
se conuierten en melancolía, causan intensa tristeza , y
dolor de corazón. Y si alguno (no obstante lo que se le ad-
uierte) las quisiere cumer , sepa, que ha de ser al princi-
pio , antes de otros manjares ; como aduierte Galeno, por-
que ablandan el vientre. La otra diferencia de azeytunas
es de aquellas , que se cogen , y adoban verdes , estas pues
sonde las que habla el Refrán diziendo, que comidas en
moderada quantidad después de los demás manjares , son
oro, que es dezir gran vtilidada la salud : lo qual es tan
cierto , que no ai Latino, Griego , ni Árabe, que lo niegue.
— 136 —
La razón es, porque en moderada quantidad , aprietan el
orificio superior del estomago , confortándole , y no con-
sintiendo subir humos a la cabeza, prouocan, y dispiertan
la gana del comer. Pero comidas sin medida a rienda suel-
ta , no se pueden digerir; conuiertense en humor gruesso,
melancólico , y suele la boca, sentir vn dia después de co-
midas su sabor : por esta razón pues, dize la tercera mata.
Algunos ai tan sus deuotos , que afirman , que adonde
el Refrán dize , vna es oro , se ha de entender, vna dozena,
o hanega. Pero la razón , es que si las azeytunas fueren Se-
uillanas , tan gordas como nuezes , no se coman mas , que
vna , o dos , como la sentencia dize. Y si fueren de las pe-
queñas , que comunmente ai en otras partes, se pueden
comer sin miedo , quatro , o cinco : y no solo no ofenderán,
mas serán vtiles al estomago.
Comer verdura ,
y echar mala ventura.
REFRÁN. XXVII.
Vsan los Retóricos, y poetas vna figura , que llaman Iro-
nía, en la qual siempre se á de entender el sentido contra-
rio de lo que dizen , y suenan las palabras , como quando,
para dezir a vno , que es profano , le llamamos el santo.
Otros llaman este modo de hablar , antiphrasis. Pero se-
gún enseña el Maestro Sánchez Brócense , en vna parado-
xa, contra los Gramáticos, la ironía, y antiphrasis son
vna propia cosa; que en la vna y otra , siempre se ha de
entender lo contrario de lo que suenan literalmente las pa-
labras. En el Refrán y sentencia presente, se halla euiden-
tissima la ironia: porque por echar mala ventura auemos
de entender, adquirir, o recibir, y criar mala ventura,
que es vna enfermedad graue. Pe suerte que significa lo
proprio que comer verdura, y fomentar, y criar vna en-
fermedad. Que esto se aya de entender assi, muy claro
está: porque según sentencia de Galeno, y de todos los
Doctores médicos, ninguna comida vsan los hombres, mas
perniciosa a su salud , que las yerbas , que es lo que el Re-
frán dize verdura. Para confirmación desta verdad, cuenta
Galeno, en el capitulo \. de los alimentos, de bueno, y
mal zumo : Que en su tiempo vuo en Roma, por falta de
irigo , vna insufrible hambre: por la qual la gente comia
— 137 —
(no tiniendo otro remedio) yerbas; pero a poco tiempo des-
pués , sucedieron tantas, y tan granes enfermedades , en
aquellos que se auian alimentado con ellas , que fue caso
espantoso. De adonde infirió Galeno, quan contraria comi-
da sean las yerbas a nuestro natural. Y assi en el libro se-
gundo de la facultad de los alimentos , no solo dize, que dan
mal mantenimiento a nuestro cuerpo ; pero que el que dan,
es en estremo poco: de suerte, que es poco y malo. Pues
siendo esto assi , como confiessan sin Galeno todos ios phi-
sicos , y médicos ; cierto es , que el Refrán presente, se lia
de entender irónicamente , en contrario sentido. Y que
auemos de entender, que para hazer burla de vno.que
esté enfermizo , descolorido , bubatico , opilado , o abota-
gado , y le vemos guardar mal orden, y regimiento en su
comida , llenando el estomago de yerbas, diremos : Comer
verdura, y echar mala ventura. Como quien dize, guardad
hermano esse orden, que vos acabareys presto. En conclu-
sión las yerbas vniuersalmente hablando, dan poco, y mal
alimento al cuerpo. Pero para que se entienda la diferen-
cia que ai de vnas a otras, y como no todas son yguales en
esta malicia se dirá en particular algo de cada vna , de las
que mas se vsan a comer en España.
La lechuga es la mas eonueniente yerua de todas las
que los hombres vsan , porque las demás son de mal sus-
tento ; pero la lechuga es menos mala: de suerte que guar-
da vn medio entre las comidas que son de buen alimento,
y entre las que son de malo. Es mas acomodada , para
criar sangre , que otra alguna yerba, mas esta sangre será
flemática, y fría: porque la lechuga es fria , y húmeda. El
zumo desta planta en quantidad de dos onzas, es veneno,
y mata por su intensa frialdad. Comense las lechugas cozi-
das, y con vinagre , azeyte , y azúcar, para conciliar sue-
ño. Y crudas , para reprimir la cólera , y para embotar los
estímulos de Venus. Solían los antiguos comer la lechuga
en lo vltimo de la mesa, comu lo significó Marcial, diziendo.
Clauderc quce cenas lactuca solcbat auoriun :
Dic mihi , car nostras inchoat illa dapcs?
Las escarolas , dizen algunos, que son especie de lechu-
gas siluestres , y lo propio que chicoria. Tienen virtud de
refrescar, y aguzar el apetito. Deshazen las opilaciones del
hígado: quien tiene flaco el estomago , las coma eozidas.
El caldo de las coles o berzas , que otros llaman repo-
llos , comido, siendo a medio cozer las berzas, y adereza-
das con azeyte, y sal , alarga el vientre ; pero si se vierte
aquel primer caldo, y se cuezen en segundo . possee este
— 138 —
segundo virtud de quitar cámaras. Pierden las coles mucha
de su malicia , si se cuezen con tocino , o carne gorda. Es
la col de qualidad fria y seca, tiene gran virtud para los
que se assen y embriagan con vino : porque comiéndolas,
o beuiendo su zumo , luego cessa la borrachez. Aristóteles
dize ser la causa , porque el zumo de la col , lleua el vino
házia las partes baxas , o porque deshaze los vapores que
suben a la cabeza: pero la mas cierta razón es, porque
con su frialdad , y sequedad detiene los vapores , que no
suban arriba. También podríamos atribuyr esta hazaña a
la virtud oculta de las coles: porque autor ai, que dize,
ser tanta la enemistad entre las parras , y las coles , que
si siembran la col cerca de la parra, o se seca la col, o los
sarmientos de la parra.
Las acelgas se vsan mucho a comer en tiempo de Qua-
resma ; pero dan muy poca fuerza , y hazen mala sangre.
Su caldo , y zumo , tiene virtud de limpiar , y yrritar el
vientre.
Los bledos son frios, y húmedos, pero no tanto como la
calabaza. Sustentan poco: y con presteza salen del vientre.
Posseen las borraxas virtud (principalmente las flores)
contra la tristeza , y contra los temblores. Es templada,
entre calor , y frió , preparada con caldo de la olla , o con
leche de almendras , es de suaue gusto, y muy vtil a los
tristes melancólicos.
No se come jamas la verdolaga sola , pero da gracia , y
gusto a las ensaladas. Es su qualidad fria , y húmida , con
cierta viscosidad , y lentor ; con el qual deshaze lo entumi-
do de los dientes , que llaman dentera. Esta virtud nos en-
seña Galeno , Aristóteles , y la experiencia.
Las azederas también son gratas en las ensaladas, dan
poca sustancia; pero no mala: porque en tiempo del Estio,
preseruan de corrupción : de manera , que por este efecto
quando ai peste , son muy vsadas.
Los berros , son de naturaleza calida, posseen virtud de
limpiar los riñones de arenas , y de flemas. Y prouocan
los messes de las mugcres.
El Mastuerzo es calido, y mordaz, arroja sus humos a
la cabeza ; con los quales suele inflamar las narizes , y
mouer esternudos , y algunas vezes lagrimas.
El peregil es muy conocido, y vsado, en ensaladas , y
salsas: possee virtud de abrir, y dessopilar y limpiar:
mezclase con los guisados, para dar buen gusto. Pero ad-
uierta quien vsare mucho la salsa , que llamamos perixil,
que ofende las tripas , y estomago , por razón del vinagre
con que se hazc : enmiéndase esta salsa si le mezclan
azúcar.
— 139 —
Layerbabuena. llamada menta, de los Latinos, es yer-
ba muy conocida : por sus virtudes que tiene , como medi-
camento ; pero no dá sustento alguno ai cuerpo. Es aguda
al gusto , y caliente en el grado tercero; y en el segundo
seca. Possee cierto amargor , con el qual mata las lombri-
ces del vientre. Es la yerba buena muy amiga al bigado , y
estomago , y prouoca mucho a luxuria. Mueue Aristóteles
vna question problemática : Por que razón , no se deue co-
mer la yerba buena en la guerra a la qual responde : Por-
que consumiendo el esperma resfria , y afemina, junta-
mente, el cuerpo, y animo. Por donde podremos dezir,
que la yerba buena naturalmente es caliente ; pero que
accidentalmente resfria , dissi pando los espíritus , y humo-
res qize conseruan el calor natural. Son tantos los* efectos
buenos, que Dioscorides, y todos los que escriuen de yer-
bas , atribuyen a la yerba buena, que con razón se á veni-
do a alzar con el nombre de buena. Y assi por excelencia,
en oyendo dezir yerba buena , entendemos della, y no de
otras. Pero entre los dones de que naturaleza la dotó , el
mayor, y de mas estima, es el que tiene de confortar el
estomago débil, assi siendo aplicada por de fuera, como
comida en los guisados. De adonde se vino a fabricar aquel
antiguo Refrán , Castellano , que dize.
turado tiene la menta,
Que al estomago nunca mienta.
La oruga es ingrata al gusto, y muy calida, suélese
mezclar con otras yerbas en la ensalada. Hazese de su si-
miente con miel vna salsa muy acomodada, para comer
pezes , calienta y humedece en segundo orden : aumenta el
sperma, y dispierta la genital virtud. De adonde tomó oca-
sión Marcial a dezir.
Et veneran reuocans eruca morantem.
Y Columela.
Et qucb frugífero seretur vicina Priapo,
Excitet vi veneri tardos eruca mar i tos.
Hazese de la mostaza salsa muy agradable al gusto,
para comer con la carne de vaca , y con la de carnero. El
ordinario vso de la mostaza , abrassa los humores , causa
empeynes, y haze que se caygan los cabellos.
El cardo que ordinariamente se come por tiempo de
imbierno , es calido; pero por la frialdad del tiempo, con-
tiene fria, y aquosa sustancia, con la qual enfria tripas, y
estomago , mueue la orina . y venas.
Son los espárragos, cozidos con sal , azeyte , y vinagre
— 140 —
comidos , muy gratos al gusto, mas dan poco, y mal sus-
tento. Dispiertan el apetito, tienen virtud de calentar , y
de barrer, y limpiar los ríñones, y de mouer la orina , su-
fren muy breue cocimiento : por lo qual Druso siempre
que quería significar auerse de hazer alguna cosa en bre-
uissimo tiempo , dezia: Haráse mas presto que se cuezan
los espárragos : de adonde vino a quedar con autoridad
de adagio.
El rábano es vna de las yerbas , que siruen al hombre
con hojas , y raíz. Lo vno, y otro tiene virtud de mouer,
y calentar : y comidos con vinagre , dessarraygan las are-
nas de los ríñones. Pero la rayz calienta mus, adelgaza la
flema , y ayuda el cococimiento del estomago. En tiempo
de Galeno , se comía la rayz al principio, para alargar el
vientre, mas ya esta aueriguado por muchas razones, que
se puede comer al principio , y fin , y con los demás man-
jares , como salsa.
Los nabos si se cuezen bien en el estomago sustentan
poco , pero no es muy gruesso el alimento que dan : y si
por ser el estomago flaco , o por su mala preparación se
cuezen mal en el estomago , en tal caso, crian gruessa y
mala sangre , y ventosidades.
Principio muy conocido de cena es la zanahoria, para
todos aquellos que an frequentado la insigne Vniuersidad
de Salamanca : porque con pocos dineros , satisfazen el es-
tomago qualro de mesa, mezclándoles algún azeyte , vina-
gre, y sal. Estas, según muestra Galeno, y la expiriencia,
dan poca fuerza, pero son calidas, y no pegajosas : mue-
uen la orina , son vtiles al estomago , y dispiertan el ape-
tito de comer por su aromaticidad: y traen a la memoria
a macona Venus.
Manjar de rústicos son las cebollas , las quales dan sus-
tento pessimo al cuerpo , poco, y flemático ; pero adelga-
zan con cierta agudeza , que posseen los humores gruessos
del pulmón, y pecho. Enmiéndase su malicia, si se comen
cozidas . o assadas ; con la qual preparación ablandan el
vientre, y passan del con facilidad.
El ajo'/a quien Galeno llama triaca de rústicos , aun-
que es verdad , que como alimento es de poca importan-
cia ; empero como coadimento es de mucha , y como medi-
camento de tanta . que ninguna otra planta se le puede
ygualar: cuyas virtudes son ¡numerables , de las quales,
si se vuiera dé tratar muy por extenso , se pudiera hazer
vn largo códice, y tuuiera mas que hazer en buscar estilo,
y modo, que en hallar materia, y copia, para fabricar mi
oración. Pues según Dioscorides , expele ventosidades, per-
turba el vientre , enjuga el estomago . y es vtil á las mor-
— 141 —
deduras de las biuoras , y de qualquiera serpiente ; veuien-
dose vino tras del , ó dándose deshecho en vino. Aplicase
contra los mesmos daños : y puesto en forma de emplas-
tro, socorre a los mordidos de perros rabiosos, a los quales
comido es vtil , haze , que las mudanzas de las aguas , no
ofendan , y clarifica la voz de los músicos. Este es de quien
dezia vn labrador maduro , en cierta aldea, que es el me-
jor elemento de quantos Dios á criado ; y dando la razón,
dezia: Porque es caliente de Imbierno, y fresco en el Estio,
y haze expeler las ventosidades , y mitiga la sed (y esto
que dezia el labrador, es doctrina de Galeno muy assenta-
da : la qual le auia enseñado la esperiencia). Dixo mas
aquel labrador, que el ajo es la comida mas natural, y
conueniente a los hombres de todas las que , naturaleza
crio: porque después que los niños nacen , lo primero que
su lengua, y voz sabe pronunciar , es: Ajo , ajo. Demás de
lo dicho, es la pimienta , que produze nuestra madre Es-
paña , como se manifiesta, por lo que se respondió en vn
capitulo de Cortes (antiguamente) tratando de que entras-
se especiería de fuera del Reyno en el nuestro; y fue la
respuesta; Que buenas especias producía España, pues era
abundante de ajos. Possee esta planta admirable virtud
contrapeste, y assi ai personas que en epidemias pesti-
lenciales , le vsan con mas fee, que la propia triaca de
Andromaco. Otras mil virtudes, se pudieran dezir del ajo,
que callo, por no parecer su apassionado, quien quisiere
las podra ver, en Dioscorides, Galeno, y otros.
Las turmas de tierra, son insípidas, y de naturaleza
fría , y aquosa. Galeno en el libro de alimentos boni , óc
malisucci, dixo , que no dan mal alimento. Pero Auicena
afirmó que no ai manjar mas melancólico.
De los hongos , aquellos que son algo negros, y nacen
en lugares hediondos , y donde ay estiércol. Estos tales sue-
len causar perlesía , apoplexia , y dificultad de respirar.
Y en resolución son de casta de veneno. Mas los que son
muy blancos , y nacen en lugares limpios , se pueden co-
mer alguna vez bien guisados: pero no se frequenten,
porque aumentan la flema, con la intensa frialdad , y hu-
medad de que consta. Ase de beuer después de auer comi-
do los hongos , vn trago devino añejo, para corregir su
frialdad.
De las qualidades, y virtudes de las yerbas hablando
vniuersalmente , y en particular de cada vna, se ha bien
entendido ser cierto lo que al principio desle comentario,
dixe , que es auerse de entender en irónico sentido , y no
en otro . pues todas ellas son de poco , y mal sustento,
para el hombre.
— 142 —
Coles , y nabos
para en vna son entrambos.
REFRÁN. XXVIII.
Lrs sentido methaphorico , se dize este Refrán , de aquellos
que siendo de mala qualidad, y condición se conforman, y
juntan en amistad , para qualquier cosa , que quieran in-
tentar. Pero considerando el sentido literal, que es el que
importa, para nuestro intento, digo: Que las coles, y na-
bos conuienen en algunas condiciones , y qualidades, que
es lo que dize el proberuio. Son para en vna : porque el
vno , y otro, i!an al cuerpo mal alimento , como ya se dixo
arriba. Los nabos, dize Galeno , que sustentan el cuerpo,
en extremo poco: lo qual conuiene también alas coles.
Son para en vna , y tienen estrecha amistad : porque la col
si no se cueze con mucho tocino, o carne gruessa, es muy
dessabrida al gusto : la qual condición conuiene también a
los nabos; y assi el vno, y el otro pierden mucha de su ma-
licia (como enseña Vega) si se cuezen con tocino. Hazen
siendo cozidos juntos en vna propia olla con carne, agra-
dable mezcla , y dan suaue gusto al caldo, y carne. Ad-
quieren sazón en vn propio tiempo, que es el Aduiento.
Siendo pues tanta verdad , que conuienen , y se conforman
en todas las condiciones dichas , dando poco sustento , y
malo al cuerpo, y que entrambos, ni son judayzantes , ni
mahometanos, pues aman el tocino, y juntos dan gracioso
punto a la olla, y tienen sazón perfecta en vn tiempo, bien
se verifica : Que coles , y nabos, para en vna son entrambos.
El quesso es sano,
que dá el auaro.
REFRÁN. XXIX.
JlíS el auaricia vn vicio , que no ai philosopho peripatético,
ni estoyco , que no le aborrezca, y vitupere con palabras
ferberosas. Cicerón dixo del que ningún mal ai mas torpe.
— 143 —
Y en otra parte, que cosa ay tan fea como el auaricia. Y en
el 2. adhaerenium, que cosa ai que fuerze el hombrea
maleficio ? El auaricia. Y en la oración pro Quintilio : No
ai oficio tan santo ni solene , á que no destruya con sobor-
nos el auaricia. Y en el quarto de las Tusculanas dize :
Aquella enfermedad, que tiene assiento en las venas, y
profundas rayzes en las entrañas, y el que es muy antiguo,.
y la auaricia son incurables. El philosopho en vn libro pe-
queño que escriuio , de virtutibus, es el auaricia (dize) vn
tener , y estimar en mucho el dinero. Desta auaricia pone
tres diferencias. La primera, es ganancia torpe, y fea,
por qualquier medio , anteponiendo la ganancia a la ver-
güenza. Desta especie de auaricia , fue aquella que se co-
noció en Vespasiano , el qual vendía su orina , y la de todos
los suyos , constreñidos a orinar , en vna común cisterna.
Sobre lo qual , como fuesse acerbamente reprehendido de
su hijo Tito, a causa de tan vil, e hedionda ganancia, sacó
vn puño de dineros , que acabauan de traerle del tinte, y
dándoselos a oler, le dixo : Bueno es el olor del dinero aun-
que salga de qualquiera cosa. La segunda especie , dize
Aristóteles , est tenacitas , por la qual dexan los hombres
auaros de gastar lo que es necessario en su casa honesta-
mente. La tercera que llama liberalitas , es aquella que
haze, que quando gastan, sea con gran miseria, poco a
poco, y sin sazón; como dize aquella sentencia.
Dineros de auaro,
Dos vezes van al mercado.
A escurecido el resplandor de muchos Principes , este
infame vicio. Léese de Marco Crasso, a quien los partos
dieron la pena , que su demasiada codicia merescia , que
fue adornado de muchas virtudes ; y que con sola la niebla
de la torpe auaricia, las escurecio todas. Mitridates Rey de
Ponto (dizen) notó al Capitán Aquilio , de auaro , quando
teniéndole presso le hizo echar oro derritido por la boca.
Notables, y diuersos exemplos, se podrían traer, para
prueua desta verdad, de que están llenos los libros , en los
quales se verá lo que el philosopho dize, en el lugar cita-
do , que el auaro , vine de vida sujeta, seruil , mercenaria,
llena de suciedad , y agena de la virtud de la liberalidad.
Siguense a la auaricia (dize Aristóteles) andar el hombre
roto, lleno de remiendos, y suzio, comer poco, y malo,
ser de bajo, y humilde animo, inmodesto, abatido, me-
nospreciado, y aborrescido de todos. Pero aunque causa el
auaricia tan ¡numerables, y feos inconuenientes , Dios que
es todopoderoso, y quien puede sacar hiende lo que de
suyo es malo ; como enseña el Angélico Doctor sancto Tilo-
mas , de doctrina de san Augustin en el enchiridion , capí-
— 144 —
tulo 11. cerca del principio. Digo pues , que aunque causa
el auaricia lo~; incoa uenientes dichos , causa también entre
ellos vn notable bien, que es el de la salud, dando poco
quesso, al que lo hade comer., que es lo que nos enseña
esta sentencia, diziendo: Que es el quesso sano, que da el
auaro. Porque como el auariento siempre procure retener
en si , no solo el dinero, pero también aquellas cosas, que
se compran con dinero , de aqui viene que lo dá con mise-
ria, en poca quantidad , como conuiene a la salud.
Que el quesso se aya de comer en pequeña quantidad,
es certissimo, porque es de gruessa, y terrestre qualidad.
De adonde el principe de la medicina Galeno , en el tercer
libro de la qualidad de los alimentos , vino a dezir , que el
quesso , ni es bueno para ayudar el cocimiento del estoma-
go , ni para la distribución ni para mouer la orina , ni para
los excrementos del vientre : ni vltimamente , para criar
buena sangre. Por loqual es de parecer , que huyamos de
comer quesso, principalmente si fuere añejo , y mordaz al
gusto. Auicena dize, que dápoco sustento , y muy gruesso
a nuestro cuerpo. Y en el libro 2. tratado 2. buelue a repe-
tir , que o se coma salado, o sin sal , siempre ofende el es-
tomago , y engendra piedras en los ríñones, y vexiga.
Paulo Gineta es del propio parecer, afirmando, que el
quesso añejo dispierta la sed. digiérese con dificultad, cria
viciosos humores, y engendra piedras. Siendo pues esto
assi, razón será , que demos crédito a esta sentencia , que
nos persuade a que vsemos del queso con moderación , por
los inconuenientes dichos.
Pero hase de aduertir, que los males referidos del ques-
so , se han de entender principalmente , de lo añejo : por-
que lo que es reciente y blando con poca sal y suaue , este
tal es menos malo , y se puede comer en poca quantidad:
siguiendo el consejo deste prouerbio , el qual se ha de en-
tender, como está dicho , de lo fresco : porque lo añejo, ni
en mucha quantidad, ni en poca , puede ser bueno; según
nos enseñan los autores dichos. Dize Galeno, que el quesso
fresco , se á de comer mezclado con miel , al principio de
la comida , para ablandar, y alargar el vientre estrecho, y
duro. Pero el docto Vega es de parecer, que siempre se
coma el quesso al fin de la mesa , por la dificultad que tie-
ne de cozerse. Por lo qual dize este grane autor , que cria
humor melancólico, gruesso , y terrestre en las venas ; y
que causa terribles , y tristes pessadillas entre sueños.
Supuesto lo qual . se. deue comer en pequeña quantidad.
como esta prouado.
— 145 —
De los olores el pan,
de los sabores la sal.
REFRÁN. XXX.
Dio Dios a los hombres el sentido de oler , para que cono-
ciessen . y distinguiesen , los buenos de los malos olores, y
pudiessen huyr los aduersos . y pútridos , y admitirlos de-
leclables, y salutíferos . como conuenientes para passar la
vida con menos incomodidades . y peligros. V assi Galeno
considerando esta prouidencia de naturaleza , dize en el
octano del vso de las partes . que es el olfato vn vigilante
explorador . y el que haze la salba a las cosas que se han de
gustar , y comer : porque si el ofato las abomina, impossi-
ble es que hagan buen cuerpo . comidas ; y si por el con-
trario las aprueua por buenas y delectables. luego las ama
la boca, y las abraza el estomago. Sirue el fragante olor,
no solo para lo dicho , mas también , para suauidad, y de-
leyle, de los que guelen: y de aquí viene que vna bola, o
poma, formada de ámbar . zibeto. y almizcle, se vende
por excessiuo precio , y en tiempo de los antiguos , se esti-
maua vna libra de vnguento , que respirase suaue olor en
quareola ducados , que por este precio dize Plinio) se com-
prada el gusto ageno : porque los que consigo traen el olor,
no lo sienten, simen también los suaues oiores , para cor-
roboración, y fuerza de las partes mas principales de nues-
tro cuerpo , que son el corazón, y sesos: porque assi como
restauran los espíritus vitales, y animales, assi también
corroboran , y fortalecen los principios, fuentes , y faeul-
tades de adonde traen su origen. Lo qual enseña Auicena,
diziendo: Todo buen olor por solo que es bueno, y odorífe-
ro, conforta el corazón, y se^os , aunque por su calor, o
frió podría ofender
A.ssimismo el sentido del ¡.rusto 'el qual tiene gran pa-
rentesco con el olfato) fue concedido a los animales . para
que lo que vuiesse de entrar en el estomago, no solo fues-
se registrado por el olfato, mas también por el gusto, cuyo
oficio es admitir . y aprouar lo bueno, y reprouar lo malo:
lo qual el conoce , por los sabores : losquales, no solo de-
muestran que genero , o especie de cosa sea aquella que se
come, mas también, que complexión, temperamento , y "
virtud tenga. Testigo desta verdades Galeno, en el libro
lil. 10
— 146 —
de oculis medicinarum , y en el libro 2. de la facultad de
los alimentos, capitulo 61. adonde dize : Que el sabor co-
noce la qualidad de la planta. Auicena en el 1. de sus
cantares, afirmó que el sabor junto con el discurso, y ra-
zón , son quien nos muestra la qualidad de cada cosa. Aris-
tóteles, en el 2. de anima , capitulo 10. Y en el 4. de sensu
y sensibile , capitulo 4. que es el sabor (dize) vna passion
que altera el gusto , que está en potencia , para reduzirse
en acto : la qual passion se haze , y causa ; por sequedad
terrestre en lo húmido. Este sabor (como ya está dicho)
tiene gran proporción con el olor, y es casi vna propia
afección , y passion la del vno , y del otro , como dixo The-
phrastro , en el libro. 6. de las causas de las plantas , ca-
pitulo 1. Y el philosopho, primero de anima, testifica, que
el sabor , y olor, solo difierencian, en que assi como el gus-
to, tiene necessidad de humillad, para hazerse , el olor la
tiene de sequedad. Platón dixo, que el olor es humo, o nie-
bla. Sigue Galeno este parecer , en el i. de la facultad de
los medicamentos , diziendo : Es el olor vn vapor que se le-
uanta de las cosas olorosas: y assi vemos que aquellos hu-
mos , y vapores que se leuantan mezclados con el ayre que
respiramos por las narizes mueuen el sentido del olfato.
Las diferencias de los olores , y sabores son muchas;
pero reduziendo , las de los sabores a numero cierto son
ocho , sabor azerbo , austero, agrio, dulce, pingue, amar-
go, azedo,y salado. Auicena, y Theophrastro las reduxeron
a este numero. Mas las de los olores ai algunos autores
que afirmen , ser otras tantas como las de los sabores, y
que tienen sus proprios nombres. Pero Aristóteles en el se-
gundo de anima, y en el de sensu y sensibile dexo escrito,
que las diferencias de los olores, no son manifiestas , como
las de las sabores : por lo qual diremos ser tantas las dife-
rencias de los olores como son las cosas que las produzen.
De todas estas diferencias , que ai de sabores , y olores :
las quales Dios omnipotente crió para solacio , y refrigerio
del hombre, y para que el gusto, y olfato distinguiessen lo
bueno de lo malo , conociendo sus qualidades por el gusto,
y olor. De todas estas pues dize el presente Refrán : Que de
los olores el del pan , y de sabores el de la sal , son los me-
jores, mas delectables , y de mas prouecho para la vida
humana.
Y porque esta verdad de aqui adelante , quede en los
ánimos mas firme , y se entienda quanto importa vsar de
suaues olores ; se aduierta , que el olor grato, nutre, y
sustenta ; conuiene para la salud , y es a los viejos fomento.
Es question muy reñida entre los pythagoricos , y peri-
patéticos, si el olor puede sustentar, y restaurar el espiri-
— 147 —
tu, y partes solidas, de nuestro cuerpo, ó no. Aristóteles
con sutiles razones defiende , que el olor no sustenta . di-
ziendo : Necessario es, que de aquellas cosas que susten-
tan , y alimentan , sea parte algún excremento , o super-
fluydad , pues del olor, no se aparta superfluydad alguna ;
luego no sustenta. Demás desto, todos los anímales tienen
lugar propio (como es el estomago) en el qual se cueze lo
que lia de dar sustento; pues el olor no tiene lugar proprio
en que se cueza : luego no sustenta. Prueua también Aris-
tóteles esto diziendo , el alimento á de ser compuesto, como
lo es aquello , que se ha de alimentar. Pues el olor , es vna
simple qualidad sin mistión; luego no podra nutrir , ni ali-
mentar el cuerpo.
Estas son las razones , que Aristóteles escriue , prouan-
do , que el olor no puede alimentar los cuerpos , ni rehazer
los espíritus : pero que alterando (di ze) puede aprouechar
para la salud. El principe de la medicina Hipócrates, aquel
oráculo antiguo , y a quien en lo tocante a medicina alie-
mos de dar crédito , es de contrario parecer, que el philo-
sopho. Tiene este insigne medico por euidencia , que los
olores, no solo restauran , y rehazen los espíritus anima-
les, y vitales, mas también la carne y partes solidas del
cuerpo. Y assi dize : El que tuuiere necessidad de reparar
las fuerzas con presteza , vse de caldos , y cosas beuidas ; y
si la necessidad fuere mas vrgente, y requiere mas preste-
za , susténtese con olores. Galeno sigue el parecer de Hipó-
crates, en el segundo de los aphorismos. Esta verdad nos
haze manifiesta Democrito , el qual siendo de edad de se-
tenta años (como escriue Hiparco) detuuo el anima en
el cuerpo tres días . con solo el olor del pan : y no se admi-
rará ninguno, que Democrito . viuiesse con el olor del pan.
auiendo leydo a Plinio, el qual afirma , que en los confines
del Oriente , junto a vna fuente del (¡auge, viue cierto ge-
nero de gente , cuyo cuerpo se cubre de vello , y sus vesti-
dos , son de hojas , y lana de arbores : la qual gente (dize)
viue sin comer , ni beuer , sustentándose con solo el suaue
olor , y vapor , que los arbores , sus frutas , y rayzes de Si-
lancan. Y si estos an de yr algún camino largo , llenan con-
sigo fruta , que con su olor les alimente. Haze Strabo men-
ción desta gente , y Ludouico Celio Rodigino. Que los olores
alimenten los cuerpos , nos enseña el aoctissimo philoso-
pho Platón , el qual dize . que en algunas regiones calidas,
abundantes de suaues (llores , los hombres de flaco estoma-
go , y cuerpo , se sustentan , y nutren con solo el olor. La
razón también nos manifiesta esta verdad : porque el olor,
es vapor, y los espíritus, también son vapores : pues como
vn semejante siempre se rehaze , nutre, y conserua con
— 148 —
otro , con facilidad los olores, se conuierten en espíritus,
los quales se restauran , y aumentan con solo el olor. De
adonde parece tener apariencia de verdad, lo que escriue
Plutharco en Artoxerxe, afirmando, que ai en Persia vn
aue llamada , rhintacen , la qual se sustenta con roció, y
viento. Comprueua también esta verdad la experiencia , la
qual nos enseña manifiestamente , que el espíritu perdido,
en los que se desmayan súbitamente, se recupera con solo
el olor de generoso vino , sin poderlo hazer con tanta velo-
cidad , la comida solida. Y assi Galeno , en el duodécimo
del methodo, socorriendo a los que padecen desmayos con
calenturas , ordena , que vsen vinos calidos , y generosos,
con intento de que su vapor restaure el espíritu perdido.
Ouidio Nason , en el primero de ponto , aludiendo a este
proposito canta.
Mi espíritu restauraron tus palabras ,
Qual con dulce licor de vino puro.
Galeno apretando mas este caso , enseña en el dozeno
del methodo , que el ayre solo, sinzero , y puro , es causa
material de los espíritus animales. Pues si el ayre solo , es
apto para rehazer el espíritu perdido ; quanto con mas efi-
cacia , se ha de entender, que el olor, siendo vaporosa
sustancia, le recupera, y restaura.
El principe Auicena dixo acutissimamente, tratando de
la nutrición , que el cuerpo se sustenta de dulzura , y el es-
píritu de aromaticidad , que es lo propio , que olor. Nicolás.
y Alexandro peripatéticos , juntos con Galeno, como refie-
re Marsüio, y Celio Rodigino concluyen diziendo, que el
espíritu animal , y vital, se refocilan, y restauran con
ayre, y con olor: porque el vno , y el otro son mixtos: los
quales atraydos por la respiración , penetran á las entra-
ñas , adonde se templan , y cuezen ; y transmudados en es-
píritus , se esparzen por las arterias.
De lo dicho se muestra con euidencia , que los espíritus
se rehazen , y sustentan con olores ; pero passando adelan-
te , lo que mas admira es , ver que no solo los espíritus,
mas también las partes solidas de nuestro cuerpo , se res-
tauran , y aumentan con solo olor. Esta verdad muestran
bien clara, los bodegoneros, pasteleros , cozineros., y aun
los que miden vino: los quales (si alguna enfermedad no lo
impide) siempre viuen frescos, gordos , y luzidos , con muy
poca comida: porque los vapores odoriferos, que de los
guisados , y vino se leuantan , son bastantes para aumen-
tar sus carnes , y enxundias. Esta es la razón , por que los
que están hambrientos , se deleytan intensamente cou el
— 149 —
olor de los manjares que sustentan; y después de satisfe-
chos , y aplacada la hambre , no solo no deleytan , mas son
molestos, y enfadosos , como no necessarios por entonces.
Conoció esta verdad Aristóteles en el libro de sensu, & ijs
quue; adonde dize , que los olores de los manjares son sua-
uissimos a ios necessitados , y hambrientos , y molestos a
los repletos. Prueuase también con razón euidente, que los
olores aumentan , las partes solidas. Porque si la parte mas
delicada , y sutil de los manjares ; la qual es vn vapor que
se leuanta dellos , assi como son comidos, se esparze , y
derrama por los poros, y venas ascondidas de nuestro cuer-
po , nutriendo , y sustentando las partes solidas : porque el
olores vna sustancia también sutil , y vaporosa , no au-
mentará las partes solidas? Dexolo que se dize del cama-
león, y salamandra, que se sustentan con vn solo elemen-
to, y los pezecillos pequeños, que crecen en la purissima
agua , y el albahaca, que vine , cresce, florece , y lanza de
si olor-, dentro de la propia agua: porque bastantemente
se á prouado , que no solo el espíritu , mas también las par-
tes solidas , se rehazen , restauran , y alimentan con olores.
Siendo pues esto assi , que el espirito en cuya custodia
consiste la vida , se recupera con suaues , y dulzes olores:
quien aura de sano entendimiento, que no los procure , y
ame: principalmente el del pan, que dize la presente sen-
tencia : con el qual Demnerito produxo , y alargó su vida
tres dias. Este pues vsen los hombres flacos , afligidos , y
cansados , aduirtiendo , que el pan ha de ser caliente. Des-
pués del olor del pan , es también bonissimo para la con-
seruacion . el de las carnes assadas , y el del antiguo , y
generoso vino; y assi podra quien se viere afligido, y sin
gana de comer, y con poco espíritu restaurarle , oliendo
pan caliente mojado en vino puro, y oliendo assimismo car-
ne de perdiz, gallina , carnero , y de buen tocino assadas.
Es admirable también el olor de la miel , mezclada con
vino blanco y caliente , para que se eleuen vapores , y tan-
to que ai quien diga que Democrito detuuo con este olor la
vida, y no con el del pan. Restaurase assimismo , el espí-
ritu en los que tienen falta del, con poluos de canela, aza-
frán , sándalos, cíanos, arraihan , y vna tostada de pan
mojada en agua rosada , y vinagre rosado puluerida con
los poluos dichos, y aplicada a las narizes. Pedro de Apono
atirma , que muchas vezes detuuo la vida, a los que ya es-
tallan en el estremo, con poluos de castóreo , de mazo, y
de azafrán , in fundidos en buen vino , y aplicados al olfato.
Ni se pongan ante los ojos las razones , (pie Aristóteles
dá , prouando que el olor no alimenta: porque et philoso-
pho trata del olor , en quanto -es vna simple qual ida d , la
— 150 —
qual es muy cierto que no alimenta : pero considerando el
olor , materialmente en quanto es vapor , y humo , o eua-
poracion , leuantada de las cosas odoríferas : en esta consi-
deración es muy cierto, que sustenta , nutre , y alimenta.
Y se han de tener por ciertas las autoridades de tan insig-
nes varones, como Platón, Hipócrates , Galeno , Auicena,
Alexandro , y Mcolao, y de otrus muchos que lo confirman,
con razones philoophicas , y euidentes experiencias : los
quales quando dizen , que el olor sustenta, hablan , no de
simple qualidad , como Aristóteles , sino del vapor , y eua-
poracicn , como está dicho.
Boluiendo pues a la declaración de nuestro Refrán,
quiero que considere el prudente desseoso de salud, y vida,
quanto caso se aya de hazer de los olores, "para conseruar-
la, y que fixe, y retenga en su memoria la difinicion del
olor, la-í diuersas autoridades, y razones, que se han tray-
do, aprouando su vtilidad, y como el pan, carne, vino , y
miel, y otras cosas aromáticas , con su olor pueden dete-
ner, y restaurar el espíritu, en los ya propinquos ala
muerte , y que todas las diferencias que se propusieron , y
autoridades , confirman la historia de Democrito , y haze
que sea notorio: Que de los olores el pan.
Lo vltimo deste Refrán , es el encarescimiento del sabor
de la sal, que como ya arriba se dixo , es el mas vtil , ne-
cessario , y de importancia, de todos los ocho sabores, que
Auicena , y Theophrastro nos proponen : lo qual demons-
tró el Refrán , diziendo : De los sabores la sal. Y porque se
manifieste esta verdad, y no quede impression de escrúpu-
lo alguno , en los entendimientos , se aduierta lo primero,
que el sabor salado . es mas caliente que el dulce. Doctrina
es esta de Aristóteles , en sus problemas, y de Aberroes en
los collectaneos ; adonde dize , que el calor del salso sabor,
es mas intenso que el del vntuoso. Lo proprio enseña Gale-
no en el o. de la facultad de los simples : Pero aunque el sa-
bor de la sal . es mas caliente , que el dulce ; nunca el dul-
ce se conuierte en salado, antes el salado, se puede con-
uertir en dulce ; según enseña Aristóteles , en el libro 23.
de sus problemas, adonde preguntando: por que el agua
de la mar , que está mas cercana a la tierra, es mas dulce?
Responde, que porque se mueue mas , y que lo salado que
se mueue , se conuierte en dulce. Y porque procedamos
con método , se aduierta también, que la causa del sabor
salado (dize el philosopho' es cierto modo de sustancia , en-
tre tenue , y terrestre , o crassa , con alguna porción de
agua. Y assi dize en el 2. de los metheoros , que la mar es
salada : porque el Sol con su calor , leuanta lo sutil, y de-
licado del agua, y assa , y^quema lo gruesso , que queda
— 151 —
abaxo mezclado con el agua , de adonde resulta el sabor
salado. Que la sal tenga alguna mezcla de agua es certissi-
mo ; prueualo Aristóteles , diziendo , que la sal puesta en
•el fuego haze ruydo , y estrepito : porque la parte de agua,
de que consta , se conuierte en ayre , el qual causa la es-
tampida , y ruydo , al tiempo , que rompe la sal.
Son tantas las excelencias de la sal , y los prouechos
que causa a la vida humana, que fuera necessario vn largo
libro , si se vuieran de escriuir bien por extenso. Y assi
euitandoprolixidad , diré solo , que en las escripturas di-
urnas , y humanas , se haze gran caudal della. En las Sa-
gradas letras, la sal suele tener ordinariamente quatro
significados , o acepciones , que son ; sal de sabiduría , sal
de penitencia , sal de amistad, y sal de esterilidad. Que se
entienda por la sal la sabiduría , el Euangelista san Malheo
nos lo enseña, diziendo : Vosotros sereys sal de la tierra. Y
assi vemos, que en el Leuitico, capitulo 2. está escrito:
Qualquiera cosa que ofrecieres en sacrificio, la guisarás, y
aderezarás con sal. Y lob , en el capitulo 6. dize : Por ven-
tura podra ser comido aquello que no fuere guisado con el
sabor de la sal? El Apóstol san Pablo , escriuiendo a los Co-
losenses : Vuestra palabra (dize) sea guisada con sal en
gracia. Y esto porque ninguna cosa puede agradar á Dios,
que no sea pessada , y limada con el examen de la razón.
Demás desto la primera cosa que se haze con el infante,
qire lleuan a la Yglesia. para lauarlo , con el agua del sa-
crosanto Sacramento del Bautismo, es ponerle vn poquito
de sal en la boca. Acostumbrauase también en muchos
Templos de la Alemania Chatolica , y casi por todo aquello
de Treueris , y confluencia en lugar de agua bendita , tener
las pilas llenas de sal. De la qual cada vno tomaua vn puño,
luego que eutraua en la Yglesia. Y ninguna cosa suelen
tanto los señores zaherir a sus criados , en los quales cono-
cieron alguna mancha de ingratitud necia . quanto la sal
que en su casa comieron , aludiendo a esto solemos dezir
de los hombres que hablan docta , y graciosamente es,
que son vn terrón de sal.
Significa también la sal , el Sacramento de la Peniten-
cia : porque assi como la sal preserua los cuerpos de cor-
rupción (dize Bercorio) assi también la Penitencia, preser-
ua las almas de condenación. Los institutos de los Egyp-
cios , y la propia experiencia muestran , que la sal preser-
ua de corrupción. Acostumbrauan (según dize Ilerodolo)
esta gente , salar los cuerpos para enterrarlos. Y los anti-
guos para que el vino no se conuirtiesse en vinagre, le
echauan sal.
Por esta propria razón antiguamente , le atribuian la
— 152 —
tercera significación , que es de amistad , y confederación:
de adonde vino la costumbre que quando los hombres ha-
zian contratos, pazes , y amistades , comían sal , signifi-
cando , que assi como la sal es incorruptible , y á modo de
eterna , assi las confederaciones , y amistades , de alli ade-
lante lo auian también de ser. Por esta catira en el Leuitico
está escrito: No quitarás la sal del concierto de tu Dios, de
tu sacrificio. Y san Marcos dize : Tened entre vosotros sal,
y tened paz entre vosotros.
VI finiamente significa la sal esterilidad : por lo qual se
dize de Abimelech, en el 9. de los juezes, que destruyó la
ciudad , y la arruynó tanto, que la sembró de sal. Tiene esta
significaqion por su gran sequedad , de que consta ; y assi
qualquier lugar donde se engendra la sal es estéril. Por lo
qual suelen arar con sal las casas de los traydores: porque
ni aun yerbas crezan jamas en ellas: y es justo , que a vna
cosa tan fea , y mala como es la traycion , se oponga la que
es tan loable , y santa , como la sal.
Admitíase antiguamente la sal en los sacrificios, no
solo por la gracia, y sabor, que dá a los guisados , sino
también porque (como ya dijimos arriba) es símbolo de
amistad, y confederación. De adonde se vino a vsar, que
quando se pone la messa , adonde lian de comer diuersas
personas , lo primero que ha de parecer delante, y que no
puede faltar . es el salero con sal : en significación de la
paz que á de auer entre los que comen juntos. Y de aqui se
entenderá, por que algunos tuuieron por mal pronostico,
y señal derramarse la sal: porque entendían que se acaba-
uan , y deshazian las amistades de los circunstantes.
Es vn condimento tan ordinario . y tan agradable a la
vida humana la sal , que a las viandas que no reciben su
mezcla, tenemos comunmente por dessabridas. Y muy an-
tigua opinión es , que vniuersalmente , para todo el cuer-
po ninguna cosa ai tan prouechosa , como la sal , y el Sol,
y a^si dizen, que los cuerpos de los pescadores , están he-
chos de cuerno. Manda Galeno, que a los niños infantes,
acabando de nacer , los esparzan por todo su tierno cuer-
po , polbos de sal. Y Auicena en la primera del primero,
enseña también, que los cuerpos de los niños infantes , se-
lauen con agua, en la qual se aya dessatado vn poco de
sal , para que el ombligo , y cuerecillo , se aprieten , y de-
fiendan de las injurias esternas. Sienten los apassionados
de podraga , gran remedio con la sal , porque aprieta , des-
seca, y enxuga. Preserua también los cuerpos muertos de
corrupción , de tal suerte , que los haze durar por largos
siglos. De adonde vino la medicina a conocer que ninguna
cosa en tiempo de peste , puede el hombre vsar con mas
— 153 —
prouecho .para no ser destruyelo , y assaltado de tan atroz
enemigo) que las pildoras , que se dizen de Rufo, o pesti-
lenciales, listas entre ¡jiras cosas , de que se componen,
preseruatiuas de peste , y corrupción , llenan buena quan-
tídad de sal, como vna de las cusas que mas asiguran los
cuerpos de su contrario el contagio, y corrupción. Confir-
ma esta verdad lo que se lee del Capitán Hernando de Soto,
natural de Valcarota : el qual auiendo entrado . conquis-
tando la Florida con buen numero de valientes Españoles.
Entre otras calamidades jue todos padescieron , fue la ma-
yor, que les falto la sal; por la qual desuentura, muchos
de los soldados feneseieron podresciendoseles las entrañas,
y hinchándoseles el vientre , a causa de comer todos los
manjares sin sal.
Es de inumerahles efectos en medicina la sal, los qua-
les por ser tan notorios se callan , diziendo solo , que no se
haze clister , para euacuar el vientre bien . en que no en-
tre la sal por la propiedad que tiene de picar , y de limpiar
el vientre , como aduirtio Galeno , en el libro de alimento
atenuante, ven otras partes. Por esta razón , también la
sal trayda en la boca dize el Doctor Mercado en vna insti-
tución , y la experiencia lo muestra atrae las flemas del
celebro y las purga escupiendo , y humedesciendo el pala-
dar , y lengua. Este efecto de la sal , tenia bien conocido el
inuicfo Emperador Carlos Quinto , el qual auiendo passado
en África, a la conquista de Túnez , y temiendo el excessi-
uo calor de aquella tierra, y del tiempo, y ia talla de agua:
pareciendole a su Magestad , que los soldados auian de" pa-
decer gran sed, el dia que auian de embestir contra el ene-
migo, ordenó que cada soldado pusiesse vn grano de sal,
debajo de la lengua, para remedio de la sed : aduertencia
digna de mucha alabanza.
Qualquier sabor salado , possee demás de las virtudes
dichas , propiedad de contraer , de comprimir , y de con-
seruar , secando , sin gran excesso de enfriar , o calentar.
Esta doctrina es de Galeno. Y Auicena dize , que los electos
de la sal, son limpiar, lanar, secar, y conseruar de putre-
facion : lo qual nos enseña la experiencia , pues sin sal , ni
<d tocino se pudiera conseruar, para todo id año, niel
! escado de la mar , se pudiera distribuyr por todas partes
sin corrupción ; de la qual se libra lo vno.y lo otro por
medio de la sal , que consumiéndola humidad de las cosas,
las conserua. l'or esta razón , el pan que esta salado pessa
mucho menos , que lo que no está salado , en la propria
quantidad ; como enseña el philosopho en el libro 21. de
sus problemas , adonde pregunta : por que los panes que
no tienen sal, son mas pessados que los salados , finiendo
— 154 —
en lo demás vna propria medida? Y responde , que porque
la sal consume la humidad , y los aligera.
Todo lo dicho hasta aqui , se á de entender de la sal ma-
rina, y de la de los lagos , y de la mineral , que es como
piedra, aunque esta vltima, es mas eficaz que las demás.
De las quales especies de sal, quien con atención quisiere
considerar , las virtudes que posseen en medicina , que ya
quedan escritas, y otras muchas que Dioscorides escriue,
en su libro 5. Y quien también assimismo aduirtiere , como
es vn condimento tan ordinario , y agradable a la vida hu-
mana , que a las viandas que no reciben su mezcla, tene-
mos comunmente , por dessabridas: y que aunque les falte
lo dulce , o agrio , y los demás sabores , las comemos : pero
faltando la sal , no las podemos arrostrar. Quien aduirtiere
pues todo esto, conocerá, que de los sabores es el mas
vtil, necessario , y mejor, el de la sal.
El agua, sin color, olor, ni sabor,
y hala de ver el Sol.
REFRAX. XXXI.
Jljl intento que se lleua en estos comentarios es conseruar
la salud humana: y como esta consista, en vsar con mode-
ración , de las cosas no naturales ; sigúese después de auer
tratado de la qualidad , quantidad, modo . y ocasión de la
comida, tratar de la beuida, como de cosa tan necessaria,
para el fin que pretendemos. Pues como el agua sea , la
beuida mas natural a los viuientes por esta causa , en la
declaración presente . representaremos las condiciones , y
excelencias del agua , cuyas saludables propiedades , nos
propone el presente prouerbio , diziendo : El agua sin
color , &c.
Aduiertase lo primero , que muchos de los sabios philo-
sophos , dieron entre todos los elementos la dignidad ma-
yor al agua : porque la naturaleza de los mortales, mas fá-
cilmente sufria la falta de otra qualquiera cosa , que no la
del agua: porque si falta el trigo , y ceuada, ai rayzes, y
frutas de los arboles, muchas diferencias de carnes, de
aues , de pezes , y de ortalizas : pero si falta el agua , de
ninguna virtud puede ser el manjar. Y assi el Eclesiástico,
en el capitulo treinta y nueue enseña , que el agua , y el
fuego son necessarios para la vida de los hombres. Y en el
— 155 —
mismo libro , capitulo veinte y nueue dize: El principio de
la vida del hombre es el agua , el pan , y las vestiduras.
Por lo qual es tenida por in felice la villa, o lugar que care-
ce de agua , o que la tiene mala. Y por tanto en el capitulo
séptimo de Iudih , está dicho , que al que priuan del agua
le matan sin cuchillo. Y en el capitulo vndezimo del mismo
libro , que el que sufre la falta del agua, padece entre los
muertos. Pindaro , en el principio de la oda primera,
atirma, que el agua es la mas excelente cosa de todas las
del mundo : y lo mismo dize en la oda tercera antes del
íin: porque del agua recibe la vida humana grandes como-
didades; como lo escriue Aristóteles, autor de la sentencia
de Pindaro , en el libro tercero de la Retorica. El gran me-
dico Galeno, en el libro primero délas facultades délos
simples, capitulo quarto dize: El agua es conuenientissi-
ma para todos los hombres , assi sanos, como enfermos, y
muy necessaria para la vida. Homero claramente enseña
en el libro diez y siete de la Odissea que el agua sustenta,
y mantiene los mortales : De adonde tomaron ocasión algu-
nos varones doctos , a dezir , que aquellos antiquissimos
padres, que viuieron a ochocientos, y á nueuecientos años,
fue la causa , porque bcbian agua : Porque los que des-
pués que Noe plantó las viñas sucedieron , fueron de muy
mas breues vidas.
Philosophos antiguos vuo , que atribuyeron al agua,
por su admirable virtud, el principio de todas las cosas.
Destos fue Talesmilesio , vno de los siete que celebró la
Grecia; como lo afirma Tulio , en el libro primero déla
naturaleza de los diosses. Yitrubio, libro segundo , capitu-
lo segundo. Justino , en el admonitorio de los gentiles. Ga-
leno, en el libro de la historia de los philosophos. Plutar-
co , en el libro primero de los plácitos de los philosophos.
Lactancio en el libro segundo , capitulo dezimo. Tertulia-
no , libro tercero , contra Marcion. Ensebio, en el libro
primero de la preparación Euangelica. Y Au^onio, que en
la escuela de los sabios introduze al mismo philosopho,
que habla desta manera. Yo soy Talesmilesio, que é dicho
que el agua es principio de todas las cosas. De la misma
opinión es Homero, en el libro dezimo quinto de la Iliada,
adonde dize , que del Occeano fueron engendradas todas las
cosas. A esto propio alude Hesiodo , que llama al agua
Chaos, como a principio de todas las cosas. A todos estos
sabios varones ymita el poeta . llamando al Océano padre
de todas las cosas. Encaresciendo la exceliencia del agua,
algunos philosophos dixeron , queel agua, no solo importa,
como muy necessaria para el cuerpo ; pero que también
tiene mucha correspondencia con el alma-. De adonde vino
— 156 —
Nemesio philosopho a dezir, que Hipon afirmaua ser el
anima agua. Y por esta razón dezia Ebulo , que los que be-
bían agua tenían gran prontitud para trazar cosas altas,
como quien tenia mas clara el alma , y que nuestra^sabidu-
ria se escurecia con el vino. Plinio di\o ser esto tan claro,
que se traia a manera de prouerbio. Lo qual el famoso De-
mostenes acostumbraua, quando escriuia alguna cosa su-
til en que quería mostrar su ingenio ; como lo escriue Ly-
bano Sopbista , alioncio Procónsul. Y Luciano en las ala-
banzas de Detnostenes, dize , que no beuia vino quando es-
criuia. Apolonio Trianzo , como lo refiere Philostrato (es-
criuiendo su vida en el libro segundo' dize de si , que siem-
pre beuia agua , menospreciando el vino , y que los que be-
uen agua duermen poco, y assi no tienen vaguedos de ca-
beza , como los que beuen vino. Platón en el libro de legi-
bus, dize, que los Capitanes y los soldados, marineros,
juezes , y todos aquellos que tratan de letras, y los que
procuran cosas graues, no beuau vino. De otra manera se
puede entender también, que el agua, no solo es proue-
ehosa al cuerpo, nia< también al alma: porque como dize
Tulio, en el libro primero de las leyes; con el aspersión
del agua , no solo se quitan las manchas del cuerpo , pero
se adquiere castida 1 . y limpieza: y assi los que auian de
hazer sacrificio a los diosses , primero se purgauan con el
lauatorio del agua, como lo dize Seruio, declarando vn lu-
gar de Virgilio en el sexto 'le la Eneida, quando introduze
a Eneas, que babla con su padre Anchises. Y lo mismo afir-
ma en el libro 4. de la propria obra , quando la Reyna Pido
quiso hazer sacrificio a los diosses: el qual lugar nota
Seruio a este mismo proposito. Aluden ¡i esta opinión Oui-
dio , y [ubenal . en la satyra sexta : y Persio en la satyra
segunda. Baptista Plantino junta estos lugares, que arriba
referimos de Virgilio, los quales antes a este mismo pro-
posito, auian sido aduertidos de Maehrobio, y de Landyno.
Conuiene también con esto la costumbre que los anti-
guos tenían, quando auian de hazer algunos sacrificios,
que era lauarse primero con agua , como hizieron Peuca-
lion , y Pirha su muger ; lo qual cuenta Ouidio en el libro
primero del Methamorphoseo. Haze a este mesmo intento
aquello de Heliseo Propheta en el quarto libro de los Reyes;
adonde se dize : Anda , y lauate siete vezes en el lo reían.
Son tantos los bienes que los humanos reciben cada dia del
agua, que no solo la llamaron diuina; como hizo Homero
en el libro dezimo quinto de su yliada, mas aun la venera-
ron como ádiossa; según cuenta Luziano. De adonde tomó
ocasión Marco Varron . en el libro primero de re rustica,-
capitulo primero-, que inuocando a los demás diosses, tam-
— 157 —
Lñen pide socorro al agua , y dando la razón dize , que sin
el agua toda la agricultura perece, y muere. Agacio en el
libro primero dize , que los Alemanes adoran las aguas de
los rio?, como á dioses. Y en el libro segundo , afirma que
los Persas la tienen en tanta veneración, que les falta atre-
uimiento, para lauarse con ella el rostro , por no tocalle.
Y el santo Propheta lliercmias , llama á Dios Fuente de
3gua vina.
Desta agua pues que auemos dicho, es de quien trata el
presente Refrán. La qual es vna de las tres cosas (como
enseña el gran Hipócrates^ en que consiste la salud, y vida
de los hombres , si fuere de buena qualidad. Pues como las
aguas sean en seys diferencias, que vnas son llouedizas,
otras de rios . otras de fuentes, otras de pozos, otras de
lagunas , y estanques, y finalmente otras que se derriten
de nieue , y velo : nuestro presente refrán , no consideran-
do , ni disputando qual de estas seys diferencias, fuesse
mas saludable, para los hombres, nos dá vn precepto vni-
uersal , por el qual conocerá el prudente , qual sea buena
agua , sin respecto , ni consideración de las diferencias di-
cha^. Este precepto pu<is, es : El agua sin color , olor , ni
sabor , y ala de ver el Sol.
Y porque vna cosa de tanta importancia, como es la
buena agua , para la salud de los mortales , no quede sin
preceptos claros , y distinctos , por los quales pueda ser
conocida, y aprouada , se aduierta aunque la sentencia
que explicamos , contiene las principales propiedades del
agua saludable que el loetissimo Sabanarola comprehende
en treze señales , o condicione- la buena agua. La^ quales
tomo de Auicena, en el libro primero, sen. segunda, doc-
trina segunda ; y de Hipócrates en e! de aere aqua, ¿¿ locis.
La primera condición , que ha de tener la buena agua
es , que sea subtil , delicada, y penetrante : por la qual ra-
zones muy aprouada la llouediza, engendrada de los vapo-
res de la tierra, o de ayre subtil: la que llueue en el Eslió,
fue mas aprouada de Hipócrates, en el de agua y lugares :
pero aduirtio , que no se beuiese , hasla tanto que estu-
uiesse cozida , y colada : porque de otra suerte (dize) cau-
sara catarros, destilaciones, y ronquera: adonde auemos
de entender por cozimiento , y colación, que sea reposada,
y assentada de muchos dias en los algibfs.
Es la segunda condición, que no este detenida sin mo-
uerse , y assi conuendra , -que el agua corra, oque esté
frequentada en los algibes.
La tercera es , que sea ligera , de poco pesso : la qual
condición es muy considerada de la gente vulgar, no aten-
diendo a otras de mas importancia. "
— 158 —
La quarta condición es , que con presteza , se enfrie, y
se caliente: porque esta facilidad de alterarse, muestra
gran sutileza , y delicadez. Y assi Hipócrates en vn apho-
rismo puso esta señal, por de muy grande importancia,
para saber qual sea el agua ligera , diziendo : El agua que
con presteza se calienta, y enfria . es muy liuiana.
Es la quinta, que en el tiempo de Imbierno, esté calida,
y en el Estio tria: porque significa, que no echa de si el
calor natural, que en el imbierno se le junta ; y en el Es-
tío , no permite que el calor estraño se le introduzga.
La sexta, se toma del lugar donde nace ; el qual ha de
ser alto, y no de piedras, antes de tierra. Estas tales aguas,
dize Hipócrates, en el lugar citado, que son muy buenas,
y dulces, y claras, y que sufren vino , y están en el Im-
bierno calidas , y en el Estio frias.
Séptima condición de buen agua es , que la fuente cor-
»ra, y el agua no esté detenida: porque del mouimiento,
se quebranta , y subtiliza.
La octaua condición es , que la fuente tenga su naci-
miento corriente, házia el Oriente o házia nuestro Norte.
La nouena condición sea, que el agua, no esté en la
propria parte donde nace, antes muy remota de su origen:
porque en aquel espacio se adelgaza, y subtiliza.
Es la dezima condición , que la parte por donde corre
el agua, no sea totalmente piedra, sino arenal, y tierra
limpia , sin cieno hediondo. Esta condición trae Auicena,
tratando de las disposiciones del agua , en el libro primero
de la sen. segunda.
La vndezimaes , que el agua sea á la vista, clara , y
limpia , sin color alguno: porque esta se destribuye presto.
Es la duodezima\ que no tenga sabor , ni olor alguno
estraño , que esto significa la pureza , y bondad. Y esta tal
agua es la que el vulgo llama dulce.
La vltima condición consiste, en que el agua esté des-
cubierta , de tal suerte que los vientos la azoten , y el Sol
la hiera , y cueza. Con estas tres condiciones vltimas , que
el agua tenga , será perfectissima , que son las que el pre-
sente Refrán nos propone , diziendo, que el agua ha de ser
sin color , olor , ni sabor, y que la vea el Sol. Las quales
condiciones escriue Auicena , y Hipócrates, en los lugares
citados.
De todas las propriedades dichas , se infiere euidente-
mente, que el agua de lagunas, y estanques, es malissi-
ma. Infiérese también, que el agua de los rios , que corre
por partes limpias . y esta distante de su origen , es mas
conueniente, que la de los pozos. Assimismo se colige, que
el agua llouediza , que cae con truenos, o poco a poco , es
— 159 —
subtil ; pero liase de beuer assentada, que es lo que dixo
Hipócrates, colada , y cozida. Infiérese también, que el
agua de yelos, y nieue es nociua. Lo qual confirma el Cas-
tellano , diziendo : Charco de granizo , hiél , y romadizo.
Otros modos ai de conocer el agua saludable , los qua-
les se toman del efecto, y experiencia; y assi es juzgada
por agua loable , aquella en que la carne , garbanzos , y
otras legumbres , se cuezen con mas celeridad. Hazese
también experiencia, echando diuersas aguas, en diferen-
tes vasos, y aquella que haze menos assientos . es mas
pura , y loable. Es muy cierta aprouacion de ser saludable
agua , aquella que si se enturbia , se aclaró en mas breue
espacio que otras. Es assimismo buena prueua , aquella
que enseña Auicena , diziendo , que dos paños de vn pro-
prio pesso, se mojen en dos aguas diferentes , y después se
expriman, y se enxuguen bien , y se bueluan a pessar :
porque aquel paño que fuere mas ligero , mostrará que el
agua en que se mojó , es la mejor. Pero la que yo tengo
por mas cierta que ^das , es la experiencia, que los estó-
magos , y hipocondrios hazen : porque aquella será agua
saludable , que ocupa poco las paites dichas , y desciende
en menos tiempo, y sin pessadumbre , y con mas facilidad
se destribuye por las venas. Tal como esta es el agua de
aquella fuentezica , que está en la cumbre mas empinada
de vn alto monte sin peñas , cercada de robles , al Oriente,
bien visitada del Sol, entre Logrossan , y Garciaz; no lexos
de Guadalupe, cuya agua es tan subtil, limpia, ligera,
clara, ysuaue, que los pastores circunuezinos, no osan
beuer della : porque les aflije al instante tan cruel el ham-
bre, que la comida de tres dias (sin poder resistir el ape-
tencia) la consumen en vno : y assi la llaman la fuente de
Vaciazurrones , por el efecto, que en ellos haze , consu-
miéndoles la comida , en beuiendola. Hipócrates en el libro
de ayre, agua, y lugares, vsa de otra experiencia , para
conocer la buena agua ; la qual es el pesso, diziendo , que
la que menos pessa es mejor. El vulgo fia en esta señal
mas que en otra alguna, siendo falsa, como verdadera-
mente lo es. Erasistrato acerca de Ateneo , dize , que se
engañan todos aquellos que creen en el pesso , para cono-
cimiento de la buena agua : porque el vio ser falso esto en
el agua del rio Anphiarto , y de Eritria : de los quales dos
rios, la vna agua era enferma , y la otra saludable . y bue-
na , y pessauan ygualmente : de adonde conoció ser falsa
la experiencia del pesso.
Las condiciones, y señales, que hasta aqui se han es-
crito , para conocimiento de la saludable agua , son apro-
uadas por doctos médicos , y philosophos ; entre las quales
— 160 —
las mas verdaderas , son las que trae Hipócrates , en el
libro quinto , diziendo : El agua que presto se enfria , y
presto se calienta . es la mas ligera. Este pues ha de ser el
modo de pessar el agua y no con pessp como el vulgo ig-
norante haze: y las otras señales , son las que nos propone
nuestro aphorismo Castellano . compitiendo con el de Hipó-
crates , y afirmando , que el agua buena . á de ser : Sin co-
lor , olor , ni sabor , y que la vea el Sol. Prueuase la razón
desíe oráculo Castellano , con el autoridad de Plinio ? el
qual dize , que para que el agua sea salubérrima, ha de
tener semejanza alguna con el ayre. Y assi dize , que la
vista no ha de percibir en ella color , antes ha de ser mas
limpia , que el cristal , sin mezcla estraña , y sin sabor, ni
olor , mas que si fuesse ayre puro. Deste parecer es el Doc-
tor Mercado, en la institución que trata de la beuida. adon-
de aprueua el parecer de Plinio , y el del Refrán. Otras se-
ñales enseña Vitruuio, libro octano, capitulo quinto, adon-
de las podra ver el curioso.
Y por ser el agua tan necessaria^ que es impossible
passar la vida sin ella, y porque en los lugares que se edi-
fican , y cassas que s-1 fabrican nueuas , y guertas que se
plantan , no se puede bazer cosa buena sin su auxilio , me
á parecido a proposito escriuir aquí las señales que los
philosophos traen, para saber en que parte cañando , se
hallará cierta el agua. Con las quales se escusaran muy
cxcessiuos gastos, que se suelen hazcr , buscando el agua
en profündissimos pozos, por consejo de charlatanes , bla-
terones , sicophantas, que el vulgo llama zahones : los
quales siempre luirían de aquellos , que simplemente , les
dan crédito , y les entregan el dinero.
Las señales pues mac ciertas que los pbilosophos ense-
ñan , para conocer en que parte, debajo de la tierra se ha-
llar:; agua , son en dos maneras , vnas difíciles . y otras
mas fáciles. Dexando las difíciles , para que en Yitruio se
vean , y en los escritos de León Baptista , digo , que las fá-
ciles son : Que sea aquel lugar, adonde cabaren , bien cu-
bierto de verdes juncos , o yedra. Assimismo aquel campo
adonde se crian quantidad de pequeñas ranas , y copia de
lombrizes. o adonde Duelan muchos mosquitos, dando buel-
tas , o assimismo huelan otros animalejos que tienen alas :
todo e^to muestra, que si caban hallarán agua natural; si
no es que por el Imbierno se recogió en aquella parte agua,
y después de seca resulta alguna humedad. Pero la señal
mas cierta será , que estando el Cielo sereno por la maña-
na , antes de salir el Sol , echándose boca abajo en el suelo,
afirmando la barba en tierra, y mirando atentamente a
vna parte , y á otra . adonde vieren leuantarse algunos de-
— 161 —
licados vapores, a modo de la respiración que lanzamos en
tiempo de lmbierno , alli será cierta el agua. Y para mas
seguridad , harán vn hoyo , de cinco pies en ancho , y hon-
do ; en el qual por la tarde, al tiempo que el Sol se ponga,
meterán vn vellón de lana sucia , o vna olla , o jarro nue-
uo de barro , sin cozer. Después cubran el hoyo , con yer-
bas , y cañas , y tierra : y si otro dia por la mañana el ve-
llón estuuiere pessado , y húmedo , y la olla , o jarro blan-
dos , y como mojados , cierta será el agva en aquel lugar.
Véanse otras señales en los autores citados , y en Alfonso
Pérez , sobre los metheoros.
Es el vso del agua ; según doctrina de Galeno , acomo-
dado en todas edades , y assi dize : Que los niños, y los que
crecen, beban siempre agua. A los que por su tempera-
mento , o por su edad son calidos, a todos estos (dize) es
muy conueniente el beber agua. Conuiene también a los
viejos : porque los que bebenagua , viuen mas largo tiem-
po , y con mas salud. Llama Hipócrates comedora el agua:
porque siendo bebida , prouoca la gana del comer ; pero
quien quisiere bebería sin peligro , conozca primero su
estomago, y su temperamento, y no exceda en la quan-
tidad , ni pierda la ocasión , ni vicie el modo de beber : y
en su qualsdad sea el agua sin color , sabor, ni olor , y que
la vea el Sol, que desta suerte , su vso aumentará la salud,
v alargará la vida.
Agua mala
herbida, y colada.
REFRAX. XXXII.
Ovf.le svceder muchas vezes , viuir los hombres en regio-
nes , y lugares ; adonde aunque con gran vigilancia, se
busque agua bien acondicionada , y saludable , no se puede
descubrir ; que es vna de las mayores faltas , y calamida-
des , que qualquier ciudad puede tener : porque de aqui se
siguen varias enfermedades , opilaciones de higuado , y
bazo , flaquezas de estomago , perlesías, apoplexias : con-
uulsiones, hidropesías, y el andar los que vsan a beber tal
agua descoloridos, y abutagados , y con otros mil géneros
de achaques. Y no solo para en esto , pero como los que se
crian, y riegan con aguas crudas , sucias, y hediondas,
ayan de corresponder en sus temperamentos , y qualida-
iii. U
— 162 —
des, con la qualidad del agua que beben, y las costumbres
sigan el temperamento ; como enseña Galeno euidente-
mente : se sigue de aqui , que por tener deprauado el tem-
peramento los que beben malas aguas , sean también gen-
te , de deprauadas costumbres , y condiciones. Y assi ve-
mos a los tales soñolientos , perezosos , de turbio y boto en-
tendimiento , glotones , poco humanos , auarientos . y cru-
dos en todo . quales í-on las aguas que ellos beben. Nuestro
presente Refrán , pues dá remedio para tan granes males;
diziendo, que el agua se enmendará, y corregirá siendo
herbida ^que es lo propio que cozida, y siendo también
colada.
Aduiertese lo primero , que el agua que se vuiere de
cozer, ha de ser mala, como enseña el Refrán : la razón
desto es , porque el agua verdaderamente buena . es sutil,
delicada, y ligera ; la qual con el cozimientopie.
tiles , y delicadas partes , resolviéndose por la euapora-
cion : por lo qual queda, después del cozimiento con algu-
na deterioridad . aunque no se baze mas grvessa ; como
enseña Aristóteles : y lo confirma Auicena. De suerte que
el agua mala es la que se lia de cozer.
Ésta dixo Galeno, que es en tres maneras. Lavna, la
que se coge de lagunas, y tiene cieno , o mal olor. La otra,
la que de suyo es tan cruda . que se detien l tonra-
go , agrabandolé , y hinchándole. Y la vil . mella
que los médicos llaman indómita , qual r la de al-
gunos pozos . que tiene necessidad de ser cozida . para que
adquiera blandura , y se le aparten las partes que tuuiere
de mala qualidad : suel a la que
se derrite Je nieue, o granizo.
Algunos philosophos sophistas dan a entender al insi-
piente vulgo , que el agua no
gruessa. e imita, y de m fala-
cia en aquel lugar de A "¡ " [uarto
de los metheoros . capit hilosopho
afirma, que tfl ;aizen
mas'gruessas. Dizen ellos : Si - - mas nociba mien-
tras mas g uessa , y por el cozimiento a .'dad,
cierto es , que 1 ¡ozimiento , no la enmendara,
mas aun la hará nociba , y contra , Res-
póndese a esta objeccion, concediendo que* I me se
cuezen , adquieren , y negand el agúala
adquiere : porque el agua no i amento : porque es
cuerpo simple . sin sequedad alguna terrea , y assi quando
dezimos , que el agua se eueze . auemos de entender , que
aquel no es uerdadero cozimiento, sino calfaccion. Desta
suerte pues . interpreta Pereció a Aristóteles , en el lugar
— 163 —
citado , adonde dize . que por la propia razón el agua
sustenta poco , o nada , porque no recibe perfecto co-
zimiento.
De todo lo dicho se conoce con euidencia , que el agua
mala deue ser cozida, para que con su malicia no ofenda
la salud. La razón nos enseña Auicena , diziendo , que el
cozimiento , que se haze en el agua mala , la sutiliza : por-
que con el calor, ia quita mucha de la frialdad , que era
causa de su espesura, y subtilizandola haze , que se apar-
ten , y deciendan abajo las partes que tenían de , malo. De
suerte , que el agua mala , según lo que se á dicho , á de ser
cozida , como nos dize el Refrán.
Passa mas adelante la sentencia, diziendo , que no solo
para corregirse los vicios del agua , á de ser cozida , pero
también colada. Algunos afirman que se á de entender dis-
juntiuamente , de suerte que diga o colada ; los quales tie-
nen razón: porque como dize eí doctissimo Vega; el agua
mala , o es gruesa , o turbia , o cenosa ; y todos estos vi-
cios , se enmiendan colándola : de adonde se sigue bien,
que con sola la colatura, bastaría para su enmienda. Mas
nuestro Refrán, para mas firmeza , y abundancia de segu-
ridad, no solo se contenta con que sea , o herbida, o cola-
da ; pero quiere que reciba la vna , y la otra preparación;
con las quales , sin duela alguna , resultará vn agua bien
acondicionada, y sin escrúpulo de los vicios que antes
tenia.
Los modos que la curiosidad humana ha inuentado,
para colar el agua mala , son muchos : De los quales los
mas si los son el del mortero grande de piedra,
por el qual da a gota , y el de la lana; de la qual
se tomará la que baste, y torcida pondrán la vna parte,
que entre en el agua , y por la otra, yrá destilando en otra
olla , o va : >s se contentan con solo echar en el
. que no es buena, vna miga de pan , sin cozerla , ni
colarla , y aunque es verdad larifica algo , no es
basta ' >:o , para lo que se pretende. Otros por la
ocupación , que traen consigo el cozimiento , y colatura
del agua , mezclan al tiempo de bebería alguna porción de
vino. V finalmente otros , tomando el consejo de Dioscori-
des , para que no les ofendan , comen ajos . ;
■le aproueehar mucho.
En conclusión , el Refrán es tan verdadero , que todas
son de muy poca consideración,
respecto de lo que el nos aconseja , que es: que el agna
mah • rbida , y colada. Y bastará para su crédito , y
errau> msejo del oráculo de la medicina.
Hipócrates que en el libro de ayre, agua , y lugares, tra-
— 164 —
tando de como se enmendará el vicio , y crudeza de la
agua llouediza , dize por expressas palabras , que se cueza,
y cuele: porque de no lo hazer assi , adquirirá mal olor,
y causará ronqueras , y catarros.
Agua que corre,
nunca mal coge.
REFRÁN. XXXIII.
.Entre otros mil bienes, que el mouimiento causa a todo,
los vegetables , y corruptibles, vno dellos es, que los pre-
serua de corrupción , y putrefacion: y assi vemos , que los
hombres que se exercitan , y mueuen con moderación, vi-
uen mas sanos, y seguros de enfermedades , y de calentu-
ras pútridas. Lo primero, se experimenta en aquellos que
habitan en las cumbres, y alturas de los montes, y cerros;
los quales (porque alli sopla , y se ventila el ayre con per-
petuo mouimiento, y es purissimo, y sin corrupción) pas-
san su vida sana, y segura de putrefaciones, y de grauis-
simas enfermedades. V por el contrario los que viuen en
ocio , sin mouimiento, fácilmente con qualquier leue oca-
sión , son assaltados de peligrosos males, causados de la
disposición interna , y subjecion , que tienen a podrecerse,
por la quietud corporal , que es primera causa particular
en ellos. La propria razón corre en los que hauitan en lu-
gares , y valles baxos , adonde el ayre con su quietud , y
detenimiento , se inficiona destruyendo a los que respiran,
y siendo causador de pestes, y otras indisposiciones, que
abreuian la vida de los mortales. La razón desto nos mues-
tra Aristóteles , en el libro quarto de los Metheoros , capi-
tulo primero , adonde dize , que el podrecerse vna cosa , es
ser vencido el calor natural de la cosa que se podrece , por
otro calor externo ; pues como el mouimiento aumenta , y
viuifica el calor natiuo , en los viuientes , de aqui viene que
con dificultad se dexa vencer , y no se venciendo , no se
podrece.
Entendido lo dicho , que es principio de' philosophia,
peripatética, se entiende demonstratiuamente la verdad
del presente Refrán , el qual nos dize : Agua que corre,
nunca mal coge. Que es dezir , que no se podrece: porque
el continuo mouimiento, la preserua como a las demás co-
sas dichas , de mal olor, y de corrupción, aumentando el
— 165 —
calor natiuo , aunque es muy poco en el agua corriente. Al-
gunos philosophos an arguydo contra esta razón , diziendo,
que el agua no es de las cosas que reciben aumento de ca-
lor, por el mouimiento, y que assi no valdrá la razón di-
cha en el agua. Pero Alexandro , y otros muchos vienen a
concluyr con razones euidentes , que el agua de las lagu-
nas, y estanques adquieren mal olor, y se podrecen : por-
que no se mueuen , y la de los corrientes rios , se conserua
limpia ., sana , y sin corrupción , solo por el curso continuo
de sus aguas, en las quales por el mouimiento , se corro-
bora , y esfuerza el pequeño calor natural que tienen , y no
se dexa vencer del estraño.
No es razón passar en silencio aquel problema quarto,
de Aristóteles, que se lee en la partícula veinte y dos,
adonde pregunta el philosopho, por que razón las cosas
que se mueuen en mas breue tiempo , se podrecen, que las
que no se mueuen? En el qual lugar repugna la doctrina
que auemos aqui puesto , y se contradize á si proprio en el
quarto de los metheoros , capitulo primero. La solución
desta dificultad es fácil: porque Aristóteles en el problema
citado , habla de aquellas cosas , que se contienen en vasos
de boca ancha , y abierta , que aunque se mueuan , no se
mueueel licor, que se contiene dentro dellos, y assi dire-
mos , que no se mueuen , ni se ventilan, por lo qual se po-
drecen. De aqui resulta muy clara la doctrina del philoso-
pho , en el quarto de los meteoros , y la que para prueua
desta sentencia auemos traydo , a la qual no contradize el
problema citado.
No solo por la razón dicha , sacada del philosopho : El
agua que corre, nunca mal coge, pero también , porque
con el corrimiento , y ordinario curso , se golpea , sacude,
quebranta, desmenuza, y subtiliza , y en cierto modo se
cueze; de suerte que viene a resultar de agua gruessa, y
basta , vn agua subtil, y ligera. Ayuda también parala
bondad del agua el curso" y corriente, por partes arenosas,
y de cieno limpio: porque pasando el agua por éntrelas
menudas arenas , y limpio cieno, se cuela, y dexa las in-
mundicias , y suciedades que trae de otras partes , pegadas
a las proprias arenas, y cieno, adonde se van luego, por
su grauedad. Y assi no ay por que tengan escrúpulo los
Salmantinos , que beben del ingenioso Tormes : porque
antes de regar a Salamanca, limpia el Barco de Auila, y
Alba de Tormes. Ni los Zamoranos antiguos dexen tampo-
co el agua de Duero , por auer recogido cinco leguas antes
los excrementos de Toro. Ni los de la gran Lisboa aborrez-
can el agua de su abundante Tajo , que antes purificó a To-
ledo, y otros insignes lugares. Ni la fértil Ecija menospre-
• — 166 —
cié para su venida las ondas del plateado Genil , y dorado
Dauro , que pocos dias antes limpian , y lauan a Granada,
y Loxa. Ni vltimamente las damas Seuiílanas truequen las
cristalinas corrientes de su Andaluz Betis , por los caños
grosseros de Carmona , aunque antes Cordoua las aya infi-
cionado con sus cauallerizas. Porque Agua que corre, nun-
ca mal cose.
Quien es amigo del vino,
Enemigo es de si mismo.
REFRÁN. XXXIIII.
Q
vasto tiempo á, que tengo vso de razón, veo eu continua
pendencia, y controuersia, los hombres, diuididos en dos
muy contrarios vandos , de los quales el vno , y de mayor
numero, defiende con gran fuerza el autoridad del vino, le-
uantando hasta el cielo sus hazañas. Y el otro condiuersas
razones exalta el vso del agua , con las autoridades que es-
criuimos en su alabanza , en vno de los comentarios antes
deste , y por el contrario menosprecia el vino ; de suerte
que assi le vitupera con vergonzosas razones , como si fue-
ra mortífero veneno. Éntrelas demás que da por su parte,
y entre las autoridades aphoristicas , que trae, para mas
fortificar su sentencia, refiere, como por oráculo verdade-
ro, y que no tiene respuesta este Refrán presente diziendo:
Quien es amigo del vino , enemigo es de si mismo. Es ene-
migo (dize) de si mismo : porque amando la bebida del vino
se toma con sus propias manos mil géneros de males: y
assi vemos que el vino trastorna a sus amadores el enten-
dimiento , hazeles mas sin razón que brutos animales , fu-
riosos , rediculos , mis-erables, habladores , pierden el co-
lor del rostro, traen las mexillas caydas, los ojos ensan-
grentados, las manos temblando, inquietos, y olbidados
de si propios , hablando mil desuarios , descubriendo sus
secretos , haziendo descompuestas zancadillas , y traspiés,
y dándose a rienda suelta tras todo genero de vicios indig-
nos de nombrarse a oydos castos. Los quales inconuenien-
tes (dexando á parte mil géneros de enfermedades) causa
el ser amigo del vino , como dize la sentencia.
Que estos tales sean enemigos de si mismos euidente
cosa es : porque si según dize Aristóteles, en el 4. délos
Retóricos , ad Theodetem , capitulo o. Aquel es verdadero
— 167 —
amigo, que todo lo que considera ser bueno, lo dessea
para su amigo : aquel por el contrario será enemigo, que
todo lo que es malo, lo dessea para su enemigo. Pues los
vinolentos conocen con euidencia ser malos los inconue-
nientes del vino su amigo , y con todo esso lo dessean para
si; luego euidentemente son enemigos de si mismos.
Considerando los antiguos Romanos los inconuenientes,
que el vino acarrea a sus amigos , reprouaron su vso en
toda la república , particularmente a las mugeres; por lo
qual castigauan tan acerbamente a la desdichada que lo
gustaua, como si vuiera cometido vn infame adulterio.
Para prueua de las quales acostumbrauan sus maridos,
auiendo venido de fuera, llegándose a ellas boca con boca,
olerías. De donde vinieron después los ósculos , degene-
rando poco a poco aquella tan generosa costumbre , en de-
testable luxuria.
Los que aman el vino dize Plinio , en el libro décimo
quarto, capitulo veinte y dos. Y el bienauenturado san Ba-
silio lo confirma ; estos tales se embegecen antes de tiem-
po , o mueren repentinamente , o pierden las fuerzas del
cuerpo, y las del alma. Muchos exemplos tenemos desto;
los quales nos muestran que el valor, hazañas, y virtudes
heroycas de inuictos Principes , quedaron sepultadas, por
ser amigos del vino. Sea testigo desta verdad el magno
Alexandro, el qual vencido del vino (auiendo vencido el
todo el orbe , como se vé claro en las sagradas letras) con
vn furor bestial , por qualquiera ocasioncilla , entre los
frascos, y copas , priuaua de la vida a sus amigos. Este
proprio Principe, lleno de vino, consintió que la -ramera
Tais, que siguia su exercito, abrassasse la antigua, y no-
bilissima casa Real de Xerxes, señora del Oriente. Aristó-
teles en la sección treinta de sus problemas question nona,
quenta la embriaguez por vna especie de locura. Y el diui-
no Platón, en el dialogo seys de las leyes, afirma, que el
que esta lleno de vino , tiene rabia en el cuerpo , y rabia
en el alma. Por lo qual hazen infinitos dessatinos; como le
aconteció a Cleomedes Lacedemonio , que estando borra-
cho , se mató con vn cuchillo. Archesilao Pritaneo , siendo
de edad de setenta y cinco años, bebió vino tan sin medi-
da , que murió de repente. Andebunto Emperador délos
Antílos , fue tan enemigo de si mismo que murió ahogado
bebiendo. Anacreon poeta, solia calentar su vena con vino;
pero el le dio tan buen pago , que bebiendolo , se ahogó
con vn grano de vua , detenido en la garganta. Si quere-
mos dar fe a las antiguas historias , el hijo de aquella vale-
rosissima Revna Thomiris , sepultado en vino , y en sueño,
en vn punto se perdió á si, y a todo su exercito. Aníbal
— 168 —
Capitán Cartaginés, no venció á los Africanos vinolentos,,
con otra cosa , sino con vino adulterado , é infecto con eí
zumo de la mandragora. Por lo qual , aquel mahometo
enemigo capital del nombre Xpno, defendió a sus sequa-
ces el vino. Estos pues son los efectos que el vino causa en
sus amigos. Estos son los triumphos , y victorias del padre
Bacho ; por los quales conocerá distintamente qualquier
Christiano, que quien es amigo del vino , enemigo es de si
mismo.
Trae consigo el vino , bebido desordenadamente, demás
de los males dichos , otros muchos. Vno dellos es , que siem-
pre se acompaña con la deshonestidad. Por lo qual Apule-
yo , en el libro segundo dize: Que el padre Bacho es el apa-
centador , y pa'ge fuerte de armas de la diossa Venus. Y el
poeta Oracio. en el libro tercero de svs versos, Oda diez y
ocho : Que la copa de vino, es muy compañera de la Venus.
Ouidio , libro segundo , de remedio del amor afirma , que
el vino apercibe los ánimos para la Venus. Eurípides testi-
fica , que quitado el vino de por medio , cessa el ardor sen-
sual, ürpheo en vn hymno , y alabanza de la diossa Venus,
la llama compañera de Bacho. De adonde fabulando los
antiguos, vienen a dezir, que Priapo es hijo de Bacho, y
de Venus : porque los que beben mucho , son inclinados a
los deleytes de la carne ; como dize Diodoro Siculo , con el
qual consiente Pausanias , en el libro nueue. San Chrisos-
tomo , declarando el capitulo primero de san Matheo dize,
que qualquier muger vinolenta , y dada á las comidas,
será sin duda meretrix.
No son solos estos daños los que el vino bebido á rienda
suelta , causa , pues también haze a los que assi lo beben,
impotentes para la generación y assi Platón mando quitar el
vino aquella noche que se juntan marido, y muger. La qual
sentencia aprueua Galeno por buena, en el libro, quod
animi mores. La razón desto es, porque el semen es impo-
tente, é inualido, por la mucha humedad , de que consta;
en la qual humedad , es muy destemplado , y para que sea
bueno ha de ser mas gruesso , y constante ; como enseña
Aristóteles , en la sección 3. de los problemas , y lo confir-
ma Basis, en el 9. de su continente , capitulo A. No solo
por la humedad , es la simiente de los bebedores de venta-
ja, inepta para la generación, mas también por su frial-
dad ; como enseña Macrobio , en el séptimo de los Saturna-
les, capitulo sexto. Por esta causa (según afirma Ateneo,
con autoridad de Theophrasto , y de Geronymo) el Magno
Alexandro murió sin hijos. Colligese esta verdad que voy
prouando de las diuinas letras: porque en el libro de los
juezes , capitulo treze , dixo el Ángel del Señor á la muger
— 169 —
estéril de Manita: Eres estéril , y no tienes hijos ; mas con-
cebirás, y parirás vn hijo ; pero liaste de guardar de beber
vino, y de comer cosa inmunda. Guardó el precepto del
Ángel esta muger , y parió al fuerte Sansón.
El vetustissimo Hipócrates, en el libro de super fetatio-
ne , aconseja a los que quieren engendrar hijos quesean
sobrios en la bebida del vino. Lo proprio enseña Aristoge-
no Pithagorico; como refiere Stobeo, capitulo nouenta y
nueue. Y Aecio , en el quaternion primero ; sermón terce-
ro, capitulo octauo. Oribasio Sardiano , libro primero, ca-
pitulo , veinte y dos. Y Rasis , libro quarto , capitulo diez y
siete. Esta es la razón , por que las matronas Romanas
fueron fecundissimas, y parieron fortissimos hijos, vence-
dores del vniuersa : las quales no bebían vino.
Siendo pues assi tanta verdad (según ya prouamos) que
los vinolentos pierden las fuerzas del cuerpo, y las del ani-
ma, que se enuejecen antes de tiempo, que suelen morir
repentinamente , que se escurecen sus hazañas, que tienen
rabia en el cuerpo , y rabia en el anima , que hazen mil
dessatinos, uniendo trastornado el entendimiento, que se
conuierten en naturaleza de brutos, ridiculos, missera-
bles , sin honra , habladores , furiosos , feos , sin color , y
los ojos lagañosos , las manos perláticas, dan caydas, des-
cubren sus secretos , caen en diuersas enfermedades , co-
meten enormes pecados, principalmente el de la deshones-
tidad , y que no son aptos, para ser cassados, por su impo-
tencia : quien aura que no confiesse, que quien es amigo
del vino , enemigo es de si mismo.
Muchas historias , y exemplos se pudieran traer , para
mas confirmación desta verdad, las quales se dexan por la
breuedad; solo aduierto a losdesseosos de saber cosas di-
fíciles , que lean a Aristotiles, en el tercero libro de sus
problemas , y á su comentador Pedro de Apono , que alli
sabrán por que causa los que beben mucho vino, siendo el
vino caliente , quedan después fríos.
Y por que el azeyte es prouechoso a los borrachos.
Y se huelgan de estar al Sol.
Porque los que están muy borrachos , no dessatinan,
ni dizen locuras; y los que no están muy borrachos dizen
muchas , y dessatinan.
Porque los que beben el vino aguado con mas facilidad
se assoman , que los que lo beben puro.
Y porque los que acostumbran á beber mucho vino
siempre andan temblando.
Y porque a estos mesmos todas las cosas les parece que
andan al derredor, y vna misma, les parece muchas.
Y porque tienen las lagrimas muy fáciles.
— 170 —
Y porque la lengua destos yerra , y pronuncia muchas
erres.
Otros muchos problemas, se podran saber en el lugar
de Aristóteles, que tengo citado, principalmente el diez y
siete , adonde enseña el philosopho, que las coles comidas,
quitan la embriaguez al que la padece.
Y pues se á llegado a este punto , y auemos prouado
quan dañoso sea a los humanos el ser amigos del vino,
será justo saber que remedio aura , para que lo aborrezca
el que lo ama.
REMEDIO PARA. ABORRECER EL VINO.
Entre los remedios aprouados , para quitar el vino a los
que del son esclauos , se tiene por mas excelente ahogar
dos anguillas en vna olla de vino , y degollarlas luego, ex-
ͻrimiendo la sangre de la garganta en el propio vino , y
uego dárselas a comer cozidas en agua y a beber el vino
en que se ahogaron.
Sin que sepa el borracho lo que bebe , sino engañado,
poniéndoselo en parte adonde el lo halle, y lo beba a es-
condidas.
OTRO.
Tómese la cabeza de vn cordero negro , que le quieran
apuntar los cuernos, y esta con su lana , dientes , y hues-
sos , cortada á rayz , se le pegará á la lana media escudilla,
de la sangre del cordero, hiél de barbos quantidad de vna
onza , enjundia de barbo , y manteca de vacas hecha en el
mes de Mayo , de cada cosa vna onza , pelos de barbas hu-
manas vn puño, vna salsera de espuma de cauallo de entre
las piernas, todo esto se ha de pegar con la cabeza, y san-
gre, y luego puesta en olla vidriada , tapada con massa de
zenteno, se tenga en vn horno tanto tiempo que se seque,
para poderse moler, y hazer polbos ; los quales se cerne-
rán por cedazo. Destos polbos , tomen tantos como caben
en la llaue de la mano, estando cogidos los dedos, y vna
ora antes , siendo el estomago ayuno , se echen en tanto
vino tinto fuerte quanto bastare, para que el que se cura
se embriague, y siendo por la mañana, meneando bien el
vino , y polbos " de suerte que no queden ningunos en el
vaso, los tomará de vna, ó dos vezes , como pudiere.
Auiendolos tomado, se acostará en la cama , y friegúenle
las piernas, procurando, que no vomite, como si fuera
purga , y quando estará ya borracho , le entraran en vn
apossento , con gran cuydado de que no haga algún dessa-
— 171 —
tino , adonde estará nueuc días , desseando en estremo be-
ber vino , y no se lo han de dar , aunque haga promessas :
porque passados los nueue días , no beberá gota de vino,
aunque le den vn tesoro; no coma en espacio de seys horas
después de auerlo tomado , o hasta que passe la borrachez;
y quando buelua en si acuéstenlo, de manera que quede
corrido, y afrentado; hasta passar los nueue dias , no ha
de beber gota de vino : porque se auria hecho trabajo en
valde , mas puede comer alguna carne de carnero, o pollo
assado, y comer frutas secas. Passado este tiempo, le pue-
den fiar la llaue de la bodega, que yo asseguro, no beba
gota por todo' el mundo , si no es que vuo algún yerro en
la cura , o vomitó la bebida.
Aduierto que quando quisieren comenzar esta cura,
porque la admita el paciente , le han de dezir, que se haze,
para que , aunque beba mucho no se emborrache , antes
siempre quede entero, con buen juyzio , que con esto la
admitirá.
Con las peras vino bebas ,
y sea el vino tanto,
que ande la pera nadando.
REFRÁN. XXXV.
Iaiu conocer si el vino es aguado , suelen los vinateros
echar moras, o peras crudas, sobre el; las quales si enci-
ma nadan , es puro. De adonde resulta clara la inteligencia
deste Refrán : Con las peras vino bebas , y sea el vino tan-
to , que ande la pera nadando. Por tanto, se ha de enten-
der tan puro , con la qual pureza se remedia lo que tienen
las peras ventoso.
Es buen remedio , para conocer que el vino tiene mez-
cla de agua , meter dentro ciertos juncos lisos vntados con
sebo : porque siendo aguado el vino , se apegan al dicho
sebo ciertas gotas de agua.
Es buena prueua para el propio conocimiento , echar
del vino sobre vn terrón de cal viua: porque si el vino es
aguado , la cal se desmorona , y siendo puro , se queda
entera.
Echando el vino en vna sartén caliente , si es aguado
rechina, y salta; lo qual no haze si es puro.
— 172 —
Apartase el agua del vino con vna toquilla , o con vn
delgado paño de lienzo, del qual la vna mitad ha de en-
trar dentro de la vasija , en el vino , y la otra mitad ha de
colgar fuera, para que destile por ella el agua. Otros sue-
len hazer vasos de madera de yedra, por los quales se
passa el agua, y queda el vino.
Quien tuuiere buen vino,
bebalo, no lo dé a su vezino.
REFRÁN. XXXVI.
Avnqve parece que repugnan entre si , y que son contra-
rios el sentido deste Refrán , y el del que auemos antes
explicado , mostrando con euidencia los graues inconue-
nientes , que á la bebida del vino se siguen , no lo son :
porque aquel se ha de entender del vino bebido a rienda
suelta , sin juyzio , y á lo panarrista , y este de aquellos
que lo beben con maduro juyzio , templada , y sobriamen-
te , por medicamento , a fin de conseruar la salud , y fuer-
zas , aguado, y en medida cantidad, que vsandolo assi,
quien tuuiere buen vino, bebalo, no lo dé a su vezino, si
no fuere por caridad.
Quanta razón tenga esta sentencia en aconsejar que los
hombres beban el dulce licor del vino oloroso , y bueno,
sus admirables efectos, antigüedad, y nobleza, lo mues-
tran; quien con atención lo considerare, conocerá que
este santo licor , solo , bebido con discreción , es alimento
salubérrimo, y muy sustancial para el animo, y cuerpo,
calienta los resfriados , engorda , y humedece los exhau-
tos, y consumidos dá caloría los descoloridos , dispierta los
ingenios, haze graciosos poetas, alegra el triste melancó-
lico , buelue bien acondicionadas las ásperas condiciones,
distribuyese con facilidad por las venas, es mas semejante
a nuestro natural, que otra alguna cosa del mundo , apla-
ca la sed , mas que el agua , dessarrayga la hambre , es
triaca contra la ponzoña de la cicuta , restaura instantá-
neamente el espíritu perdido, alarga la vida, y conserua
la salud , haze dezir verdades , mueue sudor , y orina,
concilia sueño , aprouecha milagrosamente al cozimiento
del estomago , á la digestión , á la generación de la sangre,
y nutrición , haze que los hombres se amen , causa buena
esperanza en los ánimos, y en suma, es vnico susten-
— 173 —
tácalo , y refrigerio de la vida humana, assi vsado como
alimento , como Debiéndolo , por bebida , o tomándolo por
medicamento ; que ninguna cosa crió Dios , que pueda ha-
zer estos tres efectos, como el vino , de que vamos tratan-
do, cuyas virtudes son tan ynumerables , que ningún aris-
metico'las podra reducir a suma. Pero por ser necessario,
para aueriguar la verdad del Refrán presente , dezir algo,
se prouaran las excelencias, que deste salubérrimo licor,
se propusieron.
Es pues el vino, vna de las cosas mas antiguas que se
conocen del diluuio vniuersal , hasta estos tiempos ; cuyo
inuentor fue el gran patriarca Noe , a quien Dios omnipo-
tente quiso tanto , que entre otros bienes que le concedió,
como padre piadoso, le dio para su refrigerio , regalo , y
descanso en la vejez, industria para plantar la vina, ex-
primir el zumo de sus vuas , y conseruarlo en candiotas.
Los poetas fingen auer sido Bacho hijo de Semele , y Iupi-
ter inuentor del vino; por la qual inuencion le adoraron
como á dios , pareciendoles , que inuentor de tan admira-
ble licor, era digno de reuerencia, y culto diuino. Muestra
también la grande excelencia del vino, su denominación:
porque según enseña Platón, en el Cratilo , el vino se dize
assi de la fuerza , de la ayuda , y de la vtilidad que del re-
ciben los mortales: porque ninguna otra cosa da tanto vi-
gor a los miembros; y assi entendiendo el gran Homero el
consuelo, que este licor dá , a todo hombre , y que calien-
ta el cuerpo con excesso , aconseja , que se beba aguado,
y para darlo a entender introduze a la ninpba Calipso , que
habla con Vlixes desta manera: Yo señor te serbire de
muy buena gana, con pan, con agua, y con vino tinto,
para que desseches de ti la hambre. De las quales palabras
podremos entender dos cosas. La vna dellas, que el vino
sustenta como alimento. Y la otra, queso lia de beber
aguado. No solo Homero conoció que el vino es alimento,
pues es parecer también del gran Hipócrates, en la segun-
da sección de sus aphorismos , adonde dize : La bebida del
vino deshaze la hambre. Y en el propio libro : Que mas fá-
cilmente se nutre vn cuerpo con bebida, que con la comi-
da. La qual sentencia se entiende del vino principalmente:
pero como ya está dicho , se aduierta que se ha de beber
aguado : porque con su calor no ofenda , como se colige de
las palabras de la ninpba, que dizen : Con agua, y con vino
tinto. Confirma este parecer también la costumbre , que
los antiguos Atenienses guardauan , honrando a Dionisio
derecho, y leuantado : porque Anphisteon, Rey de los Ate-
nienses , enseñado del propio Dionisio que es lo mismo
que Bacho) fue el primero que mezclo agua con el vino. Y
— 174 —
assi auiendo anclado hasta entonces los hombres encorba-
dos, y abatidos, con la gran fuerza del vino. De alli ade-
lante anduuieron derechos ; como lo escriae Philocoro , y
lo refiere Rodigino , en el libro séptimo de sus lecciones,
capitulo quinze.
No solóla ethimologia del nombre, declara la celsitud
del vino, y su nobleza, mas también su complexión, y
temperamento la declaran : porque de -las nueue diferen-
cias que Galeno trae , en el libro segundo de temperamen-
tos , la mejor , mas longeua , y jouial es la que consta de
calor, y humedad. Pues el vino es en su temperamento ca-
lido, y "húmedo, luego el temperamento del vino es el mas
loable , y perfecto de todos , y por consiguiente lo será el
vino. Y porque no parezca que hablamos a lumbre de pa-
jas , y sin fundamento , se tenga por cierto , que el calor,
y humedad son las dos qualidades que nos viuifican, y
conseruan: y que los que son de temperamento calido , y
húmido, son felices en salud , y larga vida, y esto es tan
cierto , que vuo philosofos que afirmaron ser solo el tem-
peramento calido, y húmido natural , y bueno, y los mas
no. Deste parecer fue el restaurador de la medicina Gale-
no , en el libro sexto de sanitate tuenda, adonde dize, que
los que son muy húmedos, son muy largos de vida , y que
si passan lajuuentud, viuen lo restante con perfecta salud,
hasta el estremo , y que selo esta complexión tuuieron al-
gunos por natural. Que el vino conste deste temperamento
calido , y húmido el mas perfecto de todos, es cierto ; se-
gún enseña el phibsopho, en la sección tercera de sus pro-
blem: ieté , por expressas pala-
bras. Y Galeno, en el libro "segundo de los aphorismos,
conmento vndezimo. Lo prnpno dize en el libro tercero de
las causas de los pulsos , capitulo vltimo , afirmando , que
el vino,1 unido, y calido, restaura los espíritus
perdidos con presteza. Muéstralo también en otros muchos
lugares , de los quales, y de las razones que en ellos pro-
pone se tendrá por io calido, y húmido, que
es el mas loabl • ' nento de los n
El doctissimo Vega , en el libro segundo de su arte me-
decinal, es de opinión , que el vino es calido , y seco; lo
qual prueua con vn lugar de Taulo , en el libro séptimo , y
con Galeno , que dize que el vino muy antiguo amarga, y
que todo lo amargo es caliente , y seco. De adonde infiere
Vega , que el vino es caliente , y" seco. Esta objeccion de
Vega á forzado a muchos sabios varones , que confiessen
ser el vino, tomado como alimento , húmido , y como me-
dicamento , seco. Otros responden que el vino es húmedo;
pero que se dize seco : porque consumiendo , y dessecando
~ 175 —
los excrementos , seca también el cuerpo. Estas respuestas
son de poco momento : porque los agentes naturales , no
varian sus acciones , según nuestra ymaginacion : por lo
qual auemos de confessar ser el licor del vino húmido , y
calido , muy conuiniente a los principios de la vida del
hombre. De adonde proceden tan admirables virtudes,
como en el se hallan. Vna de las quales , y que por sola
esta deue ser celebrado, y amado de todo el mundo, es
que inclina los próximos a que se amen reciprocamente
vnos a otros, concillando amistades , aun entre los enemi-
gos capitales. Doctrina es la que voy propuniendo del phi-
losopho , en la partícula treinta , problema primero , y la
experiencia, que es a quien se da mas fee , nos lo enseña.
Y vn prouerbio antiguo Castellano ai , que galanamente .
nos dize : Hombres buenos , y picheles de vino apaziguan
el ruydo, que es dezir : Hazen las amistades: porque mu-
chas vezes auemos visto sentarse dos mortales enemigos a
vna messa común, entre otros combidados, y después de
auerse brindado el vno al otro , aunque no de buen cora-
zón , a la fin encendiéndose poco a poco , en calor , y en
amor, oluidando los Tencores pascados, leuantarse muy
conformes , y abrazarse estrechamente , como entrañables
hermanos. Por donde aquel omnipotente Padre criador de
todas las cosas , quiriendo juntar en vno los corazones de
sus discípulos , no de otro licor , sino de vino hizo su pro-
pria sangre , mediante la qual reconcilió con su Padre todo
el linage humano. Demás de liazer á los enemigos , que se
amen, que es precepto de Dios: haze también el vino' hu-
manos , y missericordioí "■) es inuencion
mía esta verdad, que el pililo i lo menos es quien
la testifica, en el problema próximamente citado , dizien-
do de los que beben vino. Ciertamente que se conuierten
en missericordiosos. Hallase en el vino también otra admi-
rable virtud , no menos prouechosa para el alma, que las
que se han escrito, que es de/ir verdades. O admirable
acia que llena al cielo las almas , haze los
hombres fidedignos , honrados reuerenciados , y estimados
en la república , al fin virtud a la mentira , y falsedad con-
traria . virtud que ninguna maquina traza, ni embeleco
en los hombres , ni el proprio tiempo la \ ¡tras-
tar , y siendo simple , sin doblez es acomodada a la natu-
raleza de los hombres, y ella sola, sin auxilio de nadie se
defiende. En fin virtud que se hulla en I icia de los
niños . y en la simplicidad del vino. Conociendo los anti-
guos esta marauillosa propri ' I vino, le
llaman- Verídico , pronunciador de verdades; y assi era
prouerbio muy vsado entre ellos: la vino est vcritas, en el
— 176 —
vino está la verdad. Hallará el curioso este prouerbio en
ias chiliadas de Erasmo. y Rodigino, en el libro sexto, capi-
tulo diez y seys, le refiere diziendo : El vino en la pueri-
cia, y fuera della dize verdades. De adonde vino el prouer-
bio Castellano, y de la experiencia que se lo enseñó ade-
zir : Después de beber , cada vno dize su parecer , que es
la verdad. También se suele dezir por prouerbio, y en sig-
nificación , que el vino descubre lo oculto , diziendo ver-
dades : El vino anda sin calzas. Interpreta Hernán Ñoñez
el comendador : Anda sin calzas, porque dize verdad. De
aqui nació el otro Refrán , que también escriue el pro-
prio autor.
No ay tal testigo,
como vn moduelo devino.
Que es dezir: No ai testigo que con tanta verdad declare,
como el que vuiere bebido cantidad de vino.
La ynestimable virtud de la esperanza , también se cor-
robora , y esfuerza en los ánimos de los hombres con el
vino; según doctrina de Aristóteles, en el problema prime-
ro de la trigessima partícula; y dando la razón dize: Que
ássi como los jouenes son mas confiados que los viejos;
a^si los que beben vino tienen mas esperanza que los que
beben agua : porque el calor del vino ocupa el lugar en
que consiste la esperanza y sabiduría. De adonde parece
también , que enseña Aristóteles , que el vino haze los
hombres agudos , y sabios, no bebiendolo con excesso.
No es razón passar en silencio otra loable virtud , de
que Dios dotó a este licor ; la qual se dize fortaleza , y osa-
día. Esta es la que haze que los hombres con diligencia
acometan e intenten cosas heroycas, y de honra , que su-
fran con mejor semblante los trabajos, y dolores, y la
muerte, por no dar muestra, ni señal de cobardía, o de
temor , o por no incurrir en nota de infamia: la qual osa-
día es la que surca el mar, intenta lo arduo, acomete lo
difícil , vence las batallas , y se alza con la honra en el
mundo, mas que otra virtud alguna. Porque veamos,
quien ai que sea el dia de oy honrado , o remunerado? Eslo
por ventura el prudente ? El sabio '? ü el templado ? No. La
animosidad . y osadía es la que atrae á si los ojos de todos,
y la que se alza con el nombre de honesto. Dígannos esto
(como dize Tulio) los ynumerables dones, los premios, y
honras que las repúblicas , los Reyes , los Emperadores , y
Capitanes proponen a los fuertes osados : díganlo las coro-
nas militares, las astas, los collares, las manillas, los ani-
llos, las estatuas a pie , y a cauallo , los tropheos, trium-
phos , y recibimientos , con que los varones animosos son
honrados. A los quales demás destas decoraciones huma-
— 177 —
ñas , solian los antiguos hazer fiestas , y juegos, como si
fueran ciiosses. Tales fueron en Athenas Castor , y Polux,
en Thebas Hercules , y Bacho en la India; el qual afirman
muchos escritores , que fue el primero que vsó los trium-
phos militares , y coronas. También quieren algunos , que
este mismo Bacho sea el que dio primero el sarmiento,
como bastón , en señal de honra, y osadía , a los valerosos
centuriones. Y algún moderno ai que diga, que dio el sar-
miento , y no otra suerte de madera , en significación de
su osadía , y fortaleza: porque su fruto , que es el licor del
vino , haze los hombres fuertes, y animosos. Y porque no
entienda el lector que se echan palabras al viento, aduier-
ta que el philosopho y la experiencia nos enseñan, que res-
plandece en el vino la virtud de que vamos tratando. Dize
pues Aristóteles , en la partícula tercera problema diez y
seys: Propter quid autem viinim audaces facit. Por que ra-
zón (pregunta) el vino haze los hombres osados ? De suerte
que lo supone por cierto; la experiencia también lo á en-
señado en mil ocasiones, como se vio en Malta, quando
estuuo oprimida de infinito numero de turcos , que la tu-
uieron sitiada casi tres messes , dándole cada dia , por
vna, y otra parte a vn tiempo súbitos, y espantables as-
saltos , renouandose cada ora la parte de los turcos , con
gente de refresco. Dize el autor que escriuio el cerco de
Malta . que como el Gran Maestre no tuuiesse gente con
que refrescar su parte, que hazia beber a los soldados que
andauan ya hechos mil pedazos , cansados entre cuerpos
muertos, a cadavno vna vez de vino, y esto muchas ve-
zes, para que se animassen. y siruiesse de refresco. Por la
qual industria deue ser el Gran Maestre dignamente exal-
tado, y respetado por gran soldado , pues con este ardid,
y otros uencio el poder del gran Turco. Yo he conocido al-
gunos destos , que el vulgo llama valentones , que no auien-
do bebido , no hazen cosa señalada, y bebiendo algún vino
acometen cosas, que parecen impossibles; por las quales
adquieren fama de valientes. De los exemplos puestos, y
de la autoridad del philosopho queda con euidencia proua-
do , que el vino haze los hombres animosps.
Resplandece en este licor otra marauillosa propriedad,
por sola la qual , quando no imprimiera en los ánimos de
los hombres otra, deuia ser vsado, con la moderación que
está dicha : esta propiedad, es alegría, contento, y gozo,
testigo es desta verdad el santo Propheta Dauid, cu el
Psalmo ciento y tres , que escriuio : Pro mundi commciida-
fíone, adonde hablando con Dios dize, entre otras muchas
alabanzas : Para que Señor produzgas el pan de la tierra:
Et vinum la'tifiret cor hominis , y el vino alegre el corazón
ni. 12
— 178 —
del hombre. Y en el libro tercero , de Esdras , capitulo ter-
cero; aquel mancebo que afirraaua ser el vino la cosa mas
fuerte del mundo , entre otras virtudes dize del ; que con-
uierte los entendimientos de los hombres , y los reduze en
toda tranquilidad . y alegría , para que no se acuerden de
alguna tristeza. El Eclesiástico , capitulo treinta y vno,
con diuinas palabras dize: El vino desde el principio fue
criado para alegría del hombre . y no para que se embria-
gue con el, Gozo del anima, y corazón es el vino bebido
con regla. Estas son palabras del Eclesiástico. Ludouico
Celio Rodigino , en el libro quarto de sus lecciones anti-
guas trae las causas del contento , y de sentencia de los
antiguos afirma , que el vino alegra Jos corazones, bebido
con moderación: porque aumenta, y cria sangre loable,
clara , y luzida , de la qual mana alegría, y risa , mouida
de los espíritus claros, y resplandecientes, que se leuan-
tan de tal sangre, y esclareciendo el assiento del anima,
la llenan de gozo. De las quales sentencias, assi humanas,
como diuinas, parece auer criado el omnipotente Dios, el
vino, para remedio d^ la tristeza , y de la vejez. Assi lo
afirma Platón , en el libro de legibus , diziendo : Concedió-
nos Dios el vino, para remedio cíe la vejez, con el qual ale-
grándonos, nos ymaginamos, robustos mozos. Trae la ra-
zón Rodigino , en el libro veinte y ocho , y dize ; que el ca-
lor de los viejos , como sea lánguido, é imbecilo , reforza-
do con el calor aduenticio del vino, les haze olbidarse de
la senectud, y de su compañera la tristeza. Muchos de los
sabios antiguos dixeron , que la tristeza, y melancolía,
sonto^iiío . y venen i di1 la vida del hombre, que abreuia
los dias de la vida , que la aniquila , y consume. Y buscan-
do triaca, y antidoto para tan pestífero mal, hallaron ser
el remedio cierío. ma vez de generoso vino , qual es lo de
Sanmartín, Ciudad real , Guadálcanal , Logrossan , Gua-
dalupe , y otros tales.
Trae esta doctrina Rodigino , libro treinta, capitulo
veinte y seys. ablando de como conuiene que los combida-
dos estén con rostro alegre a la messa. Considerando Aes-
culapio, que el vino con tanta excelencia hauienta la tris-
teza de los corazones , dixo que tenia este licor tanto poder
como los diosses. Asclepiades en el volumen que escriuio,
afirma lo proprio , diziendo ser el vino ygual a las deida-
des. Es tan cierto , y experimentado lo que voy prouando,
que no ay persona de tan rudo entendimiento , que no lo
tenga por euidente , y mas el que vuiere leydo aquel Refrán
antiguo de que .vsan los apassionados deste licor, que dize.
Lo que no vá en vino ,
va en lagrimas , y suspiros.
— 179 —
■Que es lo propio que dixo el poeta , en el primero de los
Eneidos : Adsis ketitice Bachos datar k bona Iuno.
Hallanse otras gracias , y excelencias de gran conside-
ración en el antiguo licor de que tratamos , de las quales,
no es la de menos estima hazer agudos, y ferborosos poe-
tas. Doctrina es muy assentada, que el furor diuino tiene
quatro diferencias , que son furor profetico , amoroso, ba-
chico , y poético; según nos enseña Platón , en el phedon.
ó depulchro , adonde auemos de entender, que el furor
poético , es natural; pero que se ayuda mucho del furor
amoroso , y tanto que algunos bizieron a Cupido el inuen-
tor de la poética: por lo qual el Petrarcha dize, que el
amor le hizo poeta, en aquella canción que comienza.
Qual dolce empio antiquo mió signore.
El furor prophetico , que es diuino , resplandeció mu-
cho en Dauid , y otros semejantes , por inspiración diuina,
mas viniendo a nuestro pensamiento fundado en la doctri-
na de Platón , en el lugar citado, digo : Que el furor Ba-
chico , que es el del vino, es el mas eficaz material, para
la poética , adelgaza el entendimiento , e influye en los poe-
tas conceptos a montones ; según se colige de Homero. Y
del poeta Ennio se dize, que nunca entró a cantar las ba-
tallas ayuno. Y Horacio afirma , que la-; musas guelen a
vino Luego de mañana. El antiguo poeta Alceo, y el cómico
Aristoph mes . nunca hizieron buen verso hinchado . y so-
noro ( ¡>'re Rodigino) sino quando estauan hechos
vna sopa de vino. De aquí nació el prouerbio Latino que
trae Erasmo: Aquam bibens nihil boni pañas, que es dezir:
No harás rosa buena si aborreces el vino. Y otro: Non est
ditirambos si bibat aquam : No e- poeta el que bebe agua.
V lo que es de mas estima en este licor bebido en canti-
dad suficiente . es que vúiifica el anima, y cuerpo, con-
seruando la salud. El Eclesiástico dixo: Sanitas est anima'
& co)'i>ori sobrius potus. La bebida moderada , es salud para
el anima, y cuerpo. Atheneo dize , que los antiguos hon-
rauau a Bacho Higiotes . que es lo mismo que saludable:
porque su cantidad moderada, viuifica id alma , y cuerpo.
Corroborase esta verdad con muchos lugares de Galeno,
principalmente con el que se lee en el libro, Quod animi
mores, capitulo tercio, adonde de sentencia de Theogene.
medico, y suya afirma ser el vino bebido con excessiua ,
quantidat, enfermo, y si se bebe con prudencia , muy
sano : porque en conclusión 'dize el vino cómodamente
vsado es eficaz auxilio , para que el estomago cueza bien
la comida, y se distribuya por las venas se engendre loa-
— 180 —
ble sangre, y se sustente regaladamente el cuerpo. Y en el
tercero de temperamentos afirma también , que el vino es
la cosa que con mas celeridad , y presteza , nutre , susten-
ta , y corrobora nuestros cuerpos , restaurando las fuerzas
perdidas. Por lo qual en el libro duodécimo del Methodo,
capitulo quarto , no solo concede este licor Galeno , a los
que están sanos, mas también a los que padecen calentu-
ras sincópales , con falta de espíritus: porque ninguna otra
comida , ni bebida , con mas facilidad restaura las fuer-
zas; y para esto dize , que elijamos vinos aloques calidos.
Y en el octauo del Methodo , capitulo tercero dize tratando
la curación de las calenturas diarias, que proceden de cru-
dezas ; que a los que las padecen , se ha de dar a beber
vino , y que es mas vtil para qualquier efecto que no el
agua: porque ayuda al cozimiento , y mueue sudor, y ori-
na. Pero aduiertenos, que este vino ha de servaladi, de
pocas fuerzas, de claro color, y delicado. Y en el proprio
lugar afirma , que Hipócrates lo concedía en calenturas
agudas.
Que accidente assalta la salud de los hombres , que con
mas breuedad consuma sus carnes , y robe el color de sus
rostros, que la vigilia? El andar dando buelcos en la cama,
contando los toques del relox toda la noche ymagimindo
mil disparates? Pues el remedio deste tan graue mal se
halla en el vino bebido como está dicho: porque este licor
humedeciendo el celebro , y ahuyentando la sequedad de
todo el cuerpo , y refocilando el espíritu , no con la violen-
cia que el opio, ni como los demás medicamentos opiatos,
estupefacientes, mas antes con su calor húmido semejante
al nuestro natiuo, prouoca los mortales a dulce, y profun-
do sueño. Enséñanos esta verdad la experiencia quotidia-
na, y Galeno en el libro segundo de los lugares enfermos,
capitulo ultimo. Y el poeta Griego Cipro, hablando con
Menalao dize , que los diosses criaron el vino , para tres
fines , para la salud de los hombres , para la qual conuiene
la primera vez, que se bebe en la comida; y para que se
amen dize , que se ha de beber segunda vez , y la tercera,
para el sueño. Refiere esta doctrina Celio Rodiginq , en el
libro dezimotercio de sus lecciones, capitulo vndecimo , el
qual la confirma en el libro veinte y ocho, capitulo veinte
y nueue.
Pero lo que es mas de considerar , acerca deste licor , y
lo que admira los hombres, es que siendo de su natural ca-
lido , aplaca, y mitiga la sed, mas que el agua; la expe
rienda lo muestra, y el philosopho lo dize, en el proble-
ma quarto de la partícula vigésima séptima: Yin ¡un vtique
magis süim sistit quam aqua: El vino mas aplaca la sed,
— 181 —
que el agua. Pedro de Aporto , en el comentario es de pare-
cer r que este vino que aplaca la sed , sea muy frió. Mas el
padre de la medicina Hipócrates, en el libro de Dieta sa-
ludable, nos manda, que para estinguir la sed , demos
vino muy frió , y aguado, cercenando la comida y el exer-
cicio.
El medico Isac , como refiere Pedro de Apono , no solas
las virtudes dichas atribuye al vino; pero también afirma
que se halla en el la propriedad de la triaca magna: por-
que calienta admirablemente los cuerpos frios , y por el
contrario refresca los calidos ; cosa que pasma los entendi-
mientos, y que no se halla en otro medicamento , mas que
en la triaca , y en el vino: y si la triaca es el mas prestan-
tissimo medicamento, de quantos la humana naturaleza,
hasta nuestros tiempos ha inuentado, crean todos, que
possee tan euidentes , y milagrosas virtudes , contra todo
genero de veneno , y otros males: porque se compone , y
haze de oloroso vino, sin el qual la triaca seria de ningún
efecto : porque faltándole el vino, le falta el alma.
Considerando Dioscorides, que el vino possee facultad
contra veneno ,-le manda dar a los que vuieren tomado to-
sigo de la cicuta ; con la qual bebida de vino sanan luego
los atossigado>. V si no me creen a mi, lean á Dioscorides,
en el libro quarto, capitulo ochenta. Y á Rodigino , en el
libro veinte y ocho , capitulo treinta y cinco , donde de
sentencia de Galeno , y de todos los sabios antiguos afirma
ser el vino vnico solacio, y refrigerio de la vida humana,
y el que restaura el espíritu perdido , y alarga la vida, y
defiende de veneno.
Y porque he visto algunos que sin fundamento de ra-
razon , a carga cerrada , y no haziendo distinción alguna,
priuan deste licor a todo genero de gentes con gran daño
de las saludes , y aun de los señores de viñas : díganme es-
tos inuencíoneros , si fue buen medico Galeno? Sí Hipócra-
tes fue inuentor de la racional medicina ? Pues estos insig-
nes varones lo vsaron : porque auemos de priuar deste
bien a los mortales? Auicena de nación moro , vno de los
mas insignes médicos , que el mundo a tenido , aunque
contra su maldita seta , lo bebia ; como dize Sorsano , en
la vida que escriue del mismo Auicena. Alaba el vino este
medico, en el libro primero , sen. segunda, doctrina segun-
da, capitulo quinze , adonde díze, que es de las cosas que
crían mas loable humor en las venas. Y en la sen. tercera,
libro primero, manda expressamente , que los viejos lo
beban, para que juntamente prouoque la orina y caliente
el cuerpo. Y en el libro quarto, sen. séptima , tractado se-
gundo, capitulo segundo, aürma , que es el vino de aque-
— 182 —
lias cosas que hazen claro , y rubicundo el color del rostro.
Pues si este insigne medicó moro, forzado de la razón,
atropellaua su maldita ley, y seta, que manda , que no lo
beban , y el lo bebia , y lo alaba en todas las partes que he
referido, y en otras muchas: porque no lo beberán tem-
plada , y sobriamente los Christianos a quien parece que
nuestro Redemptor Dios quiso mostrar que era cosa vtil
beberlo , en aquel famoso milagro que obró en las bodas
de Cana de Galilea, mudando, y conuirtiendo el agua en
vino , á la vista de su Santissima Madre , y de gran nume-
ro de combidados : con el qual milagro mostró , y manifes-
tó Ghristo nuestro Redemptor su Gloria. Adonde auemos
de entender euidentemente , que si el vino fuera nociua
bebida, para los humanos, vsandolo con moderación,
Ghristo nuestro Redemptor , no lo diera a sus amigos.
Pe todo lo dicho hasta aqui, conocerá el que lo aduir-
tiere sin passion , quan necessario sea el vino para la sa-
lud ds los hombres , y quan celebrada cosa fue de todos los
antiguos, y modernos ; pues no se sabe curar llaga anti-
gua , ni fresca, ni dezirse ensalmo entre soldados, ni res-
tituyr el animo perdido a los misserables desmayados,
sin que enteruenga el autoridad del vino : el qual licor sus-
tenta como comida , y aplácala sed como bebida , y sirue
de condimento en los guisados. En resolución no se á ha-
llado licor que compita con el ni que juntamente cure el
animo, y cuerpo, haziendo los hombres prudentes, como
se podra ver en aquel emblema tan celebrado de Alciato,
cuyo titulo es: Vino prudentiam augéri. Con el vino se
aumenta la prudencia.
Ucee Bachus patee , & Palas communilee ambo
templa tcnent. Sobóles vteaque veea Iouis.
De todo lo propuesto hasta aqui , se sfica en limpio la
conclusión desta question tan reñida; la qual es. que el
vino bebido sobriamente , y con templanza , es admirable
remedio, y vnico refrigerio de los hombres, assi para la
salud, como para las cosas de prudencia , pero bebido sin
tiento, á rienda suelta, y sin moderación, es causa de mu-
chas misserias, y vicios; en fin es la piedra del toque en
que se conoce lo que es cada vno. Prueuase bien esta con-
clusión con todo lo que hasta aqui se a dicho por vna, y
otra parte , y con vna sentencia de san Ambrosio , del ter-
cero exameron , que comienza: Deus qui scieet quod rhutm
sobeie polatum. La qual refiere Mercado en la institución
segunda del libro primero.
Pero ase de aduertir , que entonces se bebe el vino tem-
— 183 —
pladamente , quando se consideran el temperamento del
que lo bebe , y la edad , y el temple de la tierra , y región
en que se vine: porque conforme la variación destas cosas,
se varia también la quantidad , y qualidad del vino: y assi
digo , que los cuerpos calidos en su temperamento , o por
su edad , beban el vino aguado , mas , o menos , conforme
fuere, mas o menos el calor. Considerando Hipócrates esto,
dixo; que los de naturaleza calida, bebiessen vino muy
aguado, y blando. Y aunque es verdad que Platón en el li-
bro de íegibusdize; que los niños no beban vino hasta la
edad de diez y ocho años , con todo esso Hipócrates , a quien
se á de dar crédito dize ; que los niños pequeños , se han
de mojar en agua caliente , y beber vino muy aguado : esto
dixo en el libro de dieta. Y en el libro de aqua, aere, & lo-
éis , afirma, que para que los niños se crien sanos, y sin
piedra , beban vino muy aguado : porque esto no abrassa,
ni desseca las venas. Que los viejos lo ayan de beber es
muy cierto, de sentencia de Platón, y de toda la escuela
medica: y tanto, que dizen ser su total remedio , para re-
iuuenescer. Los de mediana edad , lo han de beber , no tan
puro como los viejos , ni tan aguado como los niños.
Tomando indicación del tiempo , dize Celso , y Platina,
que el Imbierno se beba en menos quantidad ; pero mas
puro , y el estio mas aguado , y mas quantidad. Assimismo
los moradores de regiones frías, lo beberán mas puro, y
los que habitan lugares calidos , blando , blanco , y agua-
do , y los de regiones templadas, guarden medio entre vno,
y otro.
Conuiene considerar también la naturaleza del vino:
porque los que son de robusto cuerpo , y trabajadores de-
uen beberlo tinto , y de sustancia gruessa, para sufrir me-
jor los trabajos; pero la gente vrbana, los que hazen poco
mouimiento corporal, y tratan de letras , a estos tales con-
uiene lo blanco, y delicado , también como a los que son
de carnes apretadas , y angostas venas; mas los que son
muy abiertos de poros , vsarán de lo tinto.
Aduiertcse que siempre se cueza bien el vino en el es-
tomago : porque de auer falta en esto, se conuertirá en hu-
mores frios, flegmaticos, causa de mil enfermedades.
Los autores, comunmente, escriuen muchas diferen-
cias de vinos , y bebidas: de las qualcs la zerbeza vsada en
Flandes , y en Inglaterra , se haze de cenada, o trigo , con
Inpulos. Y los Indios hazen también bebida de maiz, y pal-
mas. Los Vizcaynos la sidra , hecha de zumo de manzanas.
Trató de todas estas diferencias Plinio , en el libro veinte y
tres , capitulo primero , y en el libro catorze , capitulo
diez y seys. Escogerá pues el prudente de todas estas dife-
— 184 —
rencias , la mas conueniente a su temperamento, edad,
región, y tiempo del año : porque aquella será mas a pro-
posito de su salud , y la que aconseja el prouerbio presen-
te , y la que dize, que no se tenga en poco, antes se estime
como medicamento , conforme a su natural de cada vno:
por lo qual no se ha de dar al vezino , pues en ella consiste
la salud de los hombres, a quien suplico quando este dis-
curso lean no entiendan soy apassionado , por el licor de
que he tratado: pues que no le bebo , mas la razón puede
tanto, que no se á podido escusar lo dicho. Y porque no ai
lugar, para comentar en este tratado breue , todos los Re-
franes de vino los escriuo aqui , sin declaración : cogi-
los yo de varios autores, principalmente del Comendador
Hernán Nuñez.
Vino sine aqua , corpore triaca , aqua sine vino , corpore venino.
Vino vsado , y pan mudado.
Vino marido , que me ñno.
Ajo pío, y vino puro , passan el puerto seguro.
A torrezno de tocino , buen golpe de vino.
Beber a codo alzado , hasta ver las armas del mal logrado.
A bocado harón , esp jlada de vino.
Agua al higo , y a la pera vino.
Amárgame el agua marido , amárgame , y sábeme el vino.
Beber de codo , y caualgar de poyo.
El peze , y el cochino , la vida en el agua , y la muerte en el vino.
Después de beber, cada vno dize su parecer.
El vino anda sin calzas.
Dixo la leche al vino , bien seays venido amigo.
Tal es el vino para los gargajos , qual san Bartolomé para los
diablos.
Do entra beber , sale saber.
Hombres buenos, y picheles de vino, apaciguan el ruydo.
La casa enuinada, medio empeñada.
La vida del perdido . poco dinero , y harto de vino.
La que se enseña a beber de tierna , embiará el hilado a la ta-
berna.
La leche con el vino , tornase venino.
Quando el viejo no puede beber , la guessa le pueden hazer.
La muger, y el vino, sacan al hombre de tino.
Lo que no va en vino , va en lagrimas , y suspiros.
Quien tras ensalada no bebe , no sabe lo que pierde.
No ai tal testigo, como vn muduelo de vino.
Puerco fresco, y vino nueuo, Christianillo al cementerio.
No me echeys agua en el vino , que andan gusarapas por el rio.
Quando comieres pan reciente , no bebas de la fuente.
La leche , y el vino , hazen al viejo niño.
Con las peras vino bebas , y sea el vino tanto , que ande la pera
nadando.
Pan á hartura, y vino a messura.
Pan, y vino andan camino, que no mozo garrido.
Suelas , y vino , andan camino.
— 185 —
Lixo Salomón , que ei buen viuo alegra el corazón.
Si como me diste en el ojo , me dieras en el jarro , bonica me auias
parado.
El vino como Rey , y el agua cómo buey.
Sangraos Marina , sopa en uino es medicina.
Si assi corres como bebes, vamonos a liebres.
Si quereys que bayle , ande el barril delante.
De las aues que alzan el rabo , la peor es el jarro.
Comida fria , bebida caliente,
nunca hizieron buen vientre.
REFRAX XXXVII.
1 ertenece esta sentencia , al modo de vsar la comida , y
bebida ; y assi me pareció , por contener en si , cosa de tan-
ta importancia , como saber si es conueniente a la salud,
comer caliente , y beber frió , ingerirla con las que basta
aqui se an declarado, que tratan de la comida , y bebida.
Dize pues que la comida fria , y la bebida caliente : son de
gran inconueniente á la salud. Y por el contrario auemos
de entender , que quiere el presente prouerbio , que para
la conseruaciou de la salud, vsemos a comer actualmente
caliente , y á beber actualmente frió.
Prueuase el primer miembro deste Refrán que nos exor-
ta a que vsemos a comer caliente , con autoridades , con
razón , y con la experiencia. La autoridad es del principe
Auiceaa, que en el libro primero , sen. tercera, doctrina
segunda, capitulo séptimo , tratando del orden que se á de
tener en la comida ; dize por expressas palabras, que en
tiempo de Imbierno , comamos el manjar actualmente ca-
lido , y por el Estio con algún calor, aunque sea poco. Y
en la sen. sexta del libro quarto, tratado segundo , par-
ticularmente del pescado nos enseña , que lo comamos ca-
liente : porque de comerlo frió (dize) se suelen seguir acci-
dentes tan vebcmentes , como del veneno de los bongos.
Por lo qual escriuo en este proprio lugar la curación de
tan grane mal. Del proprio parecer es Paulo Agineta , en
el libro primero, capitulo cinquenta y qualro; adonde
afirma , que la carne , y legumbres , se han de comer
calientes.
La razón también nos dá a entender el prouccbo de la
comida caliente : porque la comida es necessaria para apla-
car la hambre; la qual nos acuerda , que el cuerpo esta
— 186 —
necessitado de sustancia solida , seca, y calida , assi como
la sed nos haze dessear lo frió, y húmedo. De lo qual en-
tenderemos, que la comida caliente , satisfará mas el ape-
tito del comer, que la fria, pues se dessean cosas calientes.
Prueuase también: porque aquella comida causará me-
jor vientre, que con mas facilidad se cueze en el estoma-
go ; pues la comida caliente con mas breuedad se cueze , y
conuierte en chilo : porque el calor natural del estomago,
tiene menos que hazer para calentarla , y alterarla: luego
la comida caliente será mas saludable :y por el contrario
la fria , como dize el Kefran . nunca hará buen vientre. Re-
fuérzase la razón desta sentencia : porque si la bebida es
fria (como es verdad que lo á de ser) y la comida también
lo fuesse, resultada de la frialdad de lo vno, y de lo otro,
que el calor natural del estomago, se apagaria, y ahoga-
ría o por lo menos se debilitaría , de suerte que se siguíes-
sen graues inconuenientes , que es lo que dizc el prouer-
bio: Nunca hizo buen vientre.
La experiencia a quien se deue gran crédito , es quien
mas a esclarecido esta verdad, con los dessastrados suces-
sos de varias enfermedades , causadas en los que comen
frío, o fiambre; los quale? están muy próximos a perlesía,
apoplexia , y gota, y otros males, que se engendran de
crudezas de estomago, bechas por la frialdad "actual de lo
que se come. Y quahdo no luego , el proprio dia que se co-
meten esto-í yerros se paguen con las enfermedades dichas,
por lo menos, es cierlo. que sentirán en sus vientres algu-
nas indisposiciones, dolores , ventosidades . vómitos , o cá-
maras ; como dize nuestra sentencia.
Aduiertase aquí para respuesta de las objecciones que
se podrían poner, que la comida de que trata este Refrán,
es aquella que se haze de carnes , y pescados cozidos , o as-
sados, o guisados al fuego , en sartén , o cazuela, o en for-
ma de pasteles , o en otra diferencia de guisados : los qua-
les manjares han de ser calientes: porque de comerse fríos,
resultaran las pessadumbres de vientre, que auemos di-
cho, que ya qnalquier prudente tendrá experimentadas.
Y assimismo se á do entender que no quiere nuestro Re-
frán, que esta comida sea tan caliente, que el calor estra-
ño della venza el natural del estomago , y alze ampollas en
la boca ; antes este calor de la comida , deue ser fácil tem-
plado, y suauc, considerando el tiempo del año , y la edad :
y complexión del que lo come : porque el Imbierno ; como
afirma Auicena, en el lugar citado , se ha de comer la co-
mida mas caliente , que en el Estio. Y los viejos, o flemáti-
cos . assi mismo la podran vsar con mas calor , que los mo-
zos , y coléricos.
— 187 —
Aduiertase también, que ai muchas comidas , que con-
uiene comer frias : estas son el pan , el qual primero que
se coma, se ha de enfriar, muy cubierto : porque el propio
calor que se le pega del horno, consuma el agua , y hume-
dad , que al tiempo del amassar se le mezcla : y quando ya
está frió, que es mas de diez horas después de auerse cozi-
do, siendo ya exalada por vapores el agua, entonces, es su
propria ocasión de ser comido , como prouamos en el co-
mento de la sentencia, que dize: Pan de ayer. Assimismo
ai otras comidas , las quales en el tiempo del Estío , quando
se está el mundo abrassando , o quando el paciente está
afligido con calor de calentura , o porque su propria natu-
raleza lo pide assi , se han de comer frias. Estas son las ci-
ruelas, moras, manzanas, cerezas, guindas, melones,
granadas, y las demás frutas del Estio : y Otoño: de las
quales dize Galeno, que auemos de vsar , mas por medica-
mento, para refrigerarnos, que por comida para susten-
tarnos : como se ve muy claro en el capitulo veinte y qua-
tro del libro segundo de la facultad de los alimentos ; adon-
de hablando déla granada, dize , que siempre se coma por
medicamento , y no por alimento. Y en el capitulo vndeci-
mo del proprio libro , dize , que las moras se coman frías
al principio de la messa. para que nos refresquen , y ablan-
den el vientre. Destas frutas pues.de que vsa el hombre.
para defenderse del calor del tiempo, ó de alguna enfer-
medad colérica : destas pues no se á de entender el Refrán :
porque antes conuiene comerlas frias, para defenderse
del calor.
La segunda parte de la sentencia dize : Bebida calien-
te , &c. Adonde parece que auemos de entender, que siem-
pre para viuir con salud nos donemos guardar de beber el
agua , o vino tibio , o caliente. Esto proprio nos enseña Aui-
cena , en el libro primero , sen. segunda, doctrina segun-
da, capitulo diez y seys; adonde tratando del agua dize,
que la que no fuere fría, corrompe la digestión, haze na-
dar el manjar en el estomago . no quita la sed , es causa de
hidropesía . y consume el cuerpo con su calor. Y el proprio
autor, en la tercera del primero afirma segunda vez este
parecer. Isac, y Aliabas insignes médicos, dixeron lo mis-
mo. Y Rasis en el libro tercero de los que escriuio al Rey
Almanzor dize assi: El agua que no tiene tanta frialdad,
que con ella de contento al gusto del que la bebe, hincha
el vientre , no mitiga la sed , destruye el apetito, y la gana
de comer, y consume el cuerpo: y concluye con dezir, que
no es cosa que conuiene para la salud dexar de beber frió.
Pero para que nos cansamos , prouando con autoridades,
lo que cada dia se experimenta . pues es cierto que el agua
— 188 —
sin frialdad, quita la gana de comer; de suerte que ai
quien el dia que la bebida no está fria , o no come , o si
come es por fuerza , y con tristeza , no le satisfaziendo lo
que bebe. De adonde se sigue indigestión de estomago,
ventosidades , dolores de vientre , que es lo proprio que nos
dize el Refrán.
Y si alguno dixere , que Auicena en el capitulo diez y
seys, de lasen, segunda, que agora citamos, manda beber
vna vez de agua caliente. Respondo que Auicena la vsa
por medicamento, estando el vientre ayuno , para limpiar
las flemas del estomago , y para que el vientre duro se
ablande , y alargue , y no la vsa por la bebida principal
que se mezcla con la comida, que es de la que dize el Re-
frán , que sea fria y no caliente.
Ofrécese para mas perfecta declaración desta sentencia,
la ocasión (que ella propria se nos a venido á las manos) de
sacar en limpio, y aueriguar, si conuiene parala salud be-
ber muy frió ; pues dize el Refrán , que la bebida ba de ser
fria, y lo aueinos prouado con autoridades , y razones.
Acerca de la dificultad propuesta, están diuididos los
gustos de los hombres en dos encontrados vandos. De los
quales vnos defienden a bocados (como dizen) que no con-
uiene beber frigidissimo. Otros por el contrario, fundados
en la delectación que causa la bebida fria , y dexandose lle-
nar de lo que el vulgo en estos tiempos vsa (y tanto que se
tiene por caso de honra enfriar con nieue) sin considerar
el daño , o prouecho , que de tal bebida puede resultar,
afirman ser de importancia , el beber todo el año extrema-
mente frió. Y assi ai algunos tan viciosos en este estre-
mo , que en el mes de Enero, quando el mundo se está
elando, y el agua está (conforme al tiempo) frigidissima,
buscan velos , y carámbanos , para enfriar con ellos , y ha-
zer dellos vasos , por donde beber.
Conuendra pues , para aueriguar esta discordia , y para
que cada vno entienda , lo mas conueniente a la salud, dis-
putar tres puntos. El primero es , si conuendra. que los
hombres sanos beban el agua mas fria que lo que ordina-
riamente suele estar en las fuentes o tinajas , como la dá el
tiempo. El segundo , con que leyes, y condiciones se podra
beber frió, que haga menos daño. Y el tercero, qual sea
mejor modo de enfriar.
Viniendo pues al primer punto, que es si conuiene para
la conser nación de la salud , beber los que viuen sanos frió,
mas que medianamente, dezimos que parece que no; se-
gún doctrina del gran Hipócrates, en el libro quinto de
sus aphorismos, sentencia diez y siete; adonde dize, que
lo frió causa pasmos , y temblores de calentura. Galeno en
— 189 —
el comento deste aphorismo, afirma lo mismo, y dize, que
se ha de entender de la frialdad , sin moderación. El pro-
prio Hipócrates, en el aphorismo diez y ocho, que se sigue
al que agora cité , buelue adezir: Lo frió es enemigo a los
huessos, a los dientes , a los neruios , a los sessos, y al
tuétano del espinazo. Y mas adelante , en la sentencia vein-
te y quatro, tratando de la bebida estremamente fria dize:
Lo trio como nieuc , o yelos, es enemigo al pecho , mueue
tos, rompe las venas , y causa corrimientos. Galeno en el
comentario , es del proprio parescer. Y el docto Vega , de-
clarando este aphorismo dize , que la bebida tan fria como
nieue , no solo causa los daños que el aphorismo enseña,
mas que también debilita el estomago , higado , tripas,
vexiga, y neruios; y pasma los dientes. En este lugar Vega,
reprehende ásperamente a los que beben tan frió. Y Valles,
sobre el proprio aphorismo , dize , que los que beben muy
frió; siempre están promptos , para granes males. Y con-
firma este parecer en su philosophia sagrada, declarando
aquel lugar de la sagrada Escriptura, que se lee en el ca-
pitulo veinte y cinco de los prouerbios: Sicut frigus ni-
uis, &c. Galeno , en el libro de buenos, y malos alimentos,
al fin del , persuade con razones a los vrbanos , que no se
exercitan , que huyan de la nieue: porque aunque con la
juuentud (dize) no sientan el daño , con todo esso en co-
menzando a declinar la edad, se hallarán enfermos de
gota, y délas entrañas, y torpes en sus mouimientos.
Auicena que fue principe de la medicina arábiga , confir-
ma por expressas palabras el parecer de Galeno , en la sen.
tercera del primero , capitulo octauo. Y en el libro segun-
do, tratado segundo dize : La nieue es mala para los viejos,
y para los que crian flemas en el estomago, ofende los
neruios, y caúsala sed. Este proprio autor, enlaparte
segunda de sus cánticos , numero veinte y siete , nos amo-
nesta, que no frequentemos la bebida fria, como nieue:
porque destruye los neruios.
No solo las autoridades referidas prohiben la bebida ex-
cessiuamente fria, mas también la razón lo testifica. Por-
que según Hipócrates , y buena philosophia , todo aquello
que repentinamente nos altera mucho «n calor, o frialdad,
es peligroso , y aborrecido de nuestra naturaleza: pues vna
bebida de agua, casi estremamente frigida , cierto es que
altera el estomago, enfriandole repentinamente , y no solo
el estomago , mas consecutiuamente todo el cuerpo: de
adonde se sigue bien, ser pernicioso el beber muy frió por
la flaqueza que el estomago adquiere; y que deste incon-
ueniente, se causan todos los males, que los autores arri-
ba citados nos ponen a los ojos.
— 190 —
A las autoridades , y razones dichas Juntan los temero-
sos de la bebida fria (para defender su opinión) historias
de casos espantosos , y muertes no pensadas , causadas de
bebidas frias, que no sucedieran con la bebida templada.
Pero los del contrario vando, los que se suspenden, y
dan mil gracias á Dios cada vez que beben elado. Los que
no comen si no ai nieue , los que darán su patrimonio por
vna vez muy fria, responden de por junto, a todas las sen-
tencias de Hipócrates, de Galeno, y de Auicena diziendo,
que estos insignes varones , no vituperan la bebida fria que
se á enfriado arrimada a nieue , sino aquella que distila de
la propria nieue, o carámbanos : la qual es cierto , que es
muy noeiua á la salud; como Hipócrates , Galeno , y Aui-
cena enseñan en muchos lugares quR adelante se pon-
drán. Y para que se beba sin miedo frió, y para defensa
de su opinión , toman muy de atrás la corriente , alabando,
y persuadiendo á la bebida fria, con las razones siguientes.
Como el beber truyga su origen de la necessidad , que
es gran inuentora . y la sed sea vn apetito natural , con el
qual dessea el hombre lo frió, y húmedo, para restaura-
ción de lo que se pierde continuamente en nuestros cuer-
pos, y conseruacion del húmido que queda: claro está que
esta bebida, mientras mas fria fuere, deleytará mas, cum-
pliendo el despeo que el hombre tiene , y reduziendole a
estado natural , y que conuendra mas para la conserua-
cion; pues se adquiere mejor con la frialdad el fin que se
dessea, que es conserüar el húmido natiuo, en que se fun-
da la vida, y restaurar como mejor ser pueda lo perdido.
Para el qual fio crió naturaleza el agua, que según se co-
lige de los autores mas auténticos y graues, para que se
adquiera el fin que se pretende en su vida, á de ser actual-
mente fria. Pues como esta necassidad de restauración , y
conseruacion , aya sido común a todos los animales, desde
el principio del mundo , y en todo el mundo : euidente cosa
es, que la propria necessidad, aura forzado a los hombres,
desde que Dios crió el vniuerso , a que beban frió. De adon-
de se entenderá bien quan ridiculo sea dezir, que á muy
pocos años que se bebe frió con nieue , o que se tiene curio-
sidad de beber frió ;»pues la bebida fria á sido necessaria,
y alabada en las sagradas, y humanas letras, desde los si-
glos antiguos. Y assi vemos, que el Espiritu Santo, en el
capitulo veinte y cinco de los prouerbios , versículo treze,
con dulces palabras alaba la bebida fria , diziendo ; que
assi como la bebida de nieue, en el tiempo del Estio haze
descansar , y aplaca la sqd del congoxado sediento , assi el
mensajero fiel, venido de lex.as tierras, quieta el animo
del que le espera. Y en el proprio lugar, versículo veinte
— 191 —
y cinco , buelbe a dezir ; que el agua fría alegra , y refoci-
la al que tiene sed , como el buen mensajero que viene de
tierras estrañas. San Matheo, en el fin del capitulo décimo,
afirma , que Dios dará buena paga, y hará señaladas mer-
cedes, al que diere vna vez de agua fria a sus ministros.
El santo , y fuerte Dauid estando en campo raso , a punto
de chocar con el enemigo de ninguna adición humana , se
halló tan oprimido , como fue de no tener vna vez de agua
fria de la cisterna de Belén: adonde auemos de entender,
que dessear agua de algibes , y cisternas, es lo proprio que
dessear agua fria : porque es natural cosa estar en los algi-
bes fria . como la experiencia lo muestra. De adonde assaz
se sigue bien la necessidad , que la salud humana tiene de
beuer agua muy fria, para su conseruacion , y quan anti-
guo sea el beuerla los nombres.
Maní fies tannos también la verdad que vamos prouando,
las historias humanas antiguas; como se podra ver en la
que escriuio Charesmitilineo . del gran Alexandro, adonde
afirma que en la ciudad de Petra , en Asia , auia treinta
cueuas que se llenauan de nieue, en tiempo de Lmbierno,
para seruicio de Alexandro , y de los suyos. Sciates histo-
riador haze mucha mención dala nieue vsada en sus tiem-
pos, con gran cuydaclo , y deleyte , para beuer frió. Xeno-
phon, entre las demás cosas memorables que escriuio.
dize de muchas gentes , que no solo beuian frió; pero que
también beuian á la continua el agua de la propria nieue.
Ateneo eseriue ciertos versos de Súpita antiquissiino poeta;
en los quales afirma, que en su tiempo beuian nieue, y el
agua , que della se destilaua. Lo proprio afirma Periates
historiador, diziendo , que no solo en las ciudades, mas
también en los exordios , se vsaua a beuer frió de nieue.
El docto Eulieles, en vna epístola reprehende a los de su
tiempo: porque abocados comían la propria nieue. Los sa-
bios , y antiguos Romanos , desseosos de viuir con salud,
vsaron mucho el enfriar con nieue. Y el Emperador Nerón,
para beuer sin peligro , frigidissima agúala hazia cozer,
y después enfriar; como testifica Plinio, en el libro treinta
y vno de su natural historia , capitulo tercero. Y Galeno,
en el séptimo del methodo dize de Nerón , que inuento be-
uer aguas cozidas: porque con mas celeridad , y intensión
se enfriassen. Plinio el segundo , en vna epístola , dize a
vn amigo suyo , que el mayor regalo que tiene apercebido
para la messa, es mucha nieue , con (pie enfriar la beuida.
Helio Gaualo Emperador, hazia recoger en su guerta, gran
Cantidad de nieue, debajo de tierra, para regalarse con
ella en tiempo calido. De suerte que todos los antiguos, que
con curiosidad viuieron y beuieron , vsaron a enfriar con
— 192 —
nieue, guando el tiempo con su frialdad no satisfazia al
gusto. Y esto sin que aya noticia en las historias, de mal
que aya causado labeuida fria.
Esto proprio que los antiguos vsaron , sin riesgo de sus
saludes, manda el gran Hipócrates, fuente de la medici-
na que fue mas antiguo que todos ellosN en su libro de die-
ta, diziendo , que quando padeciéremos gran sed . la apa-
guemos quietando el cuprpo . comiendo poco, y beuiendo
agua enuinada frigidissima. Auicena. fue el autor, que
con mas claridad dixo , que el agua fria , se llena la gala
entre todas las beuidas. Porque esta (dize) arrugando la
boca del estomago : resuscita el apetito perdido: corrobora
el natiuo calor, y todas las facultades naturales. Impide
que el manjar se queme en el estomago : y apaga la sed
mas presto . y por mas largo tiempo. V lo que es mas de
estima según muestra este autor es que con la beuida
fria , todos los miembros de nuestro cuerpo se conseruan
mas tiempo en su natural disposición: porque con el frió,
no se disipa ni consume tanto el húmido radical . y los es-
piritus se distribuyen por todo el cuerpo con menos dis-
pendio. Y en resolución deshaze la sed el agua fria, mez-
clada con vino admirablemente.
A las autoridades traydas hasta aqui en defensa de la
beuida fria , se junta la razón fundada en aquel tan cele-
bre aphorismo de Hipócrates que nos enseña, que aunque
la comida, y beuida. agradables al gusto, sean de peor
condición, y qualidad ."que las que no son agradables,
siempre el prudente ha de vsar de lo que es de mas gusto.
Porque como dize Galeno, en el comentario deste aphoris-
mo: Aquello que se recibe con mas gusto, lo abraza , re-
tiene . y cueze mejor el estomago , como a cosa semejante,
y amiga suya. Y por el contrario . lo que es insuaue , é in-
grato al gusto . es aborrecido de naturaleza , prouoca vo-
mitas, hincha el vientre , y causa otros males, rúes que
cosa nos á dado naturaleza mas agradable al sediento, que
la beuida fria? Y quien aura que pueda gozando de salud,
en tiempo calido , quando el ayre esta inflamado . y vinien-
do a comer cansado , la lengua seca . el anhélito frequente,
y las entrañas ardiendo. Digo pues . que quien aura tan
bárbaro , que pueda dexar de beuer frió . pues se siguen de
la beuida fria los prouechos dicbos : socórrese la necessi-
dad. y trabajo, y adquiérese contento, y alegría, sin ofen-
sa de la salud.
No solo preserua de enfermedades la beuida fria (dizen
sus apassionados) pero también cura en los hombres mil
géneros de males. Y assi Hipócrates . y Galeno trataron
muy particularmente della : como se ve en el 9. del me-
— 193 —
thodo, capitulo o. adonde afirma , el Pérgameno , que las
calenturas continentes tienen dos principales remedios, que
son sangría . y beuer agua fria. Y en lo de causis procatar-
ticis, reprehende el proprio Galeno a Erasistrato: porque
prohibía el agua fria a los que padecían calenturas. En el
libro primero del methodo , por la misma razón , reprehen-
de a Thesalo. Y en el libro séptimo, se alaba por auer cu-
rado muchos. enfermos de estomago, con agua frigidissi-
ma, arrimada a nieue. Y en el octano, décimo, y vndecí-
mo, cura las calenturas con agua muy fria.
Estasque se an referido , son las autoridades, y razo-
nes , que ordinariamente se traen , contra los enemigos de
la beuida fria: las quales consideradas, y medidas con las
que por su parte ponen los de la contraria opinión, hazen
la question dudosa , y no ai que admirarnos si algunos cu-
riosos ygnoren que parte sigan : pero porque de aqui ade-
lante ía verdad resplandezca , se tenga j or conclusión, y
respuesta desta question , que no a todos hombres conuie-
ne beuer frió, ni tampoco todos an de dexar de beuerlo.
Porque como dize el Doctor Ulereado : Aquellos sujetos que
respiran calido, conuiene que beuan frió , y los que respi-
ran frió , conuiene que beuan caliente , a medida de la
frialdad, con la qual beuida se conseruarán bien. Conócese
(dize este autor) la respiración calida , y fria en el apetito
que cada vno tiene , porque los cuerpos que internamente,
están calidos , respiran calido , y estos tales dessean lo
frió , y aman lo caliente. De suerte que según esta doctri-
na, cada vno gozando de salud, apetece aquella beuida
que mas le conuiene , y la beuerá. De lo qual entendere-
mos la concordancia de las razones , y lugares opuestos :
porque la beuida templada entre calor , y frió, como prue-
uan los del vn vando , se ha de conceder a aquellos sujetos
sanos , que tienen las entrañas frescas, o templadas , en
los quales la excessiuamenti' fria , apagará el calor natu-
ral, y se siguiran los inconuenientes , que dizen Hipócra-
tes, y Galeno , de la beuida fria; pero aquellos que respi-
ran calido, que tienen vna fragua en las entrañas, y se
pierden por la beuida fria : estos tales beuan frió , y destos
se han de entender las razones, y autoridades, que alaban
la beuida fria.
Y porque alguno se podria engañar en si proprio, y
vsar de mas frialdad que la que a su salud conuiene ; y
otros atemorizados con los sucessos causados de la beuida
muy fria , no osan beber tan frío como apetecen , y con se-
guridad pueden. Tengan siempre en la memoria siete con-
diciones, y leyes, necessarias para beuer frió, sin peligro:
las quales son el segundo punto que prometimos.
m. 13
— 194 —
La primera condición es , que sea tiempo de calor,
como desde la mitad del Verano , hasta la mitad del Otoño,
poco mas , o menos. En esta condición , se ha de entender
también, que la región en que habitaren sea calida: por-
que en tales tiempos, y regiones se enciende la sangre , y
conuierte en colera , y se podrece. Yo tengo experiencia
de algunas ciudades de Extremadura, que padecían todos
los años en tiempo del Estio calenturas ardientes, y tercia-
nas : las quales son menores después que beuen frió.
La segunda condición , y ley es , que los que vuieren de
beuer frió , sean jouenes , robustos, y exercitados, como
los soldados, y segadores. Por lo qual el docto Valles , en
su philosophia sagrada, declarando aquel lugar de los pro-
uerbios , que dize (como el frió de la nieue , en los dias que
se siega el trigo) afirma , que dixo Salomón , en dia de se-
gada , para que entendiessemos que los segadores , exerci-
tados , en dia de mucho calor, son los que pueden beuer
muy frió , sin peligro. Esto proprio que dizen las sagradas
letras . enseña Galeno en su libro de alimentis boni , <x mali
succi , diziendo , que no beban frió de nieue los ociosos,
que no se exercitan , y que a estos tales es suficiente beber
tan frió como lo da la fuente. Verdad es, que si uo vuiere
fuentes frias , se podra enfriar con artificio, tanto como
si fuera de fuente fria. La propria doctrina enseña en el li-
bro sexto de los alimentos , y en el de las enfermedades de
los ríñones; adonde buelue a dezir , que los carnosos, y
exercitados beuan frió. Desta condición se colige bien, que
los viejos, y los niños, y los ociosos, no han de beuer
muy frió.
Será la tercera ley . para los que quisieren beuer frió
sin ofensa, que tengan el estomago , higado , y las demás
partes internas con robusto calor : porque como les con-
uenga esta condición, aunque sean viejos, sin miedo pue-
den "beuer frió : y si les falta , aunque sean jouenes, vsa-
rán con gran detrimento la beuida fria.
La quarta condición, se toma de parte de la frialdad de
la beuida ; la qual para que no ofenda será tal , que no lle-
gue al estremo que la nieue le puede comunicar, pues es
cierto, que excesso tan intenso, a ningún cuerpo puede
aprouechar, que es lo que Hipócrates nos prohibió en su
libro de dieta ; diziendo , que el ayre , y la comida , y la be-
bida velan la humidad de nuestros cuerpos, si fueren fri-
gidissimos.
Es de mucha importancia también para la salud, la
quinta condición : la qual será , que quien beuiere frió,
beua muy a espacio , poco a poco : porque desta suerte , dá
mas gusto la beuida, y quando llega al estomago, ya dexa
— 195 —
la frialdad en el paladar , y garganta ; adonde se á deteni-
do mas tiempo. Considerando Auicena este modo de beuer,
manda en la tercera del primero , que el agua muy fria,
no se beba de golpe : porque no apague el calor natural , y
porque se reciba mas gusto. Y assi dá licencia , para que
beuamos con vasijas de estrecha boca, por gorgoritas , ca-
labazas, jarros, y vassos penados: y si alguno dixere , que
este modo de beuer, llena el cuerpo de ayre, respóndese:
que aunque es verdad que el estomago recibe viento be-
uiendo assi, que se buelue este ayre con mucha facilidad
por la boca, sacando juntamente, lo demás que halla en
el estomago.
En la sexta condición , se considera la quantidad de la
beuida fria : porque si se beue de vna vez pequeña quanti-
dad , puédela sufrir el estomago , aunque no sea muy ro-
busto , y si fuere grande . es forzoso auerse de engendrar
ventosidades , hinchar el vientre, impedir el cozimiento,
y auinagrar la digestión.
La séptima condición , y ley , que han de obseruar los
que beuen frió , es que primero que beuan «van comido
buena parte del alimento: porque la frialdad en el estoma-
go dessamparado de comida, debilítale, y oféndele, por
ser de neruosa sustancia.
A estas siete condiciones , añaden algunos otra , que es
la costumbre antigua de beuer frió ; la qual, según el phi-
losopho: y según Hipócrates , haze naturaleza, de suerte
que no se siente el daño , aunque aya causa de mal.
Quien guardare las leyes , y condiciones , aqui escritas,
euitarálos males que la beuida fria suele causar ; y quien
las menospreciare , será assaltado de graues enfermeda-
des , si ya no en la juuentud , alómenos al principio de
la vejez*
El tercer punto que prometimos disputar es , qual sea
mas sano modo de enfriar la beuida, supuesto que se dá li-
cencia para beuer frió , con las condiciones dichas.
Para aueriguar esta dificultad, se aduierta , que no ai
mas de quatro modos de enfriar , que son con ayre , con
agua : con salitre, o connieue. Con ayre se enfria , llenan-
do el cántaro , o barril de agua , y metiéndole en profun-
das cueuas , o dexandole de noche al sereno , en partes al-
tas , y por la mañana lauando la vasija por de fuera con
agua fria , rodeándola con hojas de lechuga , o pámpanos,
y metiéndola entre paja, y puniéndola luego en lo mas
fresco de casa: con la qual diligencia conserua el fresco
hasta la tarde.
Ai otro modo de enfriar el ayre, con zaques que son
vnos querecillos de cabritos , preparados con curtido y
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casca ; los quales Henos de agua , se cuelgan en el campo
á la sombra de algún árbol ; adonde sople ayre ; y si se
cuelgan encasa, los han de mouer continuamente. Los
pastores ponen el agua al sereno , y antes que el Sol salga
embueluen el cántaro en pellejos.
El modo de enfriar que auemos dicho , tiene algunos
peligros: porque si el ayre está inficionado con alguna
mala qualidad , y á passado por partes hediondas, de ma-
los vapores , yerbas podridas , cuerpos muertos , o esta
detenido por las ciudades entre paredes , y el que en tiem-
po de peste corre. Estos tales ayres comunican su mala
qualidad al agua, y la suelen conuertir en veneno. Demás
desto , no todas vezes el ayre puede enfriar : porque los dias
de nublo, y mucho calor, no enfria. Enfriarse á con mas
seguridad al ayre , llenando ios barriles de a^ua , y des-
pués venteándolos reciamente con vn lienzo mojado, mien-
tras dura la comida.
El segundo modo de enfriar , es en agua. "Metense los
barriles en pozos frios, muy llenos de vino, o agua , y alli
se dexan estar . hasta que se enfrian: pero si los pozos no
son de inmundicias, y putrefacion muy limpios , y las va-
sijas no van bien llenas, y justamente atapadas, comuní-
caseles la malicia del agua del pozo; de adonde se causan
catarros, destilaciones , y otros males: mas si el agua del
pozo fuere dulce, y limpia , no es perjudicial. Son mas si-
guras para este efecto , las vasijas de vidro , y plata, o por
lo menos vedriadas: porque si son de cobre , a pocos dias
crian cardenillo , y si de plomo , albayalde , y si de hierro
orín , que todo esto causa disgusto, y es nociuo.
El tercer modo de enfriar , es inuencion de mareantes,
con salitre. Calienta el agua (assi fría] el hígado , cau-
sa sed , inflama el pulmón y suele encender calenturas
continuas.
El quarto modo de enfriar, es mas siguro , fácil , y de-
lectable , celebrase con nieue , y es en nuestros tiempos
mas vsado : porque demás de ser sin inconueniente de que
pegue á la beuida alguna mala qualidad , da al agua la
frialdad que cada vno quiere que reciba, conforme a su gus-
to , y sahíd. Este modo de enfriar con nieue tuuieron todos
los médicos antiguos por mas conueniente á la salud , mas
limpio , y sin escrúpulo. Y assi Auicena en el lugar citado,
dize : Si el agua elada fuere mala , o la nieue fuere de aque-
lla que cae sobre yeruas nociuas , y lugares sucios.de
suerte que no esté pura, será mejor que la beuida que se
vuiere de enfriar , se arrime á la nieue por de fuera , no
permitiendo que se le mezcle algo della. Mil historias , y
autoridades, se pudieran traer confirmando esta verdad de
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sayo tan manifiesta: pero el vso destos tiempos , y el pro-
uecho que a los humanos haze , no permiten se gaste en
cosa tan clara tiempo. Ba-^ta ver lo que dizen los deuotos
de la nieue ; los quales afirman, que beuida frigidissima
con nieue, no les ofende . como la que está frigidissima
por el tiempo. Dizen también , que el vino agnado, y frió
con nieue , no se sube á la cabeza , ni penetra á las juntu-
ras . haziendo corrimientos : porque le reprime la nieue
sus vapores.
An inuentado sus deuotos muchos modos de enfriar con
ellarquando ai abundancia de nieue , enfriase presto, y
bien, sepultando los frascos, y barriles en la propria nie-
ue : pero quando ay pequeña quantidad echan la nieue en
un cubilete, y dexanle nadar en la beuida. Otros llenan
vn cañón largo de hoja de Milán, y metenle en el jarro, o
cántaro de la beuida. Otros ponen la nieue en canastica
con paja , o tamo , y encima vn cubilete con la beuida, ar-
rimada á la nieue. Otros (y esto es lo que mas se á vsado,
hasta aora' ponen la nieue hecha pedazos en cubo de ma-
dera, adonde meten cantimplora de cuello largo , y estre-
cho ; y trayendola con velocidad, sobre la propria nieue,
enfrian la beuida en vn instante.
Pero el mejor modo de enfriar en nieue, es el de los
corchuelos breados , que aora se vsan : porque como la re-
doma esta metida en la nieue, y la nieue en el corchuelo,
cerrado por todas partes , no toca el ayre externo caliente
a la nieue , y assi no se derrite , y dura con vna vez que
ceben el corchuelo medio dia , estando la beuida tan fria
como la quisieren : y si con la nieue mezclan vna poca de
sal , dura mucho mas, y enfria tanto , que el agua se vela.
Con los artificios , modos , y condiciones aqui escritos,
podra cada vno enfriar , dando a la beuida aquella inten-
sión de frialdad . que mas a su salud cpnuenga ; que desta
suerte cumplirá con lo que nos amonesta la sentencia,
acerca del modo de la beuida.
O con , oro , ó con plata ,
ó con viznaga, ó con nonada.
REFRÁN. XXXVIII.
Hasta aqui nuestra medicina simio la messa con diuersi-
dad de comidas . en la quantidad, qualidad, modo , voca-
ción . conueniente , sin dexar sal, pan , carne, pescado.
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fruta , ni yerna , de las que vsamos con mas frequencia,
de que no aya tratado. Propúsonos también en los comen-
tarios próximos a este, las beuidas que se vsan en España,
de agua, y vinos , y si conuenga beuerlas trias , ó no: y
aora por no parecer manca, corta , y discortes , en lo vlti-
mo déla messa, considerando de quanta importancia sea
la conseruacion . y limpieza de las muelas , y dientes , trae
instrumentos con que limpiarlos, diziendo, que ha de ser:
O con oro , ó con plata , ó con viznaga , o con no nada.
Y porque la verdad que en si contiene esta sentencia,
quede mas firme en la memoria , se declarará , que sean
dientes , de que causas , y por que fin fueron hechos , que
numero , y diferencias sean , y que enfermedades padez-
can . y como se curarán.
Es pues el diente vna ternilla, o guesso recio , y duro,
que naturaleza hizo, por los fines que adelante se dirán.
La causa material de muelas , y dientes, son todos quatro
humores que sobran de lo que se cuece : y prepara para su
mantenimiento. La causa formal es la manera , y distin-
ción que tienen de los demás guessos del cuerpo. Y la efi-
ciente , el calor natural. La final , para que naturaleza
crió los dientes, tiene tres miembros: según tres fines. El
primero fue para cortar, diuidir , y moler el mantenimien-
to gruesso: porque el estomago mas fácilmente lo cueza,
y digiera, y transmude en otra sustancia, que llaman
chilo. El segundo fin para que fueron criados , es para bien
hablar : porque hiriendo la lengua el ayre con ellos , se
pronuncia bien , y de otra suerte no. El tercero fin fue , por
la hermosura , y buen parecer , y assi son menudos , y
blancos. De los tres fines tan necessarios , aqui propuestos,
se conoce bien la importancia de los dientes , y muelas , y
como merecen, se conseruen siempre limpios; o con oro,
o con plata, &c.
De todos los guessos que en nuestro cuerpo se hallan,
los dientes solos tienen nieruo , y por esta causa sienten
las alteraciones, y padecen dolores tan granes. Galeno, en
el libro de guessos dize , que estos dientes tienen cierto
numero , de "los quales se hallan en la boca ocho cortado-
res , quatro arriba , y quatro abajo , en la parte delantera.
Los colmillos son quatro , dos arriba , y dos abajo. Sigílen-
se luego quatro muelas colmillares : porque su sitio es jun-
to a los colmillos. Las muelas son ocho arriba, y ocho aba-
jo; que todas estas piezas son treinta y dos.
Formó naturaleza la boca de los niños , en su principio,
y nacimiento sin dientes , hasta cierta edad , no sin causa,
y razón : porque ni tienen fuerza en la boca para vsar de-
llos , ni calor en el estomago para cozer lo que comen ; an-
— 199 —
tes lastimarían a sus madres al tiempo del mamar. Aristó-
teles en el libro séptimo de historia de animales dize , que
los demás animales nacen con dientes , y los niños no , por
la floxedad , y blandura de sus guessos, en los quales no se
podrían afirmar los dientes ; y en los demás animale^ , no
se halla esta blandura de guessos , y assi pueden sufrir
dientes.
Viniendo pues a lo que importa, que es la conseruacion
de la boca , y comenzando por los inocentes niños , digo:
Que deueo sus madres tener gran cuydado con ellos , al
tiempo que los dientes, y muelas les comienzan a nacer,
que es en el séptimo mes después de auer visto esta luz (y
algunas vezes mas tarde) porque en este tiempo son tan
graues los dolores que padecen , que dellos resultan ; como
nos enseña Hipócrates , calenturas , y pasmos , cámaras, y
otros males vehementes , que les llegan a punto de muerte.
Socorreranse los niños , mitigando el dolor con anodi-
nos : para lo qual ningún remedio ai tan eficaz , como el
que enseña Paulo, diziendo, que les vnten las enzias, con
enxundia de gallina , o con sessos de liebre. Y después que
ya los dientes estén fuera, se han de vntar las quijadas
con azeyte caliente, y destilarles algunas gotas en los oy-
óos, cubriendo las ceruizes , y cabeza, con lana caliente.
Y si en el discurso de los siete años , que no mudan los
dientes, se les aposteman las enzias. Aduiertase, si la boca
está húmida, o seca : porque si está húmida, se lauarán
con vino blanco ; y si seca, y caliente , con agua de llan-
tén. Y si vuiere flemón, le madurarán con vn higo passa-
do abierto, y puesto encima. Y si se comenzaren a corrom-
per los dientes con algunas manchas negras , extirpar al
momento lo que estuuiere manchado , con vn hierrezuelo
que para esto tienen los barberos.
Assimismo deuen los padres tener gran cuydado, quan-
do los niños son de edad de siete años, o mas, que quando
algún diente se les comicnze a andar, se le saquen luego,
atándoles vn hilo a el quando se van a acostar , y estando
durmiendo, tirarán del hilo: porque desta suerte saldrá el
diente , casi sin que lo sientan. Si no se haze esto con tiem-
po , los que nacen de nueuo salen tuertos, y feos. También
se tenga cuydado con que los niños coman con entrambos
lados: porque no les nazca toua. Y si acaso por algún des-
cuydo se criare toua, no solo en los niños; pero también
en las personas grandes, se á do dessarraygar muy con
tiempo, o con oro, o con plata, o con viznaga; como dize
la sentencia : porque de no lo hazer assi , se gastan , y en-
flaquezen las enzias , y quedan sujetas a perpetuos corri-
mientos, ;i dolores de muidas, y á mal olor de boca.
— 200 —
Y pues nos auemos poco a poco entrado en el modo de
conseruar ía dentadura, se aduierta , que son quatro las
enfermedades que suele padecer. Estas son corrupción de
losproprios dientes que llaman: Neguijón. La segunda, es
corrupción de las enzias. La tercera , la toua que se cria
entre ellas , y el diente. Y la quarta, mouimiento de la
dentadura.
A la primera enfermedad destas quatro , que es corrup-
ción de muela, ó diente , por ser solución de continuydad,
se sigue dolor: y assi en tal caso, si no se puede atajar esta
corrupción con quemar el murecillo con caustico , será lo
mas acertado sacar luego la muela , ó diente , antes que in-
ficione la vezindad. Y si acaso el dolor en la muela viene
por alguna destemplanza , sin estar corrompida , es admi-
rable remedio enjaguarse la boca con cozimiento de in-
cienso , almástiga , y vn grano de alumbre quemado , y
tantico romero. También es buen remedio , enjaguarse
con vinagre blanco, y sal. Pero si el dolor fuere causado,
como sucede muchas vezes de alguna hebra de carne , o
otra cosa, que de la comida sea quedado entre los dientes,
y muelas , en tal caso , se limpiarán ; como dize la presen-
te sentencia : O con oro. o con plata , o con viznaga.
La segunda enfermedad que dixe , padece la boca , es
corrupción de las encías : para este mal después de estar
euaquado el cuerpo con sangrías, y purgas, si el medico
las vuiere ordenado , es admirable remedio, lauar la boca
con este cozimiento.
Tomen de agua de palo santo dos onzas, agua ardiente
vna onza, vinagre esquilitico media onza, miel rossada
vna quarta, de alumbre quemado vna dragma : mézclese
todo, y con vn yssopillo se lauen quatro vezes al dia, las
dos antes de comer , y las otras dos vn poco antes de cenar.
La tercera enfermedad cíela boca, y dientes, es toua;
para este mal ningún remedio ai mejor, que traerla lim-
pia, finiendo en casa vn mondadientes de plata, ó de oro,
para que el barbero quando venga a hazer la barba, mire
muy atentamente la boca , y quite con el dicho monda-
dientes lo superfluo que se vuiere criado.
La l. passion es , quando por algún golpe , o cayda se
mueue la dentadura; en tal caso se considere , si el daño
está en las enzias : y entonces se tome vino blanco , y miel
rossada , con la qual se lauaran quatro , o cinco vezes al
dia la boca.
También es bueno cozer vn poco de vino con romero,
y encienso , y almástiga , y vn poco de sangre de drago , y
lauarse con ello. Si el daño fuere en los dientes, se aduier-
ta si alguno salió de su assiento: porque se á de boluer a su
— 201 —
lugar ; pero si no es mas que mouerse la dentadura pon-
drán sin dilación vna tirica de lienzo , por la parte de afue-
ra , y otra por la parte de adentro de la enzia con este
medicamento.
Tomen dos dragmas de cascaras de gueuos quemados,
bolo armenico , y de piedra sanguinaria , de cada cosa me-
dia dragma, encienso almástiga, cuerno de cierno quema-
do, de cada cosa vn escrúpulo. Todo esto se muela bien , y
haga poluo , y mezcle. Las tiricas de lienzo , se vntaran
con clara de gueuo , y echándoles destos poluos por enci-
ma , se aplicaran á las enzias , como está dicho. De alli a
tres , o quatro dias tomen vino blanco cozido con romero,
nuezes de ciprés , sangre de drago , y mirra , rossas secas,
y flor de granado ; y quitando las tiricas , y lauandolas con
este vino, las boluerán a poner.
Quien tuuiere buena disposición , de enzias , y denta-
dura : quanto mas hiziere tanto mas yerra. Por lo qual
conuendra para conseruarse en su bondad, solo enxaguar-
se por las mañanas con agua fría, y con vino aguado, des-
pués de comer, y cenar , y limpiar los dientes con tantica
sal , muy passico , y sacarles lo que se vuiere metido entre
ellos con mondadiente de oro , ó de plata , ó con viznaga,
ó con no nada; si no vuiere que sacar, que esso es lo que
nos amonesta este Refrán , diziendo , que la boca sana , solo
con oro , o con plata , se ha de conseruar , sacando lo que
se vuiere entrado entre dientes, y muelas, y si no vuiere
que sacar , que no lleguen a ellos : lo qual se entiende por
la palabra: No nada.
Y es mucho de aduertir como se aya de vsar de los mon-
dadientes dichos: porque si la toua estuuiere muy tierna,
y blamia , en tal caso bastará el palillo de viznaga , como
también bastará para sacar la carne , o otra sustancia , que
estuuiere entre los dientes, que no sea difícil: porque en
tales casos conuiene, para no alterar las enzias , y denta-
dura, vsar de instrumento blando, como es la viznaga.
Conuiene también la viznaga , mas que otra madera, por
ser yerna caliente , y amigable a los dientes , y muelas.
Trata de la viznaga Dioscorides , en el libro 3. capitulo se-
tenta y ocho , sobre el qual dize Laguna, que es vna espe-
cie do dauco silueslre.
Pero si la toua enemiga de los dientes estuuiere pegada
a ellos , de suerte que no baste para despegarla la blandu-
ra de la uiznaga , auemos de ayudarnos de mondadiente de
oro; el qual entre todos los metales se lleua la gala , y es
el mas prestante, noble, y excelente de los siete ; según
doctrina del philosopho , en el quarlo de los metheoros, y
de Plinio, en el libro treinta y tres. Los alquimistas afir-
— 202 —
man ser el mas noble metal : porque es de mejor sustancia,
y mistión. El primer argumento que nos muestra su exce-
lencia , es la resistencia tan firme que haze al fuego : por-
que después que llega a su fineza, de veinte y quatro qui-
lates , no le consume, ni desminuye cosa alguna. El se-
gundo, que el traerle entre las manos , ni el estar debajo
de tierra, no ensuzia el oro , ni deshaze las lineas, que vna
vez se le imprimieron ; lo qual no sucede en otros metales.
El tercero es , que el oro jamas cria orin , ni otras sucieda-
des , ni las consiente en si. El quarto , que se puede labrar
en sutiles partes , y dilatarse en planchas , hasta adelga-
zarse tanto , sin perder su ser , que parece cosa increíble;
lo qual se ve en los panes de dorar. El quinto argumento
que nos muestra la excelencia del oro , es su inuencion
mas natural que la de otros metales: porque los demás , se
hazen , y períicionan con el fuego ; pero el oro desde su
origen es oro. A estas razones se pueden juntar otras, que
no son de pequeña consideración , como es, que el Sol; se-
gún los astrólogos , produze el oro : y assi como el mas ex-
celente Planeta entre los siete, assi el oro, que es su hijo,
es el mas excelente , y noble metal de todos.
Hallan los naturales en el oro admirable virtud , de con-
fortar el corazón: con la qual (dizen) calentando, y espar-
ciendo los espíritus , alegra los tristes melancólicos.
Es este precioso metal antidoto, y medicina contra el
veneno mortífero del azogue: por la qual virtud manda
Dioscorides que socorramos a los que con el fueren empon-
zoñados, dándoles limaduras de oro. V no solo se opone
contra este genero de veneno ; pero también nos auissa , y
muestra qualquier otra diferencia de tosigo, que se le jun-
tare: porque luego muda, y pierde su color. La qual pro-
priedad conocida por Geronymo Montuo, doctissimo va-
ron, fue de parecer, que los tenedores y cucharas con que
los señores comen , sean de tres partes de oro , y vna de
plata : porque si la comida tuuiere algún veneno, lo conoz-
can en la mudanza que el oro haze , quando toca el tosigo.
Es tan amigable el oro , al genero humano , que los cau-
terios dados con instrumento del , sanan , y se cicatrizan
con mas facilidad , que si se diessen con instrumento de
hierro, ó de otro metal. La experiencia nos enseña esta
verdad. Y Auicena en el lihro primero, sen. quarta. Y en
el libro segundo, tratado segundo, afírmalo proprio; adon-
de también dize , que entre otras singulares virtudes del
oro, se halla vna muy cierta en el, que es ahuyentar el
mal olor de la boca , siendo detenido en ella.
Pe adonde vengo yo a colegir la verdad desta sentencia,
que declaro : la qual no solo procura limpiar los dientes.
— 203 —
mas también dessaraygar de las bocas de los hombres tan
abominable vicio, como es el mal olor , y assi dize la sen-
tencia, que se limpien , o con oro, o con plata , puniendo
el oro en primero lugar.
Muestran también las sagradas letras la excelencia del
oro, por el qual en ellas suele ser significada qualquiera
cosa buena ; como se ve claro en el Profeta Daniel , adonde
la estatua que vio Nabucodonosor, tenia la cabeza de oro,
que dezia: El primer Reyno de los Babilonios , ser mas ex-
celente que los demás. Y Esaias , capitulo treze: Mas pre-
cioso (dize) será el varón, que el oro.
Mas si la toua , o otra qualquier sustancia , enemiga a
los dientes , se hallare en ellos , y no quisiere obedecer a la
blandura de la viznaga, ni del oro; en tal caso, hará el
prudente mondadientes de plata, que es metal mas duro,
que el oro , y no tanto como el hierro , y con el podra se-
guramente socorrer su necessidad, sin ofensa de la boca;
antes es muy seguro metal: porque sigue al oro, ymitan-
dole en quitar el mal olor de la boca; como testifica Auice-
na , y por esta razón es bien que sea el mondadientes de
plata, si no fuere de oro.
Después del oro , es la plata el mas precioso metal. Por
lo qual el pecho de la estatua de Nabucodonosor era de pla-
ta. Hallase la plata casi en todas las prouincias del mundo.
Pero si se áde dar crédito a Plinio, y á Estrabon, España
es la mas abundante región de fina plata , de todas las que
los antiguos conocieron. Lo qual confirmó bien en nuestros
tiempos la riquissima mina de Guadalcanal. Los antiguos
fueron de opinión (como refiere Rodigino) que debajo de
España no está el infierno , sino Pluto , dios de riquezas.
De lo dicho resulta bien clara la verdad del Refrán pre-
sente, y el orden que se á de tener en la conseruacion de
la boca , limpiándola siempre: ü con oro, ó con plata, o
con viznaga, ó con no nada.
Quien se exercita , descansa ,
y el que esta en ocio trabaja.
REFRÁN. XXXIX.
L abecé que este prouerbio , nos dá dos impossibles, y con-
trarios: pero si se atiende bien al verdadero sentido , cono-
cerá qualquier prudente que no solo , no implica contradi-
cion , lo que nos dize , mas que nos pone ante los ojos , vna
— 204 —
verdad solida, y firme , y que nunca falta. Dizen algunos,
que se ha de entender de los holgazanes ociosos ; los quales
por su torpeza, vienen a tanta pobreza , que ella los pone
en diuersas calamidades , y trabajos; y por el contrario los
actiuos diligentes, y que seexercitan, adquiriendo, no
solo lo que han menester , para el presente tiempo , mas
también para el futuro: estos tales descansan en la vejez,
y gozan del premio de la virtud, por el moderado exerci-
cio , que en su juuentud vsaron.
Bien quadra, y es verdadera esta opinión : pero como
nuestro intento sea conseruar la humana salud, dárnosle
el mas conforme a este proposito, que es : Que el hombre
que se exercitare con moderación , viuirá vida sin dolor,
sin enfermedades , y con descanso: lo qual nos significa
la sentencia, par aquellas palabras: Quien se exercita
descansa.
Pero el perezoso dormilón , el amigo de la ociosidad , el
que pone su felicidad en descansar a pierna tendida. Deste
tal drze la segunda parte: Y el que está en ocio trabaja:
porque está sujeto a mil enfermedades causadas del ocio,
que de ai nacen dolores , y trabajos ; como se prouará en el
presente discurso.
La verdad que nos enseña la primera parte del Refrán,
es de suyo tan manifiesta a los hombres, que sin autorida-
des, ni razones ella propria se dá a entender: porque nin-
guna cosa ai que tanta parte sea para la conseruacion de
la salud , como el moderado exercicio : lo qual á mostrado
la experiencia. Y vemos que con su mouimiento el calor
natural que nos dá vida, y sustenta, se aumenta en todos
los miembros, y se esfuerza para lanzar los superfluos ex-
crementos del cuerpo. No solo en los hombres el moui-
miento continuo, es causa de conseruacion , mas también
todas quantas cosas Dios crió en el vniuerso , parece , que
nos están diziendo , que ellas se perficionan , y sustentan
con mouimiento: De las superiores vemos, que el Sol con-
tino se mueue , y que la Luna , y los demás Planetas, con
los cielos nunca dexan su curso. El fuego siempre está
obrando; el ayre anda de vna a otra parte , las aguas , las
fuentes , y los rios , siempre corren , y la pfopria tierra, si
no la exercitan , y mueuen nunca dá buen fruto. Tiene el
que se exercita encerrado en si mucho contento, y alegría,
cosas necessarias para la salud corporal : porque el exerci-
cio , y trabajo , son quien adquiere las riquezas ; en cuya
possession está gran parte de la salud: Trastorna el exerci-
cio el mundo desde el Oriente al Ocasso , sulca el mar, le-
uanta las velas de los pensamientos, y en lo mas remoto del
mundo , saca de las entrañas de la tierra, y mar , el oro.
— 205 —
plata, perlas , y piedras preciosas. Por medio del exerci-
cio , y trabajo, se adquieren los cetros, y señoríos : este
busca las cazas , los plazeres , y contentos : busca también
el sustento para la vida, los paños, y preciosos vestidos,
para abrigar el cuerpo , los cauallos , y animales para ser-
uicio del hombre; las casas , y palacios, para que nos de-
fiendan de las inclemencias, y rigor del calor, y frió. Y fi-
nalmente en el trabajo , pone todo el genero de los morta-
les , las fuerzas, el vigor , la firmeza de los neruios, y los
altissimos , y profundísimos cimientos de toda la salud , y
descanso; como nos dize el Refrán presente.
Y porque mas particularmente se entienda la senten-
cia de que tratamos ; se aduierta, que se siguen al cuerpo
humano tres cosas de mucha importancia con el exercicio,
que son dureza en los miembros, aumento del calor natu-
ral , y mas veloz monumento en los espíritus. Y á estas
tres cosas , se siguen otras tres muy prouechosas : porque
de la dureza todas las partes adquieren mayor fortaleza,
del aumento del calor , se sigue , que todas las obras na-
turales, se hagan con mayor perfección : del mouimiento
de los espíritus , viene que los escrementos, se euaquen, y
los vapores, y angosturas, se mundifiquen, y descarguen
dellos. Hipócrates, rayz, y fuente de las verdades medicas,
nos enseñó esta en el sexto de las enfermedades vulgares,
diziendo: El trabajo da fuerza a los miembros , y aumenta
la carne . lleuando la sangre por toda la machina del cuer-
po : y el manjar mantiene las entrañas, y el sueño ayuda
á las funciones naturales. Platón fue deste proprio parecer
en el timeo , diziendo : El exercicio dá fortaleza , y el ocio
enflaqueze, y debilita. Y en el dialogo theaeteto , ó de cien-
cia dize el mismo: Por ventura el habito, y fuerza corpo-
ral, no se corrompe con la torpeza, y con el ocio, y con el
mouimiento y exercicio se conserua? El buen viejo Hipó-
crates , considerando , que todo lo mas del arte que con-
serua nuestra salud , y vida , consiste en guardar cierta
proporción , entre la comida ; y el exercicio dixo galana-
mente. La conseruacion de la salud está en no hartarse de
comida, ni tener pereza para el trabajo; que bien conside-
radas estas palabras , son las proprias ele nuestro Refrán.
El doctissimo Fulgencio , conociendo también el prouecho
que se sigue a los humanos , del exercicio, vino a dezir: El
exercicio es conseruacion de la vida humana, fortaleza de
las virtudes , ganancia y grangeria del tiempo , enemigo
de la ociosidad , deuda de la juuentud, descanso , y alegría
de la vejez, dispertador del calor natural , ahuyentador del
vicio, y muerte de las iMifcrmedades.
Por el contrario la pereza , y ocio acarrean (como dize
— 206 —
la segunda parte del Refrán) mil géneros de trabajos , y
enfermedades. De adonde Galeno, en el libro de cachochi-
mia , vino a afirmar , que la quietud . y falta de exercicio,
es enemigo capital de la salud: porque los cuerpos de los
perezosos , se rellenan de humidadessuperfluas, y no ape-
tecen la comida. De la misma manera que la llama con el
humo turbulento , y gruesso , se ahoga , y apaga , assi
nuestro calor natural con la falta de exercicio , sufocado,
y oprimido con la multitud de excrementos, que en el
cuerpo se detienen, se enfria, mortifica , y debilita tanto,
que no puede lanzar de si los excrementos ; antes los poros
angostos se atapan : de adonde se causan opilaciones , apo-
plexias , gota, pasmos , y catarros. De aqui se sigue luego
forzosamente, el llamar al medico, el vsar de xaraues,
apozimas, zarza , y palo, purgas , y otros infinitos géneros
de medicamentos, todos fastidiosos, y aborrecibles ala
naturaleza , y que nos enuejecen , y consumen sin tiempo.
Vino a dezir el elegante, y docto Cornelio Celso , conocien-
do estos daños ; que la vida ociosa en ninguna manera es
prouechosa. Bien se prueua esta verdad, con lo que arriba
diximos de las aguas que siempre están en continuo moui-
miento : las quales se conseruan sin corrupción alguna , y
las que en los estanques , y lagunas están ociosas, y dete-
nidas , se corrompen , y enferman. Vese también esta ver-
dad en los brutos animales , que en el tiempo del Imbier-
no , passan su vida en las cauernas , y cueuas de la tierra :
los quales por falta de exercicio están casi sin sentido
muertos. Lo proprio nos muestran los captiuos , y deteni-
dos por carceres, y calabozos , cuyos cuerpos , con el abun-
dancia de humores , y excrementos detenidos en sus venas,
y entrañas , se muestran de color aplomado , abohetados,
y como cenizientos. El poeta Homero, en dulze verso, afir-
ma , que los hombres perezosos , que viuen vida ociosa , ni
son buenos para la guerra , ni para dar consejo en la paz :
porque como estos tales , solo entienden en criar carnes,
y humedad , viuiendo a lo epicúreo : la propria gordura
ahoga el calor natural, y están muy sujetos a corrupción;
como dize el philosopho en la quinta partícula de sus pro-
blemas. Y (¡aleño en diuersas partes. Y Rasis , en el 16.
del continente. Y estos tales tienen poca sangre, y enueje-
cen en menos tiempo ; como testifica el proprio Aristóteles:
y en qualquier enfermedad que les suceda mueren con
mas celeridad, que los que son de pocas carnes, y exerci-
tados. Doctrina es del doctissimo Hipócrates, en el libro
segundo de los aphorismos , sentencia quarenta y quatro.
Y Galeno , con todos los que comentan a Hipócrates , vie-
nen a afirmar, ser la causa, la humidad , y gordura, que
— 207 —
oprime el calor natural : de la qual carecieran , si se exer-
citaren.
Siendo pues assi (como euidcntemente queda prouado)
que son tantos , y de tanta importancia, los prouechos que
a los humanos se siguen del moderado exercicio. Quien
aura de tan basto, y rustico entendimiento , tan enemigo
de la verdad , y de su salud, que no ame el trabajo y abor-
rezca la inútil vida perezosa , y ociosa ; pues della se cau-
san tantos, y tan diuersos males? Y quien aura también,
que considerando las razones , y autoridades de tan insig-
nes varones , no conozca, que : Quien se exercita descansa,
y el que está en ocio trabaja.
Supuesto pues que el exercicio es de tanta importan-
cia , para la salud, como queda referido , conuiene agora:
que se sepa , que modo de exercicio , y á que hora , y en
que quantidad se aya de vsar.
Las diferencias , y modos de exercicios , son en tanta di-
uersidad , como se podra ver en el libro segundo , que es-
criuio Galeno, de conseruar la salud. Y en Auicena, sen. 3.
del primero , doctrina segunda. Pero el principal exercicio,
y que alaba Galeno, como mas conueniente , es el juego de
la pelota pequeña : porque en este juego, se mueuen todas
las partes del cuerpo, con saltos, carreras, leuantarse , y
bajarse con presteza. El diuíno Platón, en el libro séptimo
de sus leyes , aconseja a los mancebos , que se den al exer-
cicio de ía caza. Y Licurgo , estableció leyes a los Lacede-
mones , que todo el tiempo que vacassen de la guerra, lo
gastassen en perseguir fieras por los montes , y campos;
como lo escriue Plutarcho , en la vida de Licurgo. Porque
en el exercicio de la caza ; según afirma Dion , el cuerpo se
haze mas robusto, y el animo mas varonil, y fuerte. Pero
como estos géneros de exercicios, no sean acomodados
para algunas gentes , por las ocupaciones necessarias , que
acerca de sus oficios tienen , no se podra vsar dellos todas
vezes. Y assi digo , que si el modo de viuir es tal, que se
trabaja corporalmente con el ; como es el que vsa el labra-
dor, cultiuando el campo , y el carpintero asserrando la
madera , y el soldado marchando , y aun el medico visitan-
do a pie , que en tales casos , no ai que buscar otro exerci-
cio : porque este bastará para su conseruacion. Pero con
todo esso , no podemos dexar de auissar a quien goza de
salud , y quisiere asigurarla , que cada día antes de comer
(auiendo primero euaquado las superfluidades del vientre)
o salte , o juegue vn poco á la pelota pequeña con modera-
da celeridad, y sin mucha demasía; o juegue a los bolos , o
al argolla, o haga otro genero alguno de exercicio , en que
se mueuan ygualmente brazos, piernas, y cuerpo. Después
— 208 —
de la comida conuendra descansar , por espacio de vna
hora , y andar luego vnos passo.- , para que la comida des-
cienda al fondo del estomago. Pero después á la tarde an-
tes de la cena , es bueno mouer.se , con mas celeridad , y
sin mucha demasia. Celebrada la cena, importa descan-
sar algún espacio, y después passearse hasta entrar en la
cama. Es también exercicio para los flacos , andar a caua-
llo , o en coche ; o litera , y en silla de manos , y en ñaue,
o barco.
Aqui se aduierta lo que el gran Hipócrates nos enseña,
en el libro sexto de las enfermedades vulgares, parte quar-
ta, que a los que son de naturaleza caliente , conuiene re-
frigeración beuida de agua , y quietud. Auicena , no solo a
los calidos, y secos, priuadel bien del exercicio; mas tam-
bién dize , que a los frios , y secos haze menos prouecho el
exercicio , que a los calidos , y húmidos.
Y para que se consiga el bien que se dessea , del exer-
cicio moderado, tendrá siempre en la memoria el desseo-
so de salud , aquella sentencia del viejo Hipócrates , que
nos amonesta , que el que estuuiere necessitado de ali-
mento , no se exercite , ni trabaje : porque la hambre en-
flaqueze , y seca el cuerpo ; y el exercicio causa el proprio
efecto , y juntándose estas dos causas , pondrán en extre-
ma necessidad el que se exercita. Deste proprio parecer es
Galeno , en el comentario , y todos los interpretes de Hipó-
crates. Auicena , en el libro 4. sen. 3. es de opinión , que
es mejor exercitarse finiendo en el estomago comida, que
no estando vazio , y falto.
Es de mas prouecho el mouimiento hecho en parte cla-
ra, rassa , y de ayre limpio , y puro , lexos de lagunas , y
muladares, y adonde aya flores olorosas , y verdes prados,
y que no haga frió , ni esté á la sombra (si no es que duele
la cabeza) que en otros lugares húmidos , frios y suzios.
Procurando siempre en tal ocasión alegría, tranquilidad
de animo, y compañía agradable.
Conuiene también en el exercicio tener regla , y medi-
da , de suerte que no se exceda : porque de no ser modera-
do, templado, é ygual , se dissipan los espíritus, y se
adelgaza el cuerpo, y los neruios se debilitan , y se acarrea
en mas breue tiempo la vejez; como lo dize Auicena. Y Ga-
leno, en el libro que a este proposito escriuio , en el capi-
tulo tercero dize , que el no alaba el exercicio inmoderado,
como es el correr , y otros desta suerte. La misma senten-
cia tiene Auerroes, en el sexto del coliget, capitulo segun-
do: con los quales concuerda Aristóteles , en el quinto de
los problemas , question nona , adonde pregunta : Que por
que causa de la veloz carrera , en los hombres y en los
— 209 —
otros animales, suceden enfermedades, en las partes vezi-
nas a la cabeza? Y en el tercero problema de la propria par-
tícula , buelue á preguntar: Que porque se les seca , y baja
el vientre a los que hazen mucho exercicio ? Y responde,
que la gordura del vientre se deshaze , y consume con el
exercicio demasiado. Alude el mismo Aristóteles también
a esto en la sección treinta y vna , problema catorze adon-
de afirma , que el exercicio ofende , y daña la vista : porque
seca los ojos. De adonde se manifiesta la razón, porque los
viejos son de mas corta, y turbia vista que los mozos; que
es porque los ojos de los viejos por la sequedad, se bueluen
mas duros , y de sustancia mas densa.
Siendo pues assi, que el que no se exercita trabaja;
como afirma nuestro Refrán : y siendo también verdad,
que el exercicio demasiado causa los inconuenientes di-
chos. Aduierta el que procura salud , que entonces deue
cesar , y parar del exercicio (si quiere sacar prouecho del)
quando se comienza a cansar. Esta regla nos dio Hipócra-
tes , diziendo : En qualquier mouimiento del cuerpo deue-
mos descansar , quando comenzamos a sentir cansancio, y
assi no aura lasitud.
El comentador Auerroes, sapientissimo varón , en el li-
bro sexto del coliget. Y Auicenasu competidor, en el libro
primero, sen. tercera, doctrina segunda. Y Galeno de
quien el vno , y el otro lo vsurparon , en el libro segundo
de sanitate tuenda , capitulo séptimo , traen doctissima-
mente la regla con que el que se exercita á de conocer el
termino , y fin , y quando será bien que descanse del moui-
miento: y dizen que es quando el hombre comenzare a su-
dar , y el anhélito se aumentare , y el color del cuerpo se
vuieré rubificado, o encarnado , y las venas de las manos,
y otras partes se hincharen. Entonces pues podra (cono-
ciendo estas señales) el que procura salud descansar del
exercicio ; el qual hecho con las condiciones aqui ya pro-
puestas , es cierto que aumenta, y conserua la salud , cor-
roborando el calor natural , y dispertándole para la expul-
sión de las superfluydades , y que alegra a los misseros
viejos melancólicos, y ahuyenta el vicio de los jouenes, y
que es grangeria del tiempo , destruydor de las enferme-
dades ; y por el contrario el ocio , acarreador de vicios,
padre de la pobreza, y deshonra , y causa de infinitas en-
fermedades, que es lo que nos testifica la sentencia que
declaro.
Ai muchas personas tan ocupadas en letras , y de oficios
tan graues , y necessarios , que por no perder alguna auto-
ridad (aunque conozcan el prouecho del exercicio) se están
todo el año sin gozar del campo, ni exercitarse. De adonde
ni. 44
— 210 —
se les sigue, que siempre tengan el estomago indigesto,
flaco, y el cuerpo sujeto á graues males , por la multitud
de flemas, que en tales sujetos se crian. En estos tales, ya
que no hazen exercicio, suplirán los fregamientos por el.
Que aunque Auicena dize, que las fricciones , son aparato,
y preuencion para el mouimiento, con todo esso, si se ha-
zen conforme razón , suplen por el exercicio, euaquando
los excrementos de la tercera región; como testifica toda
la escuela medica, principalmente Auerroes , en el sexto
del coliget, por estas palabras: Las fricciones tienen su in-
tención , en la euaquacion de las superfluydades de la ter-
cera digestión.
Y porque el curioso pueda gozar de remedio de tanta
importancia, sin inconueniente alguno, y acomodarle con-
forme fuere lanecessidad. Aduierta que ai quatro diferen-
cias de fregamientos ; según Hipócrates , y según Galeno,
en el libro segundo de la conseruacion de la salud , capitu-
lo tercio. Estas son fregamiento duro , fregamiento blan-
do , fregamiento poco , y fregamiento mucho. Entre estas
quatro diferencias principales , puede auer (como enseña
Auerroes) otras medias. Estas quatro diferencias com-
prehendio Hipócrates en breues palabras diziendo: El fre-
gamiento tiene virtud de abrir , y de cerrar, de engordar,
y de enflaquezer. El duro , de cerrar. El blando de abrir. El
mucho, de enflaquezer. Y el moderado , de criar carnes:
Conocidas estas quatro diferencias, y sus efectos , vsará
cada vno dellas, conforme lo pidiere la necessidad: Y assi
el que fuere de blandas carnes , poros abiertos , y rara
contestura , si quiere fortificar sus carnes, vsará de frega-
miento duro: el qual se haze con paño áspero , y con bue-
na fuerza. Y por el contraria, el que fuere de duras , y me-
lancólicas carnes , y poros cerrados , vsará a fregarse con
las palmas blandas de las manos , poca fuerza , y suaui-
dad : porque con este modo de fregamientos, se ablandan
las carnes , y se abren los poros. La tercera diferencia de
fregamiento, es quesea mucha, y porfiada: con este fre-
gamiento , se deshazen , y consumen las carnes , y es dú-
dente prouecho para los carnosos que engordan mucho:
porque les consume el vnto , y gordura. La vltima diferen-
cia , es el fregamiento moderado: este cria, y engendra
carnes , y haze engordar los flacos.
La hora mejor para los fregamientos , es la de la maña-
na, como la del exercicio, después de auer euaquado la
vexiga, y vientre. Son de mas prouecho hechos por la pro-
pria persona : porque siruen también de exercicio. Fregar-
se an primero las piernas , y luego los brazos , y después
lo restante del cuerpo , acabando con peynarse la cabeza;
— 211 —
y no es inconueniente alguno, que senn házia arriba, o
házia abajo : o transuersales las fricciones : porque de
qualquiera suerte , se consigue el efecto.
Dieta, y mangueta ,
y siete ñudos á la bragueta.
REFRAX. XXXX.
1 res remedios assaz eficazes nos pone el presente prouer-
bio ante los ojos con los quales el prudente: si los vsare
con aduertencia , conseruará su salud. El primero dellos es
dieta. Por este nombre: Dieta , entiende siempre la medi-
cina , el vso de las seys cosas no naturales , como es el
exercicio, comida, beuida, sueño, ayre, Venus, kc. De
todo lo qual auemos tratado , y se tratará, exprofesso de lo
que falta, en sus lugares particulares. Y assi en quanto a
esta parte, solo se aduierta, y considere el artificio de que
vsa este oráculo Español : y como en tan cortadas y breues
palabras , nos amonesta, auisa, y exorta , con solo dezir:
Dieta, todo aquello que Galeno, Hipócrates, y los demás
doctos médicos , en copiosos libros escriuieron. Como si
haziendo vn silogismo demonstratiuo , viniera a concluyr,
que la dieta es la parte mas principal de la medicina : por-
que con esta , euita el prudente las enfermedades ; con esta
se libra dellas después que le assaltaron : con esta escusa
el enfado , y molestia de purgas, y xaraues; con esta huye
los engaños , y embelecos del medico adulador, sin cien-
cia, que solo atiende a chupar como sanguisuela la san-
gre, y dineros del missero paciente; y con esta en conclu-
sión , se restauran las fuerzas perdidas de los lánguidos
conualecientes. Galeno, que entre médicos lleua la palma,
en el libro de la constitución del arte medica , y en el libro
primero de sanitate tuenda , afirma , que de las tres partes
en que se diuide toda la medicina : las quales son la que
toca a medicamentos, y la que toca a obra de manos , y la
vltima , laque conuiene á la dieta, que esta vltima es la
mas principal , y necessaria. Las razones que trae Galeno,
y los demás autores , son muy firmes. Dizen pues, que
aquella es mas excelente parte de la medicina , que no solo
aprouecha a sanos, pero también a enfermos. Y passando
mas adelante corrobora Galeno esta verdad , afirmando
que la dieta , es fundamento, sin el qual , ningún remedio.
212
que sea de eficacia , se puede acomodar bien a los hombres.
Ésto nos dize en el capitulo séptimo del libro de las san-
grías , y en otros muchos lugares. El principe Auicena , en
ia quarta del primero, capitulo primero afirma, que mu-
chas , y muy peligrosas enfermedades sanan con el benefi-
cio de la dieta, sin otro auxilio alguno. Puédese también
prouar esta verdad con razón , diziendo : Aquella es mas
prestante, noble . y necessaria parte de la medicina , que
con mas seguridad conserua la salud , y aplaca las enfer-
medades. La dieta pues, es a quien conuienen estas condi-
ciones : luego la dieta es la mejor, y mas necessaria parte
de la medicina. Este argumento se corrobora bien , con el
autoridad de Galeno, en el libro primero de las crises, ca-
pitulo vltimo ; adonde testifica, que el buen medico, no
conociendo la idea de la enfermedad , se ha de acoger á la
dieta, como a segurissimo remedio , sin hazer otro , hasta
tanto que reconozca bien la qualidad del enemigo. Deste
parecer es también el sabio Auicena , en la primera del
quarto , tractado segundo, capitulo séptimo. Entendida
pues esta verdad, que con autoridades de celebres varo-
nes, y con apretados silogismos, queda manifiesta: muy
rudo , y tardo será el entendimiento que no conociere,
quan preñada palabra, y digna de ser estampada en las
memorias ; es la primera . que nos pone á la vista este Re-
frán , con solo dezir : Dieta.
La segunda cosa que nos dá la sentencia con que poda-
mos defendernos de las enfermedades , y de los médicos,
boticarios, y barberos , es la mangueta. Y porque no que-
de duda alguna , en cosa de tanta importancia , se aduier-
ta aqui , que es lo proprio dezir mangueta, que dezir xa-
ringa, con que se echan las medicinas: mas porque anti-
guamente, en muchas partes de España, y aun en estos
tiempos en el Reyno de Valencia, se vsa a recibir las me-
dicinas , con vnas mangillas , o manguetas, hechas de cue-
ro , o con vexigas : por esta causa el Refrán vsa deste ter-
mino, mangueta, dándonos auisso, que consiste gran par-
te de la conseruacion, y prorogacion de la vida humana,
en no vsar de xaraues , y purgas, para descargar el cuer-
po , y vientre , de los excrementos detenidos en el , antes
auerse de hazer esto seguramente , y sin inconueniente
alguno , con el admirable remedio de las ayudas , que lla-
mamos medicinas.
Es este genero de remedio , que aqui nos propone el Re-
frán , el mas siguro , necessario, conueniente , y vsado en
todas las naciones del mundo . assi para ahuyentar las en-
fermedades, como para conseruar la salud, de quantos la
curiosidad humana, hasta oy á experimentado. Plinio, en
— 213 —
el libro octauo de su natural historia , capitulo veinte y
siete, dize, que este remedio de las medicinas , le mostró a
los racionales , el aue que en Egipto llaman Ibis : la qual
tiene el cuello largo como grulla; y en sintiéndose enfer-
ma, enseñada por la sabia naturaleza, lleno el largo pico
de algún licor , tuerze el cuello , y se infunde por la via de
la euaquacion , el medicamento que lleua en el. Con el
qual artificio, cura sus males , y dessocupa el vientre.
Muestra bien nuestra lengua Castellana , la prestancia,
y excelencia del beneficio que los mortales reciben con
este medicamento ; pues a ningún otro remedio da nom-
bre de medicina , sino a solo este. Y assi quanclo dize pri-
mero las tripas con mangueta , hecha de cozimiento de ce-
uada, y de cortezas de calabaza , y violetas, mezclando vn
poco de azeyte rossado, y azúcar. Después desto para que
se detengan las cámaras , recibirán medicina hecha de co-
zimiento de balaustrias, zumaque, arraihan, membrillo,
yrossas secas; con el qual cozimiento, mezclen vn poco
de almidón, o bolo armeno. ,
También se suele leuantar en los vientres de los hom-
bres, tanto viento, que con el estendidas las tripas, y ti-
radas , reciben dolores insufribles. Mitigaráse el dolor en
este caso , recibiendo medicina de cozimiento de manzani-
lla, ruda, orégano, mayorana, poleo , y anis ; mezclando
con lo que bastare del cozimiento , dos onzas de azeyte de
ruda, ó de manzanilla. Pueden también las tripas doler,
por otras muchas causas; socorrerase el dolor conforme á
la diuersidad de la causa, comunicando en tal sucesso pru-
dente medico: que nuestro intento aquí, solo es presentar
los hombres de las enfermedades , no les dexando caer
en ellas.
Y si alguno dentro de los limites de sanidad , y aun fue-
ra dellos , se sintiere flaco , seco , y que se va consumiendo,
es parecer del docto Aecio, que reciba medicina, que le
sustente , y humedezca. Hazese de buen caldo de carne,
leche de ceuada, yemas de gueuo ; y algunos mezclan
vino , si tienen sospecha de frialdad.
Acerca destas medicinas, que dezimos, sustentan el
cuerpo , ai vna question muy reñida entre los médicos an-
tiguos, y modernos; ^i es verdad, que pueden alimentar el
cuerpo las cosas sustantificas , que se infunden por ayuda
con mangueta ; los que dizen , que no , fundan su opinión
en aquel lugar de Caleño , que se lee en la quarta sección
délos aphorismos, comento doze; adonde dize este grane
autor; que solas aquellas cosas que se contienen en el esto-
mago, pueden euaquarse por vomito; y aquello que estu-
uiere en los intestinos , no. Y en el decimotercio del me-
— 214 —
thodo , dixo ; que lo que se infunde por clyster , aun no
puede llegar al intestino jejuno. Dizen pues los deste pare-
cer ; que ninguna cosa puede sustentar nuestro cuerpo,
sin que primero se altere , y cueza en el estomago ; y que
lo que se infunde por medicina, no puede llegar al estoma-
go ; según enseñan estos lugares de Galeno : y que assi no
sustentan los clysteres , y que será cosa superflua vsar de-
Uos , para aumentar fuerzas , y carnes.
Pero los que afirman, que se puede dar sustento al
cuerpo por mangueta , responden con otros dos lugares de
Galeno. En el primero (que se lee en el libro séptimo de los
aphorismos, sentencia decima) dize este autor, que sucede
algunas vezes , subir tanto los medicamentos , que se in-
funden en las tripas , que se euaquan por vomito ; lo qual
se ve claro en los que padecen la enfermedad diclia , ñudo
de tripas ; en la qual se vomita el proprio estiércol. Lo pro-
prio enseña en el libro tercero de sinthomatum causis. De
adonde infieren , que pues llega esta sustancia al estoma-
go , que también sustentará.
Pero la sentencia mas verdadera , y que la experiencia
a enseñado acerca desta duda , es que los caldos sustancia-
les , yemas de gueuo , y otras cosas semejantes , recibidas
por medicina , sustentan el cuerpo : porque aunque no lle-
guen al intestino jejuno, llegan al intestino tenue , y al co-
lon , adonde ai venas messeraycas : las quales chupan, y
arrebatan el alimento , y lo dan al higado , por la vena
porta. Esto baste para la declaración de mangueta.
En quanto á la vltima parte del Refrán , se aduierta
bien el termino con que nos enseña vna de las cosas mas
necessarias para la salud , de quantas los humanos pueden
abrazar , que es la castidad , y templanza , acerca del acto
venéreo , diziendo : Siete ñudos á la bragueta. De adonde
entenderemos quan necessario sea huir el detestable vicio
de la carnalidad : el qual abreuia la vida , corrompe las
virtudes , passa los términos y ley de la razón , destruye los
cuerpos, y finalmente haze los'animos, y fuerzas délos
hombres afeminadas.
Y porque no parezca que esta sentencia , dize sin gran
consideración , que añudemos con siete lazadas el desseo
libidinoso, sin dexarnos vencer del ; aduierta el prudente
las palabras que a este proposito , dize el philosopho, es-
criuiendo al Magno Alexandro , en el libro de secretis. Y
por tanto (dize) te ruego Principe, y Emperador clementis-
simo, que no te inclines á la bajeza del coito , ni al apetito
de las mugeres: porque el coito, es propriedad de los puer-
cos , y la gloria , y honrra que a ellos les dá , essa te podra
dar a ti : El inuentor de la racional medicina Hipócrates (de
— 215 —
quien dize Macrobio, en el libro de somno Scipionis , que
no supo engañar, ni ser engañado) afirma, que el coito es
especie de aquella gran enfermedad , que los médicos lla-
man epilepsia , y los Castellanos gota coral ; dando a en-
tender , que con la venus , ni mas ni menos , que con esta
enfermedad, se daña, y ofende mucho el entendimiento;
como le notó Apuleyo , en el apología primera. Deste pare-
cer es Galeno , en el libro catorze de la vtilidad de las par-
tes ; adonde enseña, que el acto venéreo es vn pasmo , y
gota coral, que assalta los animales, priuandoles los senti-
dos. Celio Aureliano tiene la propria sentencia, en su libro
primero. Y el philosopho parece, que conuiene con estos
graues autores, en el libro tercero de los problemas , en la
sentencia nona, por estas palabras: Los mas de los hom-
bres en el coito desfallezen , y tienen falta de animo. Y en
otra parte dize; que los deleytes , son gran impedimento,
para la prudencia; y que mientras vno mas parte dellos
tomare, tanto mas atrás se quedará en el juyzio; y pone
exemplo en el deleyte de la carne. Concuerda bien con esto
el santo Profeta Osseas, en el capitulo -i. diziendo: La for-
nicación, el vino , y la embriaguez , arrebatan , y quitan el
corazón. El bienauenturado san Geronymo , explicando
este lugar dize , que como el vino , y la embriaguez , hazen
impotente el entendimiento ; assi el deleite carnal peruier-
te el sentido , y debilita el animo ; y finalmente de hombre
le conuierte en bruto animal. Y el mismo Geronymo , en
otro lugar a este mismo proposito , dize , que las mugeres
debilitan, y quebrantan el cuerpo , juntamente con el ani-
mo. Y el poeta elegantissimamente hizo yguales las fuer-
zas del vino , y de la Venus, diziendo; que qualquiera des-
tas dos cosas , basta para priuar al hombre de su entendi-
miento. A la qual sentencia, se allega mucho el diuino
Gregorio , en sus morales , quando dize . que de la demasia-
da venus, nace la ceguedad del entendimiento. San Agus-
tín, con sutil espíritu, en el libro primero délos solilo-
quios dize : Ninguna cosa entiendo que ai , que de punta
en blanco derribe mas de su alteza, y trono el animo del
hombre , que las blanduras , y contactos femíneos. Y lo
mismo repite con mas largas palabras santo Thomas , di-
ziendo; que el animo del hombre , por las cosas venéreas,
se aplica a. lo corporal , y que desta suerte las operaciones
del entendimiento , se debilitan. Puédese también traer a
este proposito aquello de Séneca en la prefación del libro
séptimo , de las declaraciones; que no ai cosa tan mortal,
páralos ingenios como la luxuria. El Homero de los philo-
sophos Platón , en el libro nono de la república , dize; que
los deleytes de la gula , y de las cosas venéreas, son bestias
— 216 —
fieras , maluadas , y crueles : y á los que en ellas se era-
bueluen llaman brutos. De dos cosas dezia el Magno Ale-
xandro, que conocía, y sacaua en limpio, que no era dios,
como algunos pensauan : la vna el sueño , y la otra el coito.
Marsilio Fiscino, docto medico afirma , en el libro primero
de vida sana; que los hombres de letras tienen cinco ene-
migos. Pero el mayor de todos (dize) es el coito : porque les
ofende el entendimiento. Y porque seria proceder muy á la
larga, traer aqui las autoridades , y razones de insignes
médicos . philosophos, y santos , que con euidencia mues-
tran el notable daño , que el acto venéreo haze a las fuer-
zas del anima , y entendimiento , me contento con lo hasta
aqui prouado. Quien quisiere ver mas , acerca desta ver-
dad, lea a Plinio, a Aecio, a Valerio Máximo, a Simplicio,
a Platón en muchos lugares , a Luciano, a Apuleyo, a Celio
Aureliano.a Hipócrates, a Galeno, aAuicena.y á santo
Thomas ; que estos notables hombres satisfarán su gusto.
No solo las fuerzas del animo , como queda prouado,
desfallezen , y se consumen con el acto venéreo , mas las
del cuerpo , se desbanecen, y deshazen , por la quantidad
grande , de sangre fina , que se euaqua. Esta verdad ense-
ña el philosopho en muchos lugares, particularmente en
el quarto libro de sus problemas; adonde afirma, que de
todos los animales , ninguno ai que se resuelua tanto en
aquel acto . ni que respecto de su cuerpo , haga tanta eua-
quacion, como el hombre; y assi (dize) andan los que lo
vsan flacos , y macilentos : porque se haze euaquacion de
todo el cuerpo.
Causa pues en el cuerpo humano tanta flaqueza la eua-
quacion que se haze en el acto: porque es de sangre muy
cozida ; fina . y pura. Y assi Galeno en el libro de semine
afirma , que el semen no es otra cosa que la sangre exqui-
sita , y perfectamente cozida en las venas. Deste mismo
parecer fueron Herasistrato , y Herophilo ; como lo refiere
Octauio Graciano, en el libro quarto de su medicina. Ense-
ña también esta verdad el Principe Auicena, en la vigessi-
ma del tercero. Pythagoras; según refiere Plutharco , en el
libro quinto de los plácitos . tiene la propria sentencia.
Alude a este mismo significado , aquel lugar del santo Pro-
feta Osseas ; adonde dfze : Creció el adulterio , y la sangre,
tocó á la sangre. Y el vulgo comunmente por esta propria
razón , llama a los que son parientes consanguíneos que
son vna propria sangre. De adonde vinieron los poetas a
vsar del proprio lenguaje como se ue en el libro sexto de
las eneidas . y en Iuuenal , satyra primera , y en el arte
poética de Oracio.
Es necessario aqui aduertir, que en la sangre pura , de
— 217 —
que se haze (como ya está dicho) el semen , esta gran par-
te déla vida, y que derramada, llena consigo muchos es-
píritus vitales. Coligese esto de lo que Galeno testifica , en
el libro de las sanguisuelas : adonde nos dize, no ser bue-
no el mucho vso de las sangrías : porque con la sangre
sale juntamente el vital espíritu. Plinio es deste parecer,
en el libro vndezimo. Y entendiendo Virgilio esta verdad
en el libro primero de las eneidas , tomó el alma por la
misma sangre. Y en el libro segundo desta obra , hablando
de Polites , dize : Cayó , y derramó su vida con mucha san-
gre; por esta propria razón , vsa este excelente poeta á
llamar los cuerpos muertos: exangües , sin sangre; como
si dixera Sin vida. Assi se ve en el segundo de la eneida,
quando dize , que fue puesto el cuerpo de Héctor sin sangre
en el sepulcro. Y en el libro nono de la eneida, dize ; que
vuo gran llanto en los Reales, quando fue hallado el cuer-
po de Ramnete sin sangre. San Agustín , en el libro de las
questione* del nueuo , y viejo testamento , dize ; que el
alma habita en la sangre. Y muchas vezes en las diuinas
letras, la sangre se pone por el alma, aunque no es el
alma, como se lee en el deuteronomio. Y philosophos vuo,
que dixeron , ser la sangre el alma. Estos fueron Diogenes,
y Cridas; como lo enseña Gregorio ¡N'iceno. Y Gahmo, en el
libro segundo de los decretos de Hipócrates. Y Platón, dize;
que Cleantes , Crisipo, y Zenon, insignes philosophos, fue-
ron de opinión , que el alma era de sangre , y que su sus-
tancia era espiritu. Pero lo que es verdad, como ya está
dicho, es, que en la sangre está parte de la vida, y que
siendo derramada, lleua consigo muchos espíritus vitales.
Viniendo pues a nuestro proposito, y particular inten-
to , que es manifestar la verdad de la vltima parte deste
Refrán , digo: Que mientras mas euaquacion se hiziere del
semen pues este se haze de linissima sangre, en que esta
gran parte de la vida; que mas se abreuiarán los dias de
los mortales, y se consumirán las fuerzas , y sn mas poco
tiempo se enuejecerán los que lo vsaren, y tanto mas pres-
to llamarán á las puertas de la muerte. Esta conclusión es
de Aristóteles, en el libro séptimo de la historia de los ani-
males , y en el libro de longitudine , &; breuitate vita?. Y
Hesiodo dize, que en ninguna manera deue llegar a muger,
el que dessea venir á la vejez. Lo proprio atirma Mtnan-
dro. y Auerroes , en los cánticos , y Alberto Magno, y Ar-
naldo de Yillanoua, y Cicerón en el libro de senectute.
Siendo preguntado el gran Hipócrates . que en qual edad
era bueno el coito: Respondió , que en ninguna, si no es,
que el que le vsa quisiesse hazerse enfermo , o mas flaco
que antes era. Clima , de la secta pythagorica , dezia ; que
— 218 —
entóneos se auia de juntar el hombre con la muger , quan-
do quisiesse ofenderse á si proprio. El Epicuro fue defensor
del deleyte : pero con todo esso condenó por malo , el vso de
la venus. Democrito Abderites, fue desta opinión, viuiendo
castamente. Dezia este philosopho , que en tal acto se pier-
de el ser : porque sale vn hombre de otro hombre. Haze
también a esie proposito el dicho de Theocrito Griego , que
afirmaua , que los que son muy dados á la venus, en vn
dia se enuejecen. San Chrysostomo, a este proposito dixo,
que los que passan su vida en actos de luxuria, andan
siempre cercados de vn esquadon de enfermedades , viene-
Íes la vejez muy temprana y su vida passa siempre rebuel-
ta con médicos y medicina. Este dicho del glorioso santo,
se experimenta, y verifica mas , en estos calamitosos tiem-
pos , que en otros algunos , por la fea y torpe enfermedad
gálica: la qual está ya apoderada del linage humano, en
todo el mundo; de tai suerte, que apenas se halla hombre,
ni muger , que no consulte el medico , y gaste sus dineros
en zarza, y en palo , para defenderse de tan perniciosa en-
fermedad , que por su contagio, se estiende tanto, que se
hereda de padres a hijos, y de hijos , a nietos. De adonde
entenderemos, que este maldito mal y vicio, de que trata-
mos, no solo abreuiala vida , y quita la salud, del que a el
es dado , mas también la de todos sus descendientes , y ve-
nideros : cosa lastimosa.
Pero para que nos cansamos, prouando con autoridades
de philosophos , y santos, verdad tan manifiesta, que la ex-
periencia propria nos la muestra cada dia al ojo: y esto no
solo en los hombres , mas también en los animales brutos.
El cabrón lasciuo , dize Columela , que quando llega a los
siete messes , estando con la leche en los labios . puede en-
gendrar y assi consumido con la demasiada luxuria, es
viejo de seys años. Los paxarillos machos (nos dize Aristó-
teles) y nosotros lo vemos . que son de mas breue vida, por
su salacidad , que las hembras. El mulo comunmente , viue
mas larga vida , que el asno , y cauallo : porque no se de-'
sustancia en el acto venéreo, como sus padres. Siendo pues
assi , que las virtudes del animo , y cuerpo , se consumen,
aniquilan , y totalmente se desbanecen con el inmoderado
vso de la venus : y que la^ fuerzas se destruyen , marchi-
tándose , enflaqueciéndose , y afeminándose las carnes,
llamando á las puertas de la muerte antes de tiempo, por
la multitud de enfermedades , y temprana vejez que se si-
guen a este vicio : Quien aura , que no tema . y esté tem-
blando de vn tan traydor enemigo, que debajo de dulzura,
nos dá mortífero veneno ? Y quien aura también de tan
pertinaz , y obstinado entendimiento, que no conozca, ser
— 219 —
el verdadero antidoto de tan detestable mal , el precioso
remedio de la castidad , que este Refrán nos propone , en
su vltima parte?
Es tan abundante la copia que se ofrece al entendimien-
to , para tratar del acto venéreo capital , y sangriento ene-
migo de la naturaleza humana ; que antes faltará el tiem-
po , las fuerzas , el estilo , y modo con que fabricar la ora-
ción , que la materia falte. Pues está claro que vniuersal-
mente corrompe, y deshaze todos los miembros : y como
dize el elegante Cornelio Celso , en el tal acto toda la ma-
quina del cuerpo humano, se bambanea, se desmorona, y
tiembla. Leuinio Lemnio , afirma , que los actos venéreos,
destruyen , marchitan , desfloran, y afean toda la hermo-
sura , gentileza, y brio del hombre: porque séneca , y en-
xuga, el cuerpo queda áspero , yerto, y mas' intratable,
que risco , o monte. Y no solo la superflua venus ofende to-
dos los miembros del cuerpo humano, mas particularmen-
te a cada vno dellos, como se verá en lo que se sigue.
Comenzando pues desde vn tan alto , y principal miem-
bro , y parte del cuerpo humano, como es la cabeza, y
sessos." Dize nuestro Galeno, que la ofende grauissimamen-
te el inmoderado coito. Lo proprio afirma Alberto, y Ar-
naldo: de adonde por ventura tomó ocasión elpronrio Ga-
leno , de dezir , que el semen es parte del celebro. Y Pytha-
goras ; como refiere Laercio , dize ; que la simiente es vna
gota que cae de los sessos. Hipócrates , con mas primor que
todos , lo enseñó en el libro de ayre , agua , y lugares. Des-
ta opinión son san Agustin , san Gregorio , Nemesio , Cons-
tantino Africano , Auicena, y ArnaMo.
Ofende también el coyto grauemente á los ojos : porque
de la parte interna de la cabeza desciende a ellos, mucha
parte de espíritus , assi lo enseña Galeno en el libro de los
plácitos de Hipócrates, y Platón , y Aecio en el tetiabibli
segundo , sermón tercero , capitulo tercero. Y por esta ra-
zón los poetas en sus tabulas dixeron , que Cupido capitán,
y caudillo de la luxuria era ciego: dando á entender que el
coito daña á los ojos.
Entre otras parles a quien ofende mucho este vicio , es
vna el estomago , parte preciosísima del cuerpo , de quien
dize Quinto Sereno Samoniaco, que es el gouernador , y
rey de las demás partes que le componen : porque estando
el estomago valiente , todo el cuerpo lo esta , y si por el
contrario débil , todos los restantes miembros se debilitan.
Machrobio en sus Saturnales llama el estomago padre de
familias de todo el cuerpo. Los autores modernos dizen que
es la oficina , que adereza el manjar para las demás par-
tes. Baña pues la Venus a el estomago mas que a otra par-
— 220 —
te alguna , como lo dize Galeno sobre las epidemias adon-
de trata de Pythion. Del proprio parecer es Aecio , y Auice-
na ofende también el coito a los ríñones, según doctrina
de Aristóteles en el libro í. de sus problemas , y Galeno
enseña lo proprio en el libro sexto de las enfermedades
vulgares , y Hypocrates en el de las enfermedades , porque
dizen que passa el semen por los ríñones. Y por esta razón
interpretan los Theologos en el Éxodo , capitulo 12. que
esta mandado, que los que comían el cordero pascual , tu-
uiessen ceñidos los ríñones, para que se entendíesse que
anian de refrenarse en la luxuria. Y sobre aquel lugar:
Scrutans corda, k renes üeus , escriue san Agustín en el
Psalmo séptimo , que por los ríñones se entienden los de-
ley tes carnales.
Es contrario assimismo el coyto a los dientes, como
escriue Celio Aureliano, y Aecio. A el hígado , y corazón
haze gran daño , y al vientre según doctrina del Philosopbo
en el quarto de sus problemas , y a los libianos como dize
Oribasio , y al pecho , y a las ancas , á la bexiga , a la gar-
ganta , y a los pies. De suerte que el superfino coyto des-
truye, y desuarata toda la machina del cuerpo vniuersal-
mente , y particularmente cada miembro de por si.
Supuesto pues que la superflua , y desordenada Venus
causa tan horribles enfermedades a el animo , y a todo el
cuerpo. Y supuesto también que nuestro Refrán , nos da
por remedio de tan graues males , los siete ñudos de la
bragueta , sera bien que aduierta el lector, que quisiere
coger fruto de mis trabajos , que estos siete ñudos que el
Piefran dize , son siete remedios de que a de vsar el Chris-
tiano para cohibir , enfrenar , y vencer el apetito de la Ve-
nus . y luxuria.
El primer nudo de los siete que sera antidoto singular,
para reprimir los ímpetus del desordenado desseo de la car-
ne , es el retirarse de la mucha comida , y del mucho vso
del vino , padeciendo hambres , y ayunando , porque con
este remedio , y ñudo , se toman los puertos , y se impidea
los passos a la causa material del amor. Y assi en las co-
lectaneas de los Griegos , esta vna sentencia que dize ; es
vna cosa muerta Venus sin el Baco , y sin la Ceres. Lo pro-
prio dixo Terencio en el eunucho , y el bienauenturado san
luán declarando este lugar dize , que estendiendose el vien-
tre con la comida , y bebida , se estienden también las par-
tes conjuntas a el.
Es el. 2. ñudo y singular remedio para no encenagarse
en el vicio de la luxuria, apartarse , y huir la conuersacion
de hombres , y mugeres, que traten tales actos, y siguen
esta parcialidad. Dize Séneca en el libro tercero de yra.
— 221 —
que de la manera que los cuerpos con el contacto se infi-
cionan, assi el animo comunica los vicios a sus próximos.
V Ouidio dize , que si alguno fuere enamorado , sera su re-
medio huyr el contagio ele los hombres pestilentes , y vicio-
sos : porque aun los ojos sanos si miran a los enfermos se
inficionan. La misma sentencia tiene Iuuenal en la sátira
segunda , adonde dize que el razimo de la vua verde , haze
de su misma calidad el otro que esta junto á el. Y de los
escritores sagrados el diuino vaso de elección Paulo ha-
blando a estetismo intento dize , si ay entre vosotros al-
gun fornicario, auariento, cultor de los ídolos, maldizien-
te , dado al vino , ó robador , no metays con el la mano en
el plato.
El tercer medicamento, que añuda, y liga las fuerzas
de la luxuria , y vicio de la carne , es el trabaxo , y entrete-
nimiento en alguna cosa, que ocupe las fuerzas del animo.
y del cuerpo. Porque la luxuria siempre se halla en la casa.
y aluergue del ocio , sepultura , y muerte de innumerables
mancebos , entregados a este miserable vicio. Ouidio dá á
entender muy bien quanta fuerza, y energía tiene el ocio,
para atraer los hombres a este vicio, diziendo: Si quitares
la ociosidad de por medio , el arco , y aljaua de Cupido , no
tendrán fuerza. Menandro (como refiere Estobeo, en eLser-
mon setenta y dos) llama al amor ocioso. Y Theophrastro
dixo ; que el amor eraafeto del anima ociosa.
El quarto ñudo de los siete , que es principal remedio,
para guardarnos desta bestia fiera, será , que huyamos los
espectáculos , juegos, y comedias , donde se tratan cosas
lasciuas, y deshonestas. Ouidio dize; que estos lugares son
muy a proposito , y muy fuertes , para que el amor caze en
ellos. Y Iuuenal enseña lo mismo , en la satyra sexta , y
en la vndecima escriue , que los hombres se encienden y
abrassan en luxuria , quando ven en estos actos públicos
saltar las mugeres con mouimientos lasciuos. Pontano a
este mismo proposito , en el libro de la crianza de los hi-
jos , dize: Nunca la casta Penelope , ni la famosa Romana
Lucrecia , se hallaron en cantos , ni en juegos de repre-
sentaciones.
El quinto ñudo, y no de poco momento, para defender-
nos deste animal ponzoñoso , es guardarnos , de tener , y
mirar pinturas deshonestas, y lasciuas. Propercio atribuye
el origen , y causa de la deshonestidad , á las pinturas obs-
cenas : porque los que las miran se encienden en luxuria.
Aristóteles, en el séptimo de su política , manda , que ten-
gan cuydado los magistrados , y gouernadores , que no aya
pintura, ni estatua deshonesta en la ciudad.
Es el sexto ñudo, con que ataremos este feroz león , y
— 222 —
detendremos sus carnizeras vñas , que nos apartemos de
conuersacion, y de la lección de libros deshonestos. Assi lo
manda Aristóteles , diziendo : La torpeza , y suziedad de las
palabras , totalmente se deue ahuyentar , y desterrar: por-
que , de la licencia del mal hablar , se sigue la licencia del
mal obrar.
No la estatua de Venus Verticordia, hecha de finissimo
marfil , o bruñida plata, de que los antiguos tanto caso hi-
zieron ; ni el bosque Leucadio , ni el agua de Selemno , mi-
tigaran tanto el ardor, y fragua de nuestra concupiscen-
cia, quanto le mitigarán los remedios , que en el séptimo,
y ultimo ñudo propondremos mediante el fauor de Dios.
Enseñaron pues los varones doctos en medicina , que las
hojas del sauze molidas , y dadas a beuer , reprimen la des-
templanza, y furia de la luxuria. Esta es doctrina de Pli-
nio , en el libro veinte y quatro capitulo noueno; adonde
dize, que el que vsare mucho este remedio, de todo punto
perderá el tal apetito. Del proprio parecer es Dioscorides,
en el libro primero , capitulo quarenta y cinco. No ignoró
Homero esta virtud de las hojas del sauze; el qual en el
libro décimo de laodissea, llama al sauze , destruydora
del fruto. Y Alciato en vn emblema , le dá el mismo epíte-
to. El bienauenturado san Geronymo , sobre Esaías , capi-
tulo diez y seys , haze mención deste árbol.
La ceniza del tarahe , mezclada con orina de buey , y
beuida dize Plinio , en el libro veinte y quatro , que acaba
de todo punto la luxuria. Y el mismo autor , en el libro
veinte y seys , dize ; que la ninphea , totalmente quita el
apetito de la venus. Y en el libro treinta , enseña ; que el
poluo en que se vuiere rebolcado alguna muía, si lo espar-
zen por el cuerpo , mitiga el ardor del amor.
Dioscorides , en el libro segundo, dize , que el ardor de
la luxuria , se mitiga beuiendo el cozimiento de las lante-
jas con miel . o la simiente de las lechugas con agua. De la
ruda dize Galeno, en el libro de los remedios: Facile para-
bilibus , que dada en la comida , y beuida , reprime los ape-
titos de la venus. Y lo mismo enseña Oribasio, en el com-
pendio de la medicina,
Pero el remedio mas cierto , y eficaz , para reprimir los
aguijones del amor , es la simiente , las hojas, y las flores
del agno casto ; como lo enseña Galeno , y Aecio , en el te-
trabibli primero. Y Paulo en el libro séptimo. Y añade Ga-
leno , que en los sacrificios de la diossa Ceres : Las mugeres
castas se sentauan sobre estas ramas. Paulo dize; que con-
serua la castidad , no solo siendo comido , o beuido , mas
también esparciendo sus ramas sobre la cama , o deba-
jo della.
— 223 —
De la yerna buena , dize Marcelo . en el libro de los me-
dicamentos; que es muy inepta, y mal aparejada, paralas
cosas venéreas. A la qual opinión fauorece Aristóteles, en
el libro vigésimo de los problemas , quando trae aquel ver-
sículo , que dize : La yerna buena en la guerra, ni la co-
mas, ni la siembres. Y la razón dize ; que es , porque res-
fria los miembros y corrompe la simiente. Es deste pare-
cer también Galeno, en el sexto de los simples medicamen-
tos. Y Plinio , en el libro veinte y dos.
Algunos dizen , que vna planchuela de plomo oradada,
y puesta sobre los lomos, aprouecha , para reprimir la
concupiscencia. Lo proprio afirman de la esmeralda , del
sátiro, y del topacio.
Supuesto pues, que auemos largamente explicado, los
males y daños, que la superfina venus, causa, y como se
ayan de dar, para la conseruacion de la salud , los siete ñu-
dos á la bragueta. Y supuesto también, que el coito, es
necessario para la conseruacion de la humana especie;
como enseña Auerroes , en el segundo libro de anima, Y
Aristóteles , en el libro quarto de los problemas ; adonde
dize , que ai tanta delectación en el coito . porque la gene-
ración de los animales sea perpetua. Digo pues , dadas es-
tas suposiciones , que es impossible para cumplir mi inten-
to, dexar de tratar los prouechos que la moderada venus
causa ; y qual edad , y complexión , sea mas acomodada
para ella , y que tiempo ; pues todos los autores antiguos,
y modernos , la ponen entre las cosas no naturales, dizien-
do ; que á de ser moderada. Pero quiero que entienda el
sabio lector , que todo lo que acerca desto dixeremos es
hablando con los cassados , y ligados con el vinculo del
matrimonio: porque a ninguno otro, le es licito el coito;
y antes deue qualquiera , morir mil vezes, que pecar con-
tra su Dios, y Señor.
Viniendo pues al intento , digo : Que la moderada venus
(de consentimiento de los mas graues autores de la medi-
cina) es saludable para muchos, y causa buenos efectos.
Aecio, doctissimo medico : Resta (dize) que contemos el
prouecho , y vtilidad de las cosas venéreas; pues no son a
todos dañosas , si miramos el vso , el tiempo, el modo , y
la sana disposición del que la vsare : porque la venus quita
la repleción, haze ágil, y ligero el cuerpo, dale mayor
aumento , y mas fortaleza en los miembros : haze mas fá-
ciles las vías , dilata , y abre los poros , pur^a la flema,
haze dispiertos a los mentecaptos , remite y apiaca la dema-
siada ira. A los melancólicos , y tristes, que huyen la con-
uersacion humana, le es remedio, y cierta medicina. Y
discurriendo Aecio vn poco mas abajo , dize; que la venus
— 224 —
moderada . a los furiosos , los aplaca , y los haze de sano
consejo , y quita la grauedad , y dolor de cabeza , restituye
el apetito del estomago , y quita las efusiones del semen,
que muchos entre sueños las padecen. Las mismas pala-
bras refiere Paulo , en el libro primero, capitulo treinta y
cinco. Y Aristóteles en el libro primero de los problemas,
confiessa; que la venus sánalas enfermedades de flema.
Y en el quarto desta propria obra cap. 3. dize , que la Ve-
nus aprouecha para la largueza de la vista. Aprouecha
también , según Plinio, a los mordidos del Escorpión. Ga-
leno ciaris'simo . y singular Medico . dize , que ay algunos
hombres , que por falta, deste remedio , son molestados con
dolores de cabeza , y aborrezen la comida , y están dis-
puestos , para caer en calenturas , y que estos tales , como
tienen el apetito perdido, también tienen falta de coci-
miento. Y passando mas adelante , en el proprio capitulo,
dize, que esta superfluydad detenida se corrompe, y causa
accidentes como si fuera veneno, de adonde vienen desma-
yos, y temblores en el corazón, pasmos, priuacion del
anhélito, y sufocación de la matriz. Y estas tales enferme-
dades principalmente acontecen a las viudas, y donzellas,
que viuen en castidad.
Dize Aecio en el Tetrabibli primero capitulo arriba ale-
gado , que las complexiones mas promptas para la Venus
son las calientes , y húmedas, y que pueden sufrir su vso,
mas que otras algunas , y en ninguna manera las comple-
xiones frias , y secas de los quatro tiempos del año es el
mas idóneo el verano. De las edades la juuentud. El man-
tenimiento , el caliente, y húmido : porque si es frió , es
inútil. El vino aloque, de sustancia delgada. El pan bueno,
y de ayer cozido. La carne de cabrito , de cordero , de puer-
co , de gallina, de perdiz , o ternera. De pezes , el pulpo.
De ortalizas, el panizo , la oruga, las zanahorias , los na-
bos, las hauas, y garuanzos. Las vuas , son en este caso
mucho de alabar" Pero tenga cuydado el que vsa la venus,
de no tener el cuerpo repleto , ni tampoco ha de tener ham-
bre. Y assi será acomodada ocasión , después de auer co-
mido, o cenado , interpuniendo algún espacio de tiempo, y
antes de dormir ; según la doctrina de Paulo Gineta : por-
que con el sueño (dize) que luego se sigue después de la
venus , el cansancio, y lasitud de tal acto, se remite , y
para la generación , es de mas prouecho : porque el esper-
ma con el sueño , se detiene mejor , y está mas quieto.
En quanto al modo de vsar la venus, no ai que decir,
ni en quanto á la quantidad ; pues ya se á aduertido, que
á de ser moderada, y medida con la fuerza ; complexión,
y edad de cada vno , no haziendo caudal de aquel Refrán
— 225 —
que viene a este proposito ; y le escriue el Comendador en-
tre los demás : el qual se entiende del ayuntamiento (según
el dize) del hombre , y la muger.
Aunque temo me á de juzgar el lector en este comenta-
rio de muy largo. Y aunque también temo . que a de pare-
cer lo resíante que se dirá algo obsceno , no puedo dexar de
passar adelante respondiendo á algunas .dudas , que los es-
critores tratando del acto venéreo suelen ventilar: pues
respeto de lo mucho que ama que dezir, auemos andado
cortos. V todas las cosas (como de ordinario se suele dezir)
son limpias , y honestas a los que limpia , y santamente
las tratan.
Es pues la primera duda 'supuesto , que todo lo que has-
ta aquí se a dicho, pertenece al hombre, y a la muger)
qual de los dos recibe mas delectación en el acto venéreo?
la respuesta es , que la hembra se deleyta mas, este pare-
cer es de Auicena, y de Halyabbas , los quales afirman que
la muger extensiuamente tiene doblado deleyte en tal acto.
La razón que dan estos autores es , porque el hombre , solo
se deleyta en quanto la expulsión del semen: mas la mu-
ger en quanto a la expulsión que haze también, y en
quanto a la atracción , y succión, recibiendo , y chupando
la del hombre. Esta sentencia es de Galeno en el libro. 4.
de simpthomate & , adonde dize que las partes genitales de
los hombres . y mugeres tienen vn común deleyte de la fa-
cultad expultrix, y en las mugeres se halla otro mas, en
todo el vtero , que es de atraer. Es desta opinión Pedro Apo-
nense en el conciliador , y en el comentario del problema
dezimo quinto , del quarto de los problemas. También
aprueua esteparecer luuenal en la sátira vndezima, y Pe-
dro Gorreo Medico Parisiense en vn comentario adonde
dize , que aunque es verdad que el semen del hombre es
mas copioso , mas caliente , y mordaz, de adonde parece
que el hombre se auia de deleytar mas, que con todo esso
en las mugeres ay otras mas particulares que considerar,
que son causa d"l deleyte , porque el vtero de la hembra
apetece grandemente el semen , y mientras le atrae , y em-
bebe en si , y al tiempo del mismo concepto , es marauillo-
so el deleyte que recibe. Descriue esta question galana-
mente Ouidio , y Luciano , y Apolodoro , y Iulio Higino , y
Fulgencio.
La segunda duda es , qual de los dos estados , el de la
donzella. ó la que ya á tenido vso del tal acto venéreo, ten-
ga mas apetito, y inclinación a el. Acerca desta duda ay
diuersos pareceres. Algunos autores dizen que las donze-
llas , apetecen mas el tal acto, porque dessean experimen-
tar aquel deleyte que nunca an conocido. Ueste parecer es
ni. 1,*¡
— 226 —
santo Thomas glorioso, y san Antonino, y san Hieronymo»
quando dize , la luxuria en las donzellas mayor hambre pa-
deze , mientras piensan que es mas dulce lo que no an es-
perimentado. Pero Tertuliano es de contrario parecer , el
qual en vn libro que escriuio ad vxorem dize. La viuda tie-
ne algo de mas trabaxo , porque es fácil cosa no apetecer
lo que no se conoce , y huyr lo que nunca se á experimen-
tado. Podra la donzella tenerse por mas dichosa, y la viuda
por mas trabajosa: la donzella porque siempre tuuo bien,
y la viuda porque le hallo. Peste parecer fue san Ambrosio
en el principio del libro de las viudas. Y vna glosa ay en el
derecho que dize que es mas fácil cosa guardar virginidad,
que la continencia después de la corrupción de la carne.
Alciato es del proprio parecer en la ley malum , y el poeta
en el libro tercero de la geórgica , quando dize , que el de-
leyte conocido , y experimentado solicita los primeros con-
cubitos. Esta misma parte confirma Aristóteles , diziendo.
Acordándose del deleyte que en otro tiempo las alegraua,
se mueuen con el desseo del passado trato.
Lo que se á de tener por cierto acerca desta duda, es lo
que enseña el Philosopho en el libro séptimo de la historia
de los animales cap. 1. el qual afirma que lasdonzelluelas
de poca edad, quando se les hinchan los pechos, y comien-
zan las purgaciones menstruas, y aquellas también , que
en tierna edad vsaron , y conocieron la Venus ; con mas
desseo , y afecto apetecen el coyto. Y assi aconseja Aristó-
teles que en aquella edad tengan gran cuydado en la cus-
todia de las donzellas, porque passados aquellos tiempos;
después con facilidad guardan castidad : pero si entonces
conocen varón , es muy difícil la continencia en lo futuro.
Disputa esta question doctissimamente Pedro de Apono en
los comentarios, sobre el libro quarto de los problemas de
Aristóteles cap. 26. adonde pone la causa desta conclusión.
Galeno también dize que en el tiempo de la pubescencia,
y quando comienzan a correr los meses predomina el des-
seo libidinoso. Lo proprio auia mostrado antes Aristóteles,
en el séptimo de las políticas.
Lo que es aueriguado , y cierto (según doctrina de doc-
tísimos varones) es que las mugeres que son estériles son
mas libidinosas que las demás. Porque como no se purgan
ni limpian suficientemente, abundan de simiente, la qual
si no se expele, excita, y leuanta gran desseo del coyto.
Enseña esta doctrina Nicolás Leoniceno en sus questiones
naturales. Y el philosopho en el quarto de la generación de
los animales.
Es , empero, de saber que los hombres , en vnos tiempos
del año apetecen mas el coyto y las mugeres en otros. Las
— 227 —
hembras en elesiio, como afirma Hesiodo, y Aristóteles
en el libro quarto de los problemas . adonde dize que las
naturalezas calientes en el tiempo del estio se abrassan,
enflaquezen , y disipan ; y las frías tienen mas fortaleza , y
vigor. Siendo pues fcl varón caliente, y seco , y la muger
tria, y húmida , es claro que en el estio, las "fuerzas del
varón se desminuyen , y las de las mugeres fortalecen. Y
assi las mugeres en tiempo caliente , y los hombres en frió
apetecen mas la Venus , de adonde mano aquel Refrán Cas-
tellano. Iunio , Iulio , y Agosto , señora no soy vostro.
Plinio en el libro. 22. de sentencia (de Alceo , y Hesiodo)
dize que quanclo floreze la yerua Scolimo , que es el cardo
arrocife , las mugeres apetecen intensamente el acto vene-
reo , y los hombres en este tiempo están muy remissos.
Pero vn prouerbio ay Español a quien se a de dar mas cré-
dito que a Plinio , y tanto como a Aristóteles, que dize.
Ouando brota la higuera , requiere a tu compañera , y si
no te quiere escuchar, espera a que brote el moral. Y se-
gún este Refrán , parece que quando la higuera , y el moral
echan sus hojas, que es en el verano, entonces esta en su
fuerza en las mugeres el desseo lasciuo. Y no es fuera de
razón, pues en aquel tiempo se calientan los fríos humo-
res , y crece la sangre.
El viejo múdale el ayre ,
y darte a el pellejo.
REFRÁN. XLI.
IlODiGi.NO afirma, de sentencia del Philosopho . y del Prin-
cipe Auicena , que es la senetud enfermedad natural ineui-
table:dela qual ningún viuiente se escapa ni absconde,
si la violencia de la muerte antes no desbarata , y atrepella
el curso de la vida. Viue la corneja nueue edades del hom-
bre, y el cieruo ligero quatro siglos de corneja , el ronco
cueruo tres edades del cieruo, y la India fénix nueue eda-
des del cueruo , como testifican estos versos de Hesiodo,
que escriuio Erasmo.
Ter tria siria kominis, transmuta gárrula éomix,
Qualuor ac peragit, comicis secul a ceruus ,
Ceruinam trlatcm coruus ter praiterit ater
Cominos anuos nouies agit Indica phenix
Atqui chrispicoma¡ sobóles Iouis alma sonan tis
Egredimur decies , phénicia sécula nimphee.
— 228 —
Las sagradas letras nos enseñan, que Adán, Eua, Seth.
Cainaru , tinos , y otros viuieron mas que a nouecientos
años. Ioanes de temporibus Francés, casi en nuestra edad
passo de los trezientos y sessenta. Árgantonio Español en
ios antiguos siglos , detuuo el espiritú'ciento y cinquenta
años. Todos pues estos assi los irracionales, como los eapa-
zes de razón viuieron largos años : pero vltimamente lle-
gando la melancólica vejez, gustaron sus trabajos, y aflic-
ciones . las quales son tantas que afirma Olio Rodiginio
en sus lecciones antiguas que los Éralos tenían costumbre
recibida dellos como muy humana , y piadosa , de priuar
de la vida á los viejos por librarlos de los inconuenientes de
tan triste e la 1. Punió en el libro séptimo de su natural
historia, escriuiendo los raros , y varios exemplos, que a
los humanos por sus edades sucedan, se acuyta, y entris-
teze afirmando que ningún bien dio naturaleza a los hom-
bres mayor que la breuedaii de la vida. Porque si bien se
considera veremos dize este sabio varón' en el discurso
della tantos géneros de peligros , tantas enfermedades,
tantos temores , y tristezas . cuydados, y solicitud ines, que
no ay cosa mas vsada que el despeo de la muerte. Porque
en la vejez se entorpecen los sentidos , y miembros, entur-
biase la vista . y el vido, piérdese el andar , caense los dicn-
t rs . arrugasse el rostro , encaneces-e el cauello. Y en con-
clusiou la memoria obseruadora de las i leas, y el discurso
inu istigador de las verdades se deshazen . y anicbilan . de
manera que los miseros viejos, vienen a caducar, y ser
risa de los mozos. Y no solo padecen las persecuciones di-
chas, mas también están sujetos como dize Hipócrates, a
asma , destilaciones con tose , estrangurria . ardor de vri-
na , gota, mal de ijada, vaguedos, vigilias , apoplexias,
humidad de narizes. lagañas en los ojos y sobre todo lo
que les pronostica esta sentencia , que si mudan el ayre da-
rán el pellejo.
Aduiertase aquí , que por dar el pellejo, no auemos de
entender, que le dan los viejos , come la culebra , que sien-
do en la senetud. y comiendo el hinojo muda el pellejo,
despojándose del para rejuuenescer , según afirma Plinio,
y otros: antes deuemos entender que dar el pellejo es lo
proprio que morir , turnada la metaphora , y similitud de
los animales brutos, que muertos dan el pellejo.
Mueren pues los viejos mudando el ayre, por dos Razo-
nes , la primera por su debilidad y la segunda por la gran
fuerza que tienen para alterar los cuerpos, las mudanzas
de las regiones, y ayres : la qual alteración no puede_ su-
frir la flaqueza de los viejos, y assi son vencidos , y priua-
dos de la vida con facilidad.
— 229 —
Que los viejos sean débiles en todas sus potencias , nin-
guno ay que lo ignore, pues vemos que la facultad animal
de sentir, y mouer apenas puede vsar sus acciones , la vi-
tal cognoscida por el pulso se desuanece , y al proprio pas-
so la natural se extingue, y apaga. La causa de tanta fla-
queza, y de todas las penurias dichas es <#ze Aristóteles)
la frialdad . la qual enuota las acciones : y por el contrario
en la juuentud, por el calor, están muy promptas. De
adonde vino a dezir Galeno conociendo esta verdad, que
el apossento adonde se visten, y desnudan los viejos , no a
de tener excesso en calor, ni en frialdad , porque qualquier
causa, aunque sea mínima, es ocasión de gran mudanza
en sus cuerpos. Y el proprio autor en otra parte nos ense-
ña, que qualquier mal en los viejos, es mayor por su fla-
queza. De suerte que la debilidad en los ancianos , es tan-
ta que no sufre alteración alguna , s-in riesgo de la vida.
La segunda causa, porque dan el pellejo . los viejos mu-
dando el ayre , que es lo proprio que mudar tierra , ó lugar
de diferente temple , es porque de las seys cosas que los
médicos, y Ph iloso phos llaman no naturales , las quales
perpetuamente alteran el cuerpo humano , ninguna ay,
que con tanta velozidad, con tanta fuerza, y violencia,
desuarate el cuerpo del hombre , como es el ayre. Porque
por todas partes le toca, y por los mismos poros entra , y
sale, y llega al corazón continuamente, y a los liuianos.
Y assi con facilidad altera los espíritus comunicándoles la
frialdad, calor, sequedad, humedad modo de substancia
tenue , ó gruessa. ó alguna calidad venenosa, y pestífera.
Altera luego que los espíritus se an alterado . los humores,
y vltimamente la sustancia de las partes. Pues como los
viejos tengan poca resistencia para sufrir estas alteracio-
nes, por la debilidad de sus potencias, es fuerza auer de
quedar vencidos, y dar el pellejo. Por lo qual deuen mucho
euitar los desta edad, las repentinas mudanzas de vn lugar
á otro, y de vna región á otra : porque como dize Auieena
en la. i. del primero , las mudanzas de vn ayre contrario
en otro, muchas vezes ansido causa de la muerte, pertur-
bando la naturaleza. Y Hipócrates en diuersas partes , nos
enseñad manitiesto peligro , que consigo traen las repen-
tinas mudanzas , principalmente de vna región á otra.
Supuesto . pues la gran fuerza que el ayre tiene en alte-
rar los viuientes , como esta dicho , y que es vna de las co-
sas , que con u ¡ene vsar con las condiciones necessarias a
la conseruacion de la salud, y aunque debe ser con mas
consideración escogido por quanto (como dize Galeno
siempre vsamos del ó sea nuestra voluntad , ó -no lo sea.
Digo pues que supuesta esta verdad, sera conueniente.
— 230 —
saber que región , y ayre , es mas saludable a nuestros
cuerpos.
Si la parte , ó región donde viuieremos , ó la constitu-
ción del tiempo, fuere de ayre sereno, delgado, puro, y
bien templado . ilustra los espíritus , adelgázala sangre , y
el entendimierwo , alegra el corazón, despierta el apetito,
ayuda el cozimiento , y la expulsión de los excrementos. V
si por el contrario fuere el ayre gruesso , obscuro , é infi-
cionado con alguna mala calidad haze contrarios efectos.
Si la región fuere templada , y el lugar, ó ciudad ex-
puesta a vientos templados , y la constitución del verano
fuere natural , y el clima del cielo quieto , y agradable, no
se alteran los cuerpos: y ayuda toio esto para la conser-
uacion de la salud.
Pero si la región fuere caliente, y el lugar estuuiere
puesto al sol , y viento'de medio día y el estio fuere de ex-
cesiuo calor, es cierto que los humores, la sangre, y los
espíritus se inflaman, y se aumenta , y predomina la cole-
ra, y se causan enfermedades agu las , abrease los poros,
disipasse el calor natural , y abreuiasse la vida.
Si la región fuere fría , y el lugar puesto al Norte, y el
inuierno elado , los espíritus se entorpecen , engruessanse
los humores, aumentassj el calor natural, celebrasse me-
jor la cocción , y alargasse la vida. .
Mas si la región fuere húmida, y el lugar estuuiere a la
parte del Occidente, y la constitución del ayre, y Cielo,
fuere abundante en humidades, y pluuias : el calor natu-
ral se enuota, engendranse crudezas, y dellas destilacio-
nes, y enfermedades largas.
Finalmente , siendo la región seca, y el lugar arenoso,
descubierto al Oriente , y la "constitución del tiempo seca:
haze los cuerpos duros mazizos, y fuertes, consume los
abundantes humores . y impide que no se corrompan.
Supuesto pues, que todo? los autores Médicos , conuie-
nen en que el ayre para ser saludable á de ser templado,
de suerte que en sus calidades acliuas, y passiuas no se le
conozca excesso , y que sea limpio, claro, de suaue olor,
que en saliendo el Sol luego se caliente, y en poniéndose
luego se enfrie , porque este tal , subtiliza , limpia , y clari-
fica los espíritus , quieta el entendimiento , y ayuda todas
las potencias: conuendra poner aqui algunas reglas , con
que el que quisiere conozca el tal ayre.
Vitruuio en el libro primero de la architetura, manda
que se miren las assaduras de los animales, porque estan-
do sanas , es indicio , y señal que aquella región , y sus
ayres son-saludables.
Paladio en el libro primero de re rustica , considera el
— 231 —
ayre ser bueno , ó malo , del buen color de los hauitadores
de la tierra , de la firmeza , y salud de sus cabezas , de la
aguda vista del sentido, deloyr puro , y de las buenas vo-
zes de sus gargantas.
Cardano en el libro primero de la variedad de las cosas
manda para conocer la calidad del ayre que se ponga de
noche al Cielo sereno , vna espongia limpia, y bien seca:
porque si en la mañana estuuiere seca , sera el ayre seco,
si húmida tempestuoso , y húmido. La misma experiencia
se haze en vn pan reciente puesto de noche al sereno, por-
que si el ayre es corrupto se enmoheze el pan , y si es seco,
se seca, y si húmido, se queda el pan en el mismo ser.
Marco Varron en el libro primero de re rustica, y otros
muchos afirman , serla mas saludable, región del ayre,
supuesto que la ciudad este junto a algún monte , ó sierra,
la Septentrional.
No solo se deue considerar para gozar felice salud el
buen ayre (como esta dicho) y la región, pero también el
sitio , y modo de la casa en que el prudente viue. Dize el
docto Vega , de parecer de Auicena, y de otros que la parte
mas alta de la casa , este hazia el Norte , que el viento Bó-
reas la sople , y bañe de medio a medio , y que la parte
mas humilde y baja sea la que mira al mediodia , porque
goze del sol en el inuierno , y el calor del estio no la ofen-
da , por quanto sube el sol cerca de nuestro Zenit. La par-
te de hazia el Oriente conuiene que sea mas baxa, que la
del Occidente , porque goze del fresco , y buen ayre del
Oriente, y este defendida del viento, y calor occidental,
que tanto aborrece Hipócrates , en su libro de aere , aqua,
k locis.
Los mas saludables aposentos serán de treynta, y cinco
pies de largo , y veynte y dos de ancho , y. ueynte de alto,
con las ventana-; , y puerta al Norte , defendidos del calor
del sol , y no debaxo de tierra, ni en parte muy alta , por-
que estos conuendran para el estio , los que conuienen para
el inuierno serán mas pequeños, y bien entapizados , y es-
terados, con las ventanas al Mediodia, que las bañe el sol.
Conuiene también que tenga la casa vna galería , ó sala
grande espaciosa , por lo menos de quarenta pies de largo,
veynte y dos de ancho , y otro tanto de alto , ¡a qual sera el
lugar para exercitarse , con passos. ó otro modo de exerci-
cio, conuiniente. E<ta tendrá ventanas descubiertas a to-
das partes , que goze todos los vientos.
Podria dudar el curioso acerca de lo que hasta aqui se
á dicho, supuesto que no se puede hallar región de ayre
tan templado en su> calidades, ni tan puro limpio , y de
buen olor, como es necessario para la conscruacion de la
— 232 —
salud; qual sera mas conueniente para passar bien, y
alargar la vida, el de las regiones frias , ó el de las calien-
tes. Auicena es de parecer, que es mas vtil viuir en luga-
res fríos , porque en los calidos fdize) la vejez viene a los
treynta años, y este tiempo es breuissimo para la vida
natural.
Pero Aristóteles a quien se a de dar crédito en este par-
ticular , en el de longitudine , & breuitate vitse, dize, que
vnos mismos animales en los lugares calientes son de mas
vida, que en los lugares trios. Lo qual se a de entender de
los lugares que no tienen gran vehemencia de calor, como
son las estremidades del tercero clima. Porque si son luga-
res de muy excesiuo calor , consumiendo el húmido radi-
cal abreuian la vida. El proprio inconueniente se halla en
los lugares frigidissimos, adonde cerrándose los poros
prohiben la transpiración , y es causa de que se podrezcan
los cuerpos. También abreuia la frialdad la vida, haziendo-
que el calor se encierre en las parles de adentro, y consu-
ma el húmido , llamando antes de tiempo la vejez.
Y assi dezimos con Aristóteles en el lugar citado , y en
la dezima quarta sección de los problemas, que los que vi-
uen en lugares calientes , viuen mas larga vida que en los
trios. La razón es, porque los que viuen en lugares calien-
tes , son de naturaleza mas seca , y mas firme , y mas du-
rable es lo seco, y firme , porque no se pudre tan presto.
Allegasse a esta razón otra , que la muerte es refrigera-
ción , y extinción del calor natural , y todas las casas se
enfrian mas con el ayre frió de las regiones frias, adonde
es cierto que con mas breuedad se apagara , y enfriara el
natiuo calor , y vendrá la muerte. Allegasse a las razones
dichas que en las regiones calientes se conseruan mas los
principios , y causas de la vida , que son el calor , y hume-
dad , y por el consiguiente en ellos es la vida mas larga.
La segunda duda que se puede ofrecer acerca desta ma-
teria es ; qual región de las de España, es tal en sus cali-
dades , templanza , y ayres , que exceda a las demás , para
poder viuir los hombres en ella , mas larga vida , mas sa-
nos , mas robustos , y que con menos peligro puedan ser
los viejos transplantados en ella sin dar el pellejo. La res-
puesta de esta duda no carece de gran dificultad: porque
las prouincias de España, vniuersalmente son todas de
tantos dones dotadas, que cada vna podría dar razones
congruentes , prouando ser ella la que se llena la gala.
Pero auiendo de seguir la razón, que esta es la que
fuerza el entendimiento , al conocimiento de la verdad,
nos a parecido que es Estremad ura la región que deue ser
elegida entre las demás, como mas vtil, y conueniente
— 233 —
para viuir vida sana, y larga , lo qual con euidencia cono-
cera el dessapassionado , que aduirtiere lo que desta felice
región en breues palabras se dirá.
Estiendesse Estremadura desdóla parte Oriental, que
confina con el Reyno de Toledo, hasta la raya de Portogal,
que es su parte Occidental , adonde esta Badajoz , Alcánta-
ra y Coria. Por la vanda del Septentrión la diuiden de Cas-
tilla la vieja, las sierras del puerto del Pico, y de Baños , y
y por la de Mediodía confina con el Andaluzia, diuidiendo-
se della por la famosa sierra Morena. Bañanla dos caudalo-
sos rios Tajo, y Guadiana. Tajo dexando a Toledo, y Tala-
uera, se le entra por la nombrada puente del Arzobispo , y
sale algo mas abajo de la antigua de Alcántara. Guadiana
mas ala parte del Mediodía diez y seys leguas, corre el
proprio curso , dexando la Mancha, y fertilizando a Estre-
madura, hasta entrar en Portogal. Contiene en si Estrema-
dura, la Prouincia de León, Maestrazgos de Santiago , y
Alcántara . y los Obispados de Plasencia . Badajoz y Coria.
Dizen algunos que se le impuso a esta prouincia el nom-
bre de Estremadura, por ser <ie inuierno frigidissima, y
en el estío muy calida: pero la experiencia nos muestra lo
contrario, y assi no se admite esta razón. El Maestro Pe-
dro de Medina en el libro de las grandezas de España afir-
ma que tiene este nombre , porque baja el ganado de Cas-
tilla a estremo, a Estremadura. Pero la razón que mas
quadra, y que se a de tener por verdadera, trae el padre
Mariana en el libro 9. de la Coronica de España capitulo 2.
adonde dize que el nombre de Estremadura es compuesto,
del estremo, y de durio. Como si dixessemos, los estreñios
del rio Duero: porque llegauan los estreñios, de aquella
Prouincia, y Beyno de Duero, hasta todo io que aora se
dize Estremadura. De adonde se vino a llamar Estremadu-
rij , y corrupto el vocablo Estremadura.
TEMPLANZA DE ESTA TiERBA.
No tiene cosa esta insigne Prouincia, que no este signi-
ficando su prestancia, y excelencia, y diziendo ser la mas
conueniente de España, para viuir los hombres sanos. Su
temple es medio entre calor, y frió, que declina algo a
calor, que es el que arriba diximos ser mas acomodado
para criar, y sustentar los hombres con larga vida, prin-
cipalmente para detenerlos viejos con menos peligro. Que
sea Estremadura templada se prueua bien, de que Castilla
la vieja , y las Montanas son la parte mas fria de España,
por estar a la parte del Norte; y el Andaluzia por acercarse
a. la tórrida Zona, tiene excessí) en calor. Pues como lustre-
— 234 —
madura es región en medio del vno , y del otro estremo,
es necessario auer de ser templada , y mas apropriada para
la humana salud, que otras. Argumento congruente de la
templanza , y pureza de ayres , desta región es , ver que
desde los primeros siglos, fue hauitada , cultiuada , y es-
cogida de los Celtas entre otras prouincias, los quaíes la
posseyeron muchos años. Opinión ay muy verisímil, qne
los Geriones antiquissimos Reyes de España, viuian en Es-
tremadura como parte mas fértil , y sana que otras. Y que
Hercules los venció combatiendo con ellos en las riberas
de Guadiana, y que en aquellos tiempos se edifico en el
sitio de la batalla la ciudad que llamaron Memorida,y
aora se dize Merida, aunque Rioncasio dize, que después
que los liomanos fenecieron la conquista de España en
tiempo de Augusto Cessar , el año. 23. antes del nacimien-
to de nuestro Redentor, los soldados viejos llamados Eme-
ritos , escogieron aquellos campos de Extremadura . como
mas sanos, y abundantes , y edificaron vna ciudad llama-
da Emérita Augusta, tomando el nombre de los que la edi-
taron, y del Emperador que entonces era: la qual ciudad
se vino a llamar Merida passanclo tiempos.
SANTIDAD DE ESTREGADURA.
Es Estremadura en santidad señalada, decorada, y ru-
bricada , con la sangre de muchos martyres : ennoblezela
el denoto , y insigne santuario de la Virgen de Guadalupe,
vna de las Cosas mas notables de España , como podra ver
el curioso en el libro que el Padre fray Gabriel de Talauera
escriuio desta deuotissima ymagen , y de su casa , y gran-
dezas. Que quando Estremadura no tuuiera otra cosa que
la honrara , y hiziera famosa, bastara esta para gozar la
palma , y campear entre las demás tierras de España. Tie-
ne su casa la santa ymagen en vn hondo , y ameno valle,
entre leuantados montes, adonde santos varones la escon-
dieron , como preciosissima reliquia, al tiempo que se per-
dio España. Allí estuvo escondida seyscientos años, hasta
que, milagrosamente fue descubierta.
Tres leguas de nuestra Señora de Guadalupe , ala van-
da de la sierra que mira al Poniente , en la villa de Verzo-
eana , están los gloriosos cuerpos de san Fulgencio, y san-
ta Florentina , santos Españoles, de !a generación Goda,
de nuestros inuictos Heves , y hermanos de S. Leandro. Vi-
uen en esta villa muchos hombres mas de cien años, por
su buen temple.
Déla anticua ciudad de Merida centro de Estremadura
— 235 —
fue natural la valerosa santa (Malla , que padeció martyrio
en esta ciudad, en poder de los tiranos que perseguían la
Iglesia, siendo tierna donzella de treze años. Parece oy el
horno adonde dizen que fue abrassada , es muy venerado,
y ay costumbre de echar dentro vna herradura de caualga-
dura, para que sanen Ion quartanarios.
Desta propria ciudad fueron también , aquel gran san-
to san Felices, y santa Iulia, que padecieron por Christo
con estremado animo martyrio.
El Canónigo Bernardo de Alderete en su libro 3. capi-
tulo 5. del origen de la lengua Castellana , dize, que aquel
gran sabio moro llamado Rasis , tratando de la destruycion
de España . descriuiendo a Merida , dize, de vn milagroso
Cruzitijo que en ella auia, (quando fue saqueada) estas pa-
labras. Sobre aquel Cruzifijo estaua vna piedra, de la qual
nunca oyó hombre fablar , e que por la noche escura , de-
zian oras en la Iglesia a la claridad della , a tanto era gran-
de la luzenciaque daua, que non auian menester candelas
si no quisieran: e que la tomaron dende los Alárabes quan-
do entraron en Merida, e que con ella lleuaron el cántaro
de aljófar e dizen que aquel cántaro estimo después en la
mezclita de Damasco, e que Lozulema el fijo de Adelmec
lo leuo: e dizen que este cántaro fue tomado de la casa
Santa de Hierusalen. quando la entro Nabucho Donosor, e
fue en la entrada della vn Rey de España,' que auia nombre
Conuen, e ouo en su parte muchas nobles cosas, e "este
cantaro , e la mesa de esmeralda, que fue del Rey Salomón
fijo del Rey Dauid. Las palabras referidas del Moro Rasis,
manifiestan bien el gran milagro de aquel Santo Crucifixo,
que auia en Merida, quando la ganaron losftforos, como
también muestran el antigüedad del cántaro de aljófar, y
la mesa de esmeralda.
No solo en los antiguos siglos, fue Estremadura, califi-
cada con Martyres , ínclitos, y señalados milagros, mas
también en nuestros tiempos a producido gran muche-
dumbre de santos , de los quales nombro aqui a san ifiego,
cuyas reliquias están en Alcalá de Henares. Fue este cons-
tante , y valeroso Estremeño de vn lugarcico que se dize
Sanículas, a la vanda de Estremadura en Sierramorena.
En las riberas de Guadiana junto a la Puebla de Alco-
cer, se parece en vn desierto , la hermita antigua de la
Magdalena, adonde estala santa calabera, que nunca se a
sabido cuya sea. Dizen los de aquella tierra , que en otros
tiempos vn toro rabioso, hazia grandes estragos en todos
los animales que encontraua , y que vagando por la ribera
de Guadiana , escamo con las vñas . y bramando saco , del
profundo hoyo que auia hecho, la calan era humana dicha.
— 236 —
y luego sano del mal de rauia : como aora sanan los que
alli acuden, tocando aquella santa calauera.
Mostró Dios su poder, y bondad mas en Estremadura
que en otra parte, con aquel tan extraordinario milagro,
que hizo en tiempo del Maestre de Santiago don Pelai Pé-
rez Correa, el qual haziendo guerra a los moros, por la
parte de LlQrena , vuo con ellos vna batalla junto a la ca-
lera; y peleando muchas oras sin conocerse Vitoria, y
auiendo ya muy poco tiempo de sol , y siendo dia de nues-
tra Señora, con desseo de vencer aquella batalla, suplico
a Dios fuesse seruido de hazer que el sol se detuuiesse,
como en otro tiempo auia hecbo con losue : y poniendo
a nuestra Señora por intercessora, dixo aquestas palabras.
Santa María deten tu dia. Dizesse en los memoriales anti-
guos de la orden de Santiago , que milagrosamente se de-
tuuo el sol , por espacio de tiempo muy notable . hasta que
acabo el Maestre la vitoria . y prosiguió el alcance. En me-
moria deste milagro se edifico la Yglesia de Santa Maria
de Tudia , adonde se mandó enterrar este Maestre, en aquel
lugar de la batalla . y oy parece alli su sepulcro.
A querido Dios también en estos años, enriquezer a Es-
tremadura con los milagros tan aprouados que el santo
Cruzifijo de Zalamea haze , adonde concurren diuersidad
de gentes en deuocion.
FERTILIDAD, Y RIQVEZAS DE ESTREMADURA.
Son indicio, y señal de la templanza de esta región , y
de. sus saludables ayres, los abundantes frutales, que en
ella ay, pues sola la vera de Plasencia (como todo el mun-
do sabe) sustenta con diuersos géneros de sabrosas frutas,
la Corte , y la mayor parte de Castilla. Y no solo es abun-
dante de frutas domesticas qualquier parte de Estremadu-
ra , mas también de siluestres castañas , bellotas , y ma-
droños , con que engorda tanto numero de ganado de cer-
da , que ay jamones, y chorizos Esíremeños casi para toda
España. En prados, campos amenos, pastos , y yemas , es
cierto que no solo excede a las demás Prouincias de estos
Reynos , mas a todas las que hasta oy se an conocido. Lo
qual no se puede negar , pues vemos que los ganados de
Castilla, y de las Montañas, perecerían si no baxassen a
gozar de las yernas , ayres , y aguas estremeñas. Desta
templanza también nace, y de la fertilidad de la tierra,
que es Prouincia abundante de trigo , y ceuada , tanto que
no solo sustenta la propria tierra; mas mucha parte del
Andaluzia. De la qual abundancia nació el nombre de la
villa de Caceres : en la qual , desde el tiempo de los Genti-
— 237 —
les Romanos, que la edificaron, esta la estatua de Geres
diosa del pan , hecha de vn alto , y grvesso marmol , en la
plaza: en significación de que alli es el assiento, y casa de
Geres. Y assi deste nombre Casa, ó Castrum , y de Geres,
se vino a llamar casa Cereris , y corrupto el vocablo,
Gaceres.
No solo la panadera Geres publica la templanza, y fer-
tilidad desta tierra, mas también su amigo Baco significa
con el dulce licor del vino , que ni Ribadauia, ciudad Real,
Gazalla ni Torreximeno exceden a lo de Guadalcanal , Ro-
bledillo, de Fregenal, y Logrosan lugares de Estremadura.
Pero aunque esta Prouincia es generosa, y prestante
por las cosas hasta aqui referidas ; mucho mas lo es por-
que la buena calidad de sus pastos, y bellota, cria carne
para toda Castilla la vieja , para la Corte , Mancha, Reyno
de Toledo, Seuilla , y Granada , y muchos de sus jamones
llegan al nuevo mundo de las indias , adonde son estima-
dos, como cosa estremada.
Pedro de Medina , Seuillano , en su libro de las grande-
zas de España , tratando de los ganados que en Estrema-
dura se crian, dize, que es razón tengan fama por todo el
mundo, y que en solas las riberas de Guadiana, se apa-
cientan cada año , mas de quinientas mil cabezas di1 gana-
do mayor, y menor, y es cierto que anduuo corto, luán
Botero Benes en su historia vniuersal del mundo, tratan-
do de Estremadura , y su temperamento , dize. Que assi
como en Italia los ganados passan a inuernar del Abruzo a
la campaña de la Pulla , assi en España , van de la parte
Septentrional a Estremadura. Es assimismo indicio del
buen temple de esta tierra el gran numero de perdizes que
en ella se crian , y de todo genero de aues, jaualies , vena-
dos, liebres , y conejos, en tanta abundancia que ay quien
afirme , que por la fertilidad de la tierra , se produzen en
ella sin ayuntamiento de macho, y hembra, como rato-
nes , con sola la fuerza de la causa equiuoca. Producense
también gran numero de ouejas, y carneros, que hazen
sea abundante de muy fina lana, la qual se llena por la
mar a muchas partes. Ay también cria de castizos caua-
llos, que compiten con los Andaluzes.
Pero lo (pie mas adorna esta Prouincia (dize el Maestro
Medina) son las grandes rentas , y patrimonios de yeruas,
que se venden , y tienen en mucho precio , para el ganado
que baxa de Castilla. Y esta es la causa porque en toda Es-
tremadura ay tantos , y tan ricos mayorazgos. De miel
muy fina da esta región copioso fruto. Y de lino se coge
tanta cantidad , que no solo es suficiente para vestir los
naturales , mas también las ciudades comarcanas.
— 238 —
No solo se ennobleze . y adorna Extremadura con lo que
se cria sobre la haz de la tierra, mas también se hallan en
las entrañas della, las mas ricas minas de preciosos meta-
les que se an visto en todo el Orbe. Y si el pertinaz no qui-
siere creer estas verdades , lea historias . y vera lo que di-
zenlos escritores de la mina de (¡uadalcanal , la qual me-
nos a de quarenta años . que en pocos dias dio mas de qua-
tro millones , de la mas acendrada plata que se a visto , y
diera si el artificio no se hundiera mas que el cerro de Po-
tosí. Hallanse también . de lodo genero de otros metales
infinitas minas, principalmente de hierro, de lo qual se
saca mucha cantidad . en las sierras de Guadalupe, junto
al rio Vieja. A y piedras para edificios muy diuersas. Y de
las preciosas se hallan también muy grandes. Desto es
buen testigo vna que tiene la casa de Guadalupe, es muy
resplandeciente . que sirue de pectoral en la capa rica con
que se celebran las fiestas de nuestra Señora, dizen que es
topacio , y que la hallo vn pastor en aquellas sierras de
nuestra señora . es grande como naranja.
CONDICIÓN DE LOS ESTR ¿MENOS.
Y aunque es verdad que las cosas hasta aqui referidas
muestran con euidencia el temperamento apacible , y sa-
ludable de Estremadura, mucho mas le maniüestan las
calidades , y condiciones de la insigne gente que produce.
Y porque esta verdad quede mas assentada, y firme,
conuiene aduertir que las costumbres , y' condiciones de
los hombres . corresponden siempre con el temple de la
tierra donde se crian. Porque según buena Philosophia los
humores son conforme a la causa material de que ellos se
hazen. que son los alimentos, y los alimentos son tales
qual fuere el temperamento de la tierra adonde se crian,
y passando mas adelántelas condiciones, y propriedades
de cada genero de geni i . sigue el temperamento, y hu-
mor de la tai gente . según nos enseña galanamente Gale-
no , en aquel libro que intitulo , quod animi mores , &c , y
en el libro segundo de temperamentis. De adonde viene,
que las propriedades de los hombres, manan , y se confor-
man , con el temple , y calidad de la región donde se crian.
Desfe parecer es también el gran Hipócrates, y Platón en
el timeo , y su dicipulo Aristóteles en el séptimo de la poli-
tica, y quarto de los problemas. Tiene esta propria senten-
cia Polibio celebre historiador, y Philosopho. Y Cicerón en
la oración que hizo tan elegante, pro lege agraria, contra
Seruilio Ruüo. y en el libro primero , y segundo de diurna-
— 239 —
tione. Y Plutarco en el libro de sus Politicas a Trajano. Y
muy copiosamente trata ¿Leste particular Alexander ah
Alejandro , y Rodigino libro diez y ocho capitulo 18. Sien-
do pues assi que qual fuere la propriedad, temperamento,
y fertilidad de la tierra, tales serán las complexiones, for-
taleza , y costumbres de los hombres que en ella se produ-
xeren , y criaren : conuendra saber , que propiedades son
mas naturales a los Estremeños , pues della* vendremos al
conocimiento de la verdad, y temperamento de su tierra.
Diego Pérez de Messa en las adiciones, que hizo al libro
de las grandezas de España , tratando de Estremaduradize
assi. Pero boluiendo a los Estremeños , sabe todo el mun-
do , que son gente muy rezia, de doblados miembros , y
grandes fuerzas . muy belicosos , y ferozes : bastos en la
disposición de los miembros. Son muy ricos , y bien hazen-
dados, sufridores de trabaxos , son gente de buen trato , y
amistad : pero altiuos, y arrogantes. Precianse de sus fuer-
zas , son en. estremo jatanciosos , y obstentatiuos , de don-
de suelen emprender cosas temerarias , y que pareze que
exceden al ser natural: precianse que no ay valiente sino
ellos. Estas son las palabras de Diego Pérez , las quales re-
dímelas a mas breue suma, digo que son los Estremeños
desde sus principios : ricos, nobles , y señalados en letras y
en armas. Que sean ricos , y su riqueza muy firme , y bien
assentada, ya esta dicho, y lodo el mundo lo sabe, y que la
causa es la yerua, y pasto fértil de las dehesas que se ar-
riendan a los señores del ganado , que baxa de Castilla , y
la abundancia de las demás cosas que ay necessarias a
la vida.
NOBLEZA ESTREMFXA.
Mas en quanto a la nobleza de Estremadura conuiene
que se entienda . que ninguna prouincia ay en España , que
la exceda en este particular , aunque se quente Cantabria,
ni que ay otra que mas aya conseruado su honor , y cali-
dad , desde su fundación hasta el dia de oy. Esta verdad se
prueua bien de lo que escriuen todos los Coronistas anti-
guos, y modernos sin discrepar alguno , particularmente
délos antiguos Dioncasio. el qual afirma que Estremadura
se pobló de los soldados Romanos , que 1 ¡amanan Eméri-
tos , jubilados en armas por sus hazañas , de adonde le vino
el nombre a la ciudad de Merida, que entonces era cabeza
de Estremadura. El Padre Mariana es deste proprio pare-
cer en el libro 9. de la historia de España capitulo 2. Pues
si los soldados mas nobles, por sus hazañas jubilados , fue-
— 240 —
ron quien la propagaron, sin duda alguna auemos de con-
ceder que desde sus principios , fue Extremadura noble. El
Iuriseonsulto Paulo , en la ley final, ff. de censibus, refie-
re quatro Colonias, que gozauan antiguamente en España,
de la nobleza , y franqueza que en aquellos tiempos 11a-
niauan, iusitalieum: estas eran, la de Badajoz, Merida,
Valencia , y Alicante: de suerte que Badajoz, y Merida,
que comprebendian en si tocia Estremadura como cabezas,
eran en aquellos antiguos siglos exceptuadas , y diferen-
ciadas por muy nobles: y esto no menos que por ley de los
Emperadores Bomanos. Y si alguno quisiere arguyr con-
tra lo dicho, diziendo , que antes que los soldados Eméritos
viessen a Estremadura, ya estaua poblada, y fundada la
gran ciudad de Merida. Bespondemos que no les haze su
autoridad, y nobleza, esta objeccion, porque los que an-
tes tenían a Estremadura, era la gente mas valiente de
España , y a quien con mas dificultad los Bomanos uencie-
rcn. El Obispo de Mondoñedo Coronista del Emperador don
Carlos , dize, en la epístola que escriue a don Alonso Man-
rique Arzobispo de Seuilla. que quatro géneros de gentes
tenían los Romanos por muy ferozes y belicosos: estos
eran los Xumantinos, los Saguntinos, los Gaditanos, y los
Mirmidones, que eran los de Merida. mas rezios que to-
dos. Pues si la nobleza consiste en la valentía, y armas, y
estos Mirmidones eran tan valientes , bien se sigue que
eran nobles.
Fue siempre permaneciendo la nobleza en Estremadu-
ra , hasta nuestros tiempos , como se conoce bien , pues
desde el tiempo que fue recuperada , por los Christianos,
en tiempo del Bey don Fernando de León, y de Galizia,
año de mil y ciento y setenta y vno , la an posseydo , la
Orden de los caualleros de Santiago, y de Alcántara, por
quien fue ganada tiniendo en ella sus Maestrazgos ; desde
adonde hazian siempre cruel guerra a los moros del Anda-
luzia. Y esta es la causa porque en Estremadura ay tantos,
y tan nobles caualleros. y hidalgos , no solo en los Maes-
trazgos . mas fuera dellos , como se ve bien en la noble ciu-
dad de Truxilio , Merida, Badajoz, Plasencia , y Caceres,
que fue el primer lugar que se gano en Estremadura , por
el Maestre don Pedro" Fernandez, de la Orden de Santiago,
a quien se la dio el Bey don Fernando de León , y Galizia,
como parece en la Crónica desta Orden. Y assimismo en
las demás villas, y ciudades se conserua la nobleza, y hi-
dalguía tanto que en qualquier mínima aldea, se hallan
antiquissimos, y nobles linages.
— 241 —
LETRAS DE ESTREMADÜRA.
Dixe arriba que los Estrénenos florecen en letras con-
tra algunos maleuolos, que los an notado de lo contrario,
no aduirtiendo, que en nuestros tiempos, y a vista de
nuestros ojos a resplandecido esta Prouincia en las cien-
cias , dando a toda España honra , y admiración al vni-
uerso, can los estraordinarios ingenios . y entendimientos
claros de sus hijos; y porque no parezca que el dezir esto,
es passion , ó amor de la patria , propondré algunos de los
varones señalados , que con insignes obras manifiestan
esta verdad.
Benedicto Ariasmontano , fue nacido , y criado en la
villa de Frexenal , y alli nacieron sus padres , y abuelos.
Esta villa tiene su assiento casi en mitad de Extremadura,
aunque esta sujeta a Seuilla; por lo qual en sus obras
Ariasmontano se llama Hispalense. Quien fue este varón,
y quan docto en la sagrada Theologia , y en las demás
ciencias , y lenguas, sus obras lo dizen , y las naciones es-
trangeras , a quien admira con su profunda erudición.
Silíceo Arzobispo de Toledo , que puso el estatuto de la
santa Yglesia , y hizo otras cosas dignas de su estremado
valor, fue natural de Villagarcia vna legua de Llerena.
El Padre Maldonado , fue natural de las casas de Reyna,
media legua de Llerena. Este comento el santo Euangelio
sapientissimamente . llamanle Maldonado de las siete si-
llas , porque en Paris de Francia hizo a siete herejes des-
ocupar las sillas en que auian de estar, para arguyr con
el. Son sus obras estimadas en mucho.
De Guadalupe fue natural , y en aquella santa casa, a
la entrada de la Yglesia esta sepultado, aquel famoso le-
gista Estremeño Gregorio López, que con increvble traba-
do y ciencia gloso las leyes de las partidas. Fue singular
bombre , y vno de los mas estimados Españoles , que en
letras an florecido.
Don Martin del Barco Arcediano , no solo fue vno de los
mas valientes conquistadores del rio de la Plata en el Piru,
mas entre los trabajos de la conquista , bizo en sonora oe-
taua rima el Argentina, y en prosa el desengaño del mun-
do. Fue natural de Logrosan junto a Guadalupe.
, De Truxillo a auido profundas, y singulares personas
en letras, como el Padre Maestro fray Diego de Chaues
confessor de su Magestad , muchos Obispos, y Arzobispos,
Oydores, de Consejos, y inquisidores. Y el Cardenal Cer-
vantes Cáete, querido de Pió Quinto. Esta en Roma escri-
m. !6
— 242 —
to sobre el sepulcro deste Estremeño, vn epitafio que
dize assi.
Fuy Arzobispo en Tarragona,
en Roma fuy Cardenal,
Inquisidor general
de la Española Corona.
Ceruantes era yo de antes ,
tierra, y poluo soy después,
que caben en siete pies
dignidades semejantes.
Seria necessario llenar un largo, y copioso volumen,
si los insignes varones en letras , que de Estremadura an
florecido, aqui se vuiessen de escriuir. Y assi passo en si-
lencio las alabanzas de que es digno el L. Pedro de Valen-
cia Coronista vniuersal del Rey nuestro señor , en cuyo su-
jeto se hallan todas las ciencias con tanta sabiduría que
parece auer empleado el curso de su vida en cada vna de-
llas, con la perfecion mas singular en la lengua Griega, y
Hebrea que jamas se a visto. Dexó assimismo el Apolíneo
Medrano que con tan justo titulo obtuuo la Cátedra de pri-
ma en Salamanca , y aora obtiene el protomedicato del
Rey nuestro señor. Callo también lo que se debe al Bró-
cense Sánchez , que en cosas de humanidad fue vnico. Lo
que al sutil Perezio comentador de Aristóteles, y al singu-
lar poeta Garci Sánchez de Badajoz, y a otra infinidad de
sabios Estremeños, a quien suplico aduiertan, que mi in-
tento es conseruar la salud , y no hazer compendio de sus
diuinas ni humanas letras, pues para tal efeto , y tan co-
piosa materia , conuendria discurso mas elegante, y me-
jor fabrica de oración que la mía.
QVE SON BELICOSOS LOS DE ESTREMADUBA.
Parece en buena Philosophia contradicion ser vn pro-
prio sujeto apto , dispuesto , y prompto para las letras, y
juntamente posseer las condiciones que requiere el riguro-
so Marte. Porque las ciencias sujetanse en blandas carnes,
poco humor, sutiles espíritus, y en quien tiene temor de
Dios , y amor al próximo. Y por el contrario para las ar-
mas es necessaria, dura, y rezía carne , mucha sangre, y
basta, gruessos espíritus, que no se dissipen con facilidad,
y tanta ferozidad , y determinación , que el amor del pró-
ximo . no mitigue la crueldad bestial, con que se derrama
sangre humana, al tiempo de enuestir al enemigo. Pero si
bien se considera conoceremos . que las letras, y las armas
requieren vn proprio temperamento , y disposición , el te-
— 243 —
mer á Dios , y amar al próximo. Porque no se yo que Capi-
tán famoso , o que soldado valiente aya alcanzado renom-
bre por las armas, a quien aya faltado el hazer silogismos
naturales, el conocer con prudencia, y agudeza, el valor,
fuerzas , ardides , y fortuna de su contrario , comparando -
las con las suyas , primero que pretenda la vitoria , cosas
que dependen de vn buen discurso , prudencia , y valor de
persona. Lo qual todo se requiere en las letras, junto con
tuerzas corporales muy necessarias, para poder sufrir el
perpetuo trabaxo de los estudios. Esto pues todo junto se á
hallado en Estremadura, adonde las letras no an embota-
do la lanza, ni Minerua a impedido a Bellona , ni ofuscado
la influencia del sangriento Marte. Testigos desta verdad
son los famosos hombres que en agudas letras an florecido,
como ya esta dicho , y aquellos que con su espada an sido
terror del Poniente , y del Leuante, del imperio Romano,
y del bárbaro Turco.
Dize Diego Pérez de Mesa en sus adiciones a las grande-
zas de España, que son los Estremeños gente belicosa , su-
fridores de trabaxos , y que suelen emprender cosas teme-
rarias , que parece que exceden al ser natural. Deuia este
autor de auer comunicado largos tiempos con la gente Es-
tremeña, pues tan propriamente los conoció , no siendo de
esta Prouincia. Prueuanse bien las condiciones de Estre-
madura, con lo que vemos en estos tiempos, y lo que ha-
llamos en las escrituras antiguas. Pues es cierto que quan-
do no hallan enemigos de la Fe con quien mostrar sus be-
licosos ánimos , vnos con otros traen siempre perpetuos
vandos , y guerras tan formadas, como suelen los de dife-
rentes professiones. Lo qual lodo nace de la natural incli-
nación , y influencia de la tierra. Y assi no ay lugar prin-
cipal adonde no se conozcan vandos, y parcialidades muy
encontradas. Y aunque los inuictos Reyes lo an procurado
remediar no an podido.
Dizen las escripturas. y Crónicas antiguas y el Maestro
Pedro de Medina en su libro de las grandezas de España,
tratando de Estremadura : que Reynando en Castilla el
Rey don Sancho Quarto, en la ciudad de Badajoz vuo entre
dos contrarios vandos, los vnos dichos Portugaleses , y los
otros Bejaranos, tanta dissension , tan rigurosas muertes,
y tan atrozes hechos, que el Rey por remediar la crueldad
destas guerras ciuiles , hizo degollar a todos los del vando
de los Bejaranos, que fueron mas de quatro mil hombres,
y mugeres como testifica el Licenciado Francisco de Ra-
des , en la Crónica de Alcántara, tratando del Maestre don
Fernán Pérez Gallego. En Truxillo ciudad de Estremadu-
ra, bien calificada , suele auer vandos de Chaues , y Var-
— 244 —
gas : entro los quales an sucedido casos tan estraños , y
tantos ardides de Marte . que si en seruicio de Dios se vuie-
ran hecho . dieran inmortal renombre a estos varones. La
propria calamidad corre en Plasencia entre Carauajales. y
Zuñigas , y en Caceres entre Ouandos.y Carauajales. En
tiempo del Rey den Enrique, Quarto deste nombre, se di-
uidio casi toda Estremadura en dos parcialidades enemi-
gas , siguiendo los del va vando al Maestre de Alcántara,
don Gómez de Solis natural de Caceres, y los del otro a don
Alonso de Moaroy , señor de Deleytosa, Beluis. y Almaraz,
que era Clauero de Alcántara. Duraron las disensiones al-
gunos años , con muertes de muchos millares de hombres,
y eslraños casos , hasta que las dos cabezas de vandos fe-
necieron. Lea el curioso en la Crónica de Alcántara la vida
de don Alonso de Monrroy y de don Gómez de Caceres
Maestres, que alli hallara muy extenso escritas grandes
lia zanas.
Todo esto muestra muy claro , ser en común los Estre-
nónos gente feroz, y belicosa, como también lo muestra
el hecho notable de Fuenteouejuna . que hallara el lector
escrito en la Crónica de Calatraua capitulo veynte y nueue.
Pero viniendo a particularizar mas esta verdad, sera justo
poner ante los ojos , algunos de los varones insignes , que
¡a an hecho manifiesta, no tomando la corriente desde los
siglos antiguos , porque esto fuera nunca acabar.
Comencemos pues, por el buen Diego García de Pare-
des , nal mal de Truzillo. Quien quisiere saber, bien, el
valor de aqueste insigne. Estremeño , lea libros, y vera
como los autores, no acaban de encarecer su fuerza, y
animo, y de dezir que assombró a Francia, Italia, y Tur-
quía con sus valerosos hechos. Este fue el que nunca te-
mió, el que arrancaua arboles, quebraua gruessas cade-
nas , abría con sus manos puertas de ciudades muy cerra-
das , el que se arrojo armado de todas armas, de vna
puente , trauado con quatro enemigos , y cayendo en lo
profundo del rio ahogo a los contrarios, quedando saluo,
aunque Ileuaua muchas heridas: este en conclusión fue,
el que en desafios particulares, con los mas valientes de
todas las naciones estrañas , mató solo por su persona . en
diuersas vezes mas de trezientos hombres, sin jamas ser
vencido , antes dio honrra a toda la nación Española.
Hijos fueron también de la ciudad de Truxillo los tres
valientes hermanos Pizarros, cuyos heroycos hechos , é
increíbles trabajos por mar, y tierra, dieron a la corona
Española vn nueuo mundo, conquistando y allanando el
Piru, y prendiendo los Reyes del con muy pocos soldados.
Desta insigne ciudad fueron también los Sotomayores, que
— 245 —
assi en Flandes , como en Chile, dieron muestras de su no-
bleza, y valentía. V el General Pedro de Hinogosa, que en-
trego las llanos del Piru como muy leal a su Doy , con
otros muchos caualleros de fama, que a produzido Truxi-
11o (entre los quales puede ser contado el Capitán Mendo
de quien callo por no lo permitir mi asumpto.
El Capitán Valdiuia fue assi en el Leuante , como en el
Piru, de los mejores Españoles que se an conocido. Haze
gran mención del en su Araucana don Alonso de Arcila
nació , y se crio en Campanario lugar de Estremadura.
Hernando de Soto fue natural de Valcarrota. Quien qui-
siere saber el inuencible animo deste Estremeño, lea el li-
bro qve anda impresso bien copioso de sus hechos , en la
conquista de la Florida, adonde murió.
De Xerez de los Caualleros ay hijos muy señalados poi
sus hazañas , de los quales son don Alonso de Vargas . que
fue sobre Zaragoza , y don luán de Silua el roto que es
Virrey en las Philípinas ; el Capitán Rosado , y otros mu-
chos que an hechu hazañas dignas de memoria. De Merida
Badajoz , Zafra , y Llerena, ay gran numero de insi
hombres, dignos de eternas alabanzas.
Pero ya que to ¡os e-tos se passen en silencio , no con-
siente la sonora fama , que aquel inuencible Estremeño,
nacido en Medellin , Hernando Cortes dexe de honrarnos.
Deste tienen tanta noticia todas las naciones que. dizen
escurecio el nombre de Alexandro Magno , y que se prefie-
ren sus hazañas a las de los Scipiones , a las de Ponpeyo
y Mitridato. Este con ardiente corazón, y su espada, ayu-
dado de pocos conr añeros , y mucho de Dios, conquisto
toda la nueua España , venciendo numero increíble de ene-
migos, sujelandola a su Rey de Castilla. Tienese por cierto
que el año que nació el maldito Martin Lotero, que fue
perdición de tantas almas, esse proprio nació en Estrema-
dura el dichoso Hernando Cortes, restaurador de mucha-
mas. Este finalmente fue el que pudiendo ser Rey fue tan
constante, y leal al suyo, que nunca lo quiso admitir.
Otra infinidad de exemplos se pudieran proponer, assi de
la gallardía en letras . armas, abundancia , fertilidad . no-
bleza . y santidad de Estremadura, como de hombres que
an viuido larga edad : lo qual todo junto muestra que es
prouinciamas sana que otras, y en que pueden los \ iejos
viuir . y mudarse a (día. con menos peligro que a otras
partes . sin lar el pellejo, como dize el Refrán presente.
Confirmasse, y corroborasse . esta verdad, con que el
Emperador don (laidos en sus vltimos años, auiendo con-
sultado los mas doctos médicos del mundo, y áuiendo su
Magostad visto las demás partes de toda el Europa se re
— 246 —
soluio de passar lo restante de su vida , en el conuento de
Yuste en Estremadura , como tierra sana.
El Católico Rey don Fernando , siendo ya de edad anti-
gua , y padeciendo el mal de hidropesía," por consejo de
sus Médicos, y parecer suyo, dexó a Granada, y se fue a
los campos de Estremadura , adonde entretenido su Mages-
tad en caza, passó algún tiempo, hasta que aquel mal in-
curable le priuo de la vida, en el lugar que se dize Madri-
galejo , tierra de Truxillo. La razón que mouio a estos Mo-
narcas , para mudarse a Estremadura , fue ver que la tem-
planza desta prouincia , y las demás cosas referidas , ha-
zen que todo lo que en ella ay , sea mas perfeto que lo de
otras partes. De adonde vino el vulgo quando quiere ala-
bar , y exagerar vna cosa . a llamarla estremada, como si
dixesse de Estremadura. Y de aquí nació el Refrán común
que haze a este proposito , y dize: Sea Estremeño, y mas
que sea leño ; significando que aun la leña que el fuego
quema en Estremadura, por ser de enzina, es mas loable
que la de otras partes. Y finalmente si el pertinaz obstina-
do, no se mouiere a creer estas verdades, por lo dicho,
mueuale el ver que los irracionales brutos, a vozes cla-
man , y publican las alabanzas desta tierra : pues las sim-
ples ouejas viniendo el tiempo de mudarse a estremo , con
rezios balidos , guiadas de naturaleza , se ponen en el ca-
mino , y vereda , sin que el pastor pueda resistir su inten-
to. Las quales assi como el Hippopotamo enseño a los hom-
bres el remedio de la sangría, y el aue ibis las ayudas, y
las golondrinas la yerua, que cura los ojos, y el cieruo el
díctamo para sacar las saetas , según testifica Plinio: digo
pues que assi las ouejas muestran a los humanos, el auer-
se de mudar a esta región, y no a otra , si no quieren dar
el pellejo.
Salud, y alegría, belleza cria,
atauio, y afeyte, cuesta caro, y miente.
REFRÁN. XLIL
urande admiración causa a los humanos doctos , ver la
correspondencia, la vnion , la hermandad, y concordia
que el cuerpo guarda con el alma , y el alma con el cuerpo.
Porque apenas el corruptible cuerpo padeze destemplanza,
ó dolor , quando el anima incorruptible ya la esta sintien-
— 247 —
do. Y por el contrario , al punto que alguna rabiosa ira, al-
gún temor , ó contento superfluo assaltan el anima , luego
al instante el miserable cuerpo se esta condoliendo, mar-
chitando, y consumiendo, de suerte que muchas vezes
(como nos enseña Claudio Galeno en el libro segundo de
las causas de los accidentes) vna gran tristeza que es acci-
dente del alma, priua de la vida el cuerpo. Pero gozando
el cuerpo de templanza , y perfeta salud , no inquietando
el alma con dolores. Y de su parte el alma con sus afliccio-
nes , y turbulencias , no destemplando el corazón , viene a
produzirse desta consonancia, la belleza, y hermosura,
que nuestra sentencia dize , menospreciadora de todas las
composiciones, atabios , y afey tes externos , que no solo
destruyen las haziendas. y patrimonios, pero también
mintiendo de la perfeta hermosura , causan mil daños a la
salud, como conocerá el que aduirtiere lo que se sigue.
Conuiene pues para la declaración del Refrán : prouar
primero que las destemplanzas corporales perturban de
ordinario el animo, esto se ve clarissimo, en aquellos que
padecen frenesí, ó alguna modorra , y locura, los quales
desuarian, y discurren deprauadamente , porque la flema,
colera, ó melancolía se alteran en frialdad, ó calor, y ocu-
pan el assiento del alma , enfriandole , o calentándole , 6
destemplándole en otra calidad. Dotrina es esta del celebre
Galeno en el libro quod animi mores , adonde dize de sen-
tencia de Platón , que el alma rodeada de malos , y depra-
uados humores , se inficiona , y mancha con algún gran
vicio. Y en el proprio libro capitulo 7. trae Galeno en prue-
ua de su verdad a Aristóteles en el libro 2. de las partes de
los animales quando dize , que la sangre mas fria, y mas
delgada haze mas viuo, y agudo el sentido, y entendimien-
to, y la sangre mas caliente , y mas gruessa haze el cuer-
po mas robusto. Lea el desseoso de saber cosas admirables
acerca desta materia en el libro de Galeno que se intitula
quod animi mores , y por todo el descubrirá grandes secre-
tos. Dize de sentencia de Aristóteles en el capitulo 7. deste
libro, el proprio autor, que no solo los humores causan
enfermedades del animo , mas también la forma , y figura
de las parles del cuerpo. Y para comprouacion desto afir-
ma con Aristóteles, que los que tienen grande frente son
fierezosos, los que la tienen pequeña son mobiles , los que
a tienen muy ancba fácilmente pierden el sentido, y los
que la tienen redonda son muy fáciles para la ira. Y algo
mas abaxo dize Galeno , las cejas si se estendieren dere-
chas, significan mansas costumbres, y si fueren corúas
hazia la nariz . significan los hombres ásperos , y broncos;
pero si declinaren vn poco hazia las sienes, son indicio de
— 248 —
hombre burlador, y fingido , y si de todas partes estuvie-
ren caydas . denotan el vicio de la muidla. Y llegando esle
graue autor , a los indicios que se toman de los ojos , dize :
los ojos algunos son pequeños, y otros grandes, y otros de
mediana proporción, y algunos están muy salidos afuera,
otros muy escondidos , y otros en mediana postura , y sitio.
De lodos estos los mui metidos adentro , denotan aguda
vista, y los que tienen mediano sitio , muestran gran tem-
planza en el animo. De las orejas , vnas son pequeñas,
otras medianas, otras muy grandes, destas las que son pe-
queñas , denotan el animo vicioso, y las medianas son tes-
tigos de buenas costumbres, pero las grandes , y leuanta-
das significan hombre necio , y parlero. Toda esta dotrina
contiessa Galeno auerla aduertido, y sacado de Aristóteles
en el libro 1. de historia animalium , y en el libro de phi-
sionomicis speculationibus. Y concluye el capitulo dizien-
do. que no conuiene cansarnos prouando que el vicio, y
enfermedad del cuerpo se comunica al alma , pues el Prin-
cipe de todos los Philosophos, y médicos Hipócrates, lo
afirma en el libro de las aguas, y de los lugares. Y tam-
bién nosotros no ay para que nos cansemos en prouar cosa
tan manifiesta, pues los que padecen modorra, con sus
desatinos lo publican, como también el maniaco, y me-
lancólico , los quales por los deprauados humores que an
subido al celebro , vnos con la mucha destemplanza del,
en si proprios ponen las manos , otros (como afirma Gale-
no: imaginan que son ollas , otros que son gallo , y se van
entre las gallinas, y otros que se a decaer el Cielo. Otros
qual Heraclito siempre lloran , y otros qual Democrito
siempre rien : y desta suerte dan en mil disparates, por
estar ofendida la sustancia del celebro, y assiento del
alma. De adonde viene que la memoria se pierde , la ima-
ginación se perturba, y la razón totalmente desaparee''.
Quien de rayz gustare saber como las potencias del alma
se ofenden , y enferman por enfermedades del cuerpo , lea
a Galeno en el tercero de los lugares afectos. Auerroe>
disputa también esta materia galanamente, y los doctos
Españoles Yega, yLuys de Mercado, y casi todos los prác-
ticos modernos , en el capitulo de melancolía.
Supuesto pues como ya esta prouado, que el cuerpo in-
ficionado con enfermedades, mancha, y destruye las po-
tencias del alma, conuendra , para que a-saz se declare la
primera parte del Refrán que dize, salud, y alegría} ad-'
uertir que por el contrario también la enfermedad del
alma se comunica al cuerpo. Manifiéstanos esta verdad, el
comentador Auerroes, en el tercero libro del coliget adon-
de dize . que los accidentes del animo alteran e inficionan
— 249 —
de tal suerte el corazón , que infinitas vézes causan la
muerte , como se ve bien en el temor, y tristeza, y en vn
repentino , y gran contento. Galeno en el libro de como se
an de conocer, y curar las enfermedades del alma , y en el
segundo de las causas de los accidentes , y en otros muchos
lugares, no solo (dize) enferma, y padece el cuerpo , por
causa de las enfermedades del alma, mas viene muchas
vezes a la muerte, ó a dar en enfermedades incurables.
Platina Cremonense, en el libro dezimo afirma, que tra-
bajan enuano , aquellos que procuran sanar el cuerpo , si
primero no aplacan las perturbaciones del alma , porque
es necessario (dize) que padeciendo el anima tormenta, al
instante la padezca su compañero el cuerpo. Que es lo pro-
prio que el Philosopho testifica en el libro primero de ani-
ma, adonde dize que todas las passiones del alma están as-
sidas al cuerpo. Y en el libro de Phisionomia , pone exem-
plo , en los enamorados, y en los temerosos , y tristes,
afirmando que el cuerpo siente estas passiones, aunque las
causa el alma. Y mas abaxo en el proprio libro enseña, que
el alma, y cuerpo están ligados , y vnidos, y que las alte-
raciones del alma, mudan la forma del cuerpo. Iuan Da-
masceno Doctissimo varón , en el aphorismo. 22. afirma,
conociendo la verdad que vamos prouando, que (piando
las partes principales del cuerpo enferman , ¡a medicina a
de aplicarse al alma. De este proprio parecer es Gilberto
Anglico. y Arnaldode Yillanoua en el espejo de las intro-
duciones medicinales, y Aliabas en el quinto de la Theorí-
ca. Y Baldo gran Medico, y Iurisconsulto dize, en el capi-
tulo qua fronte , ante finem , que quien quisiere buena , y
firme salud para el cuerpo , busque primero la salud para
el alma , porque el alma es ayudadora del cuerpo , en to-
das sus obras , y acciones. Y en la ley primera columna ul-
tima escriue, que de las passiones , del alma , muchas ve-
zes se engendran enfermedades en el cuerpo. Y si quisies-
semos apurar mas esta verdad, con euidencia se podría
prouar , que las enfermedades del cuerpo vienen muchas
vezes de nuestros pecados: por lo qual el Romano Pontífi-
ce en el capitulo cum infirmitas, manda expressamente,
que antes que el cuerpo se cure , se ponga remedio, y me-
dicina al alma, porque Dios nos embia enfermedades por
nuestros picados , como se puede ver en el Deuteronomio,
y en el Leuitico , y en los Números . y en el segundo libro
de los Heves , y en Ezechíel, y en Hieremias , y en otros in-
finitos lugares que dexo a los señores Theologos , por no
salir de mi .Medicina.
Y assi boluiendo a Galeno , y al intento que sigo, digo,
que los accidentes del animo, que mas ordinariamente
— 250 —
perturban nuestra salud , (dize este autor) en el libro de
■como se an de conocer , y curarlas enfermedades del ani-
mo , son cinco. Tristeza . yra, escandeseeneia, cupiditas,
y miedo. Pero procediendo conforme a la opinión de Ze-
non , y de los antiguos Académicos , dezimos que todo
aquello es accidente , y enfermedad del animo . que le al-
tera , de manera que violentamente le saca, y desuia del
derecho camino de la razón. Estas alteraciones del animo
llaman otros mouimientos irracionales , ó apetencias de-
masiadas. Estas pues son quatro principales, dos dellas
nacen de la opinión del bien , conuiene a saber alegría de-
masiada , que saliendo de medida con algún gran bien pre-
sente , no sabe obedecer a la razón. La otra se llama codi-
cia , ó desseo desenfrenado , que es vn desordenado apetito
de algún gran bien imaginado, que también repugna ala
razón. Estos dos géneros de alteraciones se engendran con
opinión de bienes. Los otros dos accidentes del animo se
engendran, y nacen de la opinión del mal, que son el mie-
do , el qual no es otra cosa , que opinión de algún gran mal
cercano , que amenaza. Y la egritud , ó enfermedad que es
opinión de mal presente. De estas quatro diferencias prin-
cipales , nacen gran numero de alteraciones . porque de la
codicia brota la yra , el odio , la discordia , la necessidad,
el desseo . y encendimiento, que los Philosophos llaman,
escandecencia. Del miedo se deriua la pereza, el espanto,
vergüenza, temor , terror, pauor , falta de animo , contur-
bación , y rezelo. De lo que llaman los Philosophos egri-
tud , que es vn encogimiento de animo , y imaginación fal-
sa del mal presente , nacen muchas especies , que son mi-
sericordia, enuidia, emulación, detraction, angustia, tris-
teza , duelo , llanto , fatiga , lamentación , solicitud, mo-
lestia , aflicción , y desesperación. Y del contento , y alegría
demasiada : que Cicerón llama alegria gestiente, sin medi-
da ni razón , la qual suele matar, como le sucedió a Chi-
lon Lacedemone , que abrazando a su hijo cayo muerto , y
como afirma Galeno , en el segundo de las causas de los ac-
cidentes. Digo pues que esta alegria fuera de razón tiene
por compañeras . la maleuolencia, la delectación , y oblec-
tacion,el escarmiento, la jactancia, la prodigalidad , y
ambición.
Toda esta caterua , y esquadron de enemigos persiguen
nuestro animo, los quales perturbándole, suelen infinidad
de vezes causar la muerte. Dize Galeno , que estas pertur-
baciones nos destruyen , y corrompen en dos maneras. La
vna dellas , entrándose el calor natural , con los humores.
y espíritu , en las partes internas , adonde ahogan la fa-
cultad vital que assiste en el corazón , como sucede en vn
— 251 —
gran temor. La otra esparciéndose, y difundiéndose el pro-
prio calor natural , y espíritu , házia las partes externas
del cuerpo , de suerte que el corazón quede desamparado,
por la dissipacion del espíritu , como sucede en vn repen-
tino , y gran contento. Toda esta es dotrina de Galeno en el
libro 2. de simptomatum causis capitulo o.
Y porque con mayor distinción procedamos en la decla-
ración deste Refrán , se aduierte. que estos accidentes , y
passiones del animo son de aquellas cosas que los médicos
llaman no naturales. Por lo qual assi como la comida , y
bebida ofenden la salud , si en superflua cantidad se vsan,
y sin las demás cosas necessarias : pero guardando orden,
y medida antes la conseruan : assi también los accidentes
del animo , si con la moderación que conuiene , se trata,
sin passar los limites de la razón , mucbas vezes , no solo
no perturban la salud, antes la aumentan, y conseruan,
como se ve en la yra , la qual si passa el termino, conue-
niente, y vence la prudencia, es vn detestable, y gran
vicio, desta tal dezia Oracio , y lo confirma Apolonio , que
si la yra no se enfrena con la razón se conuierte en locura.
Della nacen como de ponzoñosa fiera, las maldiciones, la
impaciencia, las blasfemias, las injurias , las venganzas,
las sediciones, y escándalos , como enseña Ouidio en el
primer libro de arte amandi. V san Basilio dize que el
nombre ayrado tiene gran fealdad , porque el color del
rostro se íe muda, y los ojos se le muestran ferozes, y si
quiere hablar no puede. Y Persio dize que les bierue tanto
la sangre , que echan fuego por los ojos: de las quales al-
teraciones fuera de razón se suelen seguir graues enferme-
dades. Pero si esta yra no se desenfrena, mas antes la ra-
zón la vence, muchas vezes es conueniente al hombre.
Desta pues dezia el santo Propheta Dauid. Tomad yra, y
no querays pecar. Y el Philosopho , es hombre .dize) sin
sentido , y falto de toda buena razón, el que no se enoja
quando conuiene , por lo que conuiene , y como conuiene.
Al modo pues de la yra , el contento, y alegría , que son
afectos del animo , si se reciben sin moderación , y a rien-
da suelta , destruyen , matan , y aniquilan , quitando la
vida, pero si el alegría no passa de razón, no altera el
animo , antes le reduze a tranquilidad honesta conuirtien-
do el nombre en gozo apazible. De esta alegría dize nues-
tra sentencia belleza cria, y esta es la que los Académicos
permitían , díziendo que ay tres buenos afectos, que son
gozo , voluntad . y caución. Esta es el antidoto , y triaca,
contra el mortífero veneno de la tristeza, que como dizen
las diuinas letras , consume, y seca los huessos, desha-
ziendo , y marchitando la belleza, que nuestro Refrán
— 252 —
aumenta con el pozo, y tranquilidad de animo que nos
propone , que es la propria alegría , que el Espíritu Santo
en el mismo lugar dize, que conserua al hombre en su
edad florida. Y esta es también la que en el capitulo 13. de
los Prouerbios nos muestra , que cria cara alegre, y bella,
contra la tristeza, que dissipa , y gasta el espíritu, y haze
muchas vezes , que los hombres mueran hecticos.
Esta alegría saludable , que el Espíritu Santo , y el Re-
frán nos persuaden que procuremos , es también vnico so-
lacio, y refrigerio contra los cuydados , y continuo estudio
de las letras, que entristeze , y nieleneoliza los hombres:
como le sucedió a Belorophonte, del qual dize Homero en
el libro 6. de su lliada que andana solitario por los cam-
pos, huyendo la humana conuersacion , y consumiendo su
corazón. La qual verdad confirma Galeno en el primer li-
bro de articulis, adonde dize, que los Griegos llaman a los
cuydados meledona . que quiere dezir dissipadores de los
miembros.
Créanme pues los amigos de posseer salud, viniendo
largos años , y huyan a vela , y remo , de todos los acci-
dentes del animo, que ya propussimos , y abrácense con
este Refrán si quieren gozar de felicidad, y si quieren te-
ner perfeta hermosura, procurando la salud possible , en
el cuerpo , y alegría en el animo. Que desta suerte como
dize Marsilo Ficino en el libro 3. de vita longa , gozara el
prudente de salud , sera dichoso venciendo con prudencia
las aflicciones . y vendrá con el curso del tiempo a conocer,
que la salud, y alegría belleza cria.
Y porque no parezca que huymos la dificultad , y que
auiendo propuesto tantas enfermedades del animo, no da-
mos remedio para ellas, se aduierta, que el escudo, y de-
fensa vniorersal. que contra tantos enemigos á de vsar el
prudente, es la virtud de la fortaleza , de la temperancia,
de la modestia . y de la prudencia, según nos enseña Pla-
tina en su libro dezimo. Claudio Galeno en el libro de
como se an de conocer, y curar las perturbaciones del ani-
mo, no solo dize que vsemos de razón . y prudencia : mas
también manda . que tengamos va amigo leal , y sabio , al
qual tratemos, y conozcamos, comunicándole con frequen-
cia . y le obedezcamos todas las vezes que nos reprehen-
diere, de algún vicio, porque el verdadero, y sabio amigo,
mejor conoce nuestras faltas , que nosotros proprios.
Pero yo siguiendo el parecer del presente Refrán, buel-
uo a afirmar, que para vencer los enemigos, y perturba-
ciones varias, que ya propusimos, ningún remedio se pue-
de comparar, con el alegría honesta, que no passa los
term'nos de la razón , antes haze animo sereno, v tran-
— 253 —
quilo. Para alcanzar esta procurara el prudente con cuy-
dado, buscar algo, que le diuierta, assi como sienta tur-
bio, y inquieto el animo. La diuersion tendrá efeto viendo
cosas, varias, y extraordinarias . que causen admiración,
y acompañándose con personas de dulce, y agradable con-
uersacion . gozando del campo , viendo claras , y corrien-
tes aguas , y oyendo suaues músicas.
La segunda parte deste Refrán, que dize; (atauio , y
afeyte , cuesta caro , y miente) se a de entender que re-
prehende aquellas mugeres , que con inmenso estudio , y
cuydado , y demasiada solicitud , y diligencia, tratan del
atauio de sus personas. Las quales a la misma naturaleza
sacan de sus limites, y términos, y del real alcázar, y
hermosissimo edificio , donde Dios nuestro señor la puso: y
con grande desuerguenza, y frentes raydas , la derriban,
y la ponen entre el suzio barro , y escoria del aluayalde , y
estibio. Y entre los asquerosos vnguentos , con que las in-
cautas mugeres , piensan que dan lustre, y resplandor a
sus rostros. Lo qual no cria belleza verdadera, como la sa-
lud , y alegria, de que ya se a tratado. Antes la hixuria, y
superfluydad de sus vestidos, y galas, suele destruyr gran-
des patrimonios , y acarrear graues males , y muchas ve-
zes la muerte , mintiendo siempre de la verdad, que en si
tiene la perfeta, y natural hermosura; que esto es lo que
dize nuestra sentencia , en tan breues palabras.
• Aduiertasse, pues, acerca de la palabra , (cuesta caro)
que el atauio, y afeyte cuesta caro en dos maneras. La
primera porque es vna sissa ordinaria , y lima sorda , que
sin hazer ruydo , dissipa, y gasta las haziendas de los
hombres.
Y la segunda por el gran daño , que el afeyte haze a las
saludes. El gran Medico Galeno manifiesta esta verdad , en
el libro 1. de la composición de los medicamentos , según
los lugares adonde afirma que el vio muchas mugeres, que
con la demasiada curiosidad de enrubiar sus cabellos se
dieron la muerte , por el mucho martirio que en sus cabe-
zas hazian , y con la mortífera frialdad de las tales aguas y
medizinas , (pie para este proposito ¡mientan. Y Aecio escri-
ue lo proprio de adonde se colige , quan poca, ó ninguna
quenta tienen las mugeres con su salud , mientras la tie-
nen mucha, con el resplandor de sus cabellos y rostro.
Ouidioen el libro primero de los amores, hablando con
vnamozuela, que por la mucha curiosidad de sus cabe-
llos, se le auian caydo todos , le dixo.
Dexa ya de curar tu cabellera ,
Pues toda con la tinta se á cavdo
— 254 —
Pero lo que mas admira , es que con el desseo de ver sus
rostros relumbrantes , no caen las cuytacias en que el soli-
mán adobado (aunque sean de pocos años) presto las torna
viejas , con vnos pestillos de monas arrugadas, y consumi-
dos. Y antes que les cargue la edad tiemblan como azoga-
dos , porque sin duda lo son , por quanto el solimán se
haze de azogue. Deste afeyte biene la hediondez de boca, y
la corrupción, y negrura de dientes, y otros muy infames
inconuenientes : los quales serian tolerables , si quedando
en las que se afeytan, no passassen a sus descendientes.
Que dissipa las haziendas el atauio, y afeyte , ninguno
ay tan rudo que lo ignore. Y no es moderna esta calami-
dad , pues Séneca en el libro 7. de benefficijs , dize. Veo
que en cada oreja no esta sola vna piedra preciosa . por-
que ya las orejas están enseñadas a sufrir carga. Y Planto
dize . que las mugeres , por aderezo de su cuerpo traen to-
das sus heredades. Y Ouidio en el tercero de arte amandi,
da vozes diziendo , que es grande desuerguenza, traer to-
dos los censos, y hazienda sobre sus cuerpos. Y finalmen-
te Propercio en las elegancias dize , que las matronas an-
dan vestidas de los censos, y patrimonios de sus descen-
dientes , a los quales aquella hazienda auia de venir. Es
tan proprio en las mugeres este vicio del atauio , y afeyte,
que muchas an cometido graues delitos , por solo compo-
nerse, y antes quieren padecer muerte, que carecer de
adorno. Considerando pues tanta vanidad , y locura en las
hijas deste siglo, el diuino poeta con celestial espíritu , y
suaue canto dize, en la0.da quarenta y dos. Sus hijas es-
tallan compuestas, y adornadas , a similitud del templo.
Pudieranse traer a este proposito, otros muchos lugares de
las diurnas letras , como el Ecclesiastico en el capitulo no-
ueno. El Génesis capitulo treynta y ocho. Oseas capitulo
segundo. El quarto de los Reyes capitulo noueno. Esayas
capitulo cinquenta y siete. Y Ezechiel capitulo veynte y
tres , en todos los quales se haze mención de mugeres con
atauio , y afeyte ; adonde podra ver el letor los inconue-
nientes , que este pernicioso vicio trae consigo.
Considerando pues los Romanos antiguos tanta locura,
en sus mugeres procuraron con la prudencia acostumbra-
da , poner remedio en los superfluos gastos , que les ha-
zian acerca del atauio de sus personas. Y assi en aquel
tiempo que con mas feruor ardia la segunda guerra de
África, promulgo ley Marco Opio Tribuno, que ninguna
muger Romana, tuuiesse mas de media onza de oro en
sus joyas , y arreos, y que en la ciudad, ni mil passos fue-
ra della , no pudiessen andar en carros. Guardóse esta ley
(que llamaron Opia) hasta el tiempo, que fue Cónsul Mar-
— 255 —
co Porcio Catón; en el qual las matronas Romanas procu-
raron anularla. Y andauan tan encendidas en esto , que ni
por autoridad, ni vergüenza , ni por mandado de sus ma-
ridos , pudieron resistir su detestable inclinación. Antes
corrían por las calles hechas esquadrones, y a la entrada
del Capitolio suplicaban , a quantos Senadores , y Magis-
trados , yuan al Senado , que se derogasse la ley Opia. Si-
tiaron , y cercaron la casa de Marco Porcio Catón , que de-
fendía la ley Opia, y en la de los demás Senadores hizieron
lo proprio. Y en conclusión pudieron tanto que la ley Opia
se derogo.
Cuenta Diodoro Siculo , que el famoso legislador de los
Locrenses Zeleuco , para reprimir tanto desorden, y des-
templanza, como en sus tiempos auia en este particular,
dio vna traza admirable, y fue, que promulgo estatuto,
por el qual mandó, que no le fuesse licito a ninguna muger
componerse con joyas de oro , ni con vestiduras costosas,
si no fuesse quando quisiesse ganar con su cuerpo, ó bus-
car algún enamorado : y desta suerte con el vituperio de
la afrenta , reprimió la grande desuerguenza , y licencia
que en este negocio auia. Porque ninguno vuo en toda la
ciudad, que con testimonio proprio de su misma casa, qui-
siesse ser tenido entre los demás ciudadanos , por afrenta-
do, y escarnecido.
Ay assaz escrito , assi por los gloriosos santos , colum-
nas firmissimas de la Yglesia, como por los humanistas,
acerca del atauio , y afeyte. Vea el curioso a san Gregorio
en la homilía sobre el Euangelio de san Matheo capitu-
lo II. Y en la homilía sobre san Lucas capitulo 16. Y san
Pablo en la Epístola prima a Thimoíheo capitulo 2. Y lea
también á Celio Apriano en el libro de habitu virginum. Y
asan Chrisostomo homilía. 21. ad populumAntiochenum.
Y en la homilía. 8. sobre san Matheo , y sobre san luán en
la homilía. 60. puedense ver dos libros de Tertuliano con-
tra el ornato de las mugeres. Y los versos de Gregorio Na-
cianzeno a este proposito que son muy elegantes, y gra-
ciosos. Y finalmente puede ver también a Ausonio en la
epigrama que reprehende a Dalia.
Acerca de la vltima palabra del Refrán que dize , y
miente. Se aduierta que todo el atauio y afeyte, demás de
costar caro, como esta dicho , es mentira, y engaño. Y
assi Marcial llama mentiras , a todos los aderezos , vnguen-
tos , y colores que se ponen las mugeres , porque son va-
nos , inútiles, Y de ningún momento. Por lo qual los anti-
guos acostumbraron a llamar vendedores de mentiras, a
los que tratan, y venden estas cosas a las mugeres, como
se puede ver en Plauto.
— 256 —
Pero porque las señora* mugeres , no queden de toda
punto , destituidas de su natural consuelo, se eseriuiran
aqui, algunas receptas de medicamentos, y lauatorios.
con que podran clarificar , y dar lustre a sus rostros , y
conseruarlos fresco-; sin inconueniente alguno, y sin que
se sigan a la salud los daños que arriba propusimos.
PARA ABLANDAR EL ROSTRO ÁSPERO, Y DARLE
RESPLANDOR, Y CONSERl'ARLE FRESCO.
Tomen muchos huessos, de carnero, tan cozido que
ellos se aparten de la carne. Los quales juntos se quebran-
ten después, y se cuezan muy de espacio , y apartada del
fuego la olla se a de coger la grassa de por cima , con la
qual se vntaran el rostro de antenoche para conseruarle
fresco.
PARA HAZER EL ROSTRO RESPLANDECIENTE.
Y HERMOSO.
Tomen saluados de buen trigo muy cernidos , y hagasse
mezcla dellos con vinagre fuerte, como si los quisieran dar
a gallinas , y esta ma^sa assi hecha se ponga en alambi-
que de vidro , y luego echen encima sobre la massa de los
saluados, diez gueuos frescos, quebrados, y lauen el ros-
tro ordinariamente con la destilación.
PARA ROSTROS DELICADOS.
Tomen vna libra de rayzes de lirio assadas en el rescol-
do, después se majen en mortero, echando en ellas vna
quarta de azúcar cande, y mézclenlo todo hasta que quede
como vnguento, con lo qual vntaran el rostro por la noche.
PARA LAS MANCHAS, Y PAÑO DEL ROSTRO.
Tomen los altramuzes que quisieren, y cuezanlos en
aguallouediza, hasta que se espesse , con la qual se laua-
ran de ordinario.
OTRO MAS FVERTE PARA QUITAR MANCHAS , Y PAÑO.
Tomen de solimán , y de alumbre de cada cosa vna
onza, de zumo de coles seys onzas, añadasse a esto vna
poca de lexia de sarmientos, y dos hueuos enteros, tres
— 257 —
hieles de toro , y encorporenlo todo , para que de noche se
v nten con ello.
PARA HAZER MANOS BLANCAS.
Tomen tres onzas de miga de. buen pan , de harina de
garuanzos negros, y de arroz de cada vna otras tres on-
zas, de xabon blanco vna onza, de miel desespumada lo que
baste para hazer massa , con la qual , y agua tibia se laben.
PARA LARAR LAS MANOS, Y BLANQUEARLAS.
Tomen seys libras de melón bien maduro con sus pepi-
tas. y cinco claras, y yemas de gueüó, y todo junto se
destile, y labense con la dist ilación.
PARA DESARRVGAR EL ROSTRO.
Tomen tanto de cozimiento de brionia, como de higos
passados , y junto lo vno, y lo otro se lauen con ello.
PARA BLANQVEAR, Y CONSERUAR LOS DIENTES.
Tomen la quarta paric de vna onza de triaca de Andro-
maco,y mézclenla con vino Manco, y zumo de hinojo
yguales partes, y dándole vn heruor se guarde para labar
la boca con ello.
PARA TEÑIR CANAS.
Tomen vn quartillo ele lexia fuerte , y otro de lexia sim-
ple , y en olla vedriada con onza y media de almártaga de
dorar, y vn puño de hojas de laurel, se ponga a cozer, y
quando mojando con vna gota del cozimiento tres vézes la
vña, la tiñe, tiene buen punto, entonces se aparte, y
guarde , para teñir la barba, o cabello, mojando tres ve-
zes lo que se vuiere de teñir , passando algún tiempo entre
la vna , y otra vez.
OTRO PARA LO PROPRIO.
En vna onza de agua fuerte , echen vn real de plata , y
este allí hasta que se deshaga. Luego mezclen con esto vna
onza de agua rosada , y otra de vinagre, y pongan la redo-
ma vn ratico en auna caliente , hasta que mengue vna
onza. V guárdese para teñir la barba peynandose con ello.
OTRO EXPERIMENTADO.
Vna quarta de almártaga de dorar, y otra de aluayal-
de,y ¡ lio puño de cal", y cubriéndolo con agua se ponga
al fuego, y meneándolo quando este como vnguénto claro
parte*, y vnten las canas con ello, poniendo e:¡cima
vna hoja de lechuga , ó col. V después se laué con vin i.
ni. 17
— 258 —
PARA EA'RYBIAR, Y ENNEGRECER CABELLOS.
En olla vedriada echaremos la cantidad de miel que nos
parezca . y encaxarasse luego en ella vn alambique de vi-
aro, y taparasse la olla con massá, y encima del alambi-
que pondremos vn paño mojado , y luego destilara a fuego
manso , y lo primero que saliere claro es para enrubiar , y
lo negro para ennegrecer , lauandose con ello caliente.
Quien canta,
sus males espanta.
REFRAX. XLILL
Avnqve a la primera vista, parece el presente Refrán di-
ferente , de los que a nuestro proposito conuiene explicar,
(que son los tocantes a la defensa, y custodia de la salud
no lo es. Antes se a de entender que ningún aphorismo del
gran Hipócrates , ninguna sentencia dn Galeno , ó cántico
de Auicena, son de tanta importancia, y certidumbre,
para mitigar las aflicciones de nuestros miserables cuer-
pos , y adquirir la alegría, y belleza, que todo el mundo
ama, como es el canto, y música, medicina admirable,
para ahuyentar, y espantar qualquier genero de males;
como nuestro Refrán dize. Ludouico Celio , y otros muchos
escriptores antiguos considerando la verdad desta senten-
cia , afirman, que atribuyeron la inuencion de la vigüela,
y de toda la música, en los primeros siglos , a Apolo", y al
gran Chiron Centauro , los quales entrambos fueron cele-
brados de toda la antigüedad , por inuentores primeros de
la medicina. Dando a entender en esto que la música tiene
virtud oculta contra algunas enfermedades . pues fue el in-
uentor de ella , y déla medicina, vno proprio; y que assi
también , el medico deue vsar como de remedio muy eficaz ,
en graues males, de sonoros, y concertados cantos, e ins-
trumentos. El celebrado legislador Licurgo (nos dizen los
antiguos) que apretó a sus Lacedemones con duras, y fuer-
tes, leyes , pero que siempre aprouó el vso de la música,
diziendo. que el autor de la naturaleza la communico a
los humanos, para refrigerio . y descanso de sus aflicio-
nes. Y assi vemos , dize Fauio . que el galeote remando , y
vniuersalmente qualquier trabaxador^ trabajando se con-
suela , y cantando espanta sus males.
El Philosopho en el octauo de sus políticas , de senten-
— 259 —
cia de Eurípides ensena , que tres cosas son las que hazen
cesar los trabaxos . y causan descanso al hombre: el sue-
ño, la bebida , y la iruisica. Y en el proprio lugar afirma
que es la música verdadera medicina, contra los trabaxos
deste mundo , porque trae consigo dos causas de felicidad,
que son, delectación, y honestidad. Por lo qual dize Aris-
tóteles conüiene que los niños tiernos aprendan la música
acarreadora de alegría. Y en el proprio capitulo buelue a
afirmar, que couuiene en todas las edades del hombre,
porque deleyta, y que tiene tanta fuerza en las cosas del
animo, que puede mudar las detestables costumbres en
loables. Y viene a concluyr afirmando , en el vltimo capi-
tulo, que son tantas las vtilidades de la música, que nin-
gún hombre debe dexar de vsarla. Pindaro se deleytaua
tan intensamente en la música, que vino a dezir según
refiere Rodigino) que quien no ama la música es aborreci-
do de Iupiter. Platón en el dialogo tercero de jusío, con
eficazes razones enseña , que la música no fue dada al
hombre, para delectación, sino para templar, y reduzir a
su natural disposición el animo descompuesto , y afligido,
Pitagoras Sammio, con sutiles argumentos prueua . que el
vniuerso mundo, fue fabricado por el sumo artífice, con
razones , y consonancias músicas : por lo qual (dize) como
arte mas excelente que todas , anda siempre mezclada en
las cosas diurnas. De adonde vino Tholomeo a escriuir,
(según refiere Rodiginio) que la música es de mucho valor
para aplacar a Dios . y para atraer a los hombres a miseri-
cordia. Es de tanta excelencia la música , que muchos ce-
lebres escriptores, viendo el prouecho que causa a los hu-
manos, an compuesto en la vigüela sus versos , y en nú-
meros , y canciones suauissimassus obras, como se puede
ver en los Psalmos de Dauid , compuestos en el mismo es-
tilo que los de Pindaro, y Oracio. Que cosa ay de mayor
consonancia que el cántico de Esayas , de Salomón, y de
Iob? Refiere Ludouico Viualdo de sentencia de Isidoro, que
es tan torpe , y fea cosa no saber la música , como ser ig-
norante en las letras, y ciencias. Y assi vemos que en toda
la sagrada escritura es muy encomendada la música, para
las alabanzas de Dios: pues testifica el glorioso Hieronymo,
que el sancto Dauid cantaua las alabanzas del Señor, en la
vigüela, y celebraua la vitoria de su resurecion en Psalte-
rio de diez cuerdaj: y assi el Propheta dize , confessad al
Señor en la vigüela , y cantad sus alabanzas en psalterio.
Y en otra parte , cantad , y alabad al Señor en la vigüela,
en los psalmos, con los sacabuches , y cornetas. Y en el
Psalmo ciento y cinquenta nos amonesta el propheta . que
en todos los géneros de música alabemos ai Señor. El eran
— 260 —
philosopho Sócrates conociendo las admirables virtudes de
la música, la aprendió en su vejez , de edad de sessenta
años, tan de espacio como si entonces comenzara a viuir.
En resolución , la música (dizen los Platónicos) es tan pres-
tante, y noble cosa, que abraza, coge , y e icierra en si,
todo lo que en este mundo vine : porque el anima celestial,
con ia qual se animan , y viuen todas las cosas , truxo su
origen de la música. Y assi vemos, según enseña Strabon.
y Plutarco, que muchos de los brotes animales, se deley-
tan, alegran , ablandan , y regalan con suaues cantos, y
música; y particularmente los elefantes con sonidos de
adufles, los ciemos con flautas . y los delphines con agra-
dable canto. Pues si los brutos incapaces de razón se de-
leytan, y gozan . y parece que descansan de sus trabajos
con la concertada , y dulce música, quanto mas los huma-
nos se deuen gozar, y espantar sus males con ella, pues
son capazes de razón . con la qual conocen, y entienden,
que sus inmortales animas , yran a gozar de la música del
cielo. Y a los quales les es natural según nos enseñan los
peripatéticos'1 el gozarse, y del eytarse con los mouimien-
tos concertados de la música. Prueuasse esto con la expe-
riencia que cada dia vemos en los innocentes niños , que
apenas- an visto la luz del mundo, quando ya sus madres
espantan los males que les afligen, mitigando eus llantos
con canciones. Pe adonde podremos coiégir que ningún
pecho puede auer tan inhumano, tan áspero, y tan duro,
que no se ablande , que no se temple y enternezca con la
suauidadde la música, y que no espante, y ahuyente sus
males con ella como testifica el Refrán.
Y porque esta ver la 1 conste mas clara a los hombres,
es bien que se particulárizen algunas enfermedades, en
que la música haze grane efecto. El doctissimo Theophras-
tro, como refiere Piinio , dize , que los enfermos de sciati-
ca tienen remedio con vna canción de versos. Lo proprio
afirma Marciano Capella y Celio Aureliano. Y Aulogelio
dize , que muchos an tenido por cierto que los granes do-
lores déla sciatica , se desminuyen , y remiten con las
canciones suaues.
Los Griegos , según afirma Homero, se libraron de vna
perniciosa peste , con cantos . y músicas. Y este proprio
poeta cuenta en el libro dezimo nono de la Odisea , que le
detuuieron Aulixes el fluxo de sangre de vna llaga . con la
canción de ciertos versos. El qual lugar notó Apuleyo a
este proposito en el primero libro de ia Magia. Ouidio re-
fiere que Melampo curo a la-; hijas de Proteo, de vna grane
melencolia , con canciones, y versos. Piinio en el libro tri-
gésimo de su natural historia , escriue que las opilaciones
— 261 —
del bazo se curan con la música , y lo proprio afirma de las
quemaduras, en el libro. 28. ATo solo pues los insignes va-
rones hasta aquí referidos vsaron de suaues cantos, para
aplacar enfermedades , mas también granes professores
de la medicina , como se ve en el elegante , y docto medico
Conidio Celso, el qual cura la locura con música de cim-
phonia , y resonante sonido de campanas. Sinalo Medico
del gran Anibal , sacaua de las entrañas de los hombres los
hierros de las saetas , con ciertas cacioncillas que cantaua,
como lo afirma Silio Itálico. Y el Emperador Adriano en
Medicina muy docto, curaua la hidropesía con sonoros
acentos, como lo escriuio Dion Casio.
Dize el agudo Alexandro Traliano, que es la música ad-
mirable remedio contra las mordeduras de las viuoras. Y
Arnaldo de Villanoua en el libro del regimiento déla quar-
tana, dize , que las Canciones suaues extirpan la quartana.
Lo qual no deue admirarnos , pues el gran Philosopho Pla-
tón en el libro qúarto de la república nos dize , que ia mu-
sica vniuersalmente vale para todo genero de enfermeda-
des. Y assi vemos en las diuinas letras que el sancto Dauid
curo al Rey Saúl endemoniado con la música de la vigüela.
Y Pindaro en la Oda tercera testifica, que el gran Aescula-
pio , curó a muchos enfermos con vnas suaues Canciones.
Séneca en el libro tercero de yra afirma, que Pitagoras
componía, y aplacaua las perturbaciones del animo con la
música de la vigüela. Y Asclepiades Medico muy celebrado
de la antigüedad, restituyó a muchos frenéticos con músi-
ca de simphonia , según escriue Censorino de Dienatali.
Otros insignes .Médicos a anido, que inuentaron ciertas di-
ferencias de música de flauta, para aplacar la yra, y otras
para encenderles en ella, de las quales vsan en la guerra,
para que los ánimos de los soldados se enciendan en fero-
zidad , Theophraslro afirma, que los suaues cantos son
medicina a los mordidos de biuora. Y lo mismo siente Elia-
no , en el libro de los animales , tratando de la mordedura
del áspide. Pero lo' que mas admira , y es mas notorio , es
ver los graues accidentes que causa a la salud humana
aquel virulento , y pernicioso animal, que en la pulla y en
todo el Reyno de Ñapóles se dize comunmente tarantela. El
qual según el dia, y la ora en que muerde, y según la dis-
posición en que toma al hombre, quando le assalta, en-
gendra accidentes muy varios. Porque vnos cantan , otros
rien , otros lloran , otros salían , otros duermen , otros su-
dan . v linalmen.te otros hazen otras cosas varias. Empero
a todos estos accidentes lan discrepantes, es vn remedio
vniuersal , es antidoto . y aprouada medicina, la sonora,
y concertada música de suaues vozes , y iñsti umentos, la
— 262 —
qual mientras dura, cada vno torna en si mismo , y parece
no tener mal. Mas en cessando los instrumentos, y vozes,
al instante el enfermo buelue a su primera locura. í)e
adonde manifiestamente se colige, la eficacia de la música
contra la ponzoña de aquella maligna araña.
Baste pues , para que de aqui adelante los humanos se-
pan , que Quien canta , sus males espanta, lo dicho hasta
aqui , y la red barredera , que el insigne Medico Auicena
echo tratando de como se a de curar el dolor. El qual es de
opinión, que todos los dolores de qualquiera causa que
sean , se amansan, y desuanecen con dulces cantinelas. De
adonde vengo yo a colegir , que la música es vno de los
mayores bienes , que Dios a dado al hombre para su refri-
gerio : porque aplaca el mayor contrario que le aflige , que
(según Aristipo afirma) es el dolor.
Y porque aura algún incrédulo , que no se contente con
la multitud de autoridades, de tan insignes varones como
se an citado, para creer que la concertada música, aplaca
dolores, mitiga enfermedades del cuerpo, y quieta las per-
turbaíiones del animo , propondré algunas razones , con
que se quiete el suyo, y tenga por cierta esta verdad.
Y assi conuiene aduertir, que el dolor no es otra cosa,
que vn sentir algún contrario que destruye , y corrompe
nuestra naturaleza repentinamente , por lo qual Galeno,
Auicena, y toda la caterua de doctos Médicos , vinieron a
confessar , que el dolor es vn sentido triste. Acerca de las
causas inmediatas del dolor , corrompedoras de la natura-
leza , ay grandes pendencias, y disensiones, assi entre Mé-
dicos , como entre los Philosophos. Pero la opinión mas
cierta, y verdadera, es la de Galeno en el libro segundo
de los lugares afectos, adonde dize que son dos, la vna
dellas , súbita destemplanza de calor, ó frío, y la otra so-
lución de continuo , y algunos dizen , y no mal que la causa
común , y inmediata , es siempre solución de continuo.
Pero ase de aduertir también para mayor inteligencia
délo que vamos prouando, que no puede aver dolor en
parte alguna, sin que concurran dos cosas, la vna dellas
es alteración de la parte qne duele, y la otra conocimien-
to de la tal alteración. Este conocimiento esta de parte del
anima , que Hipócrates , y Galeno dizen mente. De suerte
que a de auer dos cosas para que se produzga el dolor , que
son alteración de la parte, y conocimiento , ó dignoscion
de aquella alteración , esta es doctrina de Galeno en el
séptimo de los plácitos de Hipócrates, y Platón, y en el
primero de los elementos. Faltando pues la fuerza del ani-
ma imaginatiua , y no concurriendo al conocimiento de la
alteración de la parte que causa el dolor, o sea alguna ca-
— 263 —
lidad intensa, ó solución de continuo. Digo pues que es-
tando lamente, ó imaginación distraída en otra cosa, no
aduirtiendo a la causa del dolor , falta la dignoseion , y no
puede auer dolor. De aqui viene , que los que están distraí-
dos, y ocupados en alguna vehemente imaginación, no
ven lo que se les pone ante los ojos, ni oyen aunque les
den vozes. Y de aqui viene también que si ay dos dolores
en diuersas partes del cuerpo, el que es mas agudo, y
fuerte , haze que el otro no se sienta , porque el mayor di-
uierte, y trae para si la imaginación, y fuerza del anima,
y los espíritus que son instrumento suyo. Y de aqui viene
assimismo , que los que tienen alguna lesión en la imagi-
natiua , ó en la mente, quales son los freniticos , letárgi-
cos , y los beodos, no sienten los trabaxos, y dolores,
porque la fuerza del alma esta ocupada , distraída , é im-
pedida, según nos enseño Hipócrates en el segundo de
los aphorismos, y todos sus interpretes son del proprio
parecer.
De lo dicho se conoce bien como la concertada música,
es vniuersal medicamento para todo genero de dolor , como
dixo Auicena , porque atrae assi con su melodía , ¡a fuerza
del alma , para que no aduierta , y conozca la causa del
dolor: y no acudiendo la imaginación, al sentido de la cu-
chillada, ó del mucho calor, ó frialdad, ó otra destem-
planza, es cierto que el dolor se mitigara. Por lo qual no
nos deuemos admirar de que los autores arriba alega-
dos , digan que la sciatica, y otros males se curan con
música.
Pero lo que mas admira, y causa mas dificultad es,
como la música, puede curar la quartana, las opilaciones
del bazo, detener fluxo de sangre , deshazer la hidropesía,
mitigar la peste , extirpar las tristezas, la ira , y las de-
mas perturbationes del animo, pues todas estas enferme-
dades proceden de alguna destemplanza calida, ó fria,
seca , ó húmeda? y la música ni calienta lo frió, ni enfria
lo caliente , ni se le conoce otra alguna primera calidad.
A esta duda se responde, que lo música causa alegría,
y contento, como nos enseñan las diuinas letras en el Ec-
clesia-dieo , y la experiencia lo muestra. Pues como con la
alegría el calor natural, y espíritus se mueuen di; las par-
tes interiores, hazia las exteriores , y de camino traygan
consigo el humor ; como enseña Galeno en el libro segundo
de las causas de los accidentes ; no es de admirar que con
el tal mouimiento, las inflamaciones internas. cessen ; que
se abran las opilaciones, que se temple la yra, que el te-
mor, y la tristeza que prouíenen de destemplanza de cele-
bróse ahuyenten, y que finalmente sanen los hombres de
— 264 —
otras muchas enfermedades de frió , ó calor, pues en tal
caso el alegría llama fuera la causa de la enfermedad, coma
lo hazen los demás remedios , de que vsan los Médicos.
Ei Doctor Mercado en el capitulo de melancolía es de
parecer, que haze mucho la imaginación para euadirsi
hombres de las enfermedades, porque como ella en mu-
chas ocasiones , haga el caso dentro del proprio sujeto que
imagina, como nos enseña Vega , y otros muchos, lo qual
se experimenta en la gallina, que si alguna vez vence al
gallo , le nace cresta y espolones, porque se imagina gallo.
Y se experimenta también en los que ven orinar, ó boce-
jar a otros, que luego les da gana de orinar , y bocejar.
Digo pues que como la imaginación tenga tanta fu rza, los
que se suspenden con dulces canciones , olui dándose de-
•his enfermedades, se imaginan sanos, y assi sanan deltas
muchas i ezes . por medio de la música, con la qual es-
pantan sus males.
Rodigino en el libro nono de sus lecciones antiguas,
dize , que la música sana enfermedades, porque el espiri-
ta . que es de naturaleza de ayre , y vapor de la sangre , y
como vna liga, y ñudo que junta el cuerpo con el alma.
Este espirita se templa, y refocila, y sustenta con cosas
que son de naturaleza de ayre, quales son los suaues, y
gratos olores , y los concertados cantos.
Y aunque las razones dichas parecen verdaderas , se
puede juntar con ellas otra, la qual, es, que la música
tiene simpatía con las facultades que rigen . y gouiernan
al hombre . las quales, ó mediante el espíritu, como dixo-
Rodigino , o por otra razón que no se alcanza , se corrobo-
ran con la suauidad del canto , de manera que lanza de si.
por la fortaleza adquirida , el enemigo que ias oprime , y
ofende.' Y assi templandosse , y reduziendosse id hombre,
a vna mediocridad, entre las quatro calidades, se calién-
talo frío , y enfria lo caliente. Y assi también por esta na-
turaleza oculta, y simpatía de la música con el hombre,
podemo< dezír , que tiene fuerza contra los venenos que
le ofenden . y que aprouecha contra peste , contra la mor-
dedura de la biuora. del alacrán, y tarantola como arriba
diximos , qual suele hazerlo la triaca de Andró maco, y
otros alexipharmacos. Y assi se a de entender que quien
canta sus males espanta.
I-IN DE ],.\ PRIMERA PARTE.
PARTE SEGVSDA
DE LA
M ESPAÑOLA,
COMPUESTA
POR EL DOCTOR 1VAN SüRAPAN DE RIEROS,
¡MEDICO Y FAMILIAR DE EL SANCTO OFICIO
DE LA INQUISICIÓN DE LLERJENA , Y DE CHANADA ,
Y DE SU REAL CHANCILLERIA.
CONTIENE LA ESPUTACIÓN
DE OTROS PROr-ERT-IOS MUY PROUECHOSOS
PARA TODO GENERO DE ESTADOS , PARA THEOLOGOS,
IÜR1STAS, MÉDICOS, Y PHILOSOPHOS.
-¿*&m
EN GRANADA.
Impresso con licencia , y Priuilegio de su Mcgestad,
Por luán Muñoz Iinpressor de libros, junto del
Algiue de Rodrigo del campo , año de 1615.
— 267 —
Bien cuenta la Madre,
Mejor cuenta el Infante.
REFRÁN. I.
'N el capitulo vltimo del libro primero de las
partes y causas de los Animales, nos enseña
~\[ ^\^ J| el Philosopho, que la naturaleza es authora
s: °jh"^ * y madre , de todas las cosas deste mundo. Es
J[ cj¿^ 1L tan subtil, ingeniosa , prudente, artificiosa,
y\ __y^jj y tan preuistaa todos los successos contingen-
<-£-*-» ^H.tes , esta nuestra madre , que a todos los an-
tiguos , y modernos doctos á causado admiración : de adon-
de Galeno inuestigador de los secretos naturales, vino á
dezir. La naturaleza es doctissima y sabia, sin arte , y sin
Precetor. Y en otra parte como pasmado y eleuado, en la
consideración desta Madre común, affirma, que la Fla-
queza de el entendimiento humano no alcanza, ni apea la
inefabilidad de sus obras. Esta pues es la que (según testi-
iica Aristóteles en mili partes nunca haze cosa en vano, la
que siempre procura el mas perfecto fin en las cosas , la
que dize Galeno, que no esta jamas ociossa, antes siempre
con su potencia obrando, y qual suele el prudente padre
de familias , assi dispensa y cuyda de todo lo necessario
sin perder punto en nada, siendo principio de todos los
mouimientos naturales , y hallándose presente a las gene-
raciones y corrupciones de lo contenido en el Urbe. De
adonde, admirado , vino á dezir Séneca, que la naturale-
za es Dios. Lo proprio sintió Ouidio en el primero de los
Methamorphoseos, y Leuiniolemio siguiendo á San Tilo-
mas afirma, que la Naturaleza , no es otra cosa , que la
voluntad / o razón Diuina , causadora de todas las cosas.
Esta Naturaleza, pues , que es madre común, authora,
ingeniosa, incomprehensible, prudente, sabia sin Maes-
tro, que nada haze en vano , que nunca esta occiossa, y
siempre procura loma- perfecto , y cuyda de lo necessa-
rio , y es principio de los mouimientos: Esta pues. Digo,
que como en tosióse halla, y procura lo mas perfecto tam-
bién esta en el Infante en el vientre de su madre: y esta es
la que cuyda y sabe el tiempo apio para la producción y
nascimiento de el hijo, y la que auemos de entender que
significa nuestro Refrán quando dize, luíanle , porque esta
— 268 —
sentencia, como explica el Comendador Griego, se entien-
de de los dias y meses que la muger esta preñada, la qual
no tiene día cierto de su parto: porque el Infante en quien
esta la cuidadosa Naturaleza introduzida, siendo ya ma-
duro y perfecto. para ver esta luz, el proprio da auisos de
su nascimiento.
Conuiene, pues aduertir primeramente, para la intelli-
gencia deste Reirán, que el tiempo que la criatura asiste
en el vientre de su madre . se diuide en quatro partes , se-
gún doctrina de, Galeno, libro primero de semine capitulo
tiueue. El primer tiempo es, quando el semen se tiene su
pronria forma : y entonces entre los Médicos, se dize geni-
tura , que assi ia llama Hipócrates en el libro de genitura.
El segundo es , quando ya la materia dicha toma cierta for-
ma de sangre, y obscuramente se paresce formado el Hí-
gado, Corazón, y Sesos. Ei tercero tiempo se dize aquel en
que ya distinctamente se cognoscen delineadas las paites
dichas, y las demás del cuerpo . que son brazos, y piernas,
se están obscuras . y no perfectamente formadas. En este
segundo, y tercero tiempo . aun no es animal la criatura
porque no se le a introduzido ei anima, ni tiene sentido ni
mouimiento. solo a-viuido hasta allí vida de planta. Assi
lo enseña el Philosopho , libro tercero de generación de los
animales capitulo 2. diziendo : viuen los animales, que se
crian en gueuos , y en animales a sus principios, vida de
plantas. En estos dos tiempos , segundo, y tercero, diz;
Galeno en el lugar citado, se. dize comunmente la criatura
fpetus. El 4. y vltimo tiempo es. aquel en que ya se cognos-
cen brazos, y piernas , y las demás partes del cuerpo»
perfectamente delineadas, y formadas, y ya se mueue la
criatura y siente. En este tiempo pues le llama Galeno in-
fante . y este nombre obserua todo el restante tiempo,
que esta en el vientre . y después de na^cido. hasta el séti-
mo año de su edad. Dexando pues, nuestro Refrán, los
nombres de genitura. y faetuá vsa de el que tiene la cria-
tura en el quarto tiempo , que es infante . y animal Racio-
nal, diziendo, bien cuenta la madre, mejor cuenta el
infante.
Y porque el curioso no entienda; que estos aphorismos
Castellanos que comento no tienen en si tan profundos se-
cretos como los de el vetustísimo Hipócrates, y porque se
precie de considerarlos y alegarlos en ocasiones eonue-
nientes , le aduierto, que lea para eonoseer ia verdad des-
te. a Plinio en el libro séptimo de su natural historia, ca-
pitulo 5. adonde muestra, que los animales brutos tienen
cierto y determinado tiempo para traer sus hijuelos en el
vientre": Sola la müger dize' no tiene cierto tiempo de
— 269 —
traer el infante en el suyo: porque algunas vezes salea
luz el séptimo mes, otras vezes en el octano, y otras el
noueno y dezimo, y hasta el principio de el onzeno. Lo
proprio nos enseña el Philosopho en el libro séptimo de
historia Animalium capitulo quarto, diziendo. Todos los
demás Animales perficionan su parto, siempre de vn pro-
prio modo , y tienen determinado tiempo de parir: Pero
sola la muger es Animal, que tiene muy diuersos tiempos
en su parto : porque vnas vezes paren en el sétimo, otras
en el octano, otras el noueno, y otras vezes toca en el mes
dezimo, y algunas el onzeno. Y en el libro quarto capitulo
quarto de generación de Animales dize. Los brutos tienen
i o determinado tiempo , mas el hombre , tiene muchos. Lo
proprio muestra Votonio en el libro d' Animales, en el
proprio capitulo de esta materia. V Üracio Augenio , libro
primero de el parto del hombre, adonde dize quelaoueja,
y la cabra, siempre paren al quinto mes de su preñado.
£1 puerco , y el peno en ei quarto , el gato en el tercero,
el asna . y la yegua en el dezeno . y la vaca en el dozeno.
la Cierna al octano , y la Ossa á treynta dias , y no los pare
sin forma como el vulgo piensa. Sola la muger, animal na-
cional caresce del cierto tiempo de su parto, y no tiene
que descuydarse en preuenir lo necessario para el Infante,
como son , mantillas, camisas, pañales y laxas, porque si
espera al noueno mes se hallará muchas vezes engañada,
pasciendo el hijo, que es el que cuenta ciertamente al
séptimo. Pues por bien que cuenta la madre mejor cuenta
el Infante.
Va me parece , ovo las hoces de alguno que se quexa de
la Naturaleza humana, diziendo que pues las demás i ,
cies de Animales fueron criadas para su seruicib . y an de
estar siempre a su mandado , y siendo ella la nías perfecta
de todas: fuera razón , tuuiera orden y determinado tiem-
po en su parto , con mas puntualidad que los demás ; y
que no tener este tiempo cierto, arguye imperfección en el
hombre. A esto se responde, que no porque ios demás
animales guardan orden en sus partos y la muger no , por
esso se aya de notar, de imperfecto el hombre: Porque
assi como no se tiene por inconuenienle ser el Cieruo mas
veloz, el León mas tuerte, el Xauali de mas agudo vir , el
I.in/e de mas perspicaz vista, la .Alona de intenso gusto, el
Buytre de increíble olfacto , y finalmente la Araña de mas
subtil tacto que el hombre porque se hallan estas perfec-
ciones en los brutos disjuntmamente , assi también no se
tendrá por ínconueniente ninguno del hombre que no
guarde en sus partos cierto, y limitado tiempo como los
brutos.
— 270 —
Y porque se entienda con mayor distinción la verdad
deste oráculo Castellano dexando (por euitar prolixidad)
aparte, lo que los Philosophos llaman tiempo de configu-
ración, de la criatura, que es el aparato que la naturaleza
tiene dispuesto en el cuerpo , antes que se le introduzga el
anima racional : en el qual aparato conforme a la doctrina
Hipocratica, se consumen, si a de ser varón lo que se for-
ma, quarenta y cinco dias , que es el mas subido termino,
y treynta otras vezes , que es el mas bajo , y lo mas ordi-
nario , es el tiempo , que ay en medio , de quarenta y cin-
co, y treynta. Pero si es hembra lo que se forma, consu-
me la naturaleza diez dias mas que en el varón. Este tiem-
po , pues , de configuración, muchos de los antiguos , como
el peripatético Estraton, y Diocles Charistio, le reparten
por semanas, aludiendo a las hedomadas de Platón. Digo
pues que dexando aparte esta disputa, que es larga, y
para que se entienda, quan inciertamente puede contar la
madre , que dia sera el de su parto, que es de lo que trata
nuestro Refrán, y si aura alguna señal , por la qual se pue-
da conoscer este dia ; conuendra, que la madre considere
los mouimientos y trabajos que el infante pasa en el vien-
tre : los quales mouimientos podran ser medida de la dila-
tación , o breuedad del parto: a lo menos de si sera al no-
ueno , o séptimo mes; porque si sintiere mouerse la cria-
tura a los setenta dias , el dia del parto , vendrá a ser con-
tados tres vezes setenta , que son dozientos y diez dias,
que por todos hazen siete meses. Blas si no sintiere moui-
miento en el vientre hasla los nouenta dias, el parto sera
passados tres vezes nouenta, que son nueue meses Esto
nos muestra el Principe de la medicina Hipócrates , dizien-
do , los dolores se hazen por circuytos : los que se mueuen
a los setenta dias , nascen doblando tres vezes este nume-
ro, pero los que se mueuen a los nouenta , también nasce-
ran doblando este numero tres vezes. Escriuiolo en el sex-
to libro de las enfermedades populares , parte séptima. En
este lugar paresce , que [uiere Hipócrates asignar dos tiem-
pos sotos, de el parto, que son noueno mes, y séptimo. Y
lo proprio dizen los Doctores, que se a de entender: por
aquellas palabras , que el mismo Hipócrates dize , en lo vl-
timo de el libro de alimento , el qual libro, dize Galeno,
que no es de Hipócrates , antes se duda si le compuso The-
salo , o Herophilo. Sea de quien fuere , que basta andar con
las obras de Hipócrates para ser muy estimado ; las quales
palabras son estas. Es , y no Es ; Signifícanos pues , este
autor , después de auer traydo varias sentencias del par-
to, por estas contraditorias, quan incierto sea el tiempo
de el preñado y de el parto ; pero que el noueno mes , y
— 271 —
séptimo , son en los que suele subceder el parto legitimo
y natural.
Y porqve aliemos dicho, segun Hipócrates, que los tér-
minos de el legitimo parto son dos , conuiene a saber , el
séptimo mes y noueno , y porque ay lugares de doctissi-
mos varones, que clizen lo contrario de esto, sera forzoso
para que se entienda, qual es legitimo parto, examinar
las razones de vposy otros , de lo qual constará mas clara
la verdad , del tiempo de el parto , y de nuestro Refrán , to-
mando principio de el que es natural.
Para lo qual se aduierta , que el parto no es otra cosa
que vna acción , la qual en parte haze el vtero , o madre de
la muger , y en parte el infante , que esta en el vtero. Al
vtero se atribuye parte de esta acción , porque agrauado
con la carga del hijo, que está ya grande , y con la^ redun-
dancia de los escrementos , se mueue la virtud de expeler,
a lanzar fuera la carga. Al infante también se atribuye
parte de esta acción, porque le falta el alimento necessa-
rio para sustento; y porque siendo ya mayor , y auiendose-
le aumentado el calor natiuo, desea la refrigeración de
afuera.
. Demás desto , el infante se mueue a su nascimiento,
porque como ya es grande, no cabe en la cauidad de el
vtero; y assi sintiéndose apretado , y oprimido , por la fal-
ta de .ilimento , y el angustia del lugar , se mueue con la
mayor vehemencia que puede, cozeando, y con los braci-
llos rompiendo la túnica mas próxima a si en que esta em-
buelto, que es la mas recia: y después con facilidad rom-
pe las demás , porfiando en su batalla, en que se vee es-
tremamente oprimido, hasta que venciendo, sale á ver
esta luz , muy quejoso y lloroso , por el trabajo que á
padescido.
De la difinicion causal aqui escrita, se conoscen bien
las tres causas de el parto natural , que son la agrauacion
que el vtero siente con la carga de la criatura , por la qual
se mueue la virtud expultrix , a lanzar de si la carga. V la
falta que el infante siente , assi de alimento como de refri-
geración esterna. De mas de estas causas es la tercera, que
no cabe ya por su grandeza en la capacidad de el vtero , y
assi busca salida. Estas causas nos enseña Hipócrates en el
libro de la naturaleza del niño. Y en el libro de superfeta-
cion . y en el de septimestripartu. Y otros muchos autores
antiguos y modernos tratando de las enfermedades de las
mugeresen el capitulo de partu. Y principalmente el Doc-
tor Mercado en el libro quarto de puerorum affectionibus
capitulo 10.
Y porque como ya dixe arriba, es cosa muy difícil dar
— 272 —
razón, porque el parto legitimo y natural tenga tan in-
cierto y vario tiempo: y porque acerca de esto ray varias
é inconstantes opiniones, de doctissimos varones; conuen-
di-a traer aqui . la mas verdadera, assi para que se entien-
da la profundidad de nuestro Refrán , como para dar luz a
esta verdad. Propondrase primero lo que los Astrólogos
sienten de esta difficultad : Y luego lo que los Arisni étni-
cos: V vltimamente, loque §e ha de teaer según buena
Philosophia . y según la doctrina de Hipócrates, De lo qual
podran colegir los señores [aristas , quantos sean los tér-
minos de el parto legitimo.
Los Astrólogos, pues , no haziendo caso de la Rayz infe-
rior, atribuyen toda la causa, de ser naturales vnos meses
para el parto, y otros no, y de que sea la criatura vital
mas . nasciendo en vnos meses que en otros, a la Rayz su-
perior y causas equiuocas. Para lo qual traen aquel común
lugar de el Philosopho, que dize, que está este mundo in-
ferior . contiguo con el superior . para que el de arriba,
gouierne a ei de acá bajo. V assi dizen , que los Siete pla-
netas , no solo tienen imperio, en la.Xatiuidad de el Infan-
te, pero también le tien m . y gouiernan todo el tiempo,
que está en el vientre de su madre.
Atribuyen el Imperio de el primer mes, á Saturno , que
es el Planeta mas alto, el qual preside en la séptima SpEe-
ra . y es de naturaleza fría y seca. Con las quales qualida-
des , espesa, enduree • . y seca la genitura . o mezcla vtrius-
que seminis : porque en este primer mes . están los prin-
cipios de la generación < spumosos . húmedos y fluxile- . y
tienen necesidad de secarse y endurecerse algo, para que
se forme el Infante.
El dominio del. 2. mes . atribuyen a Iupiter , el qual
por ser Planeta beneuolo . calido y húmedo, corrige el vi-
cio , o malicia . que de Saturno quedo impressa en la geni-
tura. Y con su calor la formenta y dispone para que se
aumente, y dilate. Y con la humedad la buelue idónea,
para recibir la forma; porque en este segunde mes, aun
no están articulados, ni distinto-, los miembros del ani-
mal , de suerte que se conozcan: antes representan . vn pe-
dazo de carne sin figura humana ; mas ya entonces no se
llama genitura , por quanto a dexado la forma del semen.
He suerte que Iupiter haze que el animal que se á de for-
mar con su calor y humedad . este dispuesto para nutrirse,
y para crescer. y para que se formen todas sus partes.
Assi lo affirman todos los A^trolocros . y entre los médicos,
Marsilio Fiscino en el libro 3. de vida larga.
El tercero mes conceden á Marte cuya natura calida y
seca , infunde calor y sequedad, en el infante , para que
— 273 —
comience a mouerse. Y por esta razón sienten las preñadas
el vientre mouerse en el tercero mes.
El quarto Planeta es el Sol , y assi se le atribuye la in-
fluencia del quarto mes, con la qual se perficiona el infan-
te en todas sus figuras ; y con su calor viuifico , haze , que
todas las acciones se corroboren , y las venas se dilaten , y
las arterias se llenen de espíritus vitales. Hasta este quar-
to tiempo de el Sol se a dicho lo que esta en el vientre , ge-
nitura , y faítus. Pero en llegando a tener la perfección
que este Planeta le da . se dize infante . según doctrina de
Galeno libro primero de semine, capitulo nono. Y des-
te nombre vsa nuestro Refrán diziendo, Mejor cuenta el
infante.
El quinto Planeta es Venus, y assi influye el quinto mes
sobre el infante, hermoseándole y corrigiendo con su tem-
plada frialdad y humedad el calor que de los dos planetas
passados. Marte , y Sol se le ha introduzido.
A Venus sigue Mercurio sexto en orden, cuyo offício es
secar las partes solidas de el Infante , y hazerle mas ágil
para el mouimiento.
El séptimo y vltimo Planeta, es la Luna , la qual con
su efficacia , por estar mas próxima, y porque como dicen
los Astrólogos recoge en si todas las virtudes , y qualida-
des de los planetas superiores , haze que los quatro humo-
res , y las demás partes se aumenten en el infante. Demás
desto dispone el vtero para el parto , humedesciendole y
relaxándole. Auiendo , pues , el infante gozado de la in-
fluencia de estos siete planetas si subcediere nascer en el
séptimo mes , sera el parto vital , y natural por no le faltar
para su perfection nada , y nascer en tiempo que gouierna
la Luna : mas si por su desuentura pasare el octauo mes,
y en el vuiere alguna causa para nascer no sera vital este
parto. Y la madre que le pariere, se vera en gran peligro
de morir. La razón que dan los Astrólogos desto es , porque
el octauo mes buelue Saturno a influir sobre el infante , y
no con tanta suauidad como el primer mes : antes con su
natural frialdad , desminuye el calor y vigor de el infante,
y con su sequedad comprime la parte interna de la matriz,
de tal modo que con qualquier ocasioncilla lanza la cria-
tura fuera. En resolución, dizen que este Planeta Saturno,
por su inclemencia haze que los partos del 8. mes (en que
el influye) no sean vitales. Pero si el infante pasare al no-
ueno mes, en el qual buelue a gouernar Iupiter , liara el
infante prospero , y salubérrimo , por la clemencia de su
temperamento: por lo qual los que nascen en el noueno
mes , son perfectos partos y vitales. Y si acaso el infante
se detiene en el vientre hasta el dezimo mes , también es
ni. 18
— 274 —
vital el parto porque en este mes subcede Marte á lupi-
ter , y ayuda con su calor al parto.
De lo dicho se colige que según los Astrólogos, solos ay
tres meses, en que sea el parto vital, que son , el. 1. 9. y
10. Deste parecer fue aquel gran Philosopho Proelo, el qual
quiere que no solo gouiernen los Planetas el infante mien-
tras esta en el vientre , mas dize que todo el curso de nues-
tra vida después de nascidos. Para lo qual diuide la vida
del hombre , en siete edades , de las quales da la primera a
la luna, la segunda á Mercurio , la tercera á Venus , la 4.
al Sol , j. a Marte , 6, á Iupiter , y lavlüma, á Saturno,
frió y seco,"co"rn0 es la vejez.
Los ArithmetiQos , matemáticos , discípulos del gran
Pythagoras Sammio, aquel de quien trata Aristóteles en
muchas partes y otros muchos , aquel de quien se admira
Platón , y dize que timo algo diuino , y que nunca jamas
herró en consejo que diesse. De quien dezian los antiguos
que hablaua frequentissimamente con Apolo. Este Pytha-
goras Sammio, ay algunos que digan fue mágico: y assi
Timomphliasio como lo refiere Plutarco, lo significo en
verso.
Pithagoras qui tuere magum. qui nomine flagrans.
Pergeret eloquijs, homines captare venustis.
Hazia , pues , este Pythagoras que las Águilas que mas
alto volauan (con ciertas palabras que dezia entre dientes)
se le viniessen a las manos, tenia gran amistad con los ga-
llos , y los hablaua , y amaua : Este también , con cierta
oración suya , atraxo a si vna espantable Osa, y la hizo re-
posar mansa , mandándola que se voluiesse al desierto , y
que jamas de allí adelante hiziesse mal a otro animal algu-
no , y assi lo cumplió la osa. Quien quisiere saber admira-
bles cosas de Pytagoras, lea á Celio Kodigino en el libro 19.
capitulo 7. que para nuestro proposito solo basta saber lo
que Aristóteles dize de los Pylhagoricos , que afirman ser
el numero principio y causa de todos los entes naturales , y
los elementos de que se componen. Suponen, pues , estos
arismeticos, que el numero par, es imperfecto, y que tie-
ne naturaleza de hembra, y que el numero impar, como,
tres, cinco , siete, y nueue, es perfecto , y tiene naturale-
za de varón. Por lo qual llaman ellos a los números nones,
padres , y a los pares , madres , y asi afirman que para que
el parto sea natural, y vital a de proceder de macho , y
hembra, por lo qual el numero siete es natural , incluyen-
do en si el numero tres , que tiene vez de padre , y el nu-
mero, quatro, que es la madre. La propria razón dan de
— 275 —
el mes noueno , que es vital para el parto , porque tiene
numero , de cinco , y de quatro , que son padre , y madre.
De lo qual se sigue clara la razón por que el octano mes no
es natural ni pueden viuir los que en el nascen , pues se
compone de dos quatros , que son números imperfectos y
hembras.
Y si alguno replicare contra esto , diziendo que los par-
tos del décimo mes, son naturales , y vitales , y es nume-
ro , par. como el octauo mes, luego no valdrá la razón
que se da del octauo. A esto responden , lo que de ellos re-
fiere el Philosopho , en el lugar citado , diziendo que el nu-
mero diez, aunque es par , es diferente de los demás, por-
que contiene en si todos los géneros que ay de contar , y
todas las diferencias de números como par , impar, qua-
drado, longo, y compuesto. Demás desto, dizen los Py-
thagoricos que el numero de diez se compone de quatro
números cúbales, de que esta compuesta la machina del
mundo, y assi el vniuerso por esta razón, consta de diez
spheras, y no de mas ni de menos. De suerte que según su
opinión , el numero diez , es perfectissimo por las razones
dichas , y por ellas el parto de tal mes es natural.
Estas son las razones que dan, para satisfacion del dé-
cimo mes y del noueno : y para satisfacción del séptimo
añaden mas, afirmando que este numero de siete, tiene
virtud oculta, lo qual no solo prueuan con escripturas di-
urnas, mas también con humanas, y con otras congruen-
cias. Para lo primero traen aquel lugar del Génesis capi-
tulo segundo, que dize. Benedixit Deus diei séptimo, &
sauctificauit illum. También dizen que son siete las virtu-
des, y siete los vicios: Los dones del Spiritu sancto siete.
Los articuios de Nuestra Sancta fee, que conuienen a la di-
uinidad siete, y los de la Sancta humanidad otros siete.
Para lo segundo traen lo del poeta
Oler q ; quater q , beati. Y
Namte iam séptima portal
Ómnibus errantes tenis k fluctibus cestas.
Demás destas authoridades muestran la fuerza del nu-
mero siete con muchas congruencias, porque si bien se
considera se ve claro, que en cada siete años se muda la
edad de el hombre, el primer septenario es infante, el se-
gundo muchacho , el tercero adolescente, yelquartojo-
uen. Los planetas que gouiernan el mundo son siete. Las
enfermedades se terminan el dia 7. La Luna se configura
con A. sietes y el mes se compone de semanas que consta
de. 7. días , las cabrillas son. 7. en la vrsa se numeran 7.
— 276 —
estrellas , y siete son las verguías. Y si boluemos a el hom-
bre , conosceremos que siendo recien nascido, no despide
el ombligo hasta pasados sietp dias. Y después de dos vezes
siete, puede bien voluer los ojos a la claridad de la luz.
Después del mes séptimo , comienzan a nascer los dientes.
Y passados dos vezes siete meses , se sienta el infante sin
miedo de caer. Después de tres vezes siete habla; y hasta
passados quatro vezes siete meses . no anda firmemente , y
en cinco vezes siete se a de priuar de el pecho. El año sép-
timo , comienza a mudar los dientes, naciéndole otros fir-
mes, para deshazer el alimento solido. Y el propio año
séptimo, habla ¡a y pronuncia con distinción qualquier
vocablo. De adonde vinieron los antiguos a dezir que las
letras vocales eran siete: aunque los latinos solas tenemos
cinco. Passados dos vezes siete años nascen las barbas y
se mueue la virtud generatiua en los varones y en las mu-
geres viene la purgación menstrua. Muy rescibido esta en-
tre la gente vulgar . que siete vezes nueue años, que ha-
zen sesenta y tres alteran tanto al hombre que o muere
aquel año . o padeze alguna peligrosa enfermedad ; de don-
de vinieron a llamar e^te año critico. Auerroes dize que si
a este numero se juntan otros siete años, estara entera la
edad del hombre; Y assi enseña que la edad común del
hombre es diez vezes siete años.
Todo lo dicho que es colegido de muy diuersos autores
traen los Arismeticos , para prouar la dignidad de el nu-
mero siete. Por lo qual dizen que si el Infante nasce en el
séptimo es vital , y natural el parto ; pero que si nasce en
el octauo no es vital.
Los Legistas principalmente , Cuyacio , en sus interpre-
taciones , dize. El infante vital es, si nasce en el séptimo,
Y si en el octauo mortal , porque el numero de ocho tiene
cierta antipatía con la vida , y el séptimo simpatía. De
suerte que dizen ser naturaleza oculta , y contrariedad , la
que tiene el 8. mes, con la vida.
Las razones que hasta aquí se han propuesto assi de los
A-trologos, como de los Arismeticos , no dan demostra-
ción alguna, scientifica ni que satisfaga el entendimiento
acerca "de el parto natural antes todo lo que dizen parece
ridiculo. Por lo qual se a de buscar la razón Philosophica,
y que combenga mas con la doctrina de Hipócrates.
Afirman . pues, todos los Médicos , y Philosophos sin
discrepar alguno , que el séptimo , el noueno , y décimo
mes, son vitales, y dudan , si puede auer otros meses,
vitales , para el parto. Causales esta confussion , y duda
aquel lugar de Hipócrates en el libro de alimento, que dize
tratando del termino del parto. Est k non est. Conuiene
— 277 —
pues para la claridad y intelligencia de esta duda, y de el
Refrán, traer las razones que los mas graues autores, nos
dan , de cada mes de el preñado , y parto, y sus opiniones,
porque de ellas resultara después , mas limpia y pura la
verdad de el caso.
Comenzando por la authoridad, del Philosopho es bien
se aduierta , que en el libro séptimo de la historia de los
Animales, no admite, este gran varón por legitimo, ni na-
tural parto alguno que suceda antes del séptimo mes, ni
después de cumplido el dezimo. Pero otros autores ay,
asaz, graues, que dizen auer visto partos vitales al quinto
mes y aun antes. Y Plinio en el libro séptimo de la natural
historia, capitulo quinto, dize, que Vestilia muger de
Cayo Herdico parió su hijo, Suilo Rufo , en el onzeno mes.
Y Aulogelio refiere de sentencia de Yarron que el parto
puede ser legitimo en el onzeno mes. Y por esta causa di-
zen , que Diuo Adriano, sentencio por legitimo parto, el
de cierta muger que parió en el onzeno. También ay quien
escriua de parescer de Homero , que cierta moza parió el
dozeno mes, vn hijo que en ella engendro ÍNeptuno. Pero
mas de admirares, lo que dize Plinio, en el lugar citado,
del pretor Papirio: el qual sentencio, y dio la ¡'ossession
de cierta herencia, a un manzebo , del qual auia estado
preñada, su madre treze meses. Mas aunque ay quien ten-
ga estos tales partos por naturales, los mas doctos en esta
materia, los repugnan , y tiene:) por ilegitimo heredero,
al que nasce después del dezimo mes. De este proprio pare-
cer fue el Rey don Alonso en la ley quarta, titulo veynte y
quatro , parada quarta, diziendo. Mas si la nascencia de
la criatura tañe vn dio. del onzeno , después de la muerte
■del padre , non deue ser contado por su fijo. Esta confus-
sion , y diuersos paresceres, de doctísimos ombres, nasze
de que el gran Hipócrates, (a quien todos procuran seguir)
pareze que se eoníradize en algunos lugares, acerca de
esto. Porque en el libro, de natura pueri , dize, que el ter-
mino mas largo del parto , no puede pasar de diez meses,
v que si al_runas mugeres , afirman que están preñadas
mas tiempo, se engañan, en su cuenta. Y en el libro de
Septimestri &. Octimestri parta, se alarga mas, diziendo,
que se puede dilatar el parto hasta el onzeno mes , quando
están preñadas siete quadragenarios. A esta sentencia se
allega la de Aristóteles séptimo de historia animalium ca-
pitulo quarto , quando dize. Y algunas llegan al vndecimo.
Esta variedad de lugares a hecho a los jurisconsultos , ser
en sus paresceres, varios, y discrepantes. Pero si bien se
aduierte, cognoszeremos que los lugares de Hipócrates, y
•el del Philosopho , aqui alegados hazen poca o ninguna re-
— 278 —
pugnan cía: y que lo que estos insignes varones quieren se
tenga por cierto es . que el parto natural no puede pasar
los limites del décimo mes , asi por la penuria del susten-
to , que en aquel tiempo , el infante padesce , como por la
estrechura del lugar , que ya entonzes , por su grandeza,
tiene. Y si alguna vez pasa del décimo mes , son solos , dos
o tres dias , y no mas. Y asi se a de entender Aristóteles en
el lugar citado; quando dize. Xonnulhe etiam vndecimum
atingunt. Y Hipócrates en los lugares dichos.
A lo que Aulo Gelio en el tercero de sus noches atticas
capitulo treze , y Plinio séptimo de historia animalium ca-
pitulo quinto , y otros autores dizen, de partos, que an
subcedido, onzeno mes, y dozeno , y trezeno , se a de res-
ponder que son partos mostruosos , y que no se an de con-
tar por naturales, ni legítimos. Y desta suerte sean de
conformar los lugares de^ Hipócrates, y Aristóteles , y te-
ner por incierto lo que los demás dizen, y por certissimo,
que bien quenta la madre, mejor cuenta el infante. Para
mayor claridad de la verdad propuesta se aduierta, que
todas las mudanzas que en este mundo inferior subceden.
se causan de los cuerpos celestes , principalmente , de la
influencia del Sol , y de la luna. La luna, por apartarse , o
acercarse a el sol, haze quatro principales mudanzas , qué
son conjunción . oposición y los dos quartos entre la vna„
y la otra. El sol en el curso de vn año , subiendo hasta el
trópico de cancro, y vaxando hasta el de Capricornio, por
el zodiaco, visitando los doze signos , haze otras quatro in-
signes mudanzas . enfriando , o calentando el ayre ; que
son Inuierno, Estio, Yerano, y Otoño, que cada vno des-
tos tiempos consta de tres meses. Dize pues , Galeno , y Hi-
pócrates , que las mudanzas breues. en estos inferiores,
son causadas de la luna: y assi las enfermedades agudas.
se terminan . en 1 í. dias . que es la distancia que ay desde
la luna nueua, hasta la llena y las mas agudas en 7. que
es vn quarto de luna. Pero si son las mudanzas largas
(dizen) se atribuyen al Sol, que las haze como diximos,
apartándose, o acercandosse. a nuestro Zenit. Y assi las
enfermedadas largas, se terminan, por el Sol, como son
las quartanas, que suelen durar, medio año, o vno, y
mas. Y otras enfermedades . que dan el inuierno, y no se
mitiguan, hasta el verano , o por el contrario si dan el es-
tio. se fenecen el inuierno. De suerte que 7. dias de la luna,
en las enfermedades breues, corresponden a tres meses,
en las largas que el Sol juzga. Dizen pues estos insignes
autores que el tiempo del preñado es vna enfermedad lar-
ga . y que se termina por el Sol , y por la luna , pero prin-
cipalmente , por el Sol , y que assi como en las enfermeda-
— 279 —
des se consideran meses, y quadragenarios : assi también
se a do considerar para el parto. Entendido lo dicho que es
preludio para lo demás, se ira dando la razón , del parto
de cada mes , comenzando por el septeno. .-y
En el séptimo mes suele naszer , el infante , por alguna 7 -
causa esterna, como cayda, o enfermedad , de su madre.
Los mas de los que naszen por estas causas , se mueren;
por no ser naturales , y si alguno escapa , siempre vine en-
fermo, o es casi enano. Otros naszen perfectamente madu-
ros , y por fuerza de naturaleza , los* quales son tan robus-
tos, como los que nascen en el noueno. Estos tales , son ro-
bustos (dize , Hipócrates . en el libro de carnibus} porque
nascen a la mitad de el año , y algo mas , que es a los cien-
to, y ochenta y 2. dias. De suerte que toman 2. dias de el 7.
mes. De adonde se ve claro , que el juyzio de tales partos,
es causado , por la mudanza del Sol , como antes deziamos,
y asi viuen estos: principalmente si quando llega esta mu-
danza, es ya el infante tan fuerte, que pueda sufrir el
trabajo del parto. Y si es hijo de padres robustos, y engen-
drado en el plenilunio. Homo enseña Plinio en el libro sép-
timo de historia animalinm capitulo quinto , tratando de
aquellos dos Cossos curbulones , hijos de Vestilia , nascidos
al séptimo mes. w
En el octauo mes suele nascer también , el infante pero P
no es tenido el tal parto por vital, antes los raa^ graues
autores dizen que es imposible viuir. El buen viejo Hipó-
crates, en el libro de alimento dixo ; el parto que subcede
a los ducientos y quarenta dias , est , &: non est , adonde sig-
nifico , que en el octauo mes suele auer parto, pero que
muere la criatura luego. Y en el libro de septimestri k oc-
timestri partu, lo afirma mili vezes. Y en el libro de carni-
ous dizc. que no tiene , razón alguna , para poder viuir : lo
qual confirma Galeno en el sexto de los populares. Pero
qual sea la razón porque los que naszen en el octauo mes,
no viuan , tiene mucha dificultad. Para lo qual , dexando
la que los Astrólogos, y Aristhmeticos, dan, siguiremos
laque Hipócrates, en el libro de septimestri partu trae.
Dize pues Hipócrates, que el quadragenario que corres-
ponde con el octauo mes del preñado , es aquel , en que el
infante enferma. De suerte que por este lugar enseña , que
en el primer quadragenario después de su concepción , y
en el sexto que es el del octauo mes, esta enfermo el in-
fante , en el vtero. Pues como para nascer sea necessario
gran vigor, y no le tenga en aquel tiempo la criatura, por
su enfermedad, juntase el trabajo de el parto, y el de el
mal, y asi muere poco después de auer nascido. Con esta
razón dan los escriptores otra, diziendo, que como el par-
— 280 —
to sea , crisis y esta si se mueue en el sexto dia, sea seme-
jante a un Rey tirano: assi el parto que en el sexto qua-
dragenario se terminare, no sera bueno su juyzio, antes
perezera el infante. De este parescer de Hipócrates , fue
también Auizena , y Alberto Magno, y Pedro de Apono
conciliador, en el comento quarenta, section decima de
los problemas. Aunque el docto Lemosio . en el comento
sobre el libro tercio de natural i bus facultatibus de (¡aleño .
no da fee a las authoridades de tan insignes varones . an-
tes sigue a Aristotelos.que en el libro séptimo , de la histo-
ria de los anímales, enseña , que las mugeresde , Egipto,
algunas paren el octauo mes, y viue la criatura, por la
dulcura y faecundidad , del agua del Nilo , y el temple be-
nigno . ríe la tierra, y en el quarío de la generación de los
animales . afrirrna otra vez el Philosopho , que si nasciere,
el infante el octauo mes, puede ser vital. Dize, pues , Le-
mosio, que puede auer en España, parte alguna de tan
loable temple , y tan fértil como Egipto , y ser en aquella
parte . el parto del octauo mes vital.
A todos estos ¡ue dizen, que el parto del octauo mes , a
silo algunas vezes vital , se responde breuisimamente, con
el autoridad de Hipócrates , que en los lugares citados dize,
que las mugeres, que entienden, auer parido en tal mes
viuiendo el infante, se engañan en la quenta de los dias.
Porque es diñcil de sauer , que dia sea el de la concepción.
Y asi siempre se a de ir en casos tales, con nuestro refrán.
en la memoria , que por bien que cuenta la madre quenta
mejor el infante.
Avnque es verdad que ay otros meses en que el parto es
natural, en ninguno lo es tanto , como en el noueno. Por-
que en el septeno es natural el parto por razón del tiempo,
solamente, mas en el ncueno , y hasta los diez dias del de-
zimo , es natural por razón del tiempo, y por la matura-
ción , que ya entonces esta muy perfecta , por razón del
tiempo. Porque como dize Hipócrates , en el libro de ali-
mento, y de carnibus . el perfecto parto a de ser en la
quarta decada, y cada decada tiene setenta dias, que to-
das quatro juntas hazen docientos y ochenta dias ; que son
nueue meses solares y diez dias. Este tiempo es el mas per-
fecto para el parto , por estar el infante en tal tiempo bien
maduro, y ser el numero de mas perfección de dias. Ueste
parecer es todo el común de los phylosophos , y particular-
mente Macrobio, libro primero, y Hipócrates libro de car-
nibus , diziendo: Sale a luz el infante el mes noueno , y
mas diez dias : el qual es vital , porque cumplió el legitimo
numero de las hecdomadas,
En el tiempo de los antiguos , frequentissimamente pa-
— 281 —
rian las mugeres robustos hijos a los diez meses, como se
lee de Salomón , que en el capitulo séptimo de la sabiduría
dize: Diez meses estime en el vientre de mi madre. Theo-
crito Idilio veinte y seys escriue , que Almena truxo a
Hercules en el vientre diez meses , como se colige des-
te verso.
Ipsa qnidem longos moisés, bisquinque; peregi.
Plauto en la eistelaria dize assi.
Tum , illa quarn compra-sserat ,
Décimo post mense , ex aelo , hic pepcrit füium.
Y el proprió Plauto en el Anphitrion dize.
Álter décimo post mensc nascitnr puer ,
quam seminatus, alter mensc séptimo.
Y Virgilio en la égloga quarta.
Matri longo, decem , tulerunt fastidia mensos.
Terencio dize en los adelphos.
Virgo ex eo.
Compresa graui da facta est, rnensis hic décimas est.
De lo dicho hasta aquí conocerá el prudente , que todos
los animales brutos tienen cierto y determinado tiempo,
desde el dia de la concepción, hasta el dia del parto, y
que solo el hombre, animal racional , no le tiene. Porque
d exando aparte la opinión de los que dizen , que puede ser
el parto vital en el quinto, sexto, octauo, duodécimo , y
décimo tercio mes , y aun en el catorzeno. La verdad, y lo
que se ha de tener por cierto, se^un doctrina de Astrólo-
gos, de aritméticos , de philosophos , y médicos , cuya di-
uersidad de razones arriba se traxo es, que solo el sépti-
mo . el noueno, el décimo, y hasta el principio del vndeci-
mo son naturales meses para el humano parto.
Coligese también de lo dicho , y de los diuersos tiem-
pos , que ay en que la madre pueda mostrar la luz a su in-
fante, la resplandeciente verdad del Refrán, o aphorismo
Castellano , que dize: Bien cuenta la madre, mejor cuenta
el infante. Porque aquel será el verdadero día del parto,
en que concurren sus dias críticos, y la perfecta matura-
ción del infante : lo qual todo ignora la madre, y assi nin-
guna cuenta que haga saldrá verdadera, aunque con mu-
cho cuydado la cuente . solo será cierta la que el infante
hiziere con la perfección y vigor de sus miembros, que
esta del infante es la mejor.
— 282 —
Lo dicho hasta aquí pertenece a la declaración del Re-
frán propuesto. Y aunque ya está asaz, claro, no serán
fuera de la materia a el tocante las exposiciones de algu-
nas dudas , que aquí se propondrán ; de las quales es la pri-
mera , si es verdad, que aquella parte de la muger que lla-
man madre, ó vtero en que está el infante el tiempo del
preñado, es animal diferente de la propria muger, como
üxo Platón. Y Areteo . y Alexandro, y otras muchas per-
sonas lo tienen creydo, particularmente mugeres: las qua-
les afirman , que se les sube al estomago , y a la cabeza , y
a oirás partes del cuerpo.
A esta primera duda responde Galeno , y reprehende a
todos los que tienen esta opinión, diziendo, que el vtero
no es animal , ni puede andar vagando , par el cuerpo. Solo
se estiende algo bázia arriba, o a los lados de la parte
adonde está fuertemente libado, quando se llena de algu-
na maligna ventosidad, o de otro humor, de adonde se le-
uantan vapores acres, y mordaces, y de venenosa quali-
dad: los quales causan gran daño en la parte adonde dan
su golpe, haziendo diuersos accidentes en el estomago,
corazón , o cabeza ; y quando causan estos 'accidentes di-
zen las mugeres, que sube la madre.
Puédese también dudar si es verdad , que aya superfe-
tacion. que es dezir , si después que la muger está preña-
da puede segunda vez concebir otra criatura con la prime-
ra, demás de la que ya está concebida en la madre. A esta
segunda duda se responde . que no , y la razón es , porque
al punto que la muger concibe se le cierra , y aprieta el
orificio de la madre tanto . que ni la punta de vna aguja
podría entrar dentro. Conociendo esta verdad el gran Hi-
pócrates , dixo en vnaphorismo: La madre se les cierra a
las que están preñadas. Galeno en el comentario confirma
este parecer, diciendo , que la mas cierta señal para saber
si la muger está preñada , es que tenga la boca del vtero
cerrada : la qual prueua suelen hazer la^ comadres con el
dedo, que assi lo manda Galeno en el proprio lugar. He-
rophilo dixo mas claro , que la punta de vna aguja, no po-
dra entrar después que la muger está preñada ; siendo pues
esto assi tan firme verdad, claro está , que no será possi-
ble aver su perfetacion, haziendose la muger preñada an-
tes de parir . y vaziar el vtero de lo que antes contenia.
Aqui será bien aduierta el desseoso de saber, que de los
animales que Dios crió solos ay dos , que en el tiempo del
preñado vsen de la venus : estos son la muger, y la yegua.
Assi lo afirma el philosopho en la historia de animales , y
la esperiencia lo muestra. Lactancioda la razón diziendo,
que quiso Dios diferenciar las mugeres de los demás ani-
— 283 —
males , en esto de poder vsar la venus estando preñadas : I
porque los hombres repugnando ellas en tal tiempo, no
cometiessen otros pecados, apeteciendo lo ageno . y fues-l
se causa de que perdiessen la Gloria. Dize también , que si'
la muger no pudiera pecar estando preñada, no mereciera
la virtud de la pudicicia: porque no es digno de mereci-
miento alguno el que dexa de hazer aquello que no puede
hazer.
Bien sabia lulia hija de Augusto , aquella que aunque se
cansó nunca satisfizo el libidinoso desseo, que la muger
preñada puede tratar con varón, pero no concebir segun-
da vez estando ya llena la madre. Y assi por dar gusto a la
carne , y no tener hijos de otro alguno , mas que de su ma-
rido Agripa, esta lasciua hembra en sintiéndose preñada
hazia franco su cuerpo a quantos del gusíauan. Dize Macro-
bio tratando desta insaciable bestia , que como se admiras-
sen los que sabian su vida, de que todos los hijos que auia
parido se asimilassen a Agripa su marido, les dixo: Yo
nunca vso de otro piloto en mi ñaue, hasta que la sien-
to llena.
Podríase también dudar, si quando la muger pare dos.
o tres hijos, estos fueron engendrados de vn tocamiento
solo del hombre con la muger, o de muchos. A esia duda
responde Hipócrates afirmando, que de vn tocamiento solo
pueden : y prueualo con el exemplo de los perros , los qua-
les de vna vez engendran muchos. Otras dudas se pudieran
traer, que el lector hallará en Galeno.
Come niño, y criarte as,
come viejo, y viuiras.
REFRAX. II.
Admirable es la prouidencia de Dios , pues ya que no hizo
nuestro cuerpo de naturaleza impassible como los cielos , a
como el diamante antes sugeto*a mil alteraciones , proueyó
remedio para ellas. Compúsonos de quatro elementos, en
que están el calor , frió , sequedad , y humedad, en conti-
nua guerra, por ser qualidades contrarias, mas como el
calor es de mayor actiuidad dissipa la sustancia de los
cuerpos, venciendo y consumiendo lo frío, lo húmido, y
lo seco, y aun el proprio se desuanece á si , deshaziendo el
cuerpo en que se sugeta. Lo que consume el calor de el
— 284 —
elemento de el agua, restaura el hombre con la beuida,
según enseña Galeno , y lo que también deshaze del ele-
mento del ayre, y fuego restaura con la respiración, y
con el mouimiento de los pulsos: mas lo que dissipa de las
partes mas solidas y secas, que corresponden con la tierra,
esto no se puede restaurar, sino solo con comida. Esla dis-
posición, o miseria ningún cuerpo compuesto de la tierra,
ayre , fuego , y agua la puede euitar. Mas el hombre con
su prudencia puede buscar saludables ayres , para la res-
tauración de los espíritus, que cada diase pierden , y de-
licadas beuidas, para conseruar lo húmido, y manjares
conuenienles a su natural , para las partes solidas. Es tan
necessaria la restauración de las partes dichas, como la
vida: y assi la propria naturaleza nos dio respiración, y
nos dio sed, porque beuiessemos, y hambre , porque co-
miessemos, que sin qualquiera cosa destas , ni el niño se
criara, ni el viejo viuiera.
Trata pues nuestro Refrán solo de la comida, dexando
la de la beuida. y respiración ; y assi para dárnoslo a en-
tender , con palabras sentenciosas dice : Come niño y
criarte as , come viejo y viuirás.
Pero hase de adueríir , que aunque este Refrán dize.
que el niño, y el viejo coman, assi para criarse el vno,
como para v.iuir el otro , que también se á de entender de
las demás edades : las quales tienen la propria necessidad,
que el niño , y el viejo : pero los dichos que son sentencias,
tanto son mas de estima, quanlo mas breues , y quanto
mas vsan de contrariedades, por la qual razón solo nom-
bra esta sentencia la primera y vltima edad.
Aduiertase también, que no porque dize , que el niño,
y viejo coman han de vsar de los manjares en excesiua
quantidad, ni de mala qualidad, ni que se coman fuera de
conueniente ocasión, ni mal aderezados: porque pecando
en qualquiera destas quatro cosas, se conuierte en ponzo-
ña el alimento. Atento a lo qual será justo, declarando el
Refrán escriuir breuemente la educación de los niños, y el
regimiento de los viejos. ,
Assi como el infante nace (dize Galeno , y Auicena) se
han de esparcir en su tierno cuerpecillo vnos poluos de sal,
para que se le endurezca encuero , y le sirua esta dureza
de defensa contra las injurias externas: y antes que mame
dizen l'is proprios autores, con Paulo, se le ha de dar
miel , para que la coma lamiendo: y luego se aduierla si
ia que le engendró y parió está sana, o no: porque si goza
de salud , será sin comparación muy mejor, y mas natural
a cada criatura la leche de su propria madre , que la pere-
grina y estraña; pues lo proprio de que se sustentaua en el
— 285 —
vientre mudado en dulce y blanco licor, es la leche; la
qual se haze de la sangre que yua antes al vtero , cozida,
y alterada en los pechos. Y si su propria madre no goza de
salud para criarla, se buscará ama, cuya edad sea de vein-
te y cinco años , y qne no exceda de treinta y cinco : por-
que esta es la mas perfecta. La compostura de su cuerpo
se aduierta mucho , y el color , el qual sea de rosa , el cue-
llo fuerte , y el pecho ancho , no sea gruessa , ni flaca , an-
tes tenga el medio en l re estos dos estreñios, las tetas no
sean grandes . ni floxas , ni duras , la leche que dellas des-
tilare sea en moderada cantidad, experiméntese su quali-
dad con la vista , con el gusto , y con el olfato : porque ha
de ser al olfato , y gusto suaue , a la vista blanquissima , y
que tenga cierta ygualdad en sus partes, digo, que no sean
vnas gruessas, y otras tenues, antes guarde cierto medio
en todas ellas. Esto se conoce echando vna gota sobre la
vña , o sobre vidro : porque si fuere muy tenue correrá con
facilidad , y si gruessa se pegará.
Demás de lo dicho conuicne que el alma sea de loables
costumbres bien acondicionada, risueña , que con dificul-
tad se dexe lleuar de las passiones del animo , que son tris-
teza, ira , y temor, y otras: y si fuere possible no á de
tratar de madona Venus , según nos enseña Galeno : por-
que de tal acto los meses se prouocan , y la leche adquiere
mala qualidad, y pierde el buen color.
Alimentaráse el ama con comidas de buena qualidad,
como es el carnero Español , gallina , cabrito , perdiz,
gueuos frescos , passas , y pezes de claras y corrientes
aguas, y otros desta qualidad. Y coma aquella quantidad
que no le cause indigestión , y a hora que comience a sen-
tir hambre ; esta es aduertencia de Galeno en el lugar arri-
ba alegado. Y yo también lo aduierto aqui : porque é visto
ama que procura comerse (el tiempo que cria) no solo lo
conueniente , mas lleuarse en el estomago la hazienda de
los señores de casa , porque piensan todos que si comen
mucho tendrán mas, y mejor leche, estando la razón , y
experiencia en contrario.
Galeno en el lugar citado aduierte también que sea la
beuida del ama moderada, y en buena ocasión, quando
coma. Yo tengo por cierto, que si fuera conueniente el he-
uer vino , que Galeno lo dixera. Y también entiendo , que
beuer con mucba moderación tantico bueno muy aguado,
no será inconueniente ; pero que le seria muy grande ser
el ama desconcertada en beuerlo. Este es el parecer de
Moschion tratando desta materia. Conuicne demás de lo
dicho, para que la leche sea conueniente, que el ama
se exercite y trabaje con moderación , particularmente
— 286 —
de la cintura arriba, como es aspando, hilando, o mas-
sando.
uniendo el ama, y la leche las condiciones dichas, se
concederá el pecho a la criatura, no inaduertidamente a
todas horas, antes se tendrá estremo cuydado, en que no
carguen el estomago del recien nacido, y que no se le dé
nía vez, sin que la de antes esté digerida : lo qual se cono-
cerá en que aura passado conueniente tiempo, y en que el
estomago, y yjadas del niño están encogidas, y en que
abre la boquilla vo\tezando, y meneando los labios a me-
nudo. Paulo en el libro primero, capitulo quinto dize , que
solas dos , o tres vezes en el dia se les ha de dar el pecho.
Acerca de quanto tiempo ayan de mamar los niños, dize
Moschion, que sea año y medio, o dos años, uniendo
dientes suficientes para comer el manjar solido. Paulo en
el lugar citado , es de parecer, que sean dos años. Y Aui-
cena le sigue,
Aduiertan también las amas, que crian, que solos ay
tres remedios con que mitigar los llantos de los niños, que
son entrarles el pezón del pecho en la boca , cantarles sua-
uemente, y mouerlos en la cuna , o en los brazos: con los
quales remedios (dize Galeno) se aplacan las pesadumbres
de los inocentes niños.
Tiniendo pues ya la criatura firmes dientes, y la edad
dicha , comenzará a comer el manjar proprio , para que se
crien los niños , que es el húmido. Assi lo dixo el gran Hi-
pocrates . en aquel aphorismo tan sabido de todos, por es-
tas palabras: La comida humida conuiene a los que tienen
calentura, principalmente a los niños. Y Galeno en el pri-
mero de la conseruacion de la salud dize lo proprio: para
este proposito son excelentes las sopas que se hazen del
caldo de la olla de carne . y la carne de borrego de vn
año , de cabrito , de polla , pollo , y ternera son acomoda-
da^, y de las frutas las vuas . y los higos. Comerá el niño
muchas vezes al dia. y cada vez poco: porque su estoma-
go no puede sufrir mocho de vna vez. La ocasión mejor
para darles de comer, es quando comienzan a sentir ham-
bre: porque los que crecen tienen valiente el calor natu-
ral, y si con presteza no son ayudados con la comida en-
fermarán . y se les consumirá el cuerpo. Esta es la razón
porque dize Hipócrates, que con mucha dificultad sufren
los niños el ayuno, y la santa madre Yglesia no les obli-
ga a el.
Comiendo pues los niños desde su natiuidad por el or-
den, que hasta aqui está dicho tendrán salud, y saliendo
del , o no se gozarán , o les asaltaran mil enfermedades. De
adonde entenderemos que la primera parte deste Refrán
— 287 —
se dize de la comida de los niños proporcionada en justa
qualidad, quantidad, ocasión, y modo, y no de comida
demasiada, como algunos afirman.
La segunda parte nos dize: Come viejo, y viuirás. Esta
comida del viejo, que dize la sentencia , para que viiia. y
se conserue la cansada vejez, no ha de ser a carga cerrada,
sin consideración , antes por estar muy sugeta a enferme-
dades se aduierta , que la comida del viejo conuiene que
sea calida y húmida: porque aunque la vejez es fria, y
seca , naturalmente por ser tenida por enfermedad, se ha
de corregir con sus contrarios: de suerte que podra comer
los manjares de las quahdades dichas , y que sean fáciles
de digerir , y crien sangre. Estos son yemas frescas , carne
de polla muy tierna, y de pollo , los perdigones, palomi-
nos, gazapos , paxarillos , y carnero nueuo. Auicena es de
parecer, que los viejos coman cadadia vna poca de leche
de cabras con miel , si el vientre no se hincha con ella , ni
duele la cabeza , porque la leche con gran facilidad se con-
uierte en sustancia. Y Galeno dize , que conoció vn labra-
dor de edad de cien años, que solo comia leche de cabras,
y pan. También cosas de azúcar son buenas , y queso fres-
co con miel en el principio de la comida : porque (según Ga-
leno^; ablanda el vientre : passas , dátiles, higos frescos, y
passados les serán prouechosos : mas lo que se lleua la gala,
y lo que haze que se tarde mas la senectud son los piñones:
porque son templados, crian buena sangre, y consumen
la que ay mala. Para que no ofendan el estomago se han
de echar doze horas antes de comerlos en infusión de agua
tibia. Puédese tomar vna onza dellos al principio de la eo-
mida. Dizen algunos escriuiendo desta materia , que es
bueno también para la conseruacion vsar del zumo del
palo dulce : porque ningún simple ay mas semejante al ca-
lor natural del hombre.
La qualidad de lo que se hade comer, es laque esta
dicha : pero esta es de poca importancia si la quantidad no
es la que deue : y assi se le dará al estomago lo que con fa-
cilidad pueda cozer , cuya medida será el sentido del pro-
pino estomago . de suerte que no se agraue. Esta es doctri-
na de Hipócrates maestro de la medicina. En quanto al
modo de comer dize Galeno , que se han de tratar los vie-
jos como los conualescientes: y porque los que conualecen
tienen necessidad para la restauración de las fuerzas de
mucha comida; la qual no puede por su flaqueza sufrir el
estomago, se les ha de partir el manjar dándoles poco y
muchas vezes. Este modo tendrán también los señores vie-
jos , los quales me parece con Galeno , que coman tres ve-
zes en cada vn dia , y cada vez poco. Será la ora conuenien-
f
— 288 —
te aquella en que comenzaren a sentir necessidad , o ham-
bre: porque comer antes causa flemas, y sufrirla, debilita
las fuerzas , y llena el estomago de malos humores.
Ase de tener también gran cuydado en el orden de los
manjares : porque si el vientre es duro, y rebelde darán al
principio de la mesa manjar que ablande , y si fuere blan-
do concederán algo abstringente, que comiendo por el or-
den dicho, será verissima la segunda parte del Refrán, y
viuirá el viejo felicemente; pero excediendo en algo de lo
dicho, ni el niño se criará , ni el viejo se conseruará.
Si quies que tu hijo crezca
lauale los pies, y rápale la cabeza.
REFRÁN. III.
1 res géneros ay de bienes (dize el phüosopho en los etíli-
cos, y rethoricos) que hazen en esta vida el hombre bien-
auenturado , y felice. Estos son los bienes del alma, los del
cuerpo , y losexternos. Bienes del alma se dizen aquellos,
que tocan a la parte racional del hombre, como son las
potencias, acto^, y abitos intelectuales y morales. Los
bienes externos son seys . fortuna, honra, buena muger,
buenos hijos, amigos, y riquezas. Los bienes del cuerpo
dichoso son solos quatro, sanidad, fuerza, hermosura, y
grandeza. Deste vltimo bien, que es grandeza, y en Casti-
lla se dize gentileza, gallardia , y buena proporción de
.miembros; sin lo qual ninguno en este mundo se puede
ymaginar de todo punto bienauenturado (según el phüoso-
pho en los lugares citados, y aun según Platón en el phe-
dro , y en el liipias maior) deste bien de gentileza de cuer-
po : digo pues que trata y se ha de entender el presente Re-
frán ; el qual en breues palabras nos aduierte lo que hasta
oy ningún Griego, Árabe , o Latino, a osado enseñar, dán-
donos dos facilissimos remedios, para la buena educación,
y gallardia de los hijos : para que sus cuerpos no sean ri-
diculos , consumidos, como enanos, o pigmeos. Los qua-
les remedios son lanar los pies y cortar el cabello de la
cabeza.
Y aura alguno, que este maquinando contra la presen-
te sentenciad que que importa el lauar los pies, ni el ra-
par el cabello, para la corroboración de la virtud de ere-
— 289 —
<3er ? Al qual suplico aduierta , para conocimiento desta
verdad, que las virtudes, o facultades principales de natu-
raleza son tres , como enseña Galeno en el libro primero
de las facultades naturales , capitulo nueue , estas son fa-
cultad de engendrar, facultad de aumentar el cuerpo, y
facultad de nutrirle , que es alimentarle. La virtud de en-
gendrar consta de otras dos uirtudes , que son la que alte-
ra , y la que forma. Pero esta facultad de engendrar tiene
necessidad de la facultad de aumentar, y la de aumentar,
de la que nutre, o sustenta, y la que sustenta de otras
quatro, que son virtud de traer lo necessario , virtud de
retenerlo, virlud de cozer, y virtud de expelerlo super-
fluo. Boluiendo pues a la facultad de crecer, que es la que
haze a nuestro proposito, no es otra cosa , como dize Ga-
leno, que vna virtud natural, que haze aumentar lo que
está engendrado , en largo, ancho , y profundo: y assi el
crecer será dilatación en largo , ancho , y gruesso.
Las causas del crecer son la fuerza del calor natural, y
copia de humor, o materia idónea para crecer.
Entendido lo dicho, se ha de aduertir parala inteligen-
cia del Refrán, que para que el sustento del cuerpo, que
llamamos nutrición (el qual es necessario para crecer) se
celebre bien: la comida , y beuida passa tres cocimientos.
El primero en el estomago. El 2. en el hígado. Y el 3. en las
demás partes del cuerpo. De cada vn cozimiento destos re-
sultan superfluydades excrementicias, gruessas, y tenues:
las quales si no son lanzadas fuera, por la virtud de expe-
ler, o el arte suple su flaqueza: necessariamente an de
atapar las vias , y poros de nuestro cuerpo , y ha de venir
a enfermar, o a lo menos detenidos los tales excrementos,
serán causa de que no se conuierta bien el sustento de
nuestra sangre , y carne, y no se conuirtiendo bien, no se
aumentará conmodamente el cuerpo , y si enferma suce-
derá el proprio inconueniente, y con mayor intensión. De
suerte , que según la verdad de medicina propuesta , para
que el hombre tenga el aumento , que su virtud le puede
dar, ha de carecer de impedimentos, que es la detención
de los excrementos, que no auiendo este detenimiento las
facultades naturales hazen bien su oficio (como dize Gale-
no) dando la que alimenta sustento conueniente a la vir-
tud de crecer, de manera que el cuerpo sin impedimento
alguno llegue en su aumento al termino , que la causa efi-
ciente , y material le pueden dar.
Aduiertase también , que los cabellos de la cabeza son
superfluydades del tercer cozimiento , o exalaciones, o ex-
crementos , que assi los llama Galeno , en el libro segundo
de temperamentis , como también es excremento, y su-
m. \9
— 290 —
perfluidad , el sudor de los pies , y la caspa , y las de-
mas inmundicias que en el pellejo de todo el cuerpo se
hallan.
De todo lo hasta aquí adnotado , se saca con euidencia
la razón del Refrán, que en suma es esta. Para que el
cuerpo crezca libremente , y llegue a su termino de aumen-
to, hade carecer de excrementos: porque si no carece las
quatro facultades naturales harán diminutiuamente sus ofi-
cios, y por el consiguiente se alimentará mal el cuerpo , y
no se alimentando bien no puede crecer bien, pues con la-
uar los pies , y rapar el cabello de la cabeza , se vazia de
excrementos el cuerpo , luego ellauar los pies, y rapar la
cabeza, es cosa conueniente para crecer.
Aqui se aduierta que aunque el Refrán solos nombra
( , los dos extremos del cuerpo , que son cabeza , y pies , se á
de entender de la limpieza de todo el cuerpo: el qual para
que se conserue con salud, y se aumente mejor, es bien,
que esté siempre libre de superfluydades excrementicias.
Pero porque las sentencias deuen serbreues, y jugar de
contrarios, no quiso nombrar mas que lo alto , y lo bajo
de el hombre.
Que el baño de pies , y de las demás partes del cuerpo
sea remedio para crecer, conócese euidentemente de la ra-
zón , y de las muchas autoridades de los antiguos. La ra-
zón lo enseña: porque la naturaleza se conserua con su se-
mejante. Y la naturaleza de los niños es húmida, luego
tiene necessidad de cosas húmidas, como el baño lo es. Y
por el consiguiente será verdadero nuestro Refrán. Autori-
dades podríanse referir infinitas : pero porque las del maes-
tro Galeno dan mas fee que otras algunas , solo digo , que
el lo enseña , tratando de la educación de los niños, en el
primer libro de la conseruacion de la salud , capitulo sép-
timo diziendo: Ysaran de leche , y baños de aguas saluda-
bles. Y en el proprio libro capitulo décimo , buelue a dezir,
que bañen el niño primero que le den de comer. Y en el
capitulo dozeno afirma, que para que los mancebos crez-
can, se lauen con agua tibia.
Y porque los baños , y lauatorios pueden ser de muchas
diferencias de aguas , y licores: digo, que los mas conue-
nientes para nuestro proposito son los que se hazen con
agua caliente dulce , como se colige del lugar citado de
Galeno , y que si se diessen con agua fria antes ofenderian,
como el allí lo muestra. Y el doctissimo Español Vega lo
aduierte en su arte curatiua, en el libro segundo, capitu-
lo segundo, en las vltimas palabras, que son estas: Entre
todos los que se lauan con agua fria , o se bañan en ella
son los muchachos a quien mas ofende . y a todos los que
— 291 —
no an acabado de crecer : porque el agua fria les impide el
aumento de el cuerpo.
La ocasión, o tiempo apto para este baño , dixo Galeno
en el lugar citado , que ba de ser antes de comer.
Con lo hasta aqui escrito se entiende bien esta senten-
cia Castellana, la qual en breuissimas palabras nos da re-
medio fácil para adquirir vna de las partes que ha de te-
ner en este mundo el hombre, para llamarse felice, que
es la gallardía y gentileza del cuerpo: lo qual queda pro-
uado con razones philosophicas , y medicas , fundadas en la
. necessidad que ay de la limpieza del cuerpo, para que las
facultades hagan bien su oficio: porque no le haziendo. la
virtud de crecer queda manca , y falta , y el cuerpo deshe-
cho , flaco . y pequeño.
Y porque viene muy a consonancia aunque ya está de-
clarado el Refrán) será justo traer aqui lo demás que con-
uiene hazer , para que los niños, y jouenes crezcan. Lo
primero en que se ha de tener gran cuydado, es que no
padezcan hambres, ni ayunos: porque sin duda alguna el
cuerpo se les consumirá. Assi lo enseña el gran Hipócra-
tes , en la sentencia catorze del primero de los aphoris-
mos , adonde dize , que los que crecen tienen fuerte el ca-
lor natural , y por esta razón necessidad de mucho ali-
mento, el qual si le falta se consume el cuerpo. La quali-
dad del alimento que se ha de dar a los niños conuiene que
sea húmida y templada, entre calor, y frió, porque la na-
turaleza des'tos es húmida , como ya se prouó. Para el qual
efecto vale mucho la leche estando sanos, las sopas de la
olla, los piñones, y buenas carnes. No se les dá mucho de
vna vez , antes poco , y muchas vezes , ni coman vno hasta
tanto que esté distribuydo lo de antes.
Acerca de la beuida ay grandes diferencias entre los
philosophos. Galeno es de parecer •. que los niños , y man-
cebos mientras crecen no beuan vino. El proprio parecer
tuuo antes Platón en el segundo de legibus. üizen pues es-
tos insignes varones, que con el vino se enciende fuego en
los niños . y la cabeza se les llena de vapores. Yo en esta
dificultad sigo la doctrina de Hipócrates , que en el libro
de ayre, agua, y lugares dize: Mejor es dará los niño-; a
beuer vino muy aguado: porque esto seca y enciende me-
nos las venas. Y assi según esta sentencia) tengo por cier-
to, que los que lo beuieren templadamente, como dize
Hipócrates, se criarán mas robustos , mas frescos, y mas
crecidos.
Conuiene demás de lo dicho , que los niños , y mancebos
que crecen, para d aumento del cuerpo, se exerciten.
Pero este exercicio sera con brazos, y piernas ; importa
— 292 —
que sea moderado, y sin mucha violencia, porque si passa
de punto , consume el cuerpo, como nos dize Galeno.
Aristóteles en los políticos enseña , que los exercicios
de los muchachos, sean juegos que imiten el oficio , que
an de exercitar, quando sean crecidos. Adonde escriue
también vn gracioso remedio para que crezcan. El qual es
que losdexen llorar, y aun les den ocasión para el llanto:
porque la fuerza que hazen con el pecho, deteniendo y
echando la respiración es exereicio conueniente para el
aumento.
Si fuere possible , se an de criar los niños en región hú-
mida , y templada entre calor, y frió , que es de importan-
cia para el aumento, y hermosura de los que se crian.
Huyr de la pestilencia
con tres, 111, es buena ciencia.
REFRÁN. IIII.
Üíl mas crvel y opuesto enemigo, que la naturaleza hu-
mana tiene, es , la peste: esta , súbita, y desaforadamen-
te asalta el corazón (parte mas principal del hombre , y
que es fuente, y origen de la vida) y con su veneno, y ma-
licia, le destruye. Trae este horrible contrario por compa-
ñeros el mortal contagio . la calentura maligna , manchas,
pintas, landres , carbuncos , desuarios , modorras, temo-
res , tristezas , sed , cansancio , fastidio , vómitos , ensue-
ños , congojas , inquietudes, frió en los estreñios , y fuego
interno, pulsos desiguales, muy pequeños, y frequentes,
y todas las malicias , y trayciones , que en los demás par-
ticulares venenos se hallan , todas ellas, como en eminen-
cia se juntan en sola peste. Haze este miserable mal , que
desamparen padres a hijos , y hijos a padres , no ay amigo
tan fiel a quien no debilite , y enflaquezca contra la cosa
amada. Es azote , y castigo del Cielo , es vna bestia fiera,
y cruel dragón (dize Galeno) que con inuisible cuerpo, y
malignante natura, se esparze por el ayre, despedazando,
y sorbiendo quantos delante halla. Y en conclusión , es de
tan horrible essencia, que de todos los millares de hom-
bres que alcanza con su aliento , la mayor parte mata,
Y assi suele aniquilar Reynos, destruyr Prouincias, y de-
xar muchas ciudades desiertas , no perdonando a niño , ó
viejo : y esto sin que la inuencion humana, aya hallado an-
— 293 —
tidoto , ó triaca que equiualga , a las fuerzas de tan terri-
ble enemigo. Solo vn remedio ay cierto, el qual abrazará
el prudente , este sera vnico solacio , y refrigerio suyo,
en tales aduersidades , que es buyr de tan pernicioso mal
con las tres 111, que el Refrán muestra, y adelante de-
clararemos.
Marsilio Fiscino doctissimo varón , tratando de como so
an de preseruar los hombres , de la peste , nos amonesta lo
proprio que nuestra sentencia, encareciendo la importan-
cia destas tres palabras , huye , luego . lexos , y buelue tar-
de. Pero antps que Marsilio lo escriuiesse era Refrán muy
vsado en Castilla , como se podra ver en la copia que Her-
nán Nuñez hizo de Refranes entre los quales se halla , el
que vamos declarando en la letra H.
Viniendo pues a la declaración de la sentencia , digo,
que las tres ,111, con que auemos de guardarnos de la pes-
tilencia, son huyr luego , lexos , largo tiempo. La primera
que es luego , nos dize que al instante que conozcamos las
señales que amenazan peste, antes que los humores espí-
ritus, y las demás partes del cuerpo , y ropa, reciban sin
sentirse) algún daño: digo pues que luego nos mudemos,
a región , y lugar sin sospecha, y que decline a sequedad,
y calor. Las señales que darán a entender, que es bien mu-
darnos luego , son , quando el tiempo varia do su natural
disposición , y excede en calor , y humedad , y el ayre pa-
rece mucho tiempo obscuro , nebuloso , y como poluorien-
to, quando corren gruessos, y calientes vientos, quando
las aguas , y los campos , parece que humean , y huelen,
y los peces tienen mal sabor, y olor; quando parecen so-
bre la haz de la tierra muchos animales criados de putre-
facion , quales son ranas, y sapos. Y quando ay gran can-
tidad de hongos, y yeruas podridas, quando los frutos,
y carnes son desabridas, y con facilidad se corrompen.
Quando el vino se enturbia, y los animales terrestres, y
los que huelan se mudan a otra parte, y se hallan algunos
muertos. Quando se comienzan a sentir calenturas ex-
traordinarias, continuas, furiosas, de naturaleza oculta,
engañosas , con congojas , con desmayos , y desuarios , con
carbuncos , y secas , con turbulencia de v riñas , y escoria-
ción de intestinos. Quando ay muchas lombrizes, y virue-
las , muchas conturbaciones entre las gentes, y an prece-
dido rabiosas yras , y pendencias , crueles guerras , ham-
bres, y se an visto mostros espantables, que causen ad-
miración, entonces pues vistos todos estos prodigios , y
señales , huye, aprouechate de la primera. 1, que signifi-
ca, luego. Y esta huyda conuiene que sea muy presta an-
tes que seas hecho vno de los apestados.
— 294 —
La segunda, 1. de las tres nos exoría, a que no solo lue-
go que ayamos conocido las señales dichas huyamos: pero
que esta fuga sea a partes lexos. La distancia de tierraque
se a de poner , en medio de la parte sospechosa , y la que
auemos de escoger, sera tal que no alcancen a ella las
personas, ni otra cosa alguna de parle apestada , y por lo
menos estén en medio de la vna y otra parte , algunas al-
tas sierras, y montes, que prohiban la comunicación de
los vapores, y vientos. Tendrasse también cuydado , con
que la calidad, y temperamento, de la parte adonde el que
huye fuere no sea semejante a la calidad, de la ciudad, ó
prouincia que dexare.
La tercera , 1 , de las tres nos dize , y amonesta , que no
solo huyamos luego, y lexos como esta dicho mas que
sea por largo tiempo, y que nos detengamos sin boluer:
porque las reliquias del pestífero mal sean ya consumidas,
y deshecha . quando bullíamos ; las quales suelen escon-
derse , y ocultarse en las paredes , en la madera de las ca-
sas, y en los vestidos, y paños, y en otras cosas. Tendrá,
pues, cuydado , el que no quiere morir de tan horrible
mal, de no boluer al lugar, que tuuo peste, hasta tanto,
que ayan passado tres meses, después que el vlíimo se hie-
re deíla, y que todos están ya sanos; aduirtiendo, que los
platos, ollas, la ropa de la cama, la casa en que viuiere.
y todas las cosas que vuiere de tratar se purifiquen prime-
ro , con lauatorios , con fuegos , con perfumes , y otras co-
sas semejantes, que desta suerte, y trayendo siempre las
tres 111, en la memoria, para vsar dellas, como esta refe-
rido , sera tenido el hombre por prudente , y sabio , que
es lo que dize el Refrán , en aquellas palabras. Es buena
ciencia.
Y aunque es verdad , que en lo dicho hasta aqui , se de-
claran bien estas tres 111. que el presente Refrán dize: con
todo esso , porque no todos pueden huir del lugar donde ay
peste, vsando de lo que el Refrán nos manda , aduiertan
los Confessores, Iusticias, Médicos, y otros tales, que an
de assistir , a tan graue mal , como es la peste, que se li-
braran della , aunque comuniquen los apestados , si hizie-
ren quatro cosas.
La primera es, que tengan limpia, y pura el anima,
porque muchas vezes Dios nuestro señor embia pestes , y
otras crueles enfermedades por nuestros pecados, los qua-
les perdonados, se quitan ellas. Esto se ve clarissimo en
aquel enfermo , que nuestro Redentor curo , al qual dixo,
después de darle salud; vete, y no quieras mas pecar, por-
que no te suceda otra cosa peor. Puédese ver también, en
el Deuteronomio , y en el Leuitico , y en los Números , y en
— 295 —
«1 segundo libro de los Reyes y en Ezechiel, y en Hiere-
mias, y otros infinitos lugares, que por euitar prolixidad
no refiero , los quales todos muestran , que Dios embia en-
fermedades , por nuestros pecados.
Limpia el anima, se vendrá a la limpieza del cuerpo,
considerando, si ay morboso aparato , consultando docto
Medico , que le extirpe, y reduzga el cuerpo a buen tempe-
ramento , y le quite la disposición , que tiene para recibir
el contagio : porque ningún agente puede introduzir su
forma, sin que aya patiente dispuesto, sigun nos enseña
la Philosopbia, y Galeno, y la experiencia" De suerte que
si el cuerpo estuuiere puro , sin disposición , y se ventila
bien , no le tocara la peste , y si le tocare sera" a la ligera.
Esta pues es la razón porque quiere el Principe de los Ara-
bes Auicena, que se euaquen , y desequen los cuerpos,
quando dize. Combiene que se expelan las humidades su-
perfluas, y que el regimiento decline a desecar.
También se tendrá consideración , a si ay abundancia
de sangre , aunque sea buena, porque en tal caso se a de
hazer sangría en suficiente cantidad, consultando Medico,
porque la medicina da reglas para este conocimiento,
como si el sujeto es de temperamento sanguíneo, si es pri-
mavera , si es mancebo , si las venas parecen bincliadas , y
el color del rostro roxo encendido. Pero aduiertesse, que
la cantidad sea moderada . porque no falten fuerzas para
qualquier sucesso, pues solo se bazela sangría para tem-
plar el calor, y quitar la ebullición. Auicena tiene opi-
nión , de que es muy necessaria la sangría , en tales casos,
antes de caer en la enfermedad, y que entonces es mas
segura.
Boluiendo pues a la mundificación , y dessecacion de las
superfluydades se aduierta, que estando el humor pecante
preparado, según la necessidad , lo pide, se a de euacuar
por intérnalos, de tres, a tres días, con las celebradas pil-
doras, de Rufo, en cantidad de vna dragma , de la< qUales
refiere Paulo que ninguno que a vsado dellas , fue jamas
herido de peste. Y Philonio afirma, que curo oclio pesti-
lencias, en diferentes tiempos, vsando a tomar esla< pil-
doras, sin jamas ser herido. Y cierto que son muy confor-
me a razón , porque se componen de mirrha , y acíbar,
los quales dos medicamentos , preseruan los cuerpos muer-
tos de toda corrupción , y putrefacion , y este admirable
efetohazen también en los cuerpos vinos, defendiéndolos
de peste , que es putrefacción, y corrupción suya. La re-
cepta de como se hazen estas pildoras es la siguiente.
Rescip aloes electa? partes duas, mirrh.e partem vnam
'Croci partem semicem íiat masa cum vino genero^».
— 296 —
Otras pildoras se suelen lomar, que son mas eficaces
para purgar , pero no tan fáciles de hazer , cuya recepta
es esta.
Rescipe , aloes hepaticae dragmas tres , mirrhe drag-
mas duas , croci dragmam vnam , rhabarbari electi drag-
mam vnam & semicem , agarici dragmas duas , garriophi-
lorum scrupulum vnum , spicae scrupulum semicem, cor-
ticiim citri dragmam vnam , seminis citri scrupulos dúos,
tormentila? dragmam semicem, santalorum rub , & gra-
norum ribes . vel seminis acetossae dragmam semicem,
coralorum rubeorum scrupulos dúos, boliarmeni prepa,
dragmas tres. Prius agárico insciso , & per sex oras in oxi-
rneli simplici infusso, secundum ariemcum sirupo aceto-
so, fiant pulula1. 7. prodragma.
Esta massa de pildoras , podran tener en casa para buen
regimiento , de la qual tomaran vna vez cada semana,
pesso de vnadragma, diuidida en ocho pildoras, por la
mañana siete oras antes de comer. Hallase por la expe-
riencia, que todos aquellos , que con achaques ordinarios
tienen por familiar el uso de estas pildoras , escritas, viui-
ra seguro en tiempo de peste. Y assimismo , los que tienen
fuentes en brazos , ó piernas. La razón es , porque eonser-
uan sus cuerpos , limpios de superfluydades, y no están
dispuestos (como dixe) para recibir el mal.
Lo segundo , que a de procurar, el que no quiere ser he-
rido de peste , es que corrobore las fuerzas vitales , con
medicamentos, tomados por la boca, y aplicados por de
fuera. De los que se toman por la boca, tiene el primer lu-
gar la famosa theriaca de Andromaco , siendo de edad de
quatro años para doze, porque ningún medicamento se a
descubierto , hasta oy , de mayores fuerzas , contra la pes-
tilencia , según enseña Galeno en el libro de theriaca , ad
Pisonem. Desta pues conuienen todos los Árabes , y Grie-
gos , que se tome cantidad de vna dragma, aunque otros
dizén tanto como vna haba , lo qual diferencia poco. To-
masse dos vezes cada semana, en tiempo de peste , por la
mañana , desatándola los que fueren coléricos , y en tiem-
po , y región caliente con vna poca de agua de azederas, o
rosada, ó de chicorias ; y en tiempo frió , y siendo flemáti-
cos en vino blanco, ó agua de hinojo. Él substituto del
atriaca , es el antidoto dicho mitridato, cuyo nombre tomo
de aquel famoso Rey de Ponto , el qual siendo vencido de
Pompeyo ,• y constituydo en extrema calamidad , beuio
cierto veneno , para voluntariamente matarse, y sus caras
hijas también le beuieron por no venir a poder de Roma-
nos , mas las hijas murieron súbito, y el Rey no sintió ac-
cidente alguno , a causa , de que con el continuo vso de su
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antidoto auia preparado las entrañas de tal manera , que
ningún veneno era suficiente a le ofender : por lo qual
rogo a Pisto su criado, que le degollasse, y assi feneció.
Tomasse este medicamento de la propria suerte que la
triaca.
Quien no gustare de la triaca , o mitridato tomara en su
lugar pesso de cinco o seys granos de trigo, de piedra be-
zohar , desatada en alguna de las aguas que dixe.
Encomienda mucho Galeno , el vso del bolo armeno
fino, en tales ocasiones, tomándole cada mañana. Y dize,
que en vna peste de Atenas , fue singular remedio. El mis-
mo efeto haze la térra sigilata : tomasse cada vez vna
dragma , con vino , ó agua rosada. Otros vsan a tomar,
pesso de diez granos de rasura, de cuerno de vnicornio , o
de huesso de corazón de cierno.
Otros de los modernos , vsan tomar por la mañana dos
scrupulos de los poluos que aqui se escriuiran , y la pro-
pria cantidad toman por la tarde.
POLVOS
Rescipe , foliorum dictami cretensis, cornu cerui vsti,
coralorum rub, seminis citri , oxa lidis , rosarum , ra-
dicuum penthaphilae, zedoarise , ¿c angélica?, & bacca-
rum iuniperi añ unciam semicem fiat ex ómnibus puluis
mixtus.
Destos medicamentos, tomara el desseoso de salud , el
que mas se proporcionare con su gusto, que todos ellos son
los mas excelentes y eficaces que se vsan en semejantes
ocasiones. Y aunque los autores escriuen gran numero de
remedios, para que se tomen por la boca, todos los de-
mas, o son superfluos , o de poca eficacia , ó impossibles.
Las medicinas que por de fuera se suelen aplicar , para
defensa, y preseruacion del pestífero mal , son , traer vn
diamante , ó vna esmeralda , ó vn jacinto , atado al brazo
yzquierdo , entre el codo , y el ombro , de suerte que lle-
gue a la carne , porque assi se embota la fuerza del vene-
no, y vapor pestilente. El Maestro luán Portugués, curo
en Roma muchas vezes peste , trayendo debaxo del brazo
yzquierdo, en vna bolsica , vn pedazo de solimán, tan
grande como vna nuez, y viuio hasta edad de cien años.
Es remedio muy experimentado , para guardarse deste
enemigo, vntarse todos los dias por la mañana . las sienes,
pulsos . tetilla yzquierda , y debajo la barba , y brazos , y
las ingles, con el celebrado azeyte de matiolo. Dize el Doc-
tor Andrés Laguna , que queriendo el Papa Clemente pro-
uar las fuerzas deste azeyte , ordeno que se diesse a dos
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salteadores condenados a muerte, cierto veneno, y que
después vntassen al vno dellos con este azeyte : lo qual se
puso en execucion: y sucedió, que el que auia comido ma-
yor cantidad del veneno , siendo vntado , se escapo sin acci-
dente alguno , y el que no fue vntado murió luego , de
adonde se infiere, quan gran virtud tenga contra qual-
quier causa venenosa , y pestilencial.
Es también remedio prestantissimo , y fácil traer vn
manojo de ruda en el seno, sobre el pecho, en parte que
se pueda comunicar su olor a las narizes.
Traer vna redomica con vinagre muy fuerte, mezclado
con agua rosada , y lauarse las narizes, y manos de quan-
do en quando , es remedio aprouado. El proprio efecto , y
con mas eficacia , haze traer vna espongia empapada , en
vinagre , de ruda , y olería a menudo.
Tomen de rosas coloradas dos dragmas de sándalos co-
lorados , y corales colorados, de cada cosa vna dragma,
de lignaloel , canela , clauos , cortezas de cidras, y de aza-
frán, de cada cosa media dragma , todo lo qual molido,
se meterá en vn saquillo, y estofado se trayga sobre el
corazón.
Otros traen siempre en la mano para oler vn pomo que
es de gran prouecho. Hazesse assi.
Tomen lignaloel, canela muy fina, clauos, nuez mosca-
da, y menjuy : de cada cosa tres onzas , de almizcle finissi-
mo pesso de vn real: háganse todas estas cosas poluos su-
tiles, y mézclenle massandose con agua ardiente, de la
qual massa harán pomos como nuezes. Si quieren hazer
menor cantidad, desminuyan de cada cosa con proporción.
Otras mil formas de rosarios, pomos, adobos de guan-
tes , y coletos, a inuentado la curiosidad humana , de que
aquí no trato por no ser largo.
Lo tercero que conuiene, y es de mas importancia,
para preseruarnos del pestilencial contagio, es , la altera-
ción del ayre que nos rodea : porque según nos enseña el
maestro de la medicina Galeno, el vapor pestífero conta-
gioso , se sujeta en el ayre , el qual nos asalta mezclado
con el que respiramos. Y llegando este benenoso vapor al
centro de la vida, (que es el corazón) nos destruye, y saca
el alma. Por lo qual se euitara, el mal olor de la casa , es-
tando siempre limpia de todas inmundicias , y assimismo
no se consintira, que entren en ella animales sucios , como
son puercos, cuyos excrementos, son pestilentes. También
se tiene por siguro, que no aya en casa gatos , ni perros,
porque estos animales ensucian la habitación , y entrando
en otras casas de contagio, le podrian traer en el pelo. Es
consejo de vn varón doctissimo. que comuniquemos poco
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con negros , el olor de los quales es pernicioso en tales oca-
siones. Ahuyentando pues como esta dicho el mal olor , se
purificara el ayre , encendiendo fuegos por toda la casa,
al tiempo que anochezca , y amanezca de leña de enzina,
sarmientos , oliua, enebro, tomillo , arrayhan, ó romero.
En el qual fuego , se eche cantidad de encienso , mirrha,
estoraque, ó menjuy. El vello déla enzina es muy buen
perfume, según Galeno, quando dize , que Hipócrates li-
bró a Grecia , de vna terrible peste , que auia venido de
Etiopia , con solos fuegos. Los modernos tienen por muy
eficaz remedio esparcir poluora muy claramente , por la
casa, y apossentos , y pegarle fuego , para que desseque el
ayre de toda ella. También es de prouecho disparar algu-
nos tiros de poluora dentro de casa , de suerte que echen el
ayre con su estampida , por las ventanas , y puertas.
En losbrasseros que están por los apossentos , se echa-
ran pastillas hechas en la botica desta suerte.
Rescipe, labdani optimi vnciam semicem stiracis liqui-
dse & belzoini añ scrupulos dúos gariophilorum spicae , ca-
lami aromatici & amomi añ dragmam vnam , ambra? &
moschi añ grana quatuor cum cremore dragaganthi fiant
pastilae.
Si el tiempo fuere caliente, ó no muy frió se rociaran
las piezas de casa con vinagre aguado , y el aposento don-
de se asiste de ordinario con agua de olores.
En el zaguán , ó portal de casa se hará vna hornaza , en
la qual este siempre hiruiendo vna olla llena de vinagre,
romero , rosas, y cortezas de cidras. Las ventanas de casa
que miran al Norte , dize Auicena, que estén auiertas mas
ordinariamente , y por la mañana quando comienza a ca-
lentar el sol , las del Oriente, de suerte que entren los ra-
yos del sol , y por la tarde si ay sol los del Occidente.
No es de menos importancia lo quarto, para la conser-
uacion , y presentación de la peste , que es la razón de ali-
mentarse (en tales tiempos) y modo de viuir , en las cosas
no naturales. Aduiertase pues, que el alimento sea fácil
de digestión , de buena calidad, y en menos cantidad , que
en otros tiempos. Quales sean estos , ya esta dicho muchas
vezes. Mezclasse en los guissados , aquello que tiene virtud
de resistir la putrefacion , como es , agrio de limón, vina-
gre , y otros semejantes. Todo alimento gruesso es malo,
como carne de vaca , de lechon , de liebre , y conejo: la
leche , y lo que della se haze es prohibido. Si se comiere
algún pescado sera de rio claro , guisado con canela , cla-
uos , y pimienta, ajos, y naranja, d limón. Ayunar de
suerte que se padezca hambre, es malo, porque se enfla-
queze , y se enciende el calor.
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Peruertir el orden . comiendo al fin de la mesa lo que
se deue comer al principio , y por el contrario , ofende es-
trañamente. No se vse fruta alguna , para principio , y fin
de la messa, si no tocare en agrio. Y de las yeruas son per-
mitidas borrajas, chicorias , escarolas, azederas , alcapar-
ras , y espárragos. Los rauanos comidos con vinagre , pos-
seen virtud contra el veneno, y assi por esta razón, como
porque deleytan se puede mezclar, desde el principio con
lo que se fuere comiendo, según sentencia de Marsilio. Del
ajo ya esla dicho en otra parte su grande excelencia, y
virtud ; solo se aduierta , que Galeno le llamo triaca , y yo
é leydo autor asaz graue , que le antepone en semejantes
casos a la misma triaca.
Es bueno en tiempo de peste , cerrar la comida , y cena,
con confitura de culantro, y vltimamente comer dos bo-
cados de pan tostado, sin beuer, para que enjugue las hu-
medades del vientre.
Los flacos de estomago, beuan vino blanco aguado,
con agua cozida con betónica , ó angélica, ó escorzonela,
ó cortezas de cidra. Y los robustos de estomago , beuan al-
guna destas aguas en moderada cantidad. Es consejo de
doctos varones , que los que pudieren beuan en vassos de
oro , ó de cuerno de vnicornio , ó de marfil , o de enebro,
repossandose algún espacio la beuida en estos vassos.
El exereicio (en tal tiempo) sea moderado por la maña-
na, y dentro de casa los dias nublados, mas los dias cla-
ros , en el campo al rayo del sol , de suerte que no cause
cansancio, y huyendo todos los comercios, y tratos de las
gentes, las comedias, sermones, y juegos públicos, y
fiestas.
Vistasse (el que teme la peste) galanamente de tafetán,
ó raso , o de olandillas , y boeaci , y de todo aquello , que
es liso , y sin pelo , perfumándose muchas vezes con bue-
nas pastillas , y rociando el vestido con agua de olor,
mudando vestidos con frequencia, importa también mu-
cho afeytar la barba , y cabello , antes que este muy
crecido.
El sueño de medio dia , y tarde es muy nociuo , prin-
cipalmente en los que no tienen costumbre , y el de la no-
che . dize Hipócrates , que sea muy moderado.
El animo este tranquilo , sin miedo , ni otro accidente
que le altere: procuren alegría moderada causada de mu-
sica suaue de instrumentos, y vozes : pues de Tales Cre-
tense se lee , que libro con sola música de peste a los La-
cedemones, según dize Pratinas, y lo refiere Plutarco, y
Homero dize,, que con dulce música , se ahuyento vna
mortal peste de éntrelos Griegos.
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El que vsare el acto venéreo en tiempo de peste, dize
el docto Plinio, que morirá en breues dias.
Por epilogo de todo lo que esta dicho acerca desta sen-
tencia, y preseruacion de la peste, trayra .el prudente
siempre muy firmes en la memoria dos versos, que el doc-
tissimo Sauanarola refiere. De los quales el vno contiene
cinco cosas, que comienzan con F. y ofenden en tiempo
de peste; y el otro otras cinco, que también comienzan
con F. y son de grande importancia para preseruarse de
ella. Las cinco cosas que ofenden son.
Fumes, f'atigatio , fructus, familia, palas.
Las cinco cosas que preseruan de peste.
Flebotomía . focas, faga, fricalio, ftuatus.
FINÍS
NOTA
Al comentar Sorapan ei Refrán XL , sienta lo siguien-
te hacia el fin de su glosa: -En cuanto al modo de usar
la venus no hay qué decir, ni en cuanto á la cantidad,
pues ya se ha advertido que ha de ser moderada y medida
con la fuerza , complexión y edad de cada uno; no hacien-
do caudal de aquel Refrán que viene á este propósito , y le
escribe el Comendador entre los demás, el cual se entiende
del ayuntamiento , según él dice , del hombre y la mujer. ■
Ahora bien, como se hace presumible que algún lector no
recuerde al pronto , ó ignore de todo punto , cuál es el Re-
frán á que se alude en esta ocasión , diremos que es aquél
que dice: Una es escaseza ; dos, gentileza; tres, valentía; y
cuatro , bellaquería; el cual explica Hernán Núñez, el Co-
mendador Griego , por estas palabras: • Dicen algunos que
esto se dice del ayuntamiento del varón á la mujer.»
Semejante cláusula de dicen algunos , nos manifiesta
desde luego no ser ésta la opinión general ; y así creo yo
que debió de torcer la primitiva significación de dicho Re-
frán algún garañón en figura de hombre ó alguna nueva
Mesalina , cuando nó algún zumbón de más de la marca;
atendidos los cuales respectos seguramente , recomienda
con harta oportunidad el Autor de la Medicina Española
contenida en Proverbios vulgares de nuestra lengua que no
se haga aprecio alguno de semejante Refrán.
Tal vez se refiera la genuina significación de éste al uso
y abuso que, respectivamente , debe hacerse y huirse cu
la comida de los huevos , por lo que toca á su cantidad , de
acuerdo con aquel proverbio francés que dice :
Unceufn'cst ríen, deux font grand bien ,
trois est assez , quatre est trop,
cinq donnent la mort.
.1. M. S.
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